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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2009

Amrica Latina y los desafos de la izquierda revolucionaria

Camilo Moreno
Rebelin


Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva...

Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: la revolucin permanente!

C. Marx. Mensaje a la Liga Comunista. 1850

Introduccin:

Muchos lderes y analistas de izquierda cometen un grave error de percepcin al sobrevalorar los cambios polticos ocurridos en Amrica Latina en los ltimos aos. Sus planteamientos van desde aquellos que perciben los triunfos electorales de la centro izquierda como "avances revolucionarios" , hasta los que, menos optimistas, plantean sin embargo que Amrica Latina ofrece nuevas oportunidades para transformar profundamente las relaciones de dependencia y miseria privilegiando la va institucional y aprovechando "las puertas que se han abierto" desde la democracia burguesa. Esto trae como consecuencia la subvaloracin de la importancia de la lucha extra institucional y antisistmica, la movilizacin y organizacin popular y la creacin de poder alternativo local.

El complejo y contradictorio proceso que vive desde hace aos Amrica Latina requiere, sin embargo, anlisis ms abarcativos para no dejarse engaar por las ilusiones que, aunque haciendo llamados a la movilizacin de masas, plantean la lucha electoral privilegiadamente como el nico camino posible y "sensato" para la izquierda.

La izquierda revolucionaria tiene como desafos plantearse estrategias capaces de construir verdaderas alternativas de poder y recuperar la movilizacin de masas en decadencia. Esto pasa por reconocer, ms all de los triunfalismos, algo que ya hoy es evidente: el reflujo de la movilizacin social en Amrica Latina y el resurgir de la derecha.

Crisis del neoliberalismo a inicios de siglo y triunfo electoral de centro izquierda:

Despus de la contraofensiva neoliberal de los aos 90, a finales de la dcada e inicios de siglo su derrota en el plano econmico desacredit a la derecha tradicional, cre conmociones sociales y produjo una crisis que derroc varios gobiernos de la regin por va de la movilizacin popular: la revuelta derroc tres presidentes en Ecuador, varios en Argentina y dos en Bolivia. Los movimientos sociales fueron los grandes protagonistas de las jornadas rebeldes que dejaron decenas de muertos como saldo y pusieron temporalmente en jaque la institucionalidad dominante. Indgenas, campesinos cocaleros, trabajadores mineros, piqueteros y masas urbanas empobrecidas desarrollaron jornadas de protesta social demostrando en ciertos pases gran capacidad de accin y voluntad de sacrificio.

Las revueltas desataron una crisis de institucionalidad que, sin embargo, no logr ser capitalizada por los movimientos sociales para crear verdaderas alternativas de poder.

Aunque de manera desigual, la crisis y las protestas permitieron en ciertos casos la llegada al gobierno de candidatos de centro izquierda que capitalizaron la revuelta social para desplazar a la derecha tradicional (Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador). En otros casos surgieron lderes de los propios movimientos sociales (Bolivia), y un militar bolivariano que obtuvo popularidad por encabezar un golpe fallido a un gobierno corrupto de derecha (Venezuela)

A pesar de los matices (no es lo mismo Venezuela, Bolivia y Ecuador que el resto de la regin del cono sur) ninguno de los gobiernos de centro izquierda en la regin logr desarrollar o consolidar cambios estructurales profundos, ni plantear alternativas reales al proyecto neoliberal. Venezuela es una notable excepcin en este caso, cuyo proceso revolucionario aun tiene inmensos desafos por delante, y donde seguramente la accin decidida de las organizaciones de base clasistas ser un factor decisivo en la profundizacin de los avances.

Los gobiernos de centro izquierda encauzaron la rebelda popular por vas institucionales, hicieron un llamado a la "mesura" y no aprovecharon la capacidad de movilizacin para desarrollar poder alternativo real. Con discurso progresista estos gobiernos en la mayora de casos desmovilizaron a los movimientos sociales, desligaron varios de sus lderes minando la autonoma y capacidad de respuesta de stos, al tiempo que nombraron en puestos claves de los ministerios a neoliberales ortodoxos para lograr un equilibrio de poder y garantizar as la gobernabilidad.

Poltica exterior y distanciamiento de EEUU: Mscara anti-imperialista, fondo neoliberal

Muchos anlisis de izquierda se centran en la oposicin que los nuevos gobiernos de centro izquierda hacen respecto a la hegemona Norteamericana: el rechazo al ALCA principalmente es tomado como una muestra del carcter antiimperialista de los mismos. Excluyendo a Cuba y Venezuela, y aunque en algunos casos el rechazo al establecimiento o continuidad de las bases norteamericanas es una muestra de dignidad nacional, el distanciamiento de las polticas norteamericanas responden ms bien a un contexto interno y externo que vale la pena analizar (sobre todo en los pases del cono sur): En el plano externo la diversificacin de los mercados internacionales y el alza en los precios de las materias primas a inicios de siglo permitieron cierta flexibilidad y capacidad de maniobra de los gobiernos y restaron importancia a las polticas del FMI y el BM; esto creo las condiciones en el plano interno para el surgimiento de una clase agro minera exportadora local y extranjera que aprovech los altos precios de las materias primas para buscar mayores ventajas en otros mercados. Esta clase domina las finanzas, ejerce presin sobre los estados, y exige, al mismo tiempo, junto a los gabinetes de gobierno, mayor liberalizacin del mercado norteamericano (oposicin al ALCA). En la mayora de casos no se plantea, en ltimo anlisis, una oposicin al neoliberalismo, sino ms bien relaciones de mercado ms competitivas y menos unilaterales por parte de EEUU. Esto evidentemente debilita la poltica norteamericana acostumbrada al saqueo incondicional y a tener regmenes clientes totalmente sumisos a sus designios. Estos gobiernos buscan y firman tratados de libre comercio con otras naciones ms favorables a la entrada de sus productos (UE, pases Asiticos y comercio local y regional). Sin embargo, al mismo tiempo se avanza poco en un proyecto verdadero de integracin solidaria (ALBA) y desarrollo endgeno.

Fortalecimiento de la derecha, debilitamiento de los movimientos sociales

En la mayora de pases donde triunf electoralmente la centro izquierda, sta tuvo que buscar alianzas para conseguir gobernabilidad. La reprimarizacin de la economa condujo a estos gobiernos a basar su poltica econmica en consolidar el sector agro minero del cual obtenan grandes dividendos y les permita llevar a cabo programas sociales tendientes a superar la crisis social de inicios de siglo. El equilibrio de poder constituido por la centro izquierda basada en sus alianzas con los grandes productores y exportadores agro mineros y sectores financieros por un lado, y la base electoral compuesta por la clase trabajadora urbana y rural de clase media y baja por el otro, termin por desplazar la correlacin de fuerzas hacia la derecha agro minera con mucha influencia en la economa [1].

La incapacidad para adelantar cambios estructurales profundos, para modificar las relaciones de propiedad de la tierra, para organizar efectivamente al movimiento popular como motor estratgico de cambio, trajo como resultado un debilitamiento de la centro izquierda y un fortalecimiento creciente de la derecha, ahora a la ofensiva. Los movimientos sociales se debilitaron, perdieron influencia y en algunos casos militantes.

En resumen, los gobiernos de centro izquierda, por falta de voluntad o incapacidad, adelantaron una "revolucin pasiva" funcional a la supervivencia del sistema capitalista cuya crisis orgnica a inicios de siglo era evidente [2]. Esto es, con consignas progresistas resignificadas (cambiando algo, para que nada cambie), administraron la crisis neoliberal, aceitaron los engranajes del sistema, y devolvieron la legitimidad a las instituciones. En ltima instancia, concientes o no, reconstruyeron la hegemona dominante y dieron paso al resurgimiento de derechas.

La derecha retoma la ofensiva

Al contrario de la izquierda tradicional que solo se moviliza en tiempos de campaa electoral y privilegia la lucha parlamentaria, la derecha en cambio, con sus grandes recursos, utiliza todos los medios a su alcance para recuperar su hegemona. En todos los pases controla los grandes medios de comunicacin que desarrollan fenmenos mediticos pro fascistas (Colombia), campaas de descrdito multimillonarias (Venezuela, Ecuador); han logrado proyectos separatistas (Bolivia) donde la oligarqua agro minera controla varias provincias ricas en recursos; han promovido iguales proyectos en el estado de Zulia (Venezuela), con la infiltracin creciente de grupos paramilitares colombianos, y en Guayaquil (Ecuador). En Brasil, la oligarqua agro exportadora, las inmensas inversiones extranjeras en megaproyectos de agro combustibles y exportacin agrcola, con la complicidad del gobierno, han desplazado miles de campesinos, debilitado y perseguido a los Sin Tierra (MST) y deforestado millones de hectreas. En Argentina, la oligarqua agraria ha movilizado miles de personas en un paro que buscaba concesiones sobre los impuestos de exportacin gubernamentales.

As mismo, la derecha ha logrado constituir una base social fuerte en varios pases y ha combinado la lucha parlamentaria con la movilizacin callejera de manera efectiva. Ha utilizado la movilizacin masiva para consolidar proyectos de ultra derecha (Colombia), avanzar sobre campaas de derrota a las polticas progresistas (referndum en Venezuela), bloquear carreteras y parar la economa (Argentina) y consolidar proyectos separatistas (Bolivia).

En la mayora de pases la embajada norteamericana y agencias como la National Endowment for Democrcy (NED) han gastado miles de dlares en financiar partidos de oposicin, dar asesora sobre propaganda electoral, promover candidatos de derecha y desestabilizar gobiernos adversos a sus intereses, al tiempo que reactivan la IV flota caribea y dan millones de dlares en ayuda militar a gobiernos terroristas como el colombiano.

De igual forma, la derecha ha promovido la violencia callejera y el terrorismo en varios pases. Ha creado grupos de choque para hostigar simpatizantes del gobierno central en Bolivia y Venezuela, grupos armados privados para desplazar campesinos en Brasil y Colombia, y consolidar as megaproyectos agro mineros y energticos.

El mito del reformismo: Nuevos ropajes, viejas ilusiones

Contrario a lo que sucedi con la socialdemocracia europea "de fines del siglo XIX y las primeras seis dcadas del XX, en pases beneficiados por un desarrollo econmico, poltico y social capitalista basado en la explotacin colonial y neocolonial, que les permiti acumular excedentes y redistribuir una parte de ellos entre los grupos sociales subordinados"[3] ;en America Latina la transnacionalizacin y desregularizacin de las economas, su creciente dependencia respecto al capital financiero internacional, y el Nuevo Orden Mundial impuesto, cre un mecanismo de seguridad que restringa an ms a los gobernantes la toma decisiones de manera autnoma o el desarrollo de proyectos de reforma progresista. As mismo, despus de la pacificacin y la derrota poltica sufrida por la izquierda en las dcadas anteriores, donde se instauraron dictaduras de "seguridad nacional"y el imperialismo us la intervencin directa y la lucha contrainsurgente para destruir los movimientos revolucionarios de los aos sesenta y setenta, se abri en los noventa un escenario donde el imperialismo reconstruy la hegemona burguesa, instaurando la "democracia neoliberal" como forma nica de gobierno en la regin De esta manera, el imperialismo puede "tolerar" ciertos gobiernos de centro izquierda, siempre y cuando respeten las reglas del juego, puesto que puede garantizar que, aunque en las urnas se vote por un candidato de izquierda, la economa siempre va a estar sujeta a las polticas de mercado. Esto restringe enormemente las posibilidades de llevar a cabo reformas progresistas en la regin. Los gobiernos de centro izquierda tienen enorme dificultad para implementar cambios de fondo, redistribucin de tierras y en pocos casos renacionalizacin de empresas. Las elites agro mineras se niegan a compartir o redistribuir sus enormes dividendos obtenidos de los altos precios de las materias primas y presionan a los gobiernos para desregularizar la economa y profundizar el neoliberalismo. Al tiempo que el imperialismo sigue desarrollando una poltica contrainsurgente en Colombia y amenazando con una intervencin en Venezuela, donde la recuperacin de la empresa estatal petrolera ha permitido al gobierno llevar a cabo proyectos alternativos "intolerables" para los poderosos.

En resumen, ni hoy, ni nunca han existido las condiciones para adelantar en Amrica Latina un proyecto reformista equiparable al de la socialdemocracia europea (ni siquiera en la etapa desarrollista de mitad del siglo pasado). Ms an, reformas progresistas bsicas de hoy se topan con el obstculo de la hegemona neoliberal.

Los sectores de izquierda que pretenden reeditar hoy, incluso con lenguaje marxista, las viejas ilusiones reformistas del pasado, o aquellos que hacen un llamado al "realismo", o a construir un "capitalismo nacional", abandonan en la prctica el proyecto estratgico de la revolucin a largo plazo y terminan, en ltima instancia, siendo funcionales a la reconstruccin de la hegemona capitalista.

Los desafos de la izquierda revolucionaria: construccin de poder alternativo, lucha por la hegemona socialista

La relacin entre la estrategia y la tctica polticas ha sido siempre un problema que ha generado debates en la izquierda a travs de la historia. Sin embargo, la historia misma ha demostrado que los movimientos polticos de izquierda exitosos han logrado percibir los momentos tcticos en su relacin dialctica con el objetivo estratgico (sin nunca perderlo de vista); han tenido presente siempre la categora de totalidad a la hora de analizar las tareas polticas inmediatas; han percibido, ms all de los fenmenos superficiales del momento, los aspectos generales de tendencia de una poca, y se han preocupado en todos los casos por incentivar la iniciativa poltica directa del campo popular como motor de transformacin revolucionaria.

En la prctica, sin embrago, muchos movimientos polticos se pierden en las tareas del da a da, caen en el rutinarismo, tienden a desligarse de los movimientos sociales, y poco a poco se dejan arrastrar por el chantaje institucional.

Si la izquierda revolucionaria se caracteriza por promulgar el socialismo como la alternativa poltica a conquistar por el campo popular, por plantearse la lucha por el poder como el objetivo estratgico a lograr, en la mayora de casos esa estrategia prctica se diluye de facto. Por ejemplo, si un objetivo primordial para avanzar sobre el proyecto revolucionario es lograr una apertura democrtica nacional, la izquierda se pierde en las tareas ms o menos inmediatas de la lucha electoral-parlamentaria o en las coaliciones electorales; no las percibe en la prctica como un momento tctico, aunque importante en ciertos casos, siempre dependiente de una totalidad ms abarcativa de la lucha social: descuida o abandona la creacin de poder alternativo extra institucional, la organizacin y movilizacin popular, y en ltimo anlisis, la lucha antisistmica y la organizacin revolucionaria.

Desde la institucionalidad burguesa es imposible construir una contra-hegemona socialista. Aunque, tal como lo perciba Gramsci, los espacios de la democracia burguesa son un campo de batalla que pueden permitir ganar ciertas posiciones ("guerra de posiciones"), la creacin y consolidacin de una hegemona socialista se desarrollan principalmente desde la organizacin y la lucha social.

La educacin y organizacin poltica de base, el impulso y reconstruccin de los movimientos sociales, la articulacin de las luchas parciales hacia los objetivos comunes, la lucha por la hegemona , el desarrollo de poder dual (poder local alternativo que le dispute el poder a la burguesa) y la relacin indisoluble entre dirigentes y movimientos sociales sern factores decisivos que permitan desbalancear la correlacin de fuerzas a favor del campo popular y consolidar proyectos alternativos duraderos.

En la actualidad, los crecientes costos en el nivel de vida de la poblacin, la crisis alimentaria producto de los nefastos proyectos de agro combustibles, la crisis mundial capitalista y el creciente descontento popular son condiciones que posibilitan retomar la ofensiva, siempre y cuando la izquierda revolucionaria sea capaz de organizar al campo popular, ms all de la lucha electoral, y de impulsar la rebelda hacia la lucha por el socialismo.

Referencias:

1. Las paradojas del desarrollo en Amrica Latina. Petras, James.

2. Crisis orgnica y revolucin pasiva: el enemigo toma la iniciativa. Kohan, Nestor.

3. La izquierda latinoamericana en el gobierno: sujeta a la hegemona neoliberal o construyendo una contra hegemona popular? Regalado, Roberto



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