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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2009

La herencia Mariateguista de Ernesto Che Guevara

Gustavo Prez Hinojosa
Rebelin


Hace muchos aos atrs, un joven argentino, estudiante de Medicina, llamado Ernesto Guevara de La Serna, que realizaba uno de sus ahora famosos viajes en Motocicleta por Suramrica, pasara por el Per, y conocera con motivo de su inters en la Lepra, a un mdico peruano llamado Hugo Pesce (quien precisamente fue uno de los que viajara junto con Julio C. Portocarrero, en representacin del Partido Socialista del Per a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, realizada en Argentina, en junio de 1929, y defendiese los puntos de vista de J.C. Maritegui frente a Victorio Codovilla, representante del Congreso del Bur Sudamericano de la Internacional Comunista), quien le hara conocer la obra de Jos Carlos Maritegui.

La influencia de esta obra en este joven, sera tan fundamental, que escribira en su diario, sobre este viaje : "El personaje que escribi estas notas muri al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra mayscula Amrica me ha cambiado ms de lo que cre.", tal y como retrata, fielmente, el final de una reciente pelcula sobre esta historia (me refiero a Viajes en motocicleta). Aos despus, el Dr. Pesce recibira un ejemplar del libro "La guerra de guerrillas" del Ch, con una dedicatoria del propio autor :"Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizs, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines mas armoniosos con la necesidades de Amrica".

Mas tarde, en Guatemala, en Diciembre de 1953, Ernesto Guevara de La Serna conocera a una peruana, quien sera mas tarde su primera esposa, Hilda Gadea. Ella en sus memorias recuerda que conoci a Ernesto y viendo que le interesaba visitar Europa, le recomend que leyera a Jos Carlos Maritegui para aprender cmo hay que estudiar a Europa. Entonces comentamos El alma matinal y los Siete ensayos de interpretacin de la realidad peruana (Mi vida con el Ch. Hilda Gadea). As el Ch volvera a reencontrarse con Maritegui.

Es posible que la obra completa del Ch est llena de frases, ideas y tesis de Maritegui, pero aqu solamente vamos a referirnos a dos artculos suyos, escritos en momentos muy peculiares y especiales : Tctica y estrategia de la revolucin latinoamericana, escrito en 1962, con ocasin de la denominada Crisis de los Msiles, que pudo haber concluido con el ataque atmico o invasin a Cuba, y Mensaje a la Tricontinental mas conocido como Crear dos, tres,... muchos Viet-Nam es la consigna, escrito en 1966, con ocasin de su viaje con destino a Bolivia, donde posteriormente caera en combate; y vamos a referirnos solo a algunos temas mariateguianos tratados en stos, como : la contradiccin principal de la poca, el papel de burguesa nacional en la Revolucin, el carcter continental de la lucha revolucionaria, la estrategia imperialista, el carcter socialista de la Revolucin y el internacionalismo proletario.

CONTRADICCIN PRINCIPAL DE LA POCA

Fue precisamente en 1962, en un texto escrito en el curso de la famosa Crisis de los msiles, que el Ch regres a las tesis antao ledas, y diferencindose de los documentos de las Conferencias o Congresos de las organizaciones partidarias latinoamericanas, que copiaron mal y mecnicamente la experiencia de la Revolucin China, considerando que la contradiccin principal actual, es la existente entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidas, el Che, precis que el contenido fundamental de la poca lo constituye el paso del capitalismo al socialismo, iniciado por la Gran Revolucin Socialista de Octubre, es la poca de la lucha de dos sistemas sociales diametralmente opuestos;aadiendo an cuando es muy importante la lucha por la liberacin de los pueblos, lo que caracteriza el momento actual es el trnsito del capitalismo al socialismo (Tctica y estrategia de la Revolucin Latinoamericana)

En esto encontramos enorme similitud a lo planteado por J.C. Maritegui, que sus sucesores polticos olvidaron o renegaron, tras su deceso : Capitalismo o Socialismo. Este es el problema de nuestra poca (Aniversario y Balance, Editorial de Amauta N 17, Septiembre de 1928, en Ideologa y Poltica, Pg.249) y somos anti-imperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo, como sistema antagnico llamado a sucederlo,(Punto de vista anti-imperialista, Mayo de 1929, Tesis presentada a la I Conferencia Comunista Latinoamericana, en Ideologa y Poltica, Pg.95).

PAPEL DE LA BURGUESA NACIONAL EN LA REVOLUCIN

Asimismo, contra la herencia de las tesis equvocas de la Internacional Comunista, que basadas en el proceso de la Revolucin China, incurran en una sobrestimacin del papel de la burguesa nacional en el proceso revolucionario latinoamericano (lo que se vio reflejado en el apoyo de los Partidos Comunistas a Gobiernos de burguesa nacional), el Ch plantea claramente que, a diferencia de otros continentes, en Amrica las burguesas nacionales relativamente mucho mas dbiles que en otras regiones , claudican y pactan con el imperialismo, Frente al drama terrible para los burgueses timoratos : sumisin al capital extranjero o destruccin frente a las fuerzas populares internas, no queda otra solucin que la entrega. Al realizarse sta,se alan las fuerzas de la reaccin interna con la reaccin internacional ms poderosa y se impide el desarrollo pacfico de las revoluciones sociales. En cuanto a los imperialistas yanquis Ellos tambin quieren trnsito pacfico. Estn de acuerdo en liquidar las viejas estructuras feudales que todava subsisten en Amrica, y en aliarse a la parte mas avanzada de las burguesas nacionales, realizando algunas reformas fiscales, algn tipo de reforma en el rgimen de tenencia de la tierra, una moderada industrializacin, referida preferentemente a artculos de consumo, con tecnologa y materias primas importadas de los Estados Unidos, y concluye En las actuales condiciones histricas de Amrica Latina, la burguesa nacional no puede encabezar la lucha antifeudal y antiimperialista. La experiencia demuestra que en nuestras naciones esa clase, an cuando sus intereses son contradictorios con los del imperialismo yanqui, ha sido incapaz de enfrentarse a ste, paralizada por el miedo a la revolucin social y asustada por el clamor de las masas explotadas (Tctica y estrategia de la Revolucin Latinoamericana).

As tras dcadas volvan a alzarse las tesis de J.C. Maritegui respecto a la burguesa nacional La colaboracin con la burguesa, y an de muchos elementos feudales, en la lucha anti-imperialista china, se explica por razones de raza, de civilizacin nacional que entre nosotros no existen. El chino noble o burgus se siente entraablemente chino. El anti-imperialismo en la China puede, por tanto, descansar en el sentimiento y en el factor nacionalista. En Indo-Amrica las circunstancias no son las mismas. La aristocracia y la burguesa criollas no se sienten solidarizadas con el pueblo por el lazo de una historia y de una cultura comunes. En el Per, el aristcrata y el burgus blancos, desprecian lo popular, lo nacional.El factor nacionalista, por estas razones objetivas que a ninguno de ustedes escapa seguramente, no es decisivo ni fundamental en la lucha anti-imperialista en nuestro medio. Un conocimiento capitalista, y no por razones de justicia social y doctrinaria, demostr cuan poco se poda confiar, an en pases como la china, en el sentimiento nacionalista revolucionario de la burguesa, y aade Mientras la poltica imperialista logre manger los sentimientos y formalidades de la soberana nacional de estos Estados, mientras no se vea obligada a recurrir a la intervencin armada y a la ocupacin militar, contar absolutamente con la colaboracin de las burguesas (Punto de vista anti-imperialista, Mayo de 1929, Tesis presentada a la I Conferencia Comunista Latinoamericana, en Ideologa y Poltica)

Coindentemente con el Ch, acerca de la alianza del imperialismo y la burguesa nacional, J.C. Maritegui sealaba que Ciertamente, el capitalismo imperialista utiliza el poder de la clase feudal, en tanto la considera la clase polticamente dominante. Pero, sus intereses econmicos no son los mismos. La pequea burguesa, sin exceptuar a la mas demaggica, si atena en la prctica sus impulsos ms marcadamente nacionalistas, puede llegar a la misma estrecha alianza con el capitalismo imperialista. El capital financiero se sentir ms seguro, si el poder est en manos de una clase social ms numerosa, que, satisfaciendo ciertas reivindicaciones apremiosas y estorbando la orientacin clasista de las masas, est en mejores condiciones que la vieja y odiada clase feudal de defender los intereses del capitalismo, de ser su custodio y su ujier. La creacin de la pequea propiedad, la expropiacin de los latifundios, la liquidacin de los privilegios feudales, no son contrarios a los intereses del imperialismo de un modo inmediato. Por el contrario, en la medida en que los rezagos de la feudalidad entraban el desenvolvimiento de una economa capitalista, promovido por las inversiones y los tcnicos del imperialismo; que desaparezcan los grandes latifundios, que en su lugar se constituya una economa agraria basada en lo que la demagogia burguesa llama la democratizacin de la propiedad del suelo, que las viejas aristocracias se vean desplazadas por una burguesa y una pequea burguesa ms poderosa e influyente y por lo mismo ms apta para fanatizar la paz social-, nada de esto es contrario a los intereses del imperialismo (Punto de Vista anti-imperialista, en Ideologa y poltica, Pgs. 88,89 y 93).

CARCTER CONTINENTAL DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA INDOAMERICANA

Partiendo de la hiptesis que los yanquis intervendran en Amrica Latina en caso de una insurreccin popular, por solidaridad de intereses con la burguesa nacional, el Ch consideraba difcil que la victoria se logre en un pas aislado. A la unin de las fuerzas represivas debe contestarse con la unin de las fuerzas populares. En todos los pases en que la opresin llega a niveles insostenibles, debe alzarse la bandera de la rebelin y esta bandera tendr, por necesidad histrica, caracteres continentales. La Cordillera de los Andes est llamada a ser la Sierra Maestra de Amrica, como dijera Fidel, y todos los inmensos territorios que abarca este continente estn llamados a ser escenarios de la lucha a muerte contra el poder imperialista y aada No podemos decir cuando alcanzara estas caractersticas continentales, ni cuanto durar la lucha, pero podemos predecir su advenimiento porque es hija de circunstancias histricas, econmicas, polticas, y su rumbo no se puede torcer (Tctica y estrategia de la Revolucin Latinoamericana). Recordemos al efecto, la unidad de lucha de los pueblos de Indochina contra los japoneses, franceses y americanos o la de los pueblos de los Balcanes contra los invasores nazis en la II Guerra Mundial.

Tesis que tambin encuentra su respaldo en J.C. Maritegui, quien sealaba que La revolucin de la independencia hace mas de un siglo fue un movimiento solidario de todos los pueblos subyugados por Espaa; la revolucin socialista es un movimiento mancomunado de todos los pueblos oprimidos por el capitalismo. Si la revolucin liberal, nacionalista por sus principios, no pudo ser actuada sin una estrecha unin entre los pases sudamericanos, fcil es comprender la ley histrica que, en una poca de mas acentuada interdependencia y vinculacin de las naciones, impone que la revolucin social, internacionalista, en sus principios, se opere con una coordinacin mucho ms disciplinada e intensa de los partidos proletarios (Principios Programticos del Partido Socialista, en ideologa y Poltica, Pg.159).

LA ESTRATEGIA IMPERIALISTA

El famoso Mensaje a la Tricontinental, del Ch, mas conocido como Crear, dos, tres...muchos Viet-Nam es la consigna, publicado en Abril de 1967, fue escrito en 1966, antes de que ste partiese para Bolivia, y tiene por ello el sabor de un Mensaje o encargo de despedida. Imaginemos al Ch la noche en que escribi este texto, que era parte de su despedida (temporal o definitiva), con el peso moral que ello tiene. Es posible que esa noche recordara su viaje latinoamericano de juventud, en su Rocinante-motocicleta, y las lecturas de Maritegui inculcadas por Hugo Pesce y recordadas por Hilda Gadea :

"Mientras la poltica imperialista logre "manger" los sentimientos y formalidades de la soberana nacional de estos Estados, mientras no se vea obligada a recurrir a la intervencin armada y a la ocupacin militar, contar absolutamente con la colaboracin de las burguesas. Aunque enfeudados a la economa imperialista, estos pases o ms bien sus burguesas, se considerarn tan dueos de sus destinos".....(J.C. Maritegui "Punto de vista antiimperialista"),

y escribi ;

..."las burguesas autctonas han perdido toda su capacidad de oposicin al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y solo forman su furgn de cola".(Mensaje a la Tricontinental).

CARCTER SOCIALISTA DE LA REVOLUCIN LATINOAMERICANA

Volvi a recordar : :

"No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en Amrica calco y copia. Debe ser creacin heroica" y "La revolucin latino-americana, ser nada ms y nada menos que una etapa, una fase de la revolucin mundial. Ser simple y puramente, la revolucin socialista" (J.C. Maritegui "Aniversario y Balance").

y escribi :

"No hay mas cambios que hacer, o revolucin socialista o caricatura de revolucin" (Mensaje a la Tricontinental).

EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

Finalmente, a punto de tomar la decisin prctica de solidaridad activa y real con el pueblo vietnamita y el cubano, iniciando otro foco de lucha que obligase al Imperialismo y sus secuaces a distribuir sus fuerzas, extendiese sus lneas, y aliviase la presin sobre stas para atender el estallido de un nuevo conflicto, record una vez mas a Maritegui :

"Todo obrero que cae, en este momento en las calles de Berln o en las barricadas de Hamburgo no solo cae por la causa del proletariado alemn. Tambin cae por su causa, compaeros del Per" (JCM "Internacionalismo y marxismo"), y

escribi :

"Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejrcitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redencin de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseas de Vietnam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar solo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y apetecible para un americano, un asitico, un africano y, an, un europeo.

Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberacin de su lugar de origen, y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberacin del propio pueblo que se ha ganado" (Mensaje a la Tricontinental).

Con Maritegui y el Ch por el camino de la Revolucin Socialista!



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