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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2009

La justicia internacional seguir siendo una farsa mientras quienes se alinearon con el rgimen asesino de Pol Pot no se sienten entre los acusados
El banquillo vaco del reino

John Pilger
Phnom Penh Post


En mi hotel de Phnom Penh, las mujeres y los nios se sentaban en un lado de la sala, respetando la etiqueta, los hombres al otro. Era una noche de discoteca y mucha diversin; pero de pronto la gente se fue hacia las ventanas y se ech a llorar. El pinchadiscos haba puesto una cancin del bienamado cantante jemer Sin Sisamouth, que fue obligado a cavar su propia tumba y cantar el himno de los Jemeres Rojos antes de ser golpeado hasta morir [se dice que sus torturadores le arrancaron la lengua]. Pas por muchas de esas experiencias de rememoracin.

Hubo otro tipo de recordatorios. En la aldea de Neak Leung pase con un hombre angustiado por entre un reguero de crteres de bombas. Los 13 miembros de su familia haban sido despedazados por un B-52 norteamericano. Sucedi casi dos aos antes de que Pol Pot tomase el poder en 1975. Se estima que ms de 600.000 camboyanos fueron masacrados.

El problema del juicio a los antiguos dirigentes de los Jemeres Rojos, que acaba de iniciarse en Phnom Penh con el respaldo de las Naciones Unidas, es que se enfrenta slo a los asesinos de Sin Sisamouth y no a los de la familia de Neak Leung ni tampoco a sus colaboradores. Hubo tres fases en el holocausto de Camboya. El genocidio de Pol Pot no fue ms que una de ellas, pero slo esa ocupa un lugar en la memoria oficial.

Resulta bastante poco probable que Pol Pot hubiera llegado al poder si el presidente Richard Nixon y su asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger, no hubieran atacado Camboya, que era neutral. En 1973, los B-52 lanzaron ms bombas sobre el corazn de Camboya [por donde pasaba una parte de la ruta Ho Chi Minh, utilizada por el Vietcong para avituallar a sus tropas en Vietnam del Sur] de las que cayeron en Japn durante la Segunda Guerra Mundial, el equivalente de cinco Hiroshimas. Los archivos revelan que la CIA tena pocas dudas acerca de las consecuencias. " [Los Jemeres Rojos] estn empleando los daos causados por las incursiones de B-52 como tema principal de su propaganda", inform su director de operaciones el 2 de mayo de 1973. "Esta estrategia ha permitido reclutar con xito a buen nmero de jvenes [y] se ha demostrado eficaz entre los refugiados [obligados a huir del campo]".

Antes de los bombardeos, los Jemeres Rojos no pasaban de ser una secta maoista sin base popular. Los bombardeos hicieron de catalizador. Lo que Nixon y Kissinger empezaron, Pol Pot lo complet. Kissinger no se sentar en el banquillo en Phnom Penh. Anda ocupado aconsejando al presidente Obama en materia de geopoltica. Tampoco Margaret Thatcher ni una serie de ministros y altos funcionarios jubilados que, apoyando en secreto a los Jemeres Rojos despus de que los hubieran expulsado los vietnamitas, contribuyeron directamente a la tercera fase del holocausto de Camboya.

En 1979, los Estados Unidos y Gran Bretaa impusieron un embargo abrumador a la damnificada Camboya porque su liberadora, Vietnam, haba cado del lado malo en la Guerra Fra. Pocas campaas del Foreign Office han sido tan cnicas o brutales. Los brtitnicos exigieron que el rgimen ya extinto de Pol Pot mantuviera su "derecho" a representar a sus vctimas en las Naciones Unidas y votaron con Pol Pot en los organismos de las Naciones Unidas, Organizacin Mundial de la Salud incluida, impidiendo as que trabajaran en Camboya. Para disfrazar este escndalo, Gran Bretaa, los Estados Unidos y China, principales respaldos de Pol Pot, se inventaron una coalicin "no comunista" en el exilio, dominada de facto por los Jemeres Rojos. En Tailandia, la CIA y la Defence Intelligence Agency establecieron vnculos directos con los Jemeres Rojos.

En 1983, el gobierno de Thatcher envi a los SAS, sus fuerzas especiales, a entrenar a la "coalicin" en tecnologa de minado, en el pas con ms minas del mundo con excepcin de Afganistn. "Confirmo", escribi Thatcher a Neil Kinnock, dirigentede la oposicin britnica, "que no existe implicacin britnica de ningn gnero en el entrenamiento, equipamiento o cooperacin con las fuerzas de los Jemeres Rojos o sus aliados". Una mentira sobrecogadora. El gobierno conservador de John Major se vio obligado a reconocer en 1991 ante el Parlamento que las SAS haban estado entrenando en secreto a la "coalicin".

A no ser que la justicia internacional sea una farsa, quienes se alinearon con los asesinos de masas de Pol pot deberan ser citados ante el tribunal de Phnom Penh: como mnimo deberan quedar sus nombres registrados en los anales de la infamia.

John Pilger , nacido en 1939 en Australia, es uno de los ms prestigiosos documentalistas y corresponsales de guerra del mundo anglosajn. Particularmente renombrados son sus trabajos sobre Vietnam, Birmania y Timor, adems de los realizados sobre Camboya, como Year Zero: The Silent Death of Cambodia y Cambodia: The Betrayal.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Lucas Antn  

 

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2440


  




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