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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2009

La hora de los movimientos populares

ngel Guerra Cabrera
La Jornada


La nave del capitalismo marcha ciegamente hacia el naufragio sin que sus tripulantes atinen a sortear los escollos de sus contradicciones ms all de las recetas clsicas, que ya no funcionan. Producen vrtigo las cifras de dinero inyectadas al sistema financiero de las economas centrales, conducentes a un despojo inaudito de grandes contingentes humanos pero incapaces hasta ahora de reanimar al paciente. El crdito no fluye, continan las quiebras, el desempleo bate marcas, mientras millones pierden el techo, carecen de atencin mdica y ven evaporarse sus fondos de retiro. Es ms, los vaticinios de los economistas serios del sistema, con apenas presencia, por cierto, en sus medios masivos, auguran el fracaso de los planes de rescate de la administracin Obama y sus pares europeos por considerarlos tibios, no encaminados a la raz de los problemas y probablemente llamados a profundizar la crisis econmica. Por cada mes perdido en tomar las medidas necesarias, advierte el Nobel Paul Krugman, se pierden 600 mil puestos de trabajo slo en Estados Unidos.

No hay que ser economista para comprender las desastrosas consecuencias de la severa contraccin de las principales economas capitalistas y su impacto sobre los pases subdesarrollados, incluidos, por supuesto, los latinoamericanos, dependientes de aquellas. En su ltimo reporte, el Banco Mundial y el FMI, que han ajustado varias veces a la baja sus estimaciones, anuncian que en 2009 el PIB de Amrica Latina y el Caribe caer hasta en 2 por ciento, ocasionando seis millones ms de pobres y casi tres millones ms de desempleados. Las vitales remesas caen, como tambin la inversin extranjera y los precios de las materias primas, que aportan dos tercios de los ingresos por exportaciones. Esta tragedia se suma a la ya crtica situacin creada por las polticas neoliberales: una agricultura desprotegida y arrasada para dedicarla a la exportacin o a los agrocombustibles, una industria desmantelada y un tejido social desgarrado por la emigracin masiva, el trabajo precario e informal, pobreza, miseria, depredacin ecolgica y redes de proteccin social pulverizadas, todo en nombre del dios mercado.

La OIT, el Banco Mundial y el FMI prevn la perdida de los modestos avances logrados en el abatimiento de la pobreza y el desempleo gracias a la subida de precios de las materias primas de los ltimos cinco aos, ahora derrumbados. De la reunin del G20 no puede esperarse nada favorable a los pueblos puesto que all llevarn la batuta sus mismos verdugos, los salvadores de las grandes corporaciones. No he ledo un trabajo de un solo investigador respetable que comparta el optimista vaticinio de una recuperacin econmica en 2010 anunciada por algunos banqueros centrales.

Pero si en algn momento se reanudara el crecimiento, ser a costa de una concentracin oligoplica de capitales sin precedente, de nuevos Irak, Afganistn y Palestina; de la criminalizacin de la protesta social y el pensamiento alternativo en sociedades militarizadas, de la superexplotacin y el sufrimiento sin par de las grandes mayoras. Continuara el derroche de recursos, la depredacin ecolgica y el patrn energtico contaminante que arrastran a la extincin de nuestra especie en fecha no lejana.

Es la hora de que los movimientos populares se fortalezcan, adopten estrategias novedosas y alianzas amplias y flexibles, de hacer pedagoga poltica con los tangibles efectos de la crisis en crculos de estudio de base. En ellos es muy til discutir los problemas cotidianos y relacionarlos con todo el entramado de la dominacin capitalista y de la crisis para elaborar planes de trasformacin social.

Es la hora de la solidaridad planetaria urgente y en ninguna parte del mundo como en Amrica Latina y el Caribe existe una experiencia poltica acumulada para proponerse proyectos antineoliberales y anticapitalistas a escala local, nacional e internacional. Del Bravo a la Patagonia, adems de un conjunto nico de gobiernos populares y progresistas, existen fuerzas fogueadas ya en la lucha de trabajadores, indgenas, campesinos, mujeres, estudiantes, pequeos empresarios, profesionistas y desempleados, que podran dar un memorable ejemplo a sus hermanos de otras latitudes de unidad y organizacin desde abajo en la lucha por la liberacin, la democracia radical y el socialismo. Maana ser tarde.



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