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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2009

Gaza: Alegato a favor de la Corte Penal Internacional

Gilles Devers
Actualits du Droit

Traducido por Manuel Talens


La Corte Penal Internacional (CPI) no es lo ideal, pero lo ideal pasa por la Corte Penal Internacional y, tras las masacres en Gaza, ha llegado la hora de citarse con ella. De ah la importancia de una pregunta que pretende delimitar campos opuestos: Estamos a favor o en contra de la Corte Penal Internacional? Han pasado siete aos desde que se crease esta jurisdiccin y hoy resulta de buen tono hablar de ella con un escepticismo evasivo, fingiendo indiferencia o criticndola con ardor. Que tales posturas con respecto a una institucin sean injustas es una cosa, pero lo de verdad preocupante es que ms de una de ellas se basa en falsos anlisis. Los retos actuales exigen una clarificacin.

 

La justicia: pragmatismo e ideal

El anlisis de la justicia internacional est lleno de peligros. El desfase vertiginoso que existe entre el carcter pragmtico de la herramienta judicial y el ideal de justicia se vuelve abismo a la hora de razonar y actuar tras la carnicera humana cometida en Gaza entre el 27 de diciembre de 2008 y el 17 de enero del 2009.

Es ste un aspecto clsico de la justicia a la vez ideal, inalcanzable y aleatorio, lo cual significa que para avanzar es preciso tener los pies en tierra y la cabeza en las nubes. Los pies en tierra pues nada es posible sin el respeto de los hechos y una excelente prctica jurdica. La cabeza en las nubes porque todo juicio debe acercarse al ideal de justicia, a eso que puede y debe hacer la fuerza humana.

Hablando con franqueza, es verdad que la historia de la CPI es la historia de una decepcin. Y eso es algo muy duro, pues antes de convertirse en un estatuto, fue un ideal razonado que avanz gracias a la extraordinaria universalidad de los militantes a favor de los derechos humanos. Y preciso es constatar la diferencia entre el proyecto original y el Estatuto, debida a una poco honrosa manipulacin: el proyecto original fue edulcorado para que permitiese el mayor acuerdo posible y, sobre todo, para que lo firmasen USA e Israel. Hubo que hacer concesiones importantes en cuestin de eficacia y, por fin, esos dos pases firmaron el texto. Lo firmaron pero no lo ratificaron, lo cual constituy una funesta victoria que les dej la satisfaccin de haber erosionado una herramienta para luego rechazarla.

Pero eso constituye nicamente una etapa y la CPI debe analizarse tambin tal como es, con sus debilidades y sus fortalezas. Nada resulta posible fuera del respeto del Estatuto, es cierto, pero todo jurista conoce el valor de la flexibilidad de los textos y de la interpretacin que se les puede dar en la dinmica de un proceso. Sobre todo, no hay que olvidar que desde la perspectiva de la Historia lo que prima es el derecho, no la fuerza. Los poderosos pueden estorbar, bloquear las evoluciones, agotar las energas, alimentar la injusticia, provocar crmenes pero terminan siempre por ceder, pues si bien pueden prohibir muchas cosas, lo que no pueden es aniquilar las aspiraciones humanas a la libertad y la justicia. Por eso, si esta CPI no es la buena, si hay que mejorarla, la mejoraremos. El prximo mes de julio se iniciar el perodo de revisin del Tratado. Y, ms tarde, habr otros tratados, pero sern para reforzar la herramienta, no para reemplazarla, pues la CPI nos permite llegar muy lejos.

 

Una justicia internacional?

Veamos en primer lugar las crticas ms generales: la primera es que la propia idea de una justicia internacional est en entredicho. Por supuesto, las relaciones y discrepancias entre Estados deben resolverse a travs de la va diplomtica y de las instancias internacionales. Las complejidades de los asuntos a tratar, el calendario de la vida internacional, el principio de la soberana... todo ello legitima la diplomacia y relativiza el papel de las instituciones jurisdiccionales internacionales. Relativiza, s, pero no las hace desaparecer y, por ello, el desengaado escepticismo que expres en fechas recientes el ex ministro francs Hubert Vdrine [1] es fruto de una mente que ha perdido la inspiracin.

Las herramientas de la justicia internacional tienen ya ms de cien aos y el paso del tiempo no ha hecho ms que reforzarlas. Ser que esta construccin est condenada a derrumbarse ante las soberanas? No, en realidad lo que estamos viendo es la reproduccin a escala jurdica mundial de lo ocurrido a escala jurdica europea. Textos generosos y jurisdicciones que en el momento de su creacin parecen casi esotricos, sometidos a crticas abruptas, las cuales se convierten a su vez en obstculos para la comprensin. Pero alejados de la luz pblica, con el paso del tiempo esos textos y esas instituciones se ponen a vivir, alimentados por la necesidad de justicia, por la creatividad de quienes los hacen suyos y por la gravedad de las situaciones que se les plantean. Al final, se imponen como referencias, sobre todo cuando en paralelo el poder poltico sigue siendo veleidoso.

El Estado es irreemplazable, pues constituye el lugar donde se expresa la soberana y se forjan los mecanismos de solidaridad. Y el Estado sigue siendo el marco predilecto para hacer justicia. Pero los valores de la justicia son universales, lo cual explica que el injerto internacional prenda con tanta fuerza y sea tan fecundo. Cuando se llega al derecho fundamental, es necesario pensar con mente internacional. No se trata de reemplazar la diplomacia por la justicia ni de diluir los Estados en un incierto orden internacional, sino de decir, simplemente, que un umbral de injusticia impide la construccin de la paz y que, a fin de cuentas, lo mejor que puede pasar con criminales es que los juzguen. Un orden internacional que excluya el crimen de guerra, el crimen contra la humanidad y el genocidio... S, la justicia internacional puede contribuir a l y la CPI es una herramienta fundamental.

 

El doble rasero

Solos no podemos hacerlo... pero juntos podremos!La segunda gran crtica no tiene nada que ver con el principio de la justicia internacional, sino con su modo de funcionamiento. A la CPI se le achaca que sea una herramienta del poder occidental, el cual consumara su dominacin tras haber impuesto su fuerza diplomtica y econmica mediante un refinamiento jurisdiccional. Y se pone como ejemplo que la CPI slo se ocupa de casos africanos. De acuerdo, pero analicemos qu hay en esto de verdad.

En los casos del Congo, de la Repblica Centroafricana y de Uganda, fueron las propias autoridades estatales quienes acudieron a la Corte Penal Internacional, as que como expresin del imperialismo occidental hay mejores ejemplos... S, se me podr responder, pero tambin est Sudn y se es el quid de la cuestin. Sudn no forma parte del Tratado de Roma y est siendo sometido a una investigacin con orden de arresto contra su jefe del Estado, mientras que en otros muchos pases se han cometido grandes crmenes que hubieran justificado medidas similares. Existe, pues, un doble rasero y eso es un escndalo en la prctica judicial.

Pero quin es el autor del escndalo? La CPI y su fiscal, con sus querellas selectivas? Por supuesto que no. Si existe una querella contra Sudn es porque el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha sometido el caso a la CPI. Se trata del mismo Consejo de Seguridad que cre un tribunal especial para ocuparse del asesinato de Rafic Hariri y es tambin el mismo que no hace nada ante las masacres cometidas por las autoridades israeles durante la operacin Plomo fundido: 1300 palestinos asesinados, de los cuales slo una minora eran combatientes; 4000 heridos graves y destrucciones masivas de bienes civiles y econmicos. Ban Ki-moon, el secretario general de Naciones Unidas, ha solicitado que se inicie una investigacin y lo mismo hizo el Consejo de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Pero el Consejo de Seguridad permanece impertrrito. El escndalo del doble rasero est ah, se debe a este rgano poltico, capaz de ver los crmenes de Darfur, pero de ignorar los de Gaza. En Sudn, se considera que el criminal es lo bastante dbil como para poder juzgarlo; en cambio en Israel el criminal es demasiado poderoso para inquietarlo. Es evidente que eso no podr seguir siendo siempre as. Tarde o temprano, algn da habr que pedirle cuentas al Consejo de Seguridad, cuando rganos jurisdiccionales incontestables, entre ellos la CPI, hayan juzgado los crmenes contra la humanidad cometidos en Gaza.

 

La eficacia de la denuncia

Vienen a continuacin las crticas contingentes. Veamos: de todas formas, esta CPI no puede hacer nada contra Israel, as que hagamos olvidmonos de ella.

En primer lugar, e incluso si fuera as, por qu deberamos olvidarnos de ella? La nica razn vlida para renunciar a la CPI sera el riesgo de debilitar las acciones iniciadas ante las jurisdicciones nacionales, en el marco de la competencia universal o en funcin de la nacionalidad de las vctimas (por ejemplo, las vctimas con doble nacionalidad, francesa y Palestina). Pero ese riesgo es inexistente. Un fracaso en La Haya pondra en evidencia el carcter restrictivo del Tratado, eso es todo. No debilitara en absoluto los dems procedimientos. Por el contrario, el menor signo positivo ofrecido por la Oficina de Diligencias de la CPI sera un triunfo en los enjuiciamientos llevados a cabo en el interior de los Estados.

Lo ms sorprendente contradictorio es el escaso margen de maniobra que el Estatuto deja a las vctimas y a las ONG para puedan querellarse. Por eso es imprescindible que se difundan por todos los medios los textos que tratan de la gravedad de los hechos, para que las ONG puedan intervenir de forma masiva ante la Corte Penal Internacional. Abstenerse de hacerlo para implorar ante el Consejo de Seguridad sera contraproducente. Sobre todo si se considera que a estas alturas est ms que claro que el Consejo no har nada...

No, se trata de un autntico error. La gran especificidad de la denuncia se debe a que proviene de los militantes a favor de los derechos humanos, los cuales estn en contacto directo con las vctimas. Las ONG firmantes proceden de todo el planeta, a empezar por las de Palestina y del mundo rabe musulmn. Hasta la fecha, son 450 ONG y falta por ampliar el crculo para hacerlo todava ms representativo. Y, sobre todo, en el marco de un consenso poltico, la Autoridad Nacional Palestina ha otorgado competencia a la CPI para que juzgue los crmenes cometidos en Gaza desde 2002. Se trata de una declaracin de competencia con efecto retroactivo tal como lo permite el Estatuto que ha pasado demasiado inadvertida y que establece la competencia de la Corte para investigar en el territorio de Gaza. Esta iniciativa de la Autoridad Nacional Palestina es de una importancia histrica, pues sita la causa palestina bajo el ngulo del derecho, le permite actuar en calidad de Estado ante una jurisdiccin internacional y afirma pblicamente quin es el agresor y quin la vctima.

 

Hasta dnde?

Hasta dnde podr llegar la Corte Penal Internacional? Lo ms lejos posible y todo el camino que recorra ser beneficioso para la causa.

Los hechos estn comprobados y no son difciles de probar: Israel no se imagin la contraofensiva jurdica y dej sobre el terreno todas las pruebas de sus fechoras, de su ausencia de objetivo militar, de su determinacin de golpear a la poblacin civil. Por s solos, los trabajos del Consejo de los Derechos Humanos de Naciones Unidas establecen la pertinencia de las calificaciones de aquellos actos como crmenes de guerra y crmenes contra la humanidad en el sentido preciso del Tratado de Roma. La realidad se impone cada da ms: no existi objetivo militar alguno, slo objetivo civil, el de causar prdidas humanas y destruccin entre la poblacin civil. Si no, por qu Israel bombarde a las horas en que los nios salan de la escuela? Por qu destruy sistemticamente los centros de la Seguridad civil? Por qu destruy un tercio de las tierras cultivables? Por qu bombarde los equipamientos econmicos? Por qu tras la ejecucin sumarsima de toda una familia y la destruccin de su vivienda los soldados dejaron vivo nicamente al abuelo y, cuando ste les implor que tambin le quitasen la vida, le contestaron que no lo mataban porque as podra contar lo que sucedi? Sabemos ya lo suficiente para concluir que es necesario investigar.

Y qu decir de la cuestin del Estado? La Corte aspira a la proteccin de los pueblos y sucede que si la poblacin de Palestina ha sido vctima de un crimen contra la humanidad es justamente porque el Estado palestino est en entredicho. Por eso, sera difcil concebir que la menos protegida de todas las poblaciones se vea privada de la proteccin de la Corte Penal Internacional, como si fuera necesario que este pueblo pagase una segunda vez por los 60 aos de cobarda de la comunidad internacional. A la CPI no le corresponde definir el Estado, sino asegurarse de que el Estado exista. Es un poco como si un ser humano se dirigiese al juez: lo nico que ste debe hacer es constatar que est vivo, no su estructura biolgica. En dicho sentido, la Autoridad Nacional Palestina ofrece numerosos ejemplos que prueban la realidad de su existencia en Derecho internacional. El consenso que existe en torno de esta iniciativa es el mejor ejemplo de todos.

Por eso, se enviarn los documentos necesarios a la Oficina de Diligencias. Actuando segn los trminos del Estatuto, el fiscal podr someter el caso a la Cmara preliminar, lo cual tendr un impacto considerable. Habr que proceder a investigar sobre el terreno para establecer la realidad de los crmenes. Nunca antes se ha pedido a una vctima que dilucide un caso al denunciarlo. Que progrese, pues, la investigacin, para que a partir de los hechos pueda decirse si hubo crimen y, si lo hubo, que el peso de la ley caiga sobre sus autores.

Ser entonces el momento de interpelar, por fin, a los dirigentes de Israel. Ningn pueblo puede construir su futuro a partir de rdenes criminales. Que se haga toda la luz sobre la amplitud de los crmenes cometidos. Que se mida el horror: veremos entonces qu pasa con la opinin pblica internacional.

Al mismo tiempo, el enjuiciamiento, tanto penal como civil, proseguir en el marco de la competencia universal ante los jueces nacionales. La CPI no lo prohbe, sino que ms bien lo facilita.

Nuestro sistema de defensa de los derechos humanos tiene grandes mritos y ha permitido un gran progreso, pero los crmenes que se cometieron en Gaza dejan en evidencia sus lmites: ante nuestros ojos, murieron inocentes a causa de la locura criminal de la dirigencia de un Estado considerado respetable, defendido por los Estados ms poderosos del planeta. Por respeto a las vctimas, es preciso revisar todo eso. La inmensidad del crimen de Gaza apela a todas las conciencias. Esa necesidad de justicia debe ser la piedra angular de una nueva era de los derechos humanos. Y, para terminar, baste aadir algo que sabamos de antemano: Palestina es una de las cunas de la civilizacin.


"La injusticia en un lugar es una amenaza para la justicia en todas partes" (Martin Luther King)

[1] Ministro de asuntos exteriores entre 1997 y 1992. Vase http://www.hubertvedrine.net/index.php?id_rubrique=1

 

 

Fuente: Actualits du Droit - Gaza : Plaidoyer pour la Cour Pnale Internationale

Artculo original publicado el 5 de abril de 2009

Sobre el autor

El escritor espaol Manuel Talens es miembro de los colectivos de Rebelin y Tlaxcala , la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.


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