Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2009

El fin del "Uno y los Veinte"

Augusto Zamora R.
Pblico


Hace 99 aos, en 1910, naca en Buenos Aires la Unin Panamericana (UP), primera organizacin internacional en la Historia del mundo. La UP aspiraba a ser el foro poltico continental, as como el rgano en el que crear un sistema jurdico singular para el continente. Su xito fue desigual. Pronto estallaron las insolubles diferencias entre un EEUU en expansin imperialista y Latinoamrica. Entre 1912 y 1933, la regin sufre una oleada terrible de intervenciones militares. Las Conferencias Internacionales Americanas no sirven de nada. La desigualdad de poder se resuma en la expresin el Uno y los Veinte, lo que significa que un nico pas tena ms poder que veinte. La situacin se repetir en la Organizacin de Estados Americanos (OEA), creada en 1948. En el mbito jurdico, en cambio, el xito fue notable. La UP cre un sistema avanzado (el Derecho Internacional Americano), que influir positivamente en la Carta de Naciones Unidas.

Desde criterios imperialistas, EEUU acu teoras que justificaran su hegemona continental. De la decimonnica Doctrina Monroe y el Amrica para los americanos, a la moderna de Hemisferio Occidental, que defina un espacio geopoltico separado del resto del mundo y controlado por Washington, que tendr traduccin legal en el Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR, modelo de la OTAN), de 1947.
Con el triunfo de la revolucin cubana, en 1959, la guerra fra se instal en el continente. EEUU declar subversiva toda forma de organizacin de izquierda, desde movimientos sociales a la Teologa de la Liberacin y gobiernos democrticamente electos. El suicidio de la Unin Sovitica puso fin a los pretextos, y la izquierda renaci con vigor inesperado hasta ganar la casi totalidad de gobiernos en Latinoamrica. Izquierda multicolor, pero unida en el afn de defender la independencia regional, establecer sistemas econmico-sociales menos injustos y enterrar para siempre todo lo que huela a patio trasero de EEUU.

Quizs nada ilustre mejor los nuevos tiempos que el empeo latinoa-
mericano en que se ponga fin al embargo contra Cuba y que la isla reingrese en la OEA. Este cierre de filas no tiene nada de gratuito. Cuba ha sido, desde 1959, smbolo, retaguardia, refugio y esperanza de la izquierda regional. En la hora de los hornos, con las dictaduras militares ensangrentando Latinoamrica, Cuba resista y mantena vivas las utopas de perseguidos y oprimidos. La izquierda vapuleada ayer y gobernando hoy paga su deuda con la isla que no la dej morir. Por tal motivo, los jefes de Estado latinoamericanos de izquierda han visitado Cuba en un gesto que quiere recalcar apoyo y solidaridad.

Por dems, no es Barack Obama el primer presidente de EEUU que intenta crear un nuevo marco de relaciones con Latinoamrica. La primera iniciativa fue de Franklin D. Roosevelt, en 1933, con el mundo sumido en el crack de 1929 y Europa remecida por el nazi-fascismo. Las promesas hechas a la regin, a cambio del apoyo irrestricto a EEUU durante la II Guerra Mundial, se hicieron papelillo despus de 1945. Kennedy propuso una Alianza para el Progreso en 1961. Entre 1976 y 1980, James Carter quiso establecer un nuevo marco, sancionando a las dictaduras violadoras de derechos humanos, entregando el canal a Panam y aceptando el triunfo de la revolucin sandinista. Ninguna de aquellas iniciativas cambi el talante imperialista de EEUU.

Ese pasado explica las desconfianzas y tambin las expectativas levantadas por una Cumbre que, finalmente, concluy con muchas promesas y ningn resultado concreto, como las cumbres pasadas. No hubo, siquiera, acuerdo en la declaracin final. Pese a ello, se han sentado bases quizs por vez primera realistas para establecer un marco nuevo de relaciones beneficiosas, respetuosas e igualitarias entre Latinoamrica y EEUU; pero Obama debe lidiar con intereses poderosos dentro de su propio pas, para concretar el nuevo marco de relaciones anunciado en Puerto Espaa. Las reticencias a adquirir compromisos concretos respecto a Cuba evidencian esas limitaciones. Pese a todo, Obama parece ir en serio y merece un margen amplio de confianza.

Sin restar relevancia a la V Cumbre de las Amricas, lo cierto es que la agenda de Latinoamrica, si mantiene las pautas actuales, apunta a una reduccin progresiva del peso de EEUU. Las crecientes relaciones con China y otras reas del mundo (India, Rusia, Unin Europea), la profundizacin de la integracin regional (que incluye jubilar al dlar) y el fortalecimiento del papel del Estado, as permiten suponerlo. EEUU, a su vez, tiene gravsimos y urgentes problemas que resolver, desde las guerras en Irak y Afganistn, hasta su endeudamiento y la bancarrota de sus empresas estrella. Inmigracin y narcotrfico seguirn ocupando el temario birregional.

En la V Cumbre de las Amricas destacaron dos hechos inditos. Uno, el abrumador acuerdo latinoamericano y caribeo en hacer saber a EEUU que la Doctrina Monroe, criterios hemisfricos, intervencionismo y hegemonismo han pasado a la historia. Dos, que si Obama desea tener influencia en la regin con un EEUU en declive, debe crearse un nuevo marco de relaciones que slo puede prosperar aceptando como irreversible la independencia regional y los cambios en marcha. Porque, en el presente, la ecuacin se ha invertido. No estn ya el Uno y los Veinte. Hay un Uno, aislado y embarrancado en polticas apolilladas, frente a 20 pases (que son ya 34) que, sin esperar ni pedir permiso, construyen su propio camino y futuro, con o sin cumbres.

Augusto Zamora es Embajador de Nicaragua en Espaa y autor del libro Ensayo sobre el subdesarrollo: Latinoamrica, 200 aos despus

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1236/el-fin-del-%C2%ABuno-y-los-veinte%C2%BB/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter