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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2009

Disculpen la molestia

Eduardo Galeano
Pgina 12


Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.

Es justa la justicia? Est parada sobre sus pies la justicia del mundo al revs?

El zapatista de Irak, el que arroj los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres aos de crcel. No mereca, ms bien, una condecoracin?

Quin es el terrorista? El zapatista o el zapateado? No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo invent la guerra de Irak, asesin a un gento y legaliz la tortura y mand aplicarla?

Son culpables los pobladores de Atenco, en Mxico, o los indgenas mapuches de Chile, o los kekches de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, no son sagrados, tambin, quienes la defienden?

Segn la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar ms peligroso de todos. Pero, quines son los piratas? Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan aos asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

Por qu el mundo premia a quienes lo desvalijan?

Por qu la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa ms poderosa de todas, prohbe los sindicatos. McDonalds, tambin. Por qu estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? Ser porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todava valen los derechos de los trabajadores?

Quines son los justos y quines los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, por qu nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las ms feroces carniceras. Ser porque son ellos quienes tienen las llaves de las crceles?

Por qu son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? Ese derecho tiene origen divino? Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? Es justo que la paz mundial est a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, no es ste tambin un caso de crimen organizado?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba ms. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros estn tan locos de ganas de matar, por qu no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dlares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince nios por hambre o enfermedad curable? Contra quin se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? Contra la pobreza o contra los pobres?

Por qu los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pblica? O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jvenes desempleados, o mal pagados, repitindoles noche y da que ser es tener, tener un automvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

Y por qu no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo est organizado al servicio de la muerte. O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energas? Los amos del mundo slo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y tambin insoportable para los terrestres que todava queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los nicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnologa de la destruccin que est aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnologa se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, qu tal si condenamos a muerte al miedo? No sera sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pnicos nos condenan a la soledad, nos prohben la solidaridad: slvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prjimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, ste te robar, aqul te violar, ese cochecito de beb esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

En el mundo al revs, dan miedo hasta los ms elementales actos de justicia y sentido comn. Cuando el presidente Evo Morales inici la refundacin de Bolivia, para que este pas de mayora indgena dejara de tener vergenza de mirarse al espejo, provoc pnico. Este desafo era catastrfico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que deca ser el nico orden posible: Evo era, traa el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunci que se negaba a pagar las deudas no legtimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los polticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ser que han sido divorciados para siempre jams el sentido comn y la justicia?

No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido comn y la justicia?

No es de sentido comn, y tambin de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedramos embarazados, el aborto sera libre? Por qu no se legaliza el derecho al aborto? Ser porque entonces dejara de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los mdicos que pueden cobrarlo?

Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negacin de la justicia y el sentido comn: por qu no se legaliza la droga? Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pblica? Y el pas que ms drogadictos contiene, qu autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? Y por qu los grandes medios de comunicacin, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jams dicen que proviene de Afganistn casi toda la herona que se consume en el mundo? Quin manda en Afganistn? No es ese un pas militarmente ocupado por el mesinico pas que se atribuye la misin de salvarnos a todos?

Por qu no se legalizan las drogas de una buena vez? No ser porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, adems de brindar las ms jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderas?

Ahora el mundo est triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la cada de la prspera industria del automvil. Si tuviramos algn resto de sentido comn, y alguito de sentido de la justicia no tendramos que celebrar esa buena noticia? O acaso la disminucin de los automviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estar un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirn un poquito menos?

Segn Lewis Carroll, la Reina explic a Alicia cmo funciona la justicia en el pas de las maravillas:

Ah lo tienes dijo la Reina. Est encerrado en la crcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezar hasta el prximo mircoles. Y por supuesto, el crimen ser cometido al final.

En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprob que la justicia, como la serpiente, slo muerde a los descalzos. El muri a balazos, por denunciar que en su pas los descalzos nacan de antemano condenados, por delito de nacimiento.

El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, no es de alguna manera un homenaje? Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como l murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adis, dice hasta luego.

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-124547-2009-05-08.html




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