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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2009

El Tribunal Supremo espaol ilegaliza la candidatura Iniciativa Internacionalista
El insaciable fascismo espaol

Pedro Honrubia Hurtado
Rebelin


Como ya deben saber, el Tribunal Supremo Espaol ha confirmado finalmente la anulacin de la lista electoral para las elecciones europeas "Iniciativa Internacionalista-La solidaridad entre los pueblos", supuestamente por ser una lista sucesora de Batasuna, en una decisin que podemos considerar, sin duda alguna, como la mayor tropela jurdica, junto al famoso proceso 18/98, que se ha cometido contra la democracia y los derechos polticos y civiles de los ciudadanos del Estado desde el fallido intento de golpe de Estado de 1981. Es una autntica vergenza que pone de manifiesto muy a las claras el rostro absolutamente fascista que se esconde tras la falsa democracia espaola, un rgimen monrquico heredado directamente del franquismo y que sigue operando como tal bajo los mismo parmetros ideolgicos que su antecesor, sin ningn pudor ni remordimiento, con la ms absoluta indecencia e impunidad.

Para quien no lo sepa an, la lista ahora anulada era una coalicin a nivel estatal de partidos polticos anticapitalistas de izquierdas, algunos de ellos vinculados con el nacionalismo soberanista y otros con la izquierda socialista y republicana a nivel estatal. En sus filas se encuadraban una amplia variedad de personas, desde famosos intelectuales de reconocido prestigio, a activistas polticos con muchos aos de lucha a sus espaldas, sindicalistas y algunos independientes pertenecientes al mundo de la cultura. Ninguno de ellos ha apoyado jams la lucha armada de ETA como tal. En todo momento han dejado claro adems que la candidatura se desvinculaba del apoyo a cualquier tipo de lucha armada. Pero de nada les ha servido, el fascismo espaol es insaciable.

De todos los miembros de la lista, nicamente uno de ellos, el dramaturgo Alfonso Sastre (el dramaturgo vivo ms importante del mundo), haba estado presente anteriormente en una lista electoral relacionada con la Izquierda Abertzale, lo cual en ningn caso debera servir para anular sus derechos civiles y polticos como ciudadano, derechos stos que le deberan supuestamente asegurar su capacidad para poder elegir y ser elegido democrticamente en unas elecciones libres. Las personas no se convierten en delincuentes por formar parte de ninguna lista poltica ilegalizada, eso no es ningn delito. Mucho menos esto debera poder ser excusa alguna para ilegalizar a toda la lista en conjunto por estar supuestamente contaminada. Pero el fascismo espaol es insaciable, no atiende a razones.

La propia Izquierda Abertzale emiti pocos das atrs un comunicado desvinculndose de esta lista, que nada tiene que ver con ellos ms all de algunos nexos ideolgicos que puede haber entre sta y algunos colectivos o personas que conforman la lista, como puede ser la voluntad anticapitalista, la defensa cerrada del derecho de autodeterminacin o la oposicin radical a la fascista ley de partidos que ahora est ilegalizando esta candidatura por la cara y sin ningn tipo de garanta jurdica que pueda amparar el derecho que sus miembros tienen a presentarse democrticamente en unas elecciones libres defendiendo las ideas que consideren oportunas. Precisamente los principios ideolgicos que ahora se estn declarando no aptos para ser defendidos libremente en democracia, es decir, ilegales.

Esta decisin se fundamenta nicamente en la lgica fascista del Estado que desde tantos aos atrs nos vienen asolando da tras da. Una lgica macabra que opera bajo la falacia denominada como reductio ad hitlerum. La expresin reductio ad hitlerum (Reduccin a Hitler, falacia del tipo Cum hoc ergo propter hoc) o argumentum ad nazium fue creada originalmente por Leo Strauss, profesor de la Universidad de Chicago. Reductio ad hitlerum es una falacia de la forma "Adolf Hitler o el partido nazi apoyaban X; por lo tanto X debe ser malo". En este caso el discurrir lgico de la justicia espaola para ilegalizar esta candidatura amparndose supuestamente en su vinculacin con lo que ellos llaman ETA-Batasuna resulta evidente.

En el fondo, todos los que mirbamos con recelo la ley de partidos cada vez que sta haba sido aplicada en contra de los derechos polticos y civiles de los ciudadanos vascos, sabamos que este momento, este salto cualitativo en la estrategia de represin a las ideas polticas que ms incomodan al sistema establecido tanto econmica como institucionalmente, tena que llegar, que la cosa no se quedara simplemente ah y que antes o despus todos aquellos que compartisemos algn argumento poltico con la Izquierda Abertzale, especialmente desde posiciones de izquierda anticapitalista y soberanista, nos veramos afectados igualmente por esta ley fascista. Como predecir el destino bajo este marco de fascismo encubierto resulta fcil, ahora se ha demostrado que nuestras sospechas estaban en lo cierto. El fascismo espaol es insaciable.

En la lista haba gente de todos los rincones del Estado: vascos, catalanes, gallegos, andaluces, canarios, castellanos, aragoneses, asturianos, etc. Hasta ah llega el supuesto entorno de ETA para la justicia espaola, es decir, hasta todos y cada uno de los rincones del Estado donde haya un ciudadano de izquierdas, anticapitalista, que defienda el derecho a la autodeterminacin de los pueblos y que sepa ver con claridad que la ley de partidos es una ley fascista. Esto es, ni ms ni menos, un proceso inquisitorial en toda regla, fascismo puro, fascismo insaciable.

Somos muchos miles los ciudadanos del Estado Espaol que tenamos pensado votar por esta candidatura que nos pareca totalmente acorde con nuestros planteamientos ideolgicos, aunque pudiramos tener algunas diferencias con unas u otras de las organizaciones que haban compuesto la coalicin. Con esta decisin, el Tribunal Supremo Espaol ha conculcado nuestros derechos civiles y nos ha reducido a la categora de ciudadanos sin derechos polticos, slo por ser de izquierdas, anticapitalistas, apoyar el derecho de autodeterminacin y denunciar la fascista ley de partidos sin tapujos. Ante tal hecho, me siento humillado en mi calidad de ciudadano, y completamente impotente ante este atropello con maysculas a mis derechos polticos y civiles.

Aunque ya hace tiempo que no sola hacerlo con normalidad, puedo asegurar que desde este mismo momento jams volver a hablar de Espaa como una democracia, porque no lo es. Es un Estado Fascista que se camufla tras un rostro de supuestas libertades y ante cuya conculcacin sistemtica los ciudadanos no podemos hacer nada, salvo jodernos. Un fascismo insaciable.

Mi nombre aparece adems vinculado a la firma de un manifiesto en apoyo a esta candidatura. Supongo que desde este momento, adems de habrseme impedido votar por mis ideas de la manera ms vil y ruin posible, de habrseme anulado mi condicin de ciudadano libre con derechos polticos y civiles, estar en alguna lista negra tambin como posible miembro del entorno etarra. Esta gente no olvida nunca nada, como se ha demostrado con las acusaciones vertidas sobre Dori Benegas, ngeles Maestro y algn otro miembro de la lista por haberse reunido con la izquierda Abertzale, haber pedido el voto para el PCTV o haber participado en actos pblicos junto a Otegui. No importa cul sea el pensamiento de estas personas, el haber cometido estos errores en el pasado les acompaar para siempre cuando de hacer juicios inquisitoriales contra ellos se trata. Supongo que yo, y el resto de las personas que firmamos el manifiesto de apoyo a la iniciativa, por no hablar ya de quienes han formado parte de su lista electoral, desde este mismo momento pasamos tambin a formar parte de ese grupo de apestados, como muy acertadamente lo llamaba recientemente el Filsofo Santiago Alba en un artculo publicado en las pginas de Gara y aparecido despus en Rebelin.org.

Pero nosotros, ciudadanos democrticos y de izquierda revolucionaria, tampoco olvidamos. Ya no es slo que nadie me podr convencer nunca ms de que en el Estado Espaol existe algo parecido a una democracia sino que, en consecuencia, espero que nadie me vuelva a pedir jams que, aunque yo nunca la practicar por mis convicciones ideolgicas pacifistas ni est entre mis deseos que nadie la practique, condene la violencia contra el Estado, porque la violencia poltica del Estado ya me ha condenado a m de antemano, sin yo haber hecho nada, junto a cientos de miles de ciudadanos ms que, por el simple hecho de tener alguna intencin de dar su apoyo a esta candidatura, ahora pasan a ser sospechosos de cualquier cosa en general, y de ser terroristas o amigos de los terroristas en particular.

Cuando el fascismo se impone, el derecho a la resistencia es un deber del ciudadano. En Espaa definitivamente ha quedado claro que el fascismo se impuso en 1936 y, desde entonces, con un modelo de rgimen o con otro, no ha vuelto a abandonarnos. Ante eso cualquier forma de resistencia es legtima. Aos llevan avisndonoslo nuestros compaeros de la Izquierda Abertzale, ahora me arrepiento de no haberles hecho antes todo el caso que merecan. Desde hoy me siento un poco ms cercano a ellos y mucho ms lejos de esos pulcros ciudadanos que me rodean por doquier, con su moral de pantomima, sus condenas baratas, y que ahora no movern un dedo contra este atropello de mis derechos polticos y civiles, que tambin son los suyos, aunque no quieran verlo.

www.pedrohonrubia.com


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