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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2009

En el mundo hay 150 millones de nios viviendo en la calle
Nios de las calles, el desamparo eterno?

Mara Julia Mayoral
Prensa Latina


La ONU asegura que en el mundo hay unos 150 millones de "nios de la calle", viviendo en la mendicidad, vctimas muchas veces de la droga y la prostitucin: un mal conocido y en ascenso. Ninguna regin del orbe est exenta del drama diario de los menores abandonados a su suerte. Para el ao 2020 podran llegar a 800 millones, alertan los expertos.

Evaluaciones del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) aseveran que los nios son los ms golpeados por la pobreza; ningn otro grupo de edades es tan vulnerable. "Causa en ellos daos fsicos y psicolgicos para toda la vida". Para UNICEF, supervivencia, proteccin y desarrollo de los menores constituyen imperativos de carcter universal y forman parte integrante del progreso de la humanidad. La Convencin de Naciones Unidas sobre Derechos del Nio, ratificada por casi todos los pases, con excepcin de Estados Unidos y Somalia, recoge en su artculo 39 responsabilidades claras. "Los Estados partes adoptarn todas las medidas apropiadas para promover la recuperacin fsica, psicolgica y la reintegracin social de todo nio vctima de cualquier forma de abandono, explotacin o abuso; tortura u otra forma de tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; o conflictos armados". Esa recuperacin y reintegracin, agrega el texto, "se llevar a cabo en un ambiente que fomente la salud, el respeto de s mismo y la dignidad del nio". Sin embargo, en 2008 el informe de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia indic que cerca de 10 millones de nios fallecen anualmente; algo "inaceptable, especialmente cuando muchas de estas muertes se pueden evitar".

Pese a compromisos internacionales, legislaciones especficas y a la labor de diversas instituciones, incluidas organizaciones no gubernamentales, el problema se agrava, y los nios de la calle constituyen uno de los rostros ms visibles del conflicto. Diversos proyectos gubernamentales responden con frecuencia a esquemas aislados de proteccin a la infancia en extrema pobreza o a decisiones de asistencia directa mediante la entrega de comida, ropa, medicamentos u otros bienes de supervivencia. Pocas veces aparecen visiones integradoras que planteen cambiar el status quo generador y reproductor de la exclusin social. Nada avala que pueda haber mejoras sensibles si la humanidad contina sometida a la lgica del capital; slo por los canales financieros y comerciales los pases ricos trasladan con fuerza los impactos de la presente crisis a las naciones subdesarrolladas.

De acuerdo con estudios internacionales, dentro del Tercer Mundo van en picada las inversiones extranjeras directas y la entrada de remesas, mientras contina la transferencia neta de recursos al Norte desarrollado por medio de los pagos de la deuda externa. A causa de la crisis y condicionados por los entes financieros internacionales, muchos gobiernos tienen hoy las arcas mermadas y acuden a recortes en los presupuestos, entre ellos los dedicados a aliviar problemas sociales de larga data. Instituciones no gubernamentales que trabajan en el rescate de menores y adolescentes de la calle tampoco exhiben una situacin favorable; enfrentan la falta de solvencia financiera para continuar sus programas. Vistas esas condiciones en conjunto, cmo esperar mejor destino para los nios de la calle? A priori podra pensarse que el conflicto radica en la falta absoluta de recursos, pero la realidad ilustra lo contrario; solamente en 2008 los gastos mundiales en armamentos militares crecieron un cuatro por ciento, al elevarse las erogaciones a 1,46 billones de dlares. En su informe sobre el tema, el Instituto Internacional de Estudios para La Paz tambin alert que la cifra equivale al 2,4 por ciento del Producto Interno Bruto en el planeta (217 dlares por cada habitante).

Mientras tanto, sigue creciendo de manera exponencial el nmero de personas con menos de un dlar diario para su sustento. Estadistas como el lder cubano Fidel Castro aseguran que el cobro de una tasa de apenas el uno por ciento a las operaciones especulativas en el planeta bastara para financiar el desarrollo de todo el Tercer Mundo. Para UNICEF, "la continuada marginacin econmica y social de los ms pobres esta privando a un nmero creciente de nios y nias del tipo de infancia que les permitira convertirse en parte de las soluciones de maana en vez de pasar a engrosar los problemas". Cambios en Amrica Latina durante los aos ms recientes indican la posibilidad de proveer bienestar a los ms humildes a partir de afianzar el papel del Estado, renacionalizar recursos naturales en funcin de los intereses del pas y disear polticas de beneficio social con participacin ciudadana. Reconocida internacionalmente por instituciones como UNICEF, la experiencia cubana en la atencin a la infancia ofrece referentes a tener en cuenta. Con la desaparicin del campo socialista y la Unin Sovitica, la nacin caribea perdi ms del 70 por ciento de sus importaciones; la poblacin padeci dismiles penurias, pero ningn nio fue lanzado a vivir en la calle.

No hay frmulas prediseadas para lograr soluciones, cada nacin podra tener las suyas propias; pero el drama de los nios de la calle invita a observar con mirada crtica la lgica del capital, porque duele tanto desamparo durante tanto tiempo.

*Periodista de la Redaccin de Centroamrica de Prensa Latina.


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