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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2009

La dimensin ecolgica de la existencia social

Desiderio Cansino Pozo y Alberto Garzn Espinosa
Economa Crtica o Crtica de la Economa


Durante las dos ltimas dcadas del siglo XX se ha comprobado cientficamente que la actividad humana est deteriorando o provocando cambios sustanciales en el planeta. Hasta entonces existan percepciones de que la actividad productiva provocaba problemas de contaminacin y explotacin (en sentido destructivo de la naturaleza) en las zonas donde se asentaba la actividad industrial, pero dichos problemas eran percibidos localmente. Afortunadamente, sin embargo, hoy en da ya existe consenso a la hora de aceptar que la amplitud del problema es global.

Durante las dos ltimas dcadas del siglo XX se ha comprobado cientficamente que la actividad humana est deteriorando o provocando cambios sustanciales en el planeta. Hasta entonces existan percepciones de que la actividad productiva provocaba problemas de contaminacin y explotacin (en sentido destructivo de la naturaleza) en las zonas donde se asentaba la actividad industrial, pero dichos problemas eran percibidos localmente. Afortunadamente, sin embargo, hoy en da ya existe consenso a la hora de aceptar que la amplitud del problema es global.

No en vano, el sistema productivo dominante se caracteriza por una cadena de produccin de bienes de consumo duradero fragmentada alrededor del mundo, y por procesos de cultivo y distribucin de los alimentos que provoca que stos puedan recorrer varios miles de kilmetros desde el punto de origen hasta el punto de destino. Adems, la cultura despilfarradora de usar y tirar que rige en occidente, as como la esquilmacin de la vida animal y vegetal que rompe el equilibrio biolgico de los ecosistemas a los que pertenecen son tambin signos propios del actual modo de produccin y consumo.

Siendo el planeta el soporte vital para el ser humano, sorprende que la actividad del hombre ponga en peligro su propia supervivencia y la del resto de las especies. No obstante, en la historia y en las diferentes culturas existentes hasta la fecha, el hombre no siempre ha jugado el papel destructor de la naturaleza actual, sino que tambin ha adoptado el rol de protector de la naturaleza y representante preocupado por todas las especies vivas.

Los cambios determinantes: La Revolucin Industrial y los postulados clsicos

Con anterioridad a la revolucin industrial la sociedad se organizaba de forma que el impacto que produca al medio ambiente era relativamente leve. La economa y la subsistencia social dependan de la agricultura, por lo que era necesario configurar un entorno adecuado para no producir un desgaste natural que impidiera la reproduccin agrcola.

Sin embargo, en el imaginario y cultura europea, que es donde se origina el capitalismo y surge la revolucin industrial, es predominante la concepcin judo-cristiana que sita al hombre y a la mujer en el centro de la creacin del mundo. Bajo esta visin, el ser humano, como ser protagonista de la creacin del mundo, tiene todos los recursos naturales que desee plenamente disponibles para su uso y disfrute.

Pero no slo es la cultura y la visin antropocntrica del mundo la que configur un sistema capitalista miope con la dimensin ambiental. Los adelantos tcnicos, los avances en las ciencias fsicas y naturales, la filosofa cartesiana, la fsica newtoniana, etc., ayudaron a sostener la creencia en un mundo de progreso infinito y oportunidades materiales ilimitadas para el ser humano que ignoraban el dao ambiental provocado.

En este sentido, con el nacimiento de la Economa Poltica clsica, se introduce plenamente la lgica mecanicista y la racionalidad occidental en la visin que la economa actual aplicara despus. J. M. Naredo describe en su La Economa en Evolucin cmo se produce el desplazamiento ideolgico en la ciencia econmica a lo largo de la historia de la economa, concluyendo que es a partir de los clsicos cuando los autores que escriban sobre la actividad econmica abandonan la preocupacin por la relacin existente entre sta y el medio natural en el que se inserta. Desde ese momento el mero crecimiento econmico se convierte en la prioridad fundamental, casi de una forma dogmtica y prcticamente nunca puesta en duda.

De hecho, los enfoques fisiocrticos, previos a Adam Smith, contenan en su seno la idea segn la cual la produccin no debera separarse del mundo natural. Los autores clsicos, en cambio, rechazando esa idea pasan a concebir la posibilidad de un progreso ilimitado mediante la simple multiplicacin de mercancas como fenmeno ajeno a los procesos de obtencin de las mismas.

Bajo estas nuevas ideas, el modo de produccin, el ciclo de vida de un producto, la formacin de necesidades materiales artificiales, la lgica capitalista de valorizacin continua del capital, las estructuras institucionales, etc., fueron amoldadas a unas circunstancias ajenas al sistema natural.

De esta forma el sistema econmico capitalista , con una proyeccin de expansin infinita, olvida que se inscribe en un marco natural y abierto a escala global. Marco que est compuesto por multitud de sistemas biolgicos y naturales que permiten que los sistemas econmicos-sociales puedan existir al dotar a sus modelos productivistas de los recursos y energas que necesitan.

En todo caso, el deterioro del medio ambiente producido por la actividad econmica es una cuestin tcnica que se materializa con independencia de la forma en la que se constituyen las clases sociales dentro del sistema econmico. Esto quiere decir que incluso en una sociedad capitalista ms igualitaria, pero que funcione bajo la misma lgica, el proceso de deterioro seguira avanzando irremediablemente. De la misma forma, un sistema econmico respetuoso o incluso subordinado al medio ambiente podra seguir manteniendo relaciones de desigualdad muy acusadas.

El problema tambin reside en que los procesos de redistribucin estn asociados necesariamente, dentro del capitalismo, a procesos de crecimiento econmico. Esto supone un posible nexo entre una mayor redistribucin y un mayor deterioro del medio ambiente. Y si renunciamos, como hacen los autores del decrecimiento, a la posibilidad de continuar la senda del mayor crecimiento econmico sin seguir perjudicando al medio ambiente, tenemos que aceptar que la complementariedad de las escuelas centradas en la cuestin medioambiental y las escuelas centradas en la redistribucin slo puede darse en un marco de reconocida crtica al capitalismo.

Y es que a pesar de que el capitalismo es relativamente joven, es tan fuerte su impacto que ha provocado que el equilibrio ecolgico del planeta se deteriore hasta el punto que se teme por la supervivencia del planeta mismo. Esta constatacin se puede comprobar con fenmenos empricos como el cambio climtico, la destruccin de bosques, la esterilidad de tierras, la esquilmacin de vida terrestre y marina o la irreversibilidad de algunas acciones humanas. Pero sin duda, estas constataciones se confirman de forma terica cuando las analizamos desde la ecologa y cuando incorporamos en el anlisis las leyes termodinmicas.

Reflexiones

Mientras la ciencia econmica contina profundamente obsesionada con el crecimiento econmico, ignora a su vez y por completo la destruccin ecolgica a la que sometemos diariamente al planeta.

La enorme dimensin de la guerra abierta desde el capitalismo a la naturaleza no es irrevocable, y es necesario e imprescindible alcanzar a corto plazo la paz. Pero para ello el sistema social-econmico imperante tiene que aceptar una serie de limitaciones necesarias. En este sentido, los agentes sociales y las instituciones han de tener un papel activo durante todo el proceso de cambio, ya que la actual lgica del sistema capitalista parece no ofrecer respuesta automtica al problema.

Para alcanzarlo se requiere imponer un cambio radical dentro de la lgica del modo de produccin y consumo, como ya hemos visto antes; un cambio tambin en la organizacin demogrfica, evitando los desplazamientos innecesarios de las personas; la eliminacin de las guerras, que destruyen la naturaleza y no slo las vidas humanas; el fomento de la reparacin y reciclaje de los distintos elementos de uso cotidiano, as como la prolongacin de su vida til; huir de la lgica del cuanto ms mejor, depredadora de energas y recursos; y adoptar una visin colectivista de la sociedad. Se hace urgente concebir un sistema econmico en el cual el ser humano, sin dejar de ser el centro de la creacin, adopte el rol de preservar y defender el medio natural.

Es urgente construir una sociedad que no comprometa la sostenibilidad del medio ambiente, aunque para ello hay que comenzar por lo ms difcil: aceptar el cuestionamiento radical que requiere nuestro modo de vida, sin que ello signifique una renuncia a cualquier tipo de avance tecnolgico o sanitario. Es imprescindible incorporar en este planteamiento a los Pases del Sur, en condiciones de igualdad y redistribucin equitativa. En este cuestionamiento es imprescindible tener en cuenta la necesidad de integrar el sistema econmico y social en coherencia con las limitaciones del sistema natural global.

En consecuencia, la bsqueda de los economistas debe centrarse en la consecucin de un sistema econmico justo, igualitario y que acepte estar integrado en el sistema natural, con todo lo que ello conlleva. Eso puede suponer en la prctica cambiar los modelos productivos: acercando los centros de produccin a los de consumo, reduciendo el gasto energtico en todos los niveles, apostando por la energa solar, renunciando al crecimiento econmico como fin y tomndolo, ajustado por las restricciones, como medio para otros fines ms amplios.

http://www.economiacritica.net/web/

 

 



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