Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2009

El forense olvidado por Aftonbladet
El eslabn perdido en el robo israel de rganos?

Jonathan Cook
CounterPunch

Traduccin de Germn Leyens. Seguido de la correspondencia del autor con la editora del peridico britnico The Guardian. Traduccin de Atenea Acevedo.


NAZARET La hiperventilacin de los dirigentes israeles [1] por una historia publicada en un peridico sueco el pasado mes [2] que sugiri que el ejrcito israel colabor en el robo de rganos de palestinos ha distrado la atencin de las inquietantes afirmaciones hechas por familias palestinas que constituan la base para la reclamacin principal del artculo.

Los temores de las familias de que autopsias no autorizadas realizadas en Israel hayan extrado partes de los cuerpos de sus parientes muertos por el ejrcito israel, han sido eclipsados por acusaciones de calumnia de crimen ritual dirigidas contra el periodista, Donald Bostrm, y el peridico Aftonbladet, as como contra el gobierno y el pueblo de Suecia.

No tengo la menor idea de si la historia es verdica. Como la mayora de los periodistas que trabajan en Israel y en Palestina, no oigo esos rumores por primera vez. Que yo sepa, ningn periodista occidental los haba investigado, hasta que Bostrm escribi su artculo. Despus de tantos aos, la suposicin de los periodistas era que haba pocas esperanzas de encontrar pruebas, aparte de la exhumacin de los cuerpos. Sin duda, la acusacin inevitable de antisemitismo que atraen semejantes informaciones tambin actu como un poderoso disuasorio.

Lo que es impactante en este episodio es que nunca se ofreci a las familias que formulan las reclamaciones la oportunidad de una audiencia a fines de los aos ochenta y comienzos de los noventa, durante la primera Intifada, cuando apareceron la mayora de los informes, y que todava se les niegue el derecho a expresar su preocupacn.

La sensibilidad de Israel a la afirmacin del robo de rganos o cosecha, como muchos observadores llaman la prctica parece triunfar sobre la genuina preocupacn de las familias por el posible abuso de sus seres queridos.

Bostrm ha sido muy criticado por la frgil evidencia que present en apoyo de su incendiaria historia. Ciertamente hay mucho que criticar en la presentacin que hizo, y tambin su peridico, de la noticia.

Ms significativamente, Bostrm y Aftonbladet se expusieron a la acusacin de antisemitismo por lo menos de funcionarios israeles ansiosos de causar dao mediante un importante desacierto.

Enmaraaron las cosas al tratar de hacer una tenue conexin entre las afirmaciones de las familias palestinas sobre el robo de rganos mediante autopsias no autorizadas, y las revelaciones enteramente separadas de este mes de que un grupo de judos estadounidenses haba sido arrestado por lavado de dinero y comercio de rganos. [3]

Al hacer esa conexin, Bostrm y Aftonbladet sugirieron que el problema del robo de rganos era actual, en circunstancias que han presentado slo ejemplos de un problema semejante de comienzos de los aos noventa. Tambin implicaron, intencionalmente o no, que los abusos supuestamente cometidos por el ejrcito israel podan ser extrapolados de alguna manera para aplicarlos de modo ms general a los judos.

En lugar de hacerlo, el periodista sueco debera haberse concentrado en la cuestin vlida presentada por las familias de por qu el ejrcito israel, por su propia admisin, se llev los cuerpos de docenas de palestinos muertos por sus soldados, permiti que se les hicieran autopsias sin permiso de las familias y luego devolvi los cuerpos para enterrarlos en ceremonias realizadas bajo estrictas medidas de seguridad.

El artculo de Bostrm destac el caso de un palestino, Bilal Ahmed Ghanan, de 19 aos, de la aldea Imatin en el norte de Cisjordania, que fue muerto en 1992. Una fotografa impresionante del cuerpo suturado de Bilal acompa el informe. [4]

Bostrm ha dicho a los medios israeles que sabe de por lo menos 20 casos de familias que afirman que los cuerpos de sus seres queridos fueron devueltos con partes de sus cuerpos faltantes, [5] aunque no dijo si alguno de esos supuestos incidentes ocurri ms recientemente.

Bostrm dice que en 1992, el ao en cuestin, el ejrcito israel le admiti que se llev para realizar autopsias a 69 de los 133 palestinos que murieron por causas no naturales. El ejrcito no ha negado esta parte de su informe.

Una pregunta justificable de las familias transmitida por Bostrm es: Por qu quera realizar el ejrcito las autopsias? A menos que se pueda demostrar que el ejrcito se propona realizar investigaciones por las muertes y al parecer no hay sugerencias de que lo haya querido las autopsias eran innecesarias.

De hecho, eran ms que innecesarias. Eran contraproducentes si asumimos que el ejrcito no tiene inters en reunir pruebas que puedn ser utilizads en futuros procesamientos por crmenes de guerra contra sus soldados. Israel tiene un largo historial de obstaculizacin de muertes de palestinos a manos de sus soldados, y continu esa innoble tradicin despus de su reciente ataque contra Gaza.

Mayor preocupacin causa todava a las familias palestinas el hecho de que aproximadamente cuando el ejrcito se llev los cuerpos de sus seres queridos para realizar las autopsias, exista casi la absoluta certeza de que el nico instituto que realiza esas autopsias en Israel, Abu Kabir, cerca de Tel Aviv, estaba en el centro de un comercio de rganos que despus se convirti en un escndalo dentro de Israel.

De un modo igualmente desconcertante, el forense responsable del saqueo de rganos, el profesor Yehuda Hiss, nombrado director del instituto Abu Kabir a fines de los aos ochenta, nunca ha sido encarcelado a pesar de admitir el robo de rganos y sigue siendo patlogo jefe del Estado en el instituto.

Hiss estaba a cargo de las autopsias de palestinos cuando Bostrm escuch las quejas de las familias en 1992. Hiss fue subsiguientemente investigado dos veces, en 2002 y 2005, por el robo de partes corporales en gran escala.

Afirmaciones sobre el comercio ilegal de rganos de Hiss fueron reveladas por primera vez en el ao 2000 por periodistas investigativos del peridico Yediot Aharonot, que inform que Hiss tena listas de precios para partes corporales que venda sobre todo a universidades y escuelas de medicina israeles. [6]

Sin inmutarse al parecer ante esas revelaciones, Hiss todava tena una serie de partes corporales en su posesin en Abu Kabir cuando los tribunales israeles ordenaron un allanamiento en 2002. Israel National News inform entonces: Durante los ltimos aos, parece que jefes del instituto han entregado miles de rganos para investigacin sin permiso, mientras mantenan un almacn de rganos en Abu Kabir. [7]

Hiss no neg el saqueo de rganos, y admiti que las partes corporales pertenecan a soldados muertos en accin y haban sido entregadas a institutos mdicos y hospitales con el fin de hacer progresar la investigacin. Comprensiblemente, sin embargo, es poco probable que las familias palestinas queden satisfechas con la explicacin de Hiss. Si Hiss no respet los deseos de la familia de un soldado, por qu no iba a hacer tambin caso omiso de los deseos de familias palestinas?

Se permiti que Hiss continuara como directos de Abu Kabir hasta 2005 cuando las afirmaciones sobre un comercio de rganos volvieron a aparecer. En esa ocasin, Hiss admiti que sac partes de 125 cuerpos sin autorizacin. Despus de una negociacin con el Estado, el procurador general decidi no seguir adelante con acusaciones criminales e Hiss slo recibi una reprimenda. [8] Continu como patlogo jefe en Abu Kabir.

Tambin habra que destacar, como seala Bostrm, que a comienzos de los aos noventa Israel sufra de una aguda escasez de donantes de rganos, hasta tal punto que Ehud Olmert, ministro de salud de entonces, lanz una campaa pblica para alentar a los israeles a donar.

Esto ofrece una posible explicacin para las acciones de Hiss. Puede haber actuado para ayudar a subsanar la escasez.

Ante los hechos conocidos, tiene que haber por lo menos una fortsima sospecha de que Hiss removi rganos sin autorizacin de algunos palestinos a los que hizo autopsias. Tanto este tema, como el posible rol del ejrcito en el suministro de cadveres, requiere investigacin.

Hiss tambin est implicado en otro antiguo escndalo no resuelto de los primeros aos de Israel, en los aos cincuenta, cuando nios de inmigrantes judos recientes de Israel provenientes de Yemen fueron adoptados por parejas askenazes despus que los padres yemenitas haban sido informados del fallecimiento de su hijo, [9] usualmente despus de su admisin a un hospital.

Despus de un encubrimiento inicial, los padres yemenitas siguieron presionando para obtener respuestas del Estado, y obligaron a los funcionarios a reabrir los expedientes. [8] Las familias palestinas tienen derecho a lo mismo.

Sin embargo, a diferencias de los padres yemenitas, sus probabilidades de obtener algn tipo de investigacin, transparente o no, parecen prcticamente inexistentes.

Cuando los pedidos palestinos para obtener justicia no son respaldados por investigaciones de periodistas o protestas de la comunidad internacional, Israel puede ignorarlas con seguridad.

Vale la pena recordar en este contexto la repeticin constante por parte del campo por la paz de Israel en el sentido de que las brutales cuatro dcadas de ocupacin de los palestinos han corrompido profundamente la sociedad israel.

Cuando el ejrcito goza de poder sin tener que rendir cuentas, cmo sabrn los palestinos, o cmo sabremos nosotros, qu cosas se permite que hagan los soldados bajo la capa de la ocupacin? Qu lmites se han establecido para impedir abusos? Y quin les lee la cartilla cuando cometen crmenes?

Del mismo modo, si polticos israels pueden gritar calumnia de crimen ritual o antisemitismo al ser criticados, daando las reputaciones de las personas a las que acusan, qu incentivo tienen para iniciar investigaciones que puedan daarlos a ellos o a las instituciones que supervisan? Qu motivo tienen para ser honestos si pueden silenciar a golpes a un crtico, sin tener que pagar el precio?

Es el significado de la frase el poder corrompe, y los polticos y soldados israeles, as como por lo menos un patlogo, tienen evidentemente demasiado poder, - especialmente sobre los palestinos bajo la ocupacin.

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Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Sus libros ms recientes son: Israel and the Clash of Civilisations: Iraq , Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine : Israel s Experiments in Human Despair (Zed Books). Su pgina web es: www.jkcook.net

Enlaces

[1] http://www.haaretz.com/hasen/spages/1109437.html

[2] http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=8390&lg=en

[3] http://www.slate.com/id/2223559/

[4] http://www.aftonbladet.se/kultur/article5652583.ab

[5] http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-3766093,00.html

[6] http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=1173179

[7] http://www.israelfaxx.com/webarchive/2002/01/2fax0104.html

[8] http://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/90518

[9] http://www.independent.co.uk/news/world/israel-seeks-lost-children-of-yemen-exodus-1318037.html


Fuente: http://www.counterpunch.org/cook09042009.html

* * * *


Breve correspondencia con la editora de la seccin Comment is Free

The Guardian muestra de qu est hecho

Jonathan Cook

4 de septiembre de 2009

Traduccin de Atenea Acevedo

Los periodistas liberales en los medios dominantes siempre se indignan ante la ms mnima insinuacin de que sus reportajes o artculos estn de alguna manera influidos por la amenaza de represalias por parte de quienes tienen intereses y poder. En las facultades de periodismo se ensea que en las democracias occidentales los periodistas de diarios serios trabajan en pos de la verdad y, excepto por una que otra manzana podrida, rechazan ceder a intimidaciones. En este sentido, Israel ofrece un caso de particular inters que sienta precedentes.

En la realidad, el temor a cargar con el sambenito de antisemita constituye, para la mayora de los periodistas, un poderoso elemento de disuasin cuando se trata de elaborar una crtica contundente contra Israel. Tanto Israel como sus partidarios son demasiado concientes de su poder, razn por la cual, cuando las publicaciones convencionales se pasan de la raya y plantean temas cuyo anlisis Israel preferira evitar, se abalanzan sobre ellas y prodigan irresponsablemente la consabida acusacin. La furia orquestada que respondi al artculo que public el diario sueco Aftonbladet en agosto de 2009 acerca de la posible participacin del ejrcito israel en el robo de rganos tena precisamente el objetivo de recordar a otros medios que lo mejor es no cometer este tipo de equivocacin.

La leccin para el periodismo a partir del jaleo por la nota del diario sueco es que al adoptar una postura crtica sobre Israel ms vale investigar el tema a fondo, aprehender las pruebas y no llevar el argumento ms all de los lmites de lo que puede inferirse razonablemente. Se trata de principios que bien vale la pena seguir por cualquier periodista (y, en este caso, principios que Aftonbladet no acat), aun cuando constituyen requisitos mucho ms rigurosos que cuando se escribe de cualquier otro pas. Pensemos, por ejemplo, si los periodistas occidentales desistiran de cubrir una noticia que implicara al Estado venezolano en el trfico de rganos de campesinos, incluso si Hugo Chvez se mostrara furibundo ante semejante insinuacin.

No obstante, por desgracia, la verdadera leccin del caso Aftonbladet, la nica leccin aparentemente deliberada y digerida por nuestros medios, es bajar la voz y no tocar los temas que podran importunar a Israel.

Una semana despus envi un artculo de opinin sobre el caso Aftonbladet a la seccin virtual Comment is Free del diario The Guardian (puede consultarse aqu), el cual fue rechazado por Georgina Henry, editora ejecutiva de la seccin. Su explicacin, al menos a un servidor, ex periodista de The Guardian que dedic muchos aos a la seccin de noticias internacionales de ese diario, resultaba ms que extraa y no coincida con los criterios usuales del peridico para evaluar una nota periodstica o un artculo de opinin. Brian Whitaker, la primera persona que recibi mi texto y es ex editor de la seccin de Oriente Prximo del diario, dej claro que le gustaba y respondi nos interesa publicarlo, pero tambin dej ver ciertas dudas acerca de la posibilidad de que su criterio contara con el respaldo del personal ejecutivo del sitio, mencion que se trataba de un asunto espinoso y que la decisin tendra que esperar porque tenemos a un par de personas de vacaciones.

Desconcertado por las explicaciones de Georgina Henry en su mensaje de rechazo, inici un intercambio epistolar electrnico. Su voluntad inicial de responder parece generosa, pero sospecho que, en realidad, la motivaba la necesidad de persuadirme, en tanto ex periodista de The Guardian, y convencerse a s misma de que rechazar mi artculo era algo razonable. Cuando insinu de manera corts pero irritante que sus propias palabras implicaban que no rechazaba el artculo por falta de mrito, sino por miedo a la reaccin violenta que era de esperarse, y le ped que explicara cules eran los hechos en la nota que necesitaban de una verificacin absolutamente independiente (algo que no suele exigirse a quien escribe un artculo de opinin), se apresur a poner fin al debate.

Me parece que el intercambio ofrece una mirada interesante al autoengao en el que caen muchos de nuestros periodistas liberales ms destacados, periodistas que necesitan desesperadamente creer que son, tal como lo pregonan, audaces paladines en busca de la verdad.

La correspondencia tom un total de 90 minutos durante la tarde del 3 de septiembre.

Georgina Henry: Perdn por [el] retraso de mi respuesta. Lo lamento, pero no voy a publicarlo en Comment is free, me resisto a publicar algo que tal vez quedara mejor como mera noticia y no como artculo de opinin, y que nuestro propio corresponsal en Oriente Prximo no ha verificado, sobre un tema tan delicado y polmico como este. Adems, como sabes, publicamos el comentario de Seth Freedman sobre el reportaje original del diario sueco, as que ya hubo todo un debate en el sitio. Lamento no poder ayudarte.

Cabe destacar que desde el primer momento (y tambin despus, a lo largo del intercambio) la editora hace referencia a que Comment is Free incluy una nota de Seth Freedman sobre el jaleo en torno al robo de rganos (puede leerse aqu). La referencia tiene la intencin de convertirse en prueba perentoria y decisiva de que no teme al lobby israel ni a las posibles amenazas de ser etiquetada como antisemita. Implica que tanto ella como Comment is Free tomaron la valiente decisin de publicar el artculo de Freedman (que para el caso podra haber sido cualquier artculo sobre el tema). Sin embargo, objetivamente, fue la opcin menos arriesgada: difcilmente puede considerarse osado o audaz publicar el artculo de un judo, que vive en Israel y suele sealar que sirvi en el ejrcito israel, donde afirma que el reportaje sueco era un disparate y careca de calidad periodstica, pero que las acusaciones de los dirigentes israeles de antisemitismo fueron juzgadas mal y contraproducentes.

Jonathan Cook: Evidentemente tu postura es inamovible, pero tus explicaciones me resultan bastante extraas. En el artculo de Seth Freedman y en el debate entre quienes leen Comment is Free no se discuti para nada el asunto de las pruebas de posible participacin del Profr. Yehuda Hiss [Director de Patologa de Israel] en el robo de rganos de cuerpos palestinos, es decir, la aportacin ms importante de mi artculo al debate. En cuanto a que esto quedara mejor como un reportaje periodstico, cmo puede ser? La noticia que vincula a Hiss con el robo de rganos tiene varios aos (aunque fue desoda en su momento) y hoy no despertara el inters de ningn editor de noticias. Adems, vincular a Hiss al caso requiere de especulacin, aunque sea especulacin informada, algo que es aceptable en un artculo de opinin pero que difcilmente sera materia prima para las pginas de noticias.

En lo que respecta al tema como algo polmico y delicado, bueno, ese es precisamente el meollo del asunto, o no? Me interesa aclarar lo que est en disputa. Supongo que usas delicado para referirte a la sensibilidad de Israel que nos exige mantener el debate cerrado a costa de la sensibilidad de las familias palestinas que llevan casi 20 aos esperando saber qu pas con sus seres queridos. Siempre ha sido as.

Georgina Henry: Es un tema delicado porque, de nuestra parte, necesitamos estar absolutamente seguros de que lo dicho resistir el escrutinio. Sers el primero en aceptar que los partidarios de Israel revisarn cualquier cosa que escribas de la manera ms minuciosa en busca de pruebas de parcialidad y/o antisemitismo. Es por eso que todo lo que tiene que ver con esta noticia debe ser verificado de manera independiente por uno de nuestros corresponsales y no tengo los recursos para que Comment is Free haga ese trabajo. Como dije, puedo ponerte en contacto con Rory McCarthy, nuestra corresponsal en Jerusaln, a travs de la seccin de noticias.

Por favor no saques conclusiones precipitadas como lo hacen los peores tericos de la conspiracin en los comentarios a los artculos sobre Israel/Palestina que publicamos. Creo que difcilmente puede acusarse a The Guardian o a Comment is free de rehuirle a la controversia.

De hecho, por supuesto que podra acusarlos de eso, pero prefiero ahorrrmelo para otro da y otra discusin. Resulta interesante notar que en esta parte Henry parece insinuar que acta por mi bien, ya que cualquier cosa que escriba ser sometida al escrutinio de los partidarios de Israel. Por qu se preocupa ms por mi reputacin que yo? Adems, sus comentarios vuelven a apuntar a que su razonamiento es resultado del miedo a reacciones violentas que son de esperarse.

Jonathan Cook: En lo que respecta al escrutinio, es por ello que inclu los enlaces a los artculos publicados en medios israeles. La implicacin de Yehyda Hiss en el robo de rganos es indiscutible, aun cuando se le haya dado escassima cobertura en su momento. Curiosamente, aunque Haarets y otros medios tocaron el tema, la cobertura ms destacada estuvo en manos de Israel National News (el servicio de noticias para colonos) porque considerar que Hiss haba violado el carcter sagrado del cuerpo judo conforme a la religin juda al retirar rganos de cadveres judos antes de su sepultura.

El lema de Comment is Free reza Facts are sacred, comment is free (Los hechos son sagrados, comentar no cuesta nada), por eso me limit estrictamente a los hechos reportados, fcilmente comprobables mediante la lectura de las fuentes israeles sealadas en los enlaces correspondientes, y aventur la especulacin ms cautelosa posible: hay preguntas razonables acerca de lo que sucedi con los cuerpos durante las autopsias; las familias [palestinas] merecen respuestas, pero no las obtendrn debido a las relaciones de poder en un territorio ocupado. (Por cierto, y no sin un toque de irona, intent plantear que, como periodistas, es comn que no cumplamos con el deber de investigar las afirmaciones de la poblacin palestina, en este caso y en otros, porque estamos ms preocupados por la reaccin de Israel que por los derechos de los palestinos).

Por otra parte, la insinuacin de que sostengo la existencia de algn tipo de conspiracin es infundada y est fuera de lugar. En mi opinin, lo que pasa es que Comment is Free est tomando el camino ms fcil para evitar verse presa de un jaleo que ya envolvi a otro diario y prefiere hacer la vista gorda a una problemtica de derechos humanos de la poblacin palestina. Sin duda y ante todo, esa fue la razn por la que Netanyahu y Lieberman se lanzaron sobre Aftonbladet.

Georgina Henry: La verdad es que te equivocas. Si estuviera tratando de evitar el jaleo no habra publicado el artculo de Seth. Pero eso no importa, al igual que mucha de la gente con la que trato por Comment is Free, ya te formaste una opinin sobre mis motivos y no vale la pena continuar con este intercambio.

La realidad es que en este caso quiero que un corresponsal de The Guardian verifique de manera independiente lo que escribiste y en Comment is Free no dispongo de los recursos para ello. Sigo pensando que sera mejor pasar el tema a la seccin de noticias, as que definitivamente te recomiendo que contactes a noticias internacionales.

Declina seguir con el debate no sin antes acallar la voz de su conciencia al repetir una sugerencia que yo, con argumentos, ya haba calificado de inviable: volver a escribir el artculo como una noticia. Su argumento sobre la verificacin de los hechos no es sino un recurso para desviar la atencin del tema central.

Jonathan Cook: No me he formado una opinin: son tus propia palabras. Este artculo ser sometido a un minucioso escrutinio (debido al intimidante lobby israel) y, por ende, necesitas un estndar de prueba, una verificacin completamente independiente, como la llamas, antes de publicar mi artculo de opinin fundada sobre el tema. Si ese estndar se aplicara a otros temas en Comment is Free no publicaran absolutamente nada. De tus observaciones solo se desprende una inferencia razonable: piensas que este artculo es demasiado espinoso. Si tienes otra interpretacin razonable, me encantara conocerla.

Podras haberme dicho qu hechos necesitan comprobarse a pesar de los enlaces a fuentes israeles reconocidas que inclu en mi texto. Entonces podra haber revisado si era posible aportar pruebas satisfactorias. Desde luego, yo tambin estoy esforzndome por entender el problema. En todos los medios israeles se dice que Hiss reconoci haber cometido robo masivo de rganos y que fue patlogo de Abu Kabir en la dcada de 1990. El ejrcito reconoci ante Aftonbladet, y nadie lo ha desmentido a lo largo de todo el jaleo en torno a este asunto, que se realizaron muchas autopsias de cuerpos palestinos a principios de esa misma dcada. Los medios israeles divulgan ampliamente que todas esas autopsias se llevan a cabo en Abu Kabir, donde Hiss trabajaba como patlogo (Rory puede confirmar esto ltimo en unos minutos). Lo dems es especulacin y opinin fundada e informada que, por definicin, no puede verificarse.

Adems hay que sealar que incluso los hechos citados en el artculo no necesitan demostrarse hasta que no quepa lugar a dudas. Me baso en informes crebles de reconocidas fuentes israeles sobre lo que se afirma que sucedi en una investigacin policaca. (Por cierto, se trata del mismo tipo de pruebas que los periodistas de The Guardian usan todos los das cuando redactan sus notas). En el caso extremadamente improbable de que despus de tantos aos resultara que alguno de esos informes fuera errneo, eso no daara mi reputacin ni la de Comment is Free. De cualquier modo habramos presentado un argumento razonable: las afirmaciones de las familias son verosmiles y necesitan investigarse, de buena fe y con base en las pruebas crebles de que se dispone.

Mi problema con tu respuesta hasta ahora es que exiges un nivel de pruebas poco razonable ante este tema, un nivel que nunca podra alcanzar un artculo de opinin.

Henry ya no contest. Paradjicamente, poco despus The Forward, peridico del establishment de la comunidad juda estadounidense, public un artculo de opinin que confirma todos los hechos que, segn Henry, era necesario verificar.

Fuente: Fuente: http://www.jkcook.net/Articles3/0419.htm#Top

Germn Leyens y Atenea Acevedo son miembros de Rebelin. Acevedo pertenece asimismo al colectivo Tlaxcala.
 



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