Portada :: Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2009

Evo Morales: Populista o popular?

Iigo Errejn y Manuel Canelas
Rebelin


Los pasados das 14 y 15 de septiembre, el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales Ayma visit oficialmente el Estado espaol. Su llegada se produce en un momento clave para el desarrollo del proceso de transformacin poltica en su pas, y para las relaciones entre los gobiernos populares y progresistas de Amrica Latina y la Unin Europea, con el Estado espaol como principal puerta de entrada.

El golpe de estado en Honduras, primero de este siglo, y las crisis de las bases norteamericanas en Colombia son claras seales de que en Latinoamrica pugnan proyectos encontrados de alcance global, configurndola como la regin polticamente ms rica e innovadora de nuestro tiempo. Bolivia es, a menudo, un referente olvidado en la regin, pese a la extraordinaria importancia poltica y simblica de su proceso de refundacin estatal.

Las elecciones presidenciales y legislativas del prximo 6 de diciembre encuentran a Evo Morales y al Movimiento al Socialismo (MAS) en ptimas condiciones, las encuestas publicadas hasta hoy le otorgan alrededor del 50%, a casi 40 puntos de su inmediato seguidor.

Sin embargo, en las ltimas semanas la derecha ha conseguido articular un frente de oposicin- ni tan amplio y "nico" como en principio pretendan, ni construido sobre la base de ningn programa ni discurso alternativo al Gobierno. Los sectores ms conservadores de la oligarqua, indignados por su relevo democrtico, tienen en los medios de comunicacin empresarial la resonancia que hace tiempo perdieron en la calle.

Evo Morales y el MAS llegaron al poder a caballo de una masiva emergencia histrica de los sectores subalternos. Las mayoras sociales, empobrecidas y racializadas por un estado colonial excluyente, se hicieron mayoras polticas en la contestacin de las polticas neoliberales, de devastadores costes sociales. El MAS gobierna aupado sobre la hegemona de este bloque indgena y popular.

Las dos principales acusaciones que se leen y escuchan contra el actual gobierno boliviano son las de "racismo" y "populismo". stas encuentran mucho ms eco en los medios de comunicacin europeos que entre los ciudadanos bolivianos. Tal vez porque los primeros pertenecen a grupos empresariales con suculentos negocios en el pas, conseguidos mediante acuerdos con las lites hoy desplazadas del poder.

El Gobierno del MAS, segn estas voces, habra provocado una profunda polarizacin poltica, fracturando la sociedad en lneas tnicas y gobernando por encima de los mecanismos institucionales de control y fiscalizacin del poder, claves en el Estado de derecho.

Para que esto fuese cierto la primera premisa es que Bolivia, antes de Evo Morales, era una nacin armoniosa y unida que transitaba en el camino correcto - el nico que hay, el de la economa de mercado, segn Vargas Llosa- hacia la prosperidad. Hay millones de bolivianos, desprovistos de ciudadana y empujados a la ms descarnada miseria, que invalidan el mito de esta Bolivia democrtica y socialmente cohesionada.

La segunda premisa es que Evo Morales ha "racializado" un Estado que, anteriormente, era ciego y neutral a la "etnia". Costara entonces explicar la correlacin directa entre pertenencia a los pueblos indgenas y la pobreza, o el carcter mayoritariamente blanco y castellano parlante de la esfera pblica en un pas donde son minora quienes comparten estas caractersticas. Como sostiene Coetzee para el caso de Sudfrica, lo que verdaderamente les molesta a los viejos detentadores del poder poltico es haber perdido la capacidad de nombrar, lo que esto significa en trminos de prdida relativa de poder y la obligacin que tienen ahora de compartir la toma de decisiones nacionales con miembros de los grupos secularmente marginados, son resistidos por todos los medios posibles- no siempre democrticos.

La acusacin de "populismo" argumenta que el poder ejecutivo debe estar sometido a los controles institucionales que permiten que las minoras de hoy puedan ser mayoras maana. El Gobierno de Evo Morales, segn esta crtica, estara dinamitando la institucionalidad apoyndose en su liderazgo carismtico y no mediado con "el pueblo", convocadas como fundamento ltimo y tendencialmente exclusivo de un poder cada vez ms autoritario.

Esta acusacin tiene mucho de falso y algo de cierto. Es absolutamente falso que se estn erosionando los mecanismos de expresin de la voluntad popular o de control del gobierno. Ms an, la nueva Constitucin los ensancha introduciendo mecanismos de "control social" y la autonoma -particularmente la indgena- como canal de ejercicio colectivo de derechos sobre el territorio.

Es igualmente falso que se est daando la libertad de expresin, y al respecto baste citar que el 80% del espectro meditico sigue en manos de unas pocas familias adineradas que siguen diciendo y publicando cada da, sin restriccin alguna, que existen ataques a su derecho a expresarse.

Es rotundamente falso que el proceso de refundacin estatal en marcha sea excluyente: los que hasta ahora han venido siendo "ciudadanos de primera" perdern, es cierto, tal condicin...justamente porque se han habilitado mecanismos positivos para eliminar la ciudadana de segunda clase para mujeres, indgenas, pobres.

Es cierto, sin embargo, que el fundamento del Gobierno boliviano es la movilizacin popular: de ah viene el propio Evo Morales. Quienes acusan al MAS de populista se remiten a una identificacin absoluta entre liberalismo y democracia. El problema es que esta convergencia, histricamente variable, slo puede ser sostenida para Amrica Latina mediante la abstraccin ideolgica: Las capas dominantes locales no construyeron jams Estados con capacidad de inclusin y regulacin social, ms all de sus estrechos intereses de clase.

As, las demandas populares no se procesaban de forma individual ni por cauces institucionales, posibilitando que se agregasen produciendo una separacin del campo poltico entre "el poder" y los sectores populares. Esta es la condicin de existencia del populismo segn el prestigioso politlogo Ernesto Laclau, posiblemente uno de los cientficos sociales que ms en profundidad se ha ocupado del estudio del fenmeno.

En Bolivia, no es de extraar que el protagonismo histrico de los sectores populares se haya vehiculado electoralmente en torno a un "outsider" de un sistema poltico oligrquico y ampliamente deslegitimado. El espanto de las castas mestizas y propietarias ante el ascenso de la "Bolivia plebeya" ha encontrado en el trmino "populismo" el mejor eufemismo para maquillar su repugna por lo popular.

En estos 4 aos de Gobierno el MAS ha conseguido transformaciones relevantes: la Constitucin, aprobada por ms del 61% en enero pasado, supone un cambio en profundidad de la organizacin poltico jurdica vigente: Un intento real de construir y articular un "pas plurinacional y multisocietal"; se ha revertido el proceso de capitalizacin-privatizacin de la etapa neoliberal que otorg el control del excedente a manos extranjeras y prcticamente liquid el patrimonio nacional, el Estado ha recuperado un papel destacado en la economa, las reservas internacionales se encuentran en mximos histricos y las cuentas fiscales aparecen saneadas.

Con esto se han podido financiar, entre otras iniciativas, la Renta Dignidad, para personas mayores, el Bono Juancito Pinto para los escolares y el Bono Juana Azurduy para las mujeres embarazadas en un esfuerzo por reducir la mortalidad infantil.

En poltica internacional el balance es positivo, la proximidad ideolgica de varios gobiernos de la regin, y sus nuevos mecanismos de integracin y coordinacin: ALBA y UNASUR, principalmente, han sido claves a la hora de contener el intento del golpe cvico-prefectural de septiembre de 2008 -cuando algunos lderes cvicos cifraban en la autonoma departamental la defensa de sus privilegios, sin importarles que el peaje fuera una guerra civil- o cuando han ofrecido mercados alternativos a los productos bolivianos que ya no se beneficiarn mas del ATPDEA- en un indisimulado castigo estadounidense al Gobierno de Evo.

La visita de Evo Morales ha tenido lugar en un momento decisivo para Bolivia y la humanidad: cuando convergen las crisis econmica, ecolgica y civilizatoria, Bolivia se muestra, con toda la humildad y toda la dignidad, como un proceso democrtico y popular de refundacin del estado en un sentido descolonizador, de inclusin ciudadana y redistribucin de la riqueza. No es poco.



[1] igo Errejn es investigador en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Fundacin CEPS. Manuel Canelas es investigador en la Universidad Complutense de Madrid.


Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de los autores, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter