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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2009

Piratera 2.0

Osvaldo Midore
Rebelin


Tras la feliz resolucin del secuestro del atunero Alakrana, se acaba una odisea que podra catalogarse de vodevil, de no ser por la situacin de angustia que, sin duda, habrn vivido los familiares y amigos de los marineros durante estos 47 das.

En nuestro pas, hemos asistido a un nuevo pim pam pum jurdico, poltico y meditico donde, una vez ms, hay quien ha visto la oportunidad perfecta para sacar rdito electoral a toda costa, aunque esa costa se encuentre a miles de millas y se juegue con la suerte de los pescadores. Pero dejando a un lado las consideraciones nacionales, el caso Alakrana esconde un complejo tinglado internacional cuyo escenario no slo se encuentra en las aguas del ndico.

Somalia es el perfecto ejemplo de lo que se denominan estados fallidos: sin un sistema poltico o jurdico efectivo ni sobre sus nacionales, ni mucho menos sobre su territorio, el pas se encuentra fragmentado en pequeas regiones controladas por seores de la guerra. Creado casi con tiralneas a partir de distintos territorios coloniales italianos y britnicos en 1960, Somalia lleva prcticamente 20 aos en situacin de guerra civil y luchas tribales, adems de mantener un enquistado conflicto armado con su vecino, Etiopa, que ha llevado a la hambruna y la muerte a millones de personas. Los intentos de pacificacin realizados por la ONU y EE.UU. fueron un sonoro fracaso (todos recordaremos en 1993 el episodio del derribo del Black Hawk). Es, adems, el pas con el mayor ndice de mortandad infantil y de analfabetismo de toda frica.

A primera vista, un territorio con semejante situacin poltica y econmica no parece el mejor lugar para que barcos de distinta nacionalidad faenen en sus costas. A no ser que eso sea precisamente lo que se busque: la ausencia de legalidad, con el fin de poder esquilmar los recursos pesqueros con toda impunidad. Somalia conserva en sus costas el mayor caladero de atn rojo del mundo, una especie muy cotizada y prcticamente extinguida en otras reas como el Mediterrneo. Evidentemente, las tcnicas de explotacin pesquera que desarrollan los buques enviados a esta zona del ndico (incluidos los espaoles), a buen seguro seran perseguidas por parte de las autoridades en cualquier otro pas que contase con un gobierno y leyes efectivas.

Adems, la situacin geoestratgica de Somalia, en la encrucijada de las rutas martimas de Oriente Medio y Asia, se convierte en un lugar perfecto -al no existir control medioambiental alguno-, para que cargueros, portacontenedores, y petroleros realicen tareas de limpieza de sus sentinas, contaminando las aguas territoriales somales con residuos de todo tipo, incluidos los radiactivos. Tras el tsunami de 2004, dichos residuos llegaron hasta la costa, emponzoando las playas y los acuferos, y provocando miles de afectados por intoxicaciones por sustancias qumicas y radiactivas.

As pues, en un pas arrasado por la guerra, el hambre, y con sus recursos naturales expoliados o contaminados, parece comprensible que una forma viable de vida para la juventud somal sea la piratera. Y, como ya sucediera meses atrs con el Playa de Baquio, la resolucin del secuestro del Alakrana ha concluido con el pago de un rescate de 2,5 millones de euros, segn las informaciones oficiales. Pero dicho pago no se ha abonado mediante una maleta repleta de billetes entregada directamente a los somales que se encuentran a bordo del buque, ni tampoco a sus cmplices en la costa. El pago del rescate se ha efectuado mediante una transferencia por internet a una cuenta en alguna extica isla caribea.

Resulta difcil imaginar a uno de estos piratas, que difcilmente habrn visto un ordenador en su vida, accediendo a los sistemas de banca electrnica y retirando dichos fondos para cobrar su botn. Por tanto, dnde se encuentran realmente los piratas? dentro o fuera del barco?

Segn las informaciones publicadas, tan slo el 50% del rescate quedara como botn en efectivo en manos de los piratas. El otro 50% se destinar a financiar futuras acciones, y al pago de sobornos. Qu clase de negocio lucrativo es este en el que tan slo se cobra la mitad de los beneficios?. La respuesta es simple: los piratas no seran capaces de desarrollar su labor filibustera de no contar con una intrincada red cuyo ncleo no se encuentra en una chabola de Mogadiscio, sino en lujosos despachos de la City londinense.

Un informe de la inteligencia militar europea hecho pblico en mayo desvelaba que los piratas somales reciben informacin desde el Reino Unido, a travs de telfonos satelitales y sistemas GPS, sobre los barcos que pueden secuestrarse, sus nombres, sus rutas, sus cargas, y sus nacionalidades. As sucedi, por ejemplo, con el intento de secuestro en marzo del atunero vasco Felipe Ruano. De no ser por esta sustanciosa informacin, resultara imposible abordar cualquier embarcacin en un rea tan extensa como es el llamado cuerno de frica; y menos con las embarcaciones que emplean los piratas, muchas de ellas simples cayucos.

Una vez se ha producido el secuestro, entran en juego bufetes de abogados y consultoras ubicadas en Londres (los mismos que previamente informaron a los piratas), que actan como negociadores entre las empresas propietarias de los buques apresados, y sus captores. Evidentemente, esta negociacin queda fuera del mbito diplomtico y no tiene carcter humanitario (salvar las vidas de los secuestrados), sino financiero (obtener una comisin segn la cuanta del rescate).

Una vez llegado a un acuerdo, el pago se realiza en sucursales de bancos ingleses radicadas en parasos fiscales de territorios britnicos de ultramar y de la Commonwealth, como las Islas Caimn o la Isla de Jersey. Los mediadores, junto con las entidades bancarias, son los encargados de hacer llegar finalmente el dinero a los piratas. La ausencia de normativa legal respecto a las transacciones realizadas hacia estos territorios, el avance de las comunicaciones, y la connivencia entre la City britnica y sus ex-colonias, hacen por tanto de la piratera del siglo XXI un negocio ms que rentable.

Se habr equivocado la Audiencia Nacional a la hora de encarcelar a los dos piratas somales? Si realmente se quiere erradicar la piratera sera ms efectivo que, en vez de enviar fragatas al ndico a escoltar nuestros barcos (por cierto, desde cundo se emplea al ejrcito -que pagamos todos- para asegurar una actividad privada?), la Operacin Atalanta se reconvirtiese en una redada a desarrollar en la capital londinense. Pues a la vista de los datos, parece lgico pensar que el 50% del botn del Alakrana que no han cobrado los piratas vaya a parar a estos negociadores, en concepto de informacin y blanqueo de capitales.

Son por tanto sbditos britnicos los que, sin que ninguna autoridad inglesa -ni europea- tome cartas en el asunto, estn empleando a jvenes somales como brazo armado low cost, emulando as las mejores hazaas de Sir Francis Drake, o Edward Teach Barbanegra. Pero en estos nuevos tiempos, para llenarse los bolsillos los piratas no necesitan del beneplcito de su graciosa majestad: Les basta una conexin de ordenador, y la opacidad que les proporcionan los mercados financieros. Es la piratera versin 2.0.

Osvaldo Midore es miembro de ATTAC Andaluca.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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