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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2009

La burocracia y la oposicin silente

Alejandro Lpez Gonzlez
Rebelin


La oposicin derechista en Venezuela no tiene razones para denunciar los muchos hechos de corrupcin dentro de las instituciones pblicas, no le interesa ni conviene. La falta de denuncias objetivas por parte de la oposicin derechista no es prueba de inocencia burocrtica sino de complicidad implcita. Ni a la derecha le interesa denunciar demasiado ni a la burocracia le interesa confrontar con la derecha. Muchos dentro de la burocracia se dedican a saquear por turnos mientras que en la oposicin de derecha ya casi todos tienen la boca hecha agua por el jugoso botn que podran heredar sin esfuerzo (espero que sepamos rectificar el rumbo antes de que esto pueda ocurrir). La oposicin derechista no est interesada en denunciar, la denuncia democrtica fortalece la institucionalidad revolucionaria (que no es una utopa!). La crtica constructiva es propia de la dialctica socialista. La oposicin no hace crtica al proceso, ella solo hace pronunciamientos fatalistas y apocalpticos con el nico propsito de desmoralizar al pueblo y privarle de esperanzas. La esperanza es lo nico que puede hacer libre y fuerte a un pueblo. Las criticas y denuncias oportunas para perseguir a la corruptocracia roja sencillamente no le importan a la derecha, solo le importan al pueblo. El oposicionismo derechista apuesta al fracaso del proyecto socialista y nada ms. No hace un esfuerzo ni siquiera nacionalista porque sencillamente no le interesa hacerlo, no le interesa ni el pas ni siquiera su desarrollo capitalista. La vieja corruptocracia adeco-copeyana, con sus nuevos socios, solo espera ver caer a la boliburguesa rojita y aprovechar la desmoralizacin popular para asumir el poder fcilmente y sin resistencia, asumir el poder por resignacin popular.

La oposicin derechista y la corrompida burocracia roja son dos caras de una misma moneda, son socios en la ruina del proyecto nacional venezolano. Los primeros solo siguen su rol histrico y su papel como avanzada del capitalismo financiero y parasitario internacional dentro de Venezuela, mientras los segundos solo actan de acuerdo a su animalidad, a su ignorancia y su barbarismo. Son como el lumpen que apoy un da a Bolvar y otro a Pez en la cosiata. La burocracia corrupta roja es una hija mal querida y resentida de la corruptocracia adeco-copeyana. La burocracia roja no tiene ni siquiera la capacidad de entender su papel histrico ni de ver un poco ms all del prximo contrato, de la prxima obra para licitacin. La revolucin es para ellos una lluvia de contratos sin regulacin popular ni institucional, y una gran facilidad para adjudicaciones directas. La revolucin es para la burocracia roja una lluvia de crditos agrcolas e industriales con los que acomodar a los familiares y recibir porcentajes sin hacer nada ms que gestionar unos pocos papeles para algn camarada. La burocracia se burla descaradamente de la ilusin popular. Es comprensible que no tengan ni un minuto en su apretadsima agenda, estn extremadamente ocupados pensando en que lujos vulgares gastarse sus mal habidos ingresos y parece que no tienen tiempo para atender a nadie que no tenga un tema de conversacin con menos de 7 cifras significativas. Gobernadores como el de Mrida se renen en privado con los alcaldes de oposicin y se burlan de los militantes de base del PSUV que creen en la falsa confrontacin que fingen a travs de los medios de comunicacin, la moneda es una sola y aunque tenga dos caras tiene un mismo valor, o ninguno!.

Solo una crtica organizada, patritica y socialista puede corregir el rumbo de la desorientada revolucin bolivariana. El propsito debe ser construir un mejor pas, tener un pas donde la seguridad social y los derechos fundamentales sean la prioridad y ncleo de todas las polticas pblicas considerando a la productividad, la inteligencia nacional, la ciencia y el desarrollo tecnolgico como nicos medios vlidos para alcanzar esas elevadas metas sociales. Debemos dejar de lado el modelo productivo petrodependiente y mafioso de una vez y por todas. La burocracia rojita nos ha hundido ms an en la petrodependencia. Seguimos anclados en el modelo extractivo colonial en el que Venezuela es un exportador de recursos minerales y un importador de todo cuanto se consume. Cada vez importamos ms comida e invertimos ms en la industria extractiva primaria, fortaleciendo del modelo monoproductor. Debemos dejar de lado la desmoralizacin en que nos sumen la burocracia rojita y la derecha traidora y comprender que Venezuela es un pas con ingentes recursos humanos y un tremendo capital natural. Los venezolanos somos, en la gran mayora, personas honestas y trabajadoras que no debemos seguir presos de esta falsa diatriba entre una pandilla de burcratas malandros y una mafia de entreguistas traidores. La democracia participativa y el socialismo (como escala superior) no van a ser construidos por esta burocracia rojita, sino por la accin directa y organizada del pueblo y sus trabajadores.

La burocracia engorda, la salud nacional languidece y la oposicin derechista lo celebra. El pueblo no est subsidiando con su esfuerzo al desarrollo nacional, subsidia los negocios asquerosos de la burocracia, la estafa al estado y la disolucin del tejido institucional participativo que pudo haber nacido con la constitucin bolivariana de 1999. El enemigo del desarrollo nacional es una fraccin minoritaria del pas que es oportunista y corrupta. Esta mafia ha escalado al poder a travs del camino abierto por la criminalizacin de la critica democrtica y el desprecio burocrtico por la ciencia y el conocimiento, la experiencia tcnica y acadmica. La Misin Sucre y la Misin Ciencia estn siendo asfixiadas por la burocracia, parece que el conocimiento es un enemigo comn a la burocracia y a la derecha oposicionista. Todos vemos como las misiones culturales y educativas se marchitan por el saqueo de los corruptillos locales y la mirada indolente de la corruptocracia roja nacional.

Lamento desilusionar a muchos camaradas pero honestamente creo que aqu no hay ya razones para golpes de estado ni invasiones desde Colombia, ni por ahora ni mientras sigamos por este rumbo que vamos. Por este camino que llevamos eso no es necesario para los intereses capitalistas globales (quizs solo para la fraccin mas ultrosa que suea con una petro-desintegracin de Venezuela). Quizs antes haba razones, el temor ante la insurgencia popular era tremendo dentro del capitalismo mundial, creo que ese temor ha bajado (las bases en Colombia tienen que construirlas pero el propsito es ligeramente distinto al que muchos imaginan). El imperialismo y la oposicin derechista no tienen raznes para recurrir a tcticas tan burdas, el gobierno puede implosionar por la incapacidad, la ineficiencia y el despilfarro. La burocracia rojita est haciendo el trabajo y con un tremendo valor agregado en negocios para muchas grandes trasnacionales capitalistas ().

La oposicin celebra el fracaso del proyecto nacional socialista como nica forma de tomar el poder sin el riesgo de una revuelta popular. La desmoralizacin del pueblo a la que juega la burocracia (para que desista de la participacin activa) sirve a la oposicin derechista mejor que cualquier base en Colombia, mejor que cualquier columna paramilitar uribista (las tcticas militares han sido un fracaso en Irak y Afganistn, EEUU no tiene inters en seguir por ese rumbo). El imperialismo entiende que el trabajo de derrumbar a la insurgencia popular en Amrica Latina puede hacerse limpiamente y sin riesgos econmico-militares. Basta que veamos como la burocracia engorda y con ella el lastre de un barco revolucionario que, si no echa a los tiburones de la justicia popular a la pandilla de corruptos, se hundir ms rpido y con mucho menos ruido de lo que pudiramos haber pensado aos atrs.

La esperanza es el arma blindada de los pueblos, la esperanza en un proyecto nacional soberano y socialista es lo nico que hace fuerte al proceso bolivariano. Ni los Sukhois, ni los misiles antiareos chinos servirn contra el enemigo, ni interno ni externo, solo la esperanza popular hace al proceso invencible. La desmoralizacin popular sera la mayor victoria para la oposicin derechista y el imperialismo. Para mantener la esperanza hay que avanzar en la democracia directa y participativa, no hay otra salida.

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Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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