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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2009

La suciedad debajo de Human Rights Watch

Marina Menndez Quintero y Ren Tamayo
Juventud Rebelde


Aunque el chileno Jos Miguel Vivanco negara hace poco, molesto, que haya sido funcionario del rgimen de Pinochet, algunos apostillaron que de todos modos su actitud no fue nada receptiva con los familiares de algunos de los miles de desaparecidos quienes, concluida la sangrienta dictadura, se acercaron a pedir ayuda al paisano, entonces ubicado en la Comisin Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Esa inaccin, a posteriori, frente a los genzaros que ensangrentaron a su nacin no es, sin embargo, el nico baldn que carga y desacredita a quien algn tiempo despus fue nombrado director de Human Rights Watch para Amrica Latina, puesto que preserva hasta hoy. El ao pasado, ms de cien prestigiosos acadmicos estadounidenses y de otros pases calificaron de muy defectuoso y marcado por intereses polticos al falaz informe que Vivanco, en nombre de Human Rights, verti entonces sobre Venezuela, y cuya tambin impropia manera de divulgarlo le cost la merecida expulsin del pas, al que entr con visa de turista para dedicarse a dar conferencias que ms bien eran campaa de la oposicin, a pocas semanas de las elecciones regionales de noviembre. Vivanco estaba soliviantando.

Su salida precipitada de tierra venezolana como persona non grata, sin tiempo de decir adis a sus colegas de la furibunda y antichavista derecha no lo meti, sin embargo, en el carril, y vuelve a las andadas de las mentiras contra Cuba con un informe tan oportunista y polticamente tendencioso como el que tribut el ao pasado a sus mentores, calumniando a la Revolucin Bolivariana.

Formado, segn l mismo se jacta, en la Fundacin Ford que el investigador estadounidense James Petras ha catalogado como fachada de la CIA y uno de los frentes culturales de la Agencia para reclutar a intelectuales no comunistas y alentarlos a atacar a la izquierda los antecedentes de Vivanco no son los mejores como muestra de imparcialidad ni de desinteresado y real apego a la defensa de los derechos del hombre.

Resultado de un enjundioso estudio, incluso Human Rights Watch ha sido identificada como una entidad que recibe cuantioso dinero de instituciones entre las que se incluyen la propia Fundacin Ford, y transnacionales tan apegadas a hombres claves del poder en EE.UU. como Citigroup.(*)

Ello permitir entender mejor las claves de esta institucin que desempolva ahora el gastado estribillo del supuesto irrespeto a los derechos civiles en Cuba arma de distintas administraciones norteamericanas para justificar su agresiva poltica de hostilidad, y pretende abrir expediente con otro documento nada serio y tendencioso, de claras motivaciones polticas, donde se toma la atribucin de examinar apartados de la legislacin cubana, y hasta sugerir cul debe ser la actitud hacia la Isla de Estados Unidos, la Unin Europea, Canad, y lo que en su lenguaje tan desarraigado de esta, su regin, l llama Iberoamrica.

Esas atribuciones que no tiene y se arroga delinean mejor a Vivanco y su organizacin como el comodn que, segn sea el caso, se ubica para crear el ambiente apropiado a los intereses de lo ms recalcitrante y agresivo de la ultraderecha de Estados Unidos y de Latinoamrica.

Pero quiz lo que mejor devele esos derroteros mal agazapados en su nueva verborrea anticubana, sea el momento en que la emite. Porque el susodicho informe vio la luz apenas 24 horas antes de que un subcomit de Relaciones Exteriores del Congreso norteamericano debatiera, un proyecto de ley para devolver a los estadounidenses una posibilidad que hace 50 aos les est vedada: viajar a nuestro pas.

Aunque Vivanco manifieste que apoya la restitucin a los norteamericanos de un derecho constitucional que all s est francamente violentado e, incluso, diga que considera al bloqueo fracasado, lo realmente cierto es que est remando al revs del sentimiento expresado por el 70 por ciento de los ciudadanos de EE.UU. que, en reciente encuesta, se han pronunciado por la libertad de poder venir a la Isla.

Su informe busca todo lo contrario, y ello no pasa inadvertido para quienes saben que el tema de los derechos humanos en relacin con Cuba ha sido manipulado, politizado, y usado como excusa para justificar un cerco que hace rato tiene muchos detractores y ningn asidero.

Por eso no han faltado reportes que cataloguen el informito como municin pesada en manos de ultrarreaccionarios congresistas como los que encabeza Ileana Ros-Lehtinen, cabecilla de un lobby derechista y reaccionario que ha presionado sin cesar a favor del bloqueo, y al que vendr muy bien blandir la hojarasca de Vivanco para frenar al Congreso cuando muchos de sus miembros se disponen a avalar un mnimo cambio y all s hay que cambiar respecto a la aeja y troglodita poltica de Estados Unidos hacia Cuba.

La manera desembozada en que esos grupos dentro del legislativo han chantajeado a la administracin Obama en el an no resuelto caso de Honduras para que la Casa Blanca no cuestionara el golpe, es una muestra reciente de hasta dnde llega su poder de presin. Y tambin ha develado cmo decisiones tan trascendentes en materia poltica, son tomadas de una manera tan interesada y sucia.

A ello se aade la publicacin, estos das, de un informe que escandaliza, al dar cuenta de los cientos de miles de dlares que estandartes de libertad como la Ros-Lehtinen, los Daz-Balart, y los Connie Mack, entre otros tristemente famosos por su empecinada y caverncola posicin anticubana, han recibido a cambio de posturas dentro del Congreso que, como se ve, ni siquiera en su carcter archirreaccionario y venal son puras.

Segn el informe emitido por Public Campaing, solo desde el ao 2004 esos grupos de presin han destinado once millones de dlares para persuadir a personajes como aquellos en el legislativo de modo que cercenen cualquier apertura en relacin con la Isla. Lincoln Daz-Balart va a la cabeza de los receptores con la tontera de 366 964 dlares en los bolsillos. Segn la investigacin, fue de esa forma que 53 de estos legisladores escribieron a Nancy Pelosi, la titular de la Cmara de Representantes, para dejarle clara su postura.

El documento resulta escalofriante al confirmar la manera atroz en que se deciden en Washington los destinos de otros pueblos. Y no falta ahora quien se pregunte si el dinero ha salpicado a Vivanco.

Tambin habra que preguntarse si la coincidencia de su nueva arremetida papelera con el repunte de francas y descaradas acciones provocadoras de la contrarrevolucin en la Isla es simple casualidad, o si aquellos grupos de poder dadivosos y sus mercenarios aqu estn tratando de montar otra campaa que, bajo el discurso falso de que Cuba debe cambiar busca, por el contrario, mantener a nuestro pas bajo la presin de una poltica vieja, tremendamente sucia y anquilosada.

Fuente:http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2009-11-21/la-suciedad-debajo-de-human-rights-watch/



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