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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2010

Tiembla Hait
Franois Duvalier, el Hitler negro

Rafael Castellano
Rebelin/Maverick Ink Press


Hait es la isla de las Antillas donde ms arraigaron los rituales animistas. Generaciones de africanos descendientes de esclavos seguirn venerando a Ued, Damballa, Ogn y otras deidades que viajaron en las sentinas de los bajeles negreros. La promocin de este culto junto con la exaltacin de la negritud sirvieron en su da para la agitprop que afianzar bajo la gida estadounidense al tirano Franois Duvalier, a su familia, su camarilla y su despiadada polica.

Duvalier, padre, ser en Hait el Hitler negro cuyo populismo proclama la superioridad de su raza, aunque la diezme, y legitima la prctica hasta entonces proscrita del vud, religin en la que a los oficiantes se les conoce como papaloi. Sumo sacerdote, pasar a ser conocido como Papa Doc. No es un alias carioso, sino un ttulo que aterra.

Las lites acaudaladas negras, mestizas, criollas y estadounidenses le apoyan en su meterico ascenso a una presidencia vitalicia, hereditaria y tutelada. Le entronizan mayormente unos EE.UU. que reclaman los altos intereses de sus emprstitos, a los que el erario vernculo no puede responder. Se los cobrarn tras una de sus repetidas invasiones de ayuda humanitaria. Hait se convierte, reiteracin histrica, en pas en quiebra donde cunden la hambruna, la intemperie y una desesperacin reprimida por cuerpos de polica infiltrados e implacables. Donde se amasan fortunas dormidas.

Las huestes de ocupacin militar estadounidenses, es la norma, se instalan tras convertir a Hait en protectorado. Aunque su desprecio por los darkies es absoluto -en 1957 el Ku Klux Klan est en su apogeo- mandan los intereses de Wall Street. Florecen las inversiones de magnates en plantaciones de cafeto, cacao, maz, algodn o caa cuyos beneficios ntegros se esfuman sin que un solo cntimo se dedique a remediar las dramticas condiciones de vida de la isla y de sus habitantes, de nuevo esclavos aunque con peor amo y racin.

Ello crea paro endmico y clera insurgente en zonas rurales donde la casta aristocrtica nada en oro y los jornaleros sin jornal se desesperan en chabolas que jams conocern el cemento, uno de los escasos productos industriales de Hait. La situacin tensa desemboca en motines que al enfrentarse tanto al poder abusivo local como a los diablos blancos, disuade a otro sector importante: el turismo que acude a las playas y, sobre todo, a la isla de los misterios y de unos muertos vivientes que han dejado de ser un mito.

Exaltacin de la negritud

Se valen los invasores de reyezuelos sustentados por una omnipresencia paramilitar que mantiene a raya a los insurrectos y sospechosos. Caciques de frac y faja cruzada con los colores nacionales -aqu no se da la caricatura del dictador uniformado asimilable al portero del Waldorf Astoria se ven sujetos a un control econmico extranjero que facilita la intrusin de advenedizos en el primer paraso fiscal de la historia.

Algunos apadrinan a contados haitianos que pronto constituirn a la pequea burguesa del lugar, futura clase media dcil. Este Edn slo beneficia a la poblacin privilegiada, nativa o extranjera, y deja bajo el nico amparo de la supersticin y la ira a unos discrepantes a quienes irrita el sistema perverso que les encadena. Son libres, pero malviven peor que sus tatarabuelos.

En 1931, uno de los invadidos aburguesados, por as llamarlos, habla con un corresponsal que acaba de ver al tiranuelo Joseph Borno en coche descubierto junto a su benefactor plenipotenciario, Nord Alexis. Las masas aclaman a ambos e ignoran si el presidente es el blanco o el negro.

El campesino ha prosperado. Dice: Diez aos atrs, el pas estaba infestado por los cacos, los bandidos que nos robaban. Necesitaba tres das de borrico para llegar a la ciudad. Nada ms llegar a Puerto Prncipe se nos reclutaba, ya fuera en provecho del gobierno o de los grupos revolucionarios que iban a cambiar las cosas y no las cambiaban nunca. Ahora no hay bandidos, no hay revolucionarios. Vivo en paz, planto lo que puedo, pago impuestos razonables y voy en autobs a la ciudad en cuatro horas.

Naturalmente que no vea insurgentes. La rebelin de los cacos fue apaciguada en 1918 tras el asesinato de 16.000 presuntos sediciosos y sospechosos de serlo.

El mismo reportero que haba acudido a Hait en busca de testimonios hall a un viejo en Turgeau, en un parque colonial de la barriada chic de Puerto Prncipe.

Dijo el negro de pelo blanco: Desde mi infancia, y la infancia de mi padre, este jardn pblico era inseparable de nuestros juegos y travesuras. Pero mi nieto ya no va al jardn. Un da, cerca de la fuente, unos nios blancos gritaron: Venid a ver a un pequeo nigger vestido como un mono! Los viejos hemos necesitado mucho tiempo para comprender las cosas que los americanos han trado consigo. Para nosotros la palabra negro era como ario, nrdico, latino, lo que implicaba ciertas particularidades, pero ninguna vejatoria. Pero ahora a nuestros hijos les avergenza ser negros o ser haitianos. Me dicen que los americanos han trado la prosperidad, la paz, la seguridad y mejoras de orden material. Pero, compensa ello que hayan estrangulado nuestro orgullo y envenenado nuestras almas?

Sera terreno abonado, veinte aos despus, para que Papa Doc manipule con su exaltacin del vud y la negritud a una buena parte de las turbas irritadas. Cuyo cabreo llegar al climax cuando la hipocresa internacional castigue al rgimen con boicots que desmienten el espejismo del antes citado agricultor feliz, ya que nicamente repercuten en una poblacin machacada por la bota del tirano y sus pretendidos aojamientos. Censo que, exceptuando a los criollos y blancos enriquecidos al lmite mediante la rapia fiduciaria, abandona toda esperanza y recurre de nuevo a un muy explicable bandidaje. Ser reprimido de forma inicua por los Ton-Ton Macoute y sus listas negras, confeccionadas a capricho o con denuncias por rencillas.

La explotacin de recursos mineros haitianos de cobre y bauxita, material que se emplea en la consecucin de un cemento de mayor resistencia que el portland, se exporta en economa espectral fundamentada en trapicheos burstiles y refugio de divisas. Todo ello desertifica un campo sometido a erosin y a talas descontroladas de bosques. Cualquier cataclismo hallar las mejores condiciones, all, para ensaarse. Es cuestin de tiempo.

Ensima Carta Magna

Jams cuid Papa Doc, y menos los terratenientes extranjeros, de prevenir catstrofes caribeas. En los houmforts o refugios animistas se sigue confiando en la proteccin de Damballa, el dios serpiente, o en Legb, genio de las encrucijadas. El habitat del pas es de paja, adobe, penuria y holocaustos indiscriminados. stos corren a cargo de una polica secreta donde hallan refugio con rancho los lugareos fornidos en quienes ya no cabe el escrpulo. (En los aos de Aristide, los Ton-Ton Macoute retirados reclamarn sus pensiones). El terrorismo de Estado de condicin fsica y espiritista -Pap Doc todo lo sabe y no slo te asesina, luego te exhuma y convierte en zombie irrecuperable- fueron el pedestal del tirano en largos aos de crueldad.

Asumir Franois Duvalier el poder tras un periodo inestable que culmina con el derrocamiento de Paul Magloire. A Magloire, abogado y militar, le haban elegido en democracia orgnica. Antes de legitimarse por sufragio en octubre, sin embargo, Magloire ha protagonizado en mayo un golpe de Estado.

Su cuartelazo, que depuso a Dumarsais Estim, se constituye en Junta Militar. La Carta Magna que subsigue es la nmero 22 en Hait desde 1805. Con Magloire el desarrollo se funda otra vez en inversiones leoninas extranjeras. Se hipoteca el propio pas, lo cual acarrear una ms de las muchas bancarrotas nacionales y, por hablar de las catastrficas consecuencias que hoy conmueven al mundo, a buenas horas, no se destina ni una piastra a fomentar infraestructuras con hormign del lugar, una de sus escasas y prsperas industrias.

Tambin se esfuerza el gobierno Magloire en acabar con la discriminacin de la comunidad negra hacia la criolla o mestiza. Pero este presidente intenta perpetuarse en el cargo y provoca la clera de la oposicin y una huelga general revolucionaria. As, un Duvalier que carece de carisma animista porque an no ha sido consagrado como Papa Doc se beneficiar de esta revuelta, pero jams permitir otra cuando acceda al mando.

Desde 1956 hasta mayo de 1957 se suceden en Hait cuatro gobiernos provisionales cuyo proyecto sempiterno consiste en celebrar elecciones libres, honestas y sinceras. Sin pucherazo. La ltima de ellas fracasa tras el mutis sobreactuado de un Franois Duvalier con mayor ambicin que la de consejero raso y que acertar, bien asesorado, en su tctica del caos.

Al borde de la guerra civil, Daniel Fignol accede a la presidencia provisional. Fignol es racista, o sea, partidario de la supremaca negra, como Duvalier dice serlo. Se hace acompaar en gobierno bifronte por el general jefe del Ejrcito y personaje clave en esta historia: Antoine Kebreau.

Un gendarme sordo

Kebreau, que ha alcanzado tan alto empleo desde su condicin de teniente de gendarmera del distrito Croix de Bouquet en los aos 30, siempre hizo la vista gorda ante unas ceremonias misteriosas que l saba perfectamente dnde y cundo tenan lugar y que en esas fechas estaban terminantemente prohibidas por la ley. Sobre el papel.

Catlicos a machamartillo, los ricachos y latifundistas ms que abominar del vud lo desprecian y mofan como liturgia supersticiosa propia de la chusma. As, los presidentes Joseph Borno y Eugne Roy mantendrn a los papaloi y mamaloi en un simulacro continuo de clandestinidad. Aunque los tambores retumben por los valles en noches escogidas, Kebreau se hace el sordo.

Al tanto de todas las citas en los houmforts o templos de la religin ancestral, este poderoso teniente jams desplegar mucho celo en reprimirla. Es ms, no la coartar en absoluto. Saba: uno, que no podra aplastar ese culto aunque lo intentara; y dos, que le iba a ser de gran utilidad a la hora de ayudar en la sombra a un Duvalier que utilizar las creencias africanas como baza para ganarse a las masas y, de paso, aterrorizarlas con su fama de telpata. Si Duvalier es Hitler, Kebreau ser su Gobbels.

(En Espaa un Franco o un Mola africanistas y desprovistos de todo fervor cristiano se convertirn del da a la maana, y por las mismas fechas, en paladines del catolicismo: hay que atraerse al Requet mediante una mstica fingida. Es la misma jugada que la de Kebreau y Papa Doc).

Lograr Fignol gobernar, todo un rcord a la baja, durante 19 das de 1957. Sus alegatos van a exasperar a las clases distinguidas que se sienten amenazadas por sus discursos radicales. Aunque, ms que nada, lo que desasosiega a los rastacueros y arribistas es que Fignol haya apaciguado los nimos y conseguido la paz. La paz en Hait resulta peligrosa. En Hait y en todas las democracias disfrazadas

El 13 de juno de 1957, un Antoine Kebreau que ya es general en jefe y supuesto aliado de Fignol, se le revuelve, lo destituye por las malas y lo enva al exilio. Sublevadas de nuevo las turbas, las fuerzas del orden y el ejrcito silencian al pueblo indignado a base de asesinatos. Tres mil cadveres, ms o menos, sirven esta vez de seria advertencia para quienes deseen vengarles.

El brujo Duvalier

La escalada a la presidencia de Papa Doc, que ms que despenalizar el vud lo proselitiza, y a quien Antoine Kebreau ha puesto la alfombra que lleva al trono otorgndole un currculo de apologeta de la negritud y sus latras, coincide con otros acontecimientos prximos que en ultramar inquietan mucho a quienes tienen su propio taumaturgo: Mc Carthy. El cual, por cierto, en su civilizada patria ha logrado que los esposos Rosemberg, judos y espas atmicos, convictos aunque no confesos, sean declarados reos de muerte el 5 de abril de 1951.

Por otra parte, en Cienfuegos, Cuba, oficiales y suboficiales que simpatizan con los barbudos de Sierra Maestra y con el desembarco del Granma en diciembre de 1956, se levantan contra otro ex sargento vertiginosamente ascendido a dictador: Fulgencio Batista. ste se refugia en Marbella, Espaa, donde crear escuela.

En Guatemala se ha vivido la experiencia Arbenz, presidente socialista que, acusado de satlite de Mosc por los intereses de la United Fruit, ser enviado al destierro. En Venezuela se libran de Prez Jimnez, otra marioneta de EE.UU. que anula todo sufragio que le sea adverso, amaado o no, y que echa mano del tesoro como si fuera su cuenta corriente.

Es en este contexto donde, en Hait, se afianza Papa Doc. Facilitar la autoridad definitiva de unos blancos racistas a la viceversa. Los cuales le exigen que controle a los descontentos, que son la inmensa mayora. Ya que stos, sin poder expresarlo, ven cmo todo el capital se vuelca en intereses forneos y los deja desprotegidos en cuanto a la construccin, los transportes, la vivienda, la alimentacin y las exportaciones de la produccin propia: sta no aporta un chavo para el imprescindible desarrollo interior.

A modo de reafirmacin USA, un duvalierismo ms protegido por el To Sam que por Ued, Damballa y Wangol juntos, se conforma como frrea dictadura autocrtica a la que apoyan una minora de hacendados con afn de monopolio, una clase criolla inmensamente acaudalada y una parte del lumpenproletariat a la que Papa Doc adula en descarada charlatanera.

Es, insistamos, un Hitler afro cuyo panten en el que no cree, como tampoco el Fhrer en el suyo es la versin antillana de los Nibelungos, las Walkirias y las sagas hiperbreas que imantan a unas masas en crisis de identidad. Identidad que el Fhrer, o Papa Doc. van a concederles. Fanatizndolas.

Otra opcin espiritual

No se pretende aqu mostrar desprecio hacia una opcin espiritual que para indignacin catlica incluye en sus liturgias smbolos como la cruz, los santos, la Virgen y el Nazareno en un entorno de calaveras, teas, sacrificios de animales, bayaderas a lo Beyonc e himnos con tam-tam en lugar de armonio. Deidades crsticas, las citadas, que los nativos adoptan de inmediato como figurillas decorativas y dignas de culto. Es la santera, pronto explotada en Europa con simulacros sacaperras y tiendas de hechizos y adivinacin.

Olvidaba la Iglesia establecida en Hait las criptas con momias de frailes, los gapes en catacumbas, el xodo de Moiss, en sus das hertico. No se observa en el vud ningn elemento esotrico que no conste en otros credos que contemplan como normales el exorcismo, la uncin del crisma, la transfiguracin o el ascenso a una peana de personajes que, dice el Vaticano, obraron milagros. Por no hablar de los creacionistas de la derechona yanki. Y qu decir de ese otro paganismo social de festejar al icono tantas veces apcrifo- del barrio o del pueblo.

Qu decir, tambin, de un Islam que hoy, lo practique quien lo practique, es estigma y coartada para demonizar a Allah e invadir sus desiertos.

Presidente vitalicio

El 14 de junio de 1964, con Lyndon B. Johnson en la Casa Blanca, un Franois Duvalier que lleva ejerciendo de Papa Doc siete aos, todo un Guiness, queda investido presidente vitalicio de Hait. Su mandato expiraba en 1963, pero la aprensin de los votantes hacia sus poderes ocultistas y los manejos en el recuento lo reeligieron por seis aos ms.

Porque junto al miedo fsico que infunden los Ton-Ton Macoute, su guardia pretoriana, Papa Doc difunde y explota el rumor de su capacidad para el sortilegio. Subdominio estadounidense desde noviembre de 1915 tras endeudarse con la banca USA, los innmeros gobiernos haitianos jams se preocuparn de las antes citadas infraestructuras, pequeas empresas y, sobre todo, cultivos que durante siglos haban sido ubrrimos y a los que la deforestacin convierte en secarrales. Tampoco se promueven la creacin de empleo ni la sanidad.

Ello provoca que Puerto Prncipe se sature en lo demogrfico debido a la afluencia incontrolable de quienes ya no pueden vivir de sus pequeas explotaciones agrarias y cuyo xodo en busca de trabajo o de comida bloquea la capacidad de la metrpoli.

Hait es, pues, una crisis continua, finisecular e imparable. Los recursos, desde 1515, se atomizan. Se instala el pas entonces, para irritacin de las clases campesinas desahuciadas, en la hamaca de la usura a gran escala y el blanqueo de dinero. Trfico de divisas que solo aprovechan sus patrocinadores, bucaneros del siglo XX que cuando se quiebre el cuerno de la abundancia abandonarn la isla dejando a su numerosa servidumbre en el polvo del camino y sin amparo ni futuro.

Teniente y virrey

Esos trapicheros burstiles no dejarn en Hait ms recursos que el armamento y los vehculos made in USA que a modo de compensacin por su talante hospitalario les ha legado la superpotencia a los Duvalier. Dejan asimismo inhabitados y a merced de la jungla sus suntuosos palacetes de terrazas al ras del suelo, tal y como testimonia un antroplogo de los aos 1930, el neoyorquino Seabrook. Este investigador arriba a la isla y se aloja en Puerto Prncipe. Se muda despus a una de las mansiones vacas, fantasmales y semiderruidas para estudiar en directo el fenmeno del vud, de los papaloi y los houmforts. En uno de ellos escuchar el saludo al sol:

-- Solei lev non lest. Li couch lan Guina.

(El sol se levanta al este y se pone en Guinea).

De su primer gua y servidor dice Seabrook que le habamos dado diez piastras, equivalente a cincuenta francos, una cantidad elevada. El pobre estaba desnutrido y gracias al anticipo podra atiborrarse durante ocho das. Un pollo en Hait cuesta tres francos cincuenta.

En sus pginas reaparecen los dos smbolos de la situacin. Un amigo suyo, el mayor USA Davis, senta una repugnancia instintiva sentndose a la mesa con niggers haitianos. En cuanto al ya tan citado teniente Kebreau, era un hombre gallardo, de edad madura, seis pies de alto, bello como una estatua de bronce, con bigotes en punta y una piel del mismo color que su cinturn o sus zapatos de charol.

En cuanto a la innegable connivencia del teniente y futuro general y valedor de Papa Doc con el vud, afirma Seabrook que ejerca en la meseta de Cul-de-Sac la autoridad poltica de un virrey. Y deja caer en lo tocante a los proscritos rituales: No insino que favoreciese abiertamente las infracciones de la ley. Es ms cierto, empero, que en los dems distritos a cargo de un teniente o capitn blanco, en Logane, por ejemplo, y en una aldea al este de Gonaives haba casas de misterio alineadas a simple vista en la carretera por donde pasaban los generales blancos.

Como la democracia aparente es condicin sine qua non para sus protectores de allende el Golfo de Mxico, el brujo y poltico Duvalier logra mediante fraudes y cacicazgos que lo ratifiquen como tal en plebiscito. Se trata de una ms de las tiranas genocidas que las urnas bendicen y que le conceden plenos poderes tras un escrutinio manipulado o favorecido por sus mtodos de castigo de opositores. Frente a las conspiraciones internas con intentos de invasin y revolucin popular, Papa Doc refuerza an ms sus mecanismos represivos: tortura, delatores, sicarios sumergidos y propagacin intensificada de su clarividencia como papaloi.

Los Lopards

Papa Doc fallece de muerte (sobre) natural en Puerto Prncipe, el 22 de abril de 1971. Un clima de intrigas palaciegas, sobre todo la que defiende a la viuda, concluye con el nombramiento de su hijo de 19 aos Jean-Claude Duvalier, Baby Doc, como heredero dinstico de la ms inclemente de las dictaduras americanas.

Duvalier II, ya entronizado, declara su intencin de proseguir en la tesitura administrativa de su padre con el apoyo de los hombres fuertes del pas. Envejecidos y arcaicos los Ton-Ton Macoute, espanto de enemigos y secuaces, Jean-Claude se pasa a la modernidad animista con un cuerpo paramilitar en plan Rangers a cuyos componentes bautiza como los Lopards. Se encargarn de la represin y la contrainsurgencia a fuerza de torturas, confites, dedos y espas.

Durante esta segunda presidencia vitalicia de un Hait donde se ejerce impunemente el terrorismo de Estado, los Lopards se constituyen en brutales sayones que agentes especiales del gigante atlntico adiestran. EE.UU slo cimenta en el pas bases estratgicas y cloacas para los estraperlos multimillonarios de su banca. Los Lopards, pues, gozan de licencia para detener a capricho, arrancar falsas confesiones a la fuerza y, ante todo, coartar cualquier disensin o rebelda latentes.

Papa Doc y sus poderosos compinchados, los diablos blancos, se desentendieron de todo progreso. Primaban la especulacin y la perpetuacin de latifundios yermos. De aquel lodazal proviene la hecatombe que hoy, con ms o menos tartufismo, conmueve a los pases desarrollados. Ya hemos visto la postura cnica de superstars que aportan cuantiosas limosnas y de ello alardean ante cmaras y vdeos. La picaresca no descansa, y acabo de recibir un phishing macabro que me insta en nombre de la Cruz Roja britnica a depositar una donacin en sus cuentas.De nuevo narcisismo, currculo y vuelta al ruedo. Tambin nos hacen yyu unos marines que, si distribuyen alimentos y ayudan en salvamentos, lo hacen armados hasta los dientes. Quizs para tranquilizar a un paisanaje que teme el regreso de los cacos. En California supieron los EE.UU combatir a la amenazadora falla de San Andrs con sistemas de ingeniera y arquitectura de prevencin. En Hait, ni siquiera se comportaron como los ilustrados padres de la Independencia. Su motto actual, y el de otros pases, se enuncia as: Nada para el pueblo, pero con el pueblo.

Rebelin ha publicado este artculo con permiso del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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