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Este domingo (27 de septiembre), la campaña electoral comienza oficialmente. La disputa en las ciudades tendrá lugar en un contexto de continuidad de la pandemia (que ya ha matado a más de 140.000 brasileños), de intensa crisis social (25 millones de trabajadores están desempleados) y de relativo fortalecimiento del gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro, que ha ganado popularidad con los efectos de la ayuda de emergencia.

Brasil ya ha superado las 60.000 muertes por Covid-19, según datos oficiales. En términos absolutos, es la mayor tragedia humanitaria de la historia nacional.

Desde que asumió el cargo, Jair Bolsonaro ha tratado de poner en práctica un proyecto neofascista basado en un discurso de muerte, la adopción de medidas autoritarias destinadas a retirar las limitadas libertades democráticas existentes y el cierre dictatorial del régimen político. Además, el gobierno actúa para eliminar los derechos sociales, destruir y privatizar los servicios públicos y el medio ambiente, y proteger los privilegios y beneficios de los grandes capitalistas.

En este editorial de Esquerda Online se presenta un análisis de cuatro aspectos de la realidad social y política brasileña, al que se añade una propuesta estratégica de lucha para derrotar el gobierno neofascista de Bolsonaro.

Miles salieron a las calles el domingo (7de junio) en diez estados y el Distrito Federal (Brasilia). A pesar de los límites impuestos por la pandemia, se ha demostrado que las calles no son el monopolio de los bolsonaristas.

Un plan de 15 medidas sociales y económicas de emergencia