A Maradona lo perseguían sus demonios, ya no aguantaba más su existencia, su cerebro estaba carcomido por la farlopa, la ansiedad, los delirios de persecución, el síndrome de abstinencia, y los continuos ataques de locura. Su carácter déspota hizo que su familia y amigos lo abandonaran y la soledad le asestó una puñalada trapera ¿Cómo escapar de esta asquerosa vida? Solo la muerte le brindaría la paz que tanto añoraba y que por medios artificiales jamás pudo encontrar.