Contra la política nacional de la estupidez

En El Salvador la lucha siempre ha sido cruenta. En cada capítulo de nuestra historia de dignidad tuvimos mentes maravillosas, inteligencias singulares y voluntades sin precio: ellas siguen siendo las más perseguidas, vapuleadas y suprimidas. El enemigo sabe que tener mente propia es peligroso para sus intereses.