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El gigante y los enanos

Fuentes: Liberación -Rebelión

La enfermedad de Fidel Castro y la delegación de las tareas de gobierno en un equipo de colaboradores encabezado por su hermano Raúl, combatiente contra la dictadura de Batista desde su adolescencia y militante consecuente en el proceso revolucionario de Cuba, ha puesto al desnudo junto a la bajeza moral de muchos militantes de la […]

La enfermedad de Fidel Castro y la delegación de las tareas de gobierno en un equipo de colaboradores encabezado por su hermano Raúl, combatiente contra la dictadura de Batista desde su adolescencia y militante consecuente en el proceso revolucionario de Cuba, ha puesto al desnudo junto a la bajeza moral de muchos militantes de la «democracia», de qué manera el odio puede nublar la razón y hacer caer en el ridículo a sus víctimas.

En primer lugar a los medios, «serios», a gobernantes y diplomáticos de países «democráticos» y ni qué decir, a la manada de los «informadores» que siguen sin entender. De la mafia terrorista de Miami, no me da el estómago para ocuparme. Como el alacrán, van a morir por su propio veneno esperando «hacerse con las propiedades» que el pueblo cubano recuperó con la Revolución.

Enumerar la lista de los fiascos de todos estos «demócratas», expertos politólogos y cagatintas varios, sería ardua tarea. Pero no es posible olvidar cómo nos informaban de qué manera se «levantaba el pueblo cubano en apoyo de sus salvadores» (los mercenarios invasores) cuando la invasión de Bahía de Cochinos. Sería interesante que los medios que en estos días han exhumado viejas diatribas contra la Revolución y sus Líderes, reprodujeran también sus crónicas sobre aquella humillante derrota del imperio Frente a Cuba.

Todos se acordarán de Armando Valladares, aquel escritor «disidente» que había quedado «paralítico a causa de las torturas recibidas en la prisión» que fue recibido, en silla de ruedas, cómo un héroe por la prensa europea y Estados Unidos le encomendó una mision diplomática sobre Derechos Humanos. Los periodistas hacían cola para entrevistarlo. Hasta que, la inteligencia cubana,que hace honor a su nombre, mostró las fotos del «paralítico» haciendo ejercicios, ágil y en buena forma, dentro de su prisión. Régis Débrey que había intercedido por su libertad, declaró públicamente haber sido engañado.No hicieron lo mismo los gobernantes y periodistas que se había subido ansiosos al carro de las mentiras. Pero los «informadores»,algunos bien solventados (ahora el gran idiota de la Casa Blanca ha puesto 800 000 dólares para todos lo que contribuyan a «derrocar la dictadura»), otros simplemente ignorantes o haciendo méritos de cara al patrón dueño del diario o la teve, no escarmentaron.

Se fueron en masa a La Habana cuando la visita del Papa Juan Pablo II esperando otro «levantamiento», y cuando el creyeron que elcolapso de la exUnión Soviética, que privó a la Revolución de su mayor apoyo económico frente albloqueo de Estados Unidos, significaría también el colapso de esta. Un diplomático sueco informó entonces que La Habana le hacía recordar a «Checoslovaquia en los días de la Primavera de Praga». Entonces como ahora, esos «expertos» tuvieron amplios espacios en la prensa «libre» y «democrática».

Mucho más amplios que los que ha tenido la declaración de centenares de personalidades de la cultura, nueve premios Nobel entre ellos, exigiendo a Estados Unidos que respete la soberanía del pueblo cubano. Todavía hoy siguen creyendo que la Revolución Cubana es igual a los regímenes impuestos. Por la ex-Unión Soviética a los países del Este de Europa. En realidad no todos creen eso.Los dueños de los medios «libres» saben que todo no es asi. Y que la derrota de la Revolución significaría igualar a Cuba a las «democracias» de México donde se han asesinado más de mil mujeres sin que ningún culpable haya sido encarcelado, equiparar a los niños cubanos a los miles de niños analfabetos y explotados en Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, donde las bandas de delincuentes son un poder dentro del Estado, a los miles de niños que en todas las capitales de América Latina y de Europa, tiene la calle por hogar, o equiparar a Cuba con estados Unidos donde hay 45millones de personas sin ninguna protección de su salud. para mencionar solamente algunos de los aspectos más relevantes en los que la Revolución Cubana ha sido y sigue siendo un ejemplo.

Uno no puede menos que preguntarse qué tendrá esta pequeña isla de apenas 11 millones de cubanos, qué tendrá este «dictador» que ha tenido la obsesión de que ningún cubano quedara sin alfabetizar, primer paso indispensable para poder pensar, al que han tratado de borrar del mapa por todos los medios, incluidos los terroristas,para que el mundo entero esté pendiente de lo que allí sucede? Nunca pudieron derrotarlo, ni en la arena política porque sabe de lo que habla,mucho más que todos ellos, ni en el campo de batalla porque le sobra eso que a sus enemigos les falta. Y, ya se sabe, lo que Natura no da, el Imperio no presta. Y en vez de mantener sus discrepancias con el respeto que se merece todo aquel que afronta las consecuencias de su fidelidad en lo que cree, muestran su verdadera miseria moral e intelectual.