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Esto no ocurrió en Cuba

Fuentes: Liberación

A comienzos de esta semana la prensa europea informó que cuatro policías guatemaltecos, detenidos por el asesinato de tres parlamentarios salvadoreños, su chofer y el policía que los acompañaba, habían sido degollados y baleados en la prisión de máxima seguridad, El Boquerón, en la ciudad de Cuilapa, 60 kms al Este de la capital. Autoridades […]

A comienzos de esta semana la prensa europea informó que cuatro policías guatemaltecos, detenidos por el asesinato de tres parlamentarios salvadoreños, su chofer y el policía que los acompañaba, habían sido degollados y baleados en la prisión de máxima seguridad, El Boquerón, en la ciudad de Cuilapa, 60 kms al Este de la capital. Autoridades del penal informaron que «un comando armado ingresó al establecimiento tras amenazar a guardias y reclusos, ubicaron a los detenidos y tras ultimarlos, huyeron». Por temor a que se les imputara el crimen, los presos se amotinaron tomando como rehenes a tres funcionarios hasta que estuvo garantizada su seguridad. Un portavoz de la policía declaró que «la masacre estaba relacionada con el problema del narcotráfico» sin agregar mayores detalles. Los diputados salvadoreños asesinados pertenecían al partido gobernante ARENA, y eran miembros del Parlamento Centroamericano (Parlacen) que funciona en Guatemala. Mientras regresaban a su país en automóvil fueron interceptados por un grupo de hombres armados que luego de acribillarlos a tiros quemaron los cuerpos y el vehículo.( Entre las víctimas se encontraba Eduardo d`Abuisson, hijo de Roberto d`Abuisson, siniestro personaje fallecido en 1992, creador de escuadrones de la muerte que sembraron el terror en el país en los años 80. Entre sus víctimas se cuenta la de monseñor Oscar Romero,valiente defensor de los derechos humanos). La muerte de los diputados salvadoreños así como la de los presuntos autores entre los que se encontraba uno de los jefes de la lucha contra el narcotráfico parece ser según todos los indicios y antecedentes, un ajuste de cuentas entre traficantes.

Porque en la democracia capitalista de Guatemala, igual que en las de Honduras, El Salvador, Nicaragua, México, para citar solamente a esta región de América, donde hay desde hace unos años elecciones periódicas, pluralidad de partidos, prensa denominada libre, toda ella en poder de la oligarquía, como es lo habitual en todo el continente, la corrupción, el crimen, organizado y «desorganizado», como trasfondo y consecuencia de una lacerante injusticia social, ha destruido la posibilidad de convivencia. Gobiernos, oligarquías, y fuerzas armadas, están directamente vinculados a toda esta clase de delitos. El episodio de estos días, no es un hecho aislado sino parte de la vida cotidiana del país. Las organizaciones de jóvenes centroamericanos que fueron expulsados de Estados Unidos, «importaron» la cultura de la «metrópolis» y este es el momento en que constituyen un poder paralelo que los Estados de la región no pueden controlar. La situación pone al desnudo la hipocresía de Estados Unidos, la Unión Europea y los medios mercenarios que reparten certificados de «democracia» o acusaciones de «dictaduras». Nada de lo que ocurre en estos países «democráticos» ha pasado ni pasará jamás en Cuba, mientras siga siendo «la dictadura» que ha sido hasta ahora. Sólo el retorno de los terroristas de Miami, aupados por su protector Estados Unidos, haría que Cuba fuera una «democracia» como la de sus vecinos.

La «dictadura» cubana no sólo está por encima de todos los países del Continente sino también de varios del mundo rico, en muchos aspectos del desarrollo humano, sino que se ha librado de la corrupción de alto nivel del mundo capitalista, que no ha dejado immune a ningún país. Ni siquiera a Suecia que tenía fama de honesto. Las corruptelas de Cuba, fruto de las dificultades y las inevitables diferencias surgidas en sectores de la sociedad, cuando se ha tenido que apelar a decisiones extremas, tras la caída del bloque socialista, han sido denunciadas por los dirigentes de la revolución, y combatidas con los jóvenes como en el caso de las gasolineras. Cuando surge algún caso en esferas más altas, la justicia es implacable. Claro a diferencia de todos los gobernantes de las «democracias capitalistas», Fidel Castro no tiene cuentas en bancos suizos, ni acciones de transnacionales, ni recibe coimas.

Yo sugeriría a los politicos suecos que descalificaron a Mikael Wiehe por actuar en un acto de apoyo a Cuba, que se dieran una vueltita por Guatemala, y países vecinos y fueran después a Cuba. Descartando a los mercenarios, si hay alguno honesto, seguramente le pediría disculpas al artista.