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España

El movimiento «yo no pago», objetivo de la prensa

Fuentes: Rebelión

El movimiento ‘yo no pago’ había convocado una acción simultánea en cinco ciudades españolas, Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Bilbao. La acción de protesta consistía básicamente en entrar en el servicio de metro sin pagar, como materialización del hartazgo generalizado de la mayoría de la ciudadanía, que no entiende ni por qué se les señala […]

El movimiento ‘yo no pago’ había convocado una acción simultánea en cinco ciudades españolas, Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Bilbao. La acción de protesta consistía básicamente en entrar en el servicio de metro sin pagar, como materialización del hartazgo generalizado de la mayoría de la ciudadanía, que no entiende ni por qué se les señala como culpables de una crisis financiera provocada por la codicia de unos pocos; que no comparte el mecanismo establecido por los políticos según el cuál son precisamente los ciudadanos quienes deben correr con los gastos de la juerga y el desenfreno del estamento financiero; y que, por supuesto, no está dispuesta a seguir permitiéndolo.

El movimiento ‘yo no pago’ representa a todos aquellos ciudadanos indignados con la inmoralidad y el cinismo de los políticos que prefieren defender los intereses de quienes han provocado la crisis y además se han beneficiado de ella, en vez de velar por los intereses de quienes emiten el voto, los ciudadanos.

Por lo tanto, la banalización de este o de cualquier otro movimiento o acto concreto de protesta para la materialización de la indignación ciudadana es, cuando menos, repulsiva, inhumana y fascista. Pues bien, eso precisamente, la banalización de este movimiento es lo que pretenden la mayoría de los diarios que dan cuenta de la detención de cinco activistas del movimiento ‘yo no pago’ durante la acción convocada para el día primero de febrero.

La prensa ataca al movimiento ‘yo no pago’

Banalización nº1 – EL PAIS

En su edición digital del 2 de febrero, este diario publica la nota correspondiente a la detención de los cinco activistas y finaliza una crónica de sucesos aséptica con una frase que desvela cuáles son los intereses por los que verdaderamente vela la empresa propietaria de este diario. Dice así: «Este movimiento surge a raíz de la subida del precio del transporte público». No, no, no, y mil veces no. Banalización estúpida, dañina e interesada.

Banalización nº2 – EL MUNDO

Curiosamente este diario sí que reconoce al movimiento ‘yo no pago’ un carácter y unas motivaciones superiores y dice que: «propugna no pagar en los transportes públicos para protestar contra los «causantes» de la crisis, los bancos, los políticos y las empresas». Pero es un espejismo, solo se trata de una verdad con apariencia de mentira y viceversa, una verdad envenenada. El movimiento ‘yo no pago’ no protesta con las empresas solo porque sean empresas, en todo caso contra la codicia de éstas. Y entrecomillar «causantes» de la crisis, también resulta un ejercicio mal intencionado de desprestigio del movimiento ‘yo no pago’, como si ellos, como si todos, como si EL MUNDO no supiera quienes son los CAUSANTES de la crisis o como si fuera un término cogido por los pelos que no significara lo que parece. Causantes, causantes sin comillas.

Banalización nº3 – LA RAZÓN

Este diario a la derecha de la extrema derecha y más allá de los límites de toda razón conocida, tiene un empeño realmente soberbio y estúpido en atacar a quienes se siente afectados por la crisis y víctimas de un sistema económico objetivamente injusto. Es habitual leer en esta arenga para nazis insultos gratuitos contra todo tipo de personas marginadas, en riesgo de serlo o amenazadas por las consecuencias de la crisis. Sobre este asunto dice en su edición digital del 2 de febrero: «…Los «indignados» sacaron entonces su cara más violenta y comenzaron a insultar a los agentes e incluso a tirar petardos». Otra vez las comillas, otra vez el inútil intento de falsa asociación entre indignados y violencia… Continúa el diario: «Hubo carga policial contra los más violentos…» ¿Contra quienes?, ¿contra los que «lanzaban» los insultos más gruesos?, ¿contra quienes tiraban los petardos más gordos?

Finaliza este panfleto su nota defendiendo otra estúpida teoría que vendría a decir que el anterior Gobierno indicaba a la policía ciertas directrices que habrían reprimido sus ansias de sangre de «indignado». Dice así esta soflama para gangsters: «Fuentes policiales destacaron el alivio que supone para ellos que «por fin» no haya «directrices desde arriba» y se pueda actuar contra «quienes incumplen la Ley»». Si realmente les preocuparan tanto los que incumplen la ley, desde LA RAZÓN harían campaña cotidiana contra la corrupción o contra la evasión fiscal, pero puede ser que eso afectara a sus lectores o a sus editores.

Hay más banalizaciones pero todas cojean del mismo pie: atacar al que protesta, silenciar la voz de las víctimas de la codicia de este injusto sistema económico que se desmorona.

Una cuestión a resolver: ¿Qué significa exactamente la coletilla tan manida de «detenidos por resistencia a la autoridad?, así de repente parece que puede significar que el ciudadano se resiste a ser detenido cuando no ha hecho nada malo. Sin embargo, hay ciudadanos que sí han hecho algo malo, políticos, banqueros y otros sinvergüenzas, pero que nunca tendrán la necesidad de resistirse a ninguna detención, porque ningún policía les acecha, porque ningún político ni juez les envía para ello, porque todos ellos están muy calentitos donde están, y sobre todo porque no protestan contra nada.

Los policías deberían indignarse ellos también con tanto maltrato al ciudadano y abanderar el movimiento ‘yo no PEGO’, les iría mejor a sus conciencias y a la salud de sus conciudadanos. No es a los ciudadanos indignados a quienes hay que acechar, acosar, pegar o detener. No es a ellos precisamente.

Blog del autor: http://impresionesmias.com/yo-no-pago-objetivo-de-la-prensa/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.