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Nigeria y el arte de informar sin contar nada

Fuentes: Rebelión

Este sábado aparecía en los diarios «ABC» y «El Mundo» la noticia de que la policía nigeriana mataba a los secuestradores de un ciudadano turco. No queda muy claro si fueron trece o catorce los muertos, pues cada diario ofrece una cifra distinta. Aunque algún lector pueda omitir esta diferencia por absurda, es importante su […]

Este sábado aparecía en los diarios «ABC» y «El Mundo» la noticia de que la policía nigeriana mataba a los secuestradores de un ciudadano turco. No queda muy claro si fueron trece o catorce los muertos, pues cada diario ofrece una cifra distinta. Aunque algún lector pueda omitir esta diferencia por absurda, es importante su mención ya que es el único signo de pluralidad informativa que encontraremos en la noticia.

Ambos medios utilizan palabras como bandidos y secuestradores y ambos medios dejan claro que el motivo del secuestro era el rescate, pero ninguno de los dos nos dice quien era el secuestrado, ni lo que hacia en el país. Tampoco le da importancia a que el secuestro se haya producido en la conflictiva región del Delta del Níger, aunque lo menciona. Incluso el «ABC» concluye el artículo haciendo referencia a la amnistía ofrecida por el gobierno en el 2009 a grupos armados.

Lo que olvidaron contar ambos diarios, si uno quiere entender algo de la noticia, es que el ciudadano turco era Bayram Karakus. Supervisor en el terreno de la empresa italiana «Rivigo JVC Nigeria Limited», que esá construyendo una carretera que atraviesa el Delta del Níger desde la ciudad costera de Opobo hasta la zona de Andoni, cerca de Bori, al interior del Delta. Es fácil preguntarse ¿A quién beneficia esta carretera?, ¿A la ciudadanía o a las empresas petroleras que explotan la región?

Si se hubiesen molestado en incluir las comparecencias de las autoridades nigerianas, hubiesemos podido leer que se referían a los secuestradores como a «los enemigos del progreso» y «aquellos a los que no les gusta el desarrollo», dejando claro cual era el principal objetivo de los secuestradores. Y convirtiendo así la imágen de bandidos que nos queda de ellos por la de grupo armado en un conflicto claramente político.