Recomiendo:
0

Brutalidad y gravedad en las detenciones de Caleta Olivia

Fuentes: El Cielo por Asalto

Este informe del programa El Cielo por Asalto pretende hacerle llegar al pueblo, a los trabajadores y a las organizaciones sociales de todo el país los alcances de la terrible situación por la que se está atravesando en la ciudad de Caleta Olivia tras avanzada represiva iniciada por el gobierno de Néstor Kirchner y sus […]

Este informe del programa El Cielo por Asalto pretende hacerle llegar al pueblo, a los trabajadores y a las organizaciones sociales de todo el país los alcances de la terrible situación por la que se está atravesando en la ciudad de Caleta Olivia tras avanzada represiva iniciada por el gobierno de Néstor Kirchner y sus secuaces locales.

Desde principios de septiembre el poder político nacional, el santacruceño y el caletense ha iniciado una fuerte oleada represiva contra los luchadores sociales del flanco norte de la provincia de Santa Cruz.

Tras una seguidilla de tomas de la playa de tanques de las empresas petroleras que operan en la Cuenca del Golfo San Jorge y de la Municipalidad de Caleta Olivia, los trabajadores desocupados de la región consiguieron arrancarle a las multinacionales más de 2.000 puestos de trabajo genuino en el sector y con salarios por encima de los 800 pesos mensuales.

Hasta aquí los logros tan importantes obtenidos por las diferentes organizaciones sociales de la región, pero toda esta situación ha desencadenado una oleada represiva de la misma magnitud de las conquistas.

Caleta Olivia es una ciudad que posee alrededor de 40.000 habitantes y los procesados por reclamar puestos de trabajo genuino alcanza a 200 compañeros, lo que representa la friolera del 0,5% de la población llevada ante la justicia por el poder de turno. Este altísimo nivel de procesamiento transforma a Caleta Olivia en la capital nacional de la persecución social, política e ideológica.

Luego del último triunfo obtenido por los desocupados en lucha el Estado puso en marcha los mecanismos represivos de sus poderes y salió salvajemente a encarcelar, al mejor estilo de la dictadura militar, a casi 70 compañeros luchadores sociales.

A tal punto llegó la locura represiva que uno de los compañeros caletenses que estaba en su casa con su pequeño hijito a la hora de recibir la brutal visita policial fue a parar a cárcel y de su mano terminó tras las rejas su bebé.

Esta reciente oleada represiva terminó procesando a 70 compañeros, de los cuales aún hoy continúan con prisión preventiva 6, tres hombres y tres mujeres. Entre las tres mujeres una tiene 7 hijos y uno de esos niños es discapacitado. Otra de las presas tiene un bebé de pecho al que no puede amamantar. La tercera posee dos hijos que han quedado al cuidado de sus vecinos porque no tienen familia.

El abogado defensor y militante del Frente Obrero Socialista, Mario Villarreal, visitó a los detenidos y relató que las mujeres encarceladas le pidieron si podían llevarles bidones con agua, uno para tomar y otro para higienizarse, porque en las comisarías no les suministran agua diariamente.

El caso del trabajador desocupado Hugo Iglesias es particular ya que al momento de ser detenido no se encontraba participando de la toma de Termap. Iglesias sí había estado colaborando y solidarizándose con los huelguistas pero cuando se hizo la última toma él estaba participando de un curso de capacitación para ingresar a la industria petrolera, ya que había conseguido un puesto de trabajo en una toma anterior.

Desde hace algunas semanas Caleta Olivia se ha convertido en una ciudad militarizada por la participación de efectivos de la Gendarmería, la Prefectura y la policía provincial, a los que se debe sumar los efectivos de las agencias de seguridad privada que han sido contratados por las propias empresas petroleras.

Las multinacionales no sólo han contratado a efectivos armados de fuerzas privadas sino que también están solventando los gastos de los gendarmes que han llegado a Caleta Olivia desde La Pampa y desde casi todas las guarniciones de Chubut y Santa Cruz. Existen pruebas contundentes que demuestran como la empresa Panamerican Energy y Repsol han pagado los gastos de combustibles de los efectivos de Gendarmería.

Por todos estos elementos la lucha contra la ola represiva de la «horda K» toma una relevancia fundamental. Este es el momento de oponerse con todas las fuerzas a esta avanzada represora porque, salvando las distancias, podría decirse que estamos frente a una situación similar a la de Puente Pueyrredón cuando fueron masacrados los compañeros Kosteky y Santillán.

Para acompañar a los luchadores sociales de Caleta Olivia múltiples organizaciones de trabajadores, sociales y políticas han iniciado una campaña de recolección de fondos para sustentar la resistencia y el mantenimiento económico de los compañeros presos y sus familias.

Informe del programa radial El Cielo por Asalto. 18 de septiembre de 2004. Sábados de 9 a 12hs – FM Klara 96.3Mhz – Comodoro Rivadavia