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Consternados rabiosos

Fuentes: Rebelión

La extraordinaria elección efectuada por Cambiemos es noticia, la obtención de la gobernación bonaerense por María Eugenia Vidal es un dato sobresaliente. La pobre elección de Daniel Scioli es fuente de controversias; todo condensa en un estado de cosas: el campo popular está en shock. Una primera aproximación al escenario que dejó la elección del […]

La extraordinaria elección efectuada por Cambiemos es noticia, la obtención de la gobernación bonaerense por María Eugenia Vidal es un dato sobresaliente. La pobre elección de Daniel Scioli es fuente de controversias; todo condensa en un estado de cosas: el campo popular está en shock.

Una primera aproximación al escenario que dejó la elección del domingo es el crecimiento del caudal de votos del candidato del PRO respecto de las PASO en 1,6 millones, mientras que el FpV solo recibió 280.000 nuevos para la categoría de presidente. Indagar en las razones que formatearon estos sucesos se torna indispensable en función de la segunda vuelta estipulada para noviembre.

La restauración neoliberal está en marcha, de la mano de aciertos construidos por la derecha y de errores cometidos por el proyecto nacional y popular. La derecha desplegó una bandera poderosa para enmarcar sus propuestas: el cambio. A su tiempo hemos producido una desatención respecto de la extensión y de la implicancia del cambio en la voluntad popular. Pero decíamos aciertos de la derecha y errores nuestros; respecto de los aciertos debemos contabilizar el arte de la impostura, es decir, la capacidad de falsear un hecho por otro, lo cual se articuló de forma quirúrgica por parte del PRO, puesto que presentó un producto político hábilmente presentado como garante de los logros y derechos alcanzados, propugnando el cambio de lo que estuvo mal, o para ser más específico, el cambio de la superestructura social donde impulsan una moral, una ética, revestidos de una estética republicana pulcra. Macri supo presentar una plataforma de continuidad de las mejoras económicas y sociales desacoplándola de la lucha política necesaria para conseguirlo. Esta ilusión de afirmar que se sostendrán los beneficios sin dar las peleas políticas para sostener la actual distribución de la riqueza es poderosa, hipnótica diría.

La posibilidad de forzar un discurso que no puede sostenerse en términos reales, no es ni más ni menos que la histórica tarea de las derechas para distraer la atención pública hasta que es demasiado tarde y no acarrea ningún costo para quien lo vocifera.

Otro acierto de Mauricio Macri y el PRO fue, saber leer el comportamiento pendular sistemático e histórico de las clases medias. No hay nada más trascendente para estos sectores que su identidad de clase o su lugar de pertenencia social, en tanto y en cuanto su economía marche correctamente. El movimiento de los sectores medios de producir una asociación táctica con las derechas luego de la recomposición económica de sus intereses es clave, y por otro lado, esa misma relación interpela para que produzca el distanciamiento necesario entre estos sectores y las clases bajas, puesto que se puede ser una caso en tanto exista la otra. Esto es un reclamo netamente ideológico, en el cual el componente estético es definitorio.

Errores no forzados

Si bien los ojos deben estar puestos en el balotaje, nos encontramos en un terreno propicio para la reflexión y autocrítica con vistas a reconfigurar la hoja de ruta, suceda lo que suceda. En ese sentido pueden rastrearse demandas insatisfechas y nuevas demandas que no estuvieron correctamente diagnosticadas y ahora son visibles. No se trata de adjetivar dichas demandadas, sino de reconocer su existencia y tener políticas eficaces al respecto. Para adentrarnos a este debate debe establecerse la configuración previa, es decir, la existencia de demandas que fueron correctamente atendidas, esto naturalmente colocó a grandes y diversos sectores de la población en situación de exigir cuestiones novedosas para su estado. El incremento, o mejor dicho, el ascenso de porciones sustanciales de la población a la clase media, es un hecho objetivo, incuestionable; Argentina lideró ese crecimiento, pasando de una clase media que alcanzaba al 15% de la población total en 2001, a un 54,5% según datos más reciente aportado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). No obstante lo cual, este acontecimiento lleva el germen de nuevos problemas que de acuerdo a la densidad del entramado político puede direccionarse en términos más liberales o populares. El saldo está a la vista.

La indignación por la restricción externa, es decir, la total liberalización del acceso al dólar y el repudio a la presión tributaria de estos sectores estuvo presente en el voto macrista. También debe dejarse registro que estos sectores, a través del acceso a bienes y servicios se encontraron con la necesidad de una seguridad más eficiente para proteger por un lado sus nuevos bienes, pero también su nuevo status. La dureza en la exigencia de mayor calidad en los servicios para quienes ahora pueden gozar de ellos es un rasgo para contemplar. Complementando este argumento hay que reseñar la lenta pero sostenida configuración de un sujeto social con un perfil altamente consumidor, reflejo involuntario de la apuesta a reforzar la demanda para sostener un mercado interno, que se muestra como el garante del extraordinario nivel de empleo y como anticuerpo frente a la caída de la demanda externa, léase socios comerciales. Este sujeto consumidor se caracteriza por el alto grado de exigencia para reproducir su sustancia; la política entendida como la única herramienta de transformación social tuvo la tarea de asegurarle el acceso a eso bienes y servicios, pero también de inocular algunos criterios básicos de conciencia social que explique el proceso y contexto que determino el acceso a ese consumo, aquí puede encontrarse algún punto frágil en la tarea, sin desconocer la capacidad de condicionamiento de los conglomerados comunicacionales. La tarea de la política así presentada, debiera estar orientada a generar anticuerpos de sentido común frente a la envestida de los medios.

Desde otra óptica, en la búsqueda de una hipótesis explicativa que se manifiesta multicausal sobre los resultados electorales se encuentra el efecto de la sábana corta, éste implica una construcción política que no pudo o no supo cubrir los márgenes necesarios de representación política como para retener los destinos del país. Por un lado al no ser Scioli el garante de la recomposición de la tasa de ganancia de los sectores concentrados de la economía, particularmente el agro negocio sufrió la apuesta irresponsable del PRO de eliminar las retenciones, lo caul condujo a una expansión de un entramado social opositor compuesto por el agro y la población urbana de los pueblos y ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires. Desde el otro extremo, Scioli nunca pudo instituirse como la continuidad del núcleo fuerte del kirchnerismo ni del pan kirchnerismo, abriendo una fricción entre el kirchnerismo y lo que denomino el Peronismo siglo XXI (recomposición territorial de la ortodoxia peronista), sobre estos elementos no forzó la profundización del modelo ni expuso el cambio sustancial. La continuidad del discurso sciolista no se mostró como una opción viable en un contexto nacional e internacional que se había modificado y su aggiornamiento fue tardío. En síntesis, la cohesión del voto a la que aspiró el sciolismo, se mostró solo como aspiracional, dejando en evidencia que la contención de una representación política heterogenia es un atributo que solo pertenece a Cristina Kirchner. Toda la saga de contradicciones secundarias expuestas en el voto opositor que integraron parte del discurso del cambio, solo pudieron ser aplacadas en el pasado por CFK.

Estas son solo algunas consideraciones para pensar y re prensar el escenario político hacia el futuro, seguramente estén faltando otros elementos, los cuales iremos problematizado con el pasar de los días. Hoy, poco después de la irrupción Macrista, así estamos, consternados rabiosos, apelando a la refundación de una épica militante que adecue el discurso a fin de desmantelar la identidad oculta de Mauricio Macri detrás de su coraza mediática; esa es la tarea. Los logros ya han sido presentados al pueblo con los consecuentes resultados electorales, ahora desnudar lo que representa el PRO en clave concreta para cada ciudadano es la tarea, cimentando en paralelo la unidad de todo el campo popular.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.