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Bolivia

El «Caso La Prensa»

Fuentes: Rebelión

La publicación, en el periódico «La Prensa», de un titular infundado (por decir lo menos) con una acusación grave al Presidente de Bolivia (a quien se lo trató de «contrabandista») y las actitudes del Primer Mandatario, como reacción (casi lógica) nos permiten extraer varios aprendizajes acerca del comportamiento de los denominados (muy devaluados) «medios de […]

La publicación, en el periódico «La Prensa», de un titular infundado (por decir lo menos) con una acusación grave al Presidente de Bolivia (a quien se lo trató de «contrabandista») y las actitudes del Primer Mandatario, como reacción (casi lógica) nos permiten extraer varios aprendizajes acerca del comportamiento de los denominados (muy devaluados) «medios de comunicación social», especialmente de aquellos privado-empresarial-corporativos.

El martes 9 de diciembre 2008, «La Prensa» titula en primera página: «Evo negoció ‘luz verde’ con los contrabandistas dos meses antes». El texto de esta noticia, no menciona algo acerca del contenido del titular de referencia; solo se menciona que el Presidente recibió dos cartas de un grupo de personas que pide regularizar la internación de mercadería al país. Ergo, mentira 1 de «La Prensa».

La noche de ese mismo martes 9, en un acto público transmitido por la televisión estatal, en Palacio de Gobierno, el Presidente Morales acusa al diario «La Prensa» de «mentiroso» y lo hace delante del periodista Raphael Ramírez, quien es zarandeado en público, como «en representación» de «La Prensa». Esto genera una «reacción en cadena», de periodistas, dirigentes de periodistas, gremios de periodistas, comunicadores y gremios de empresarios. Todos condenan la ofensa del Presidente hacia Ramírez. Ninguno se refiere al contenido de «La Prensa», motivo de tanto debate.

El miércoles 10 de diciembre 2008, «La Prensa» titula en primera página: «Evo acepta que habló con los dueños de mercdadería y que derivó su caso a otros» pero no respalda el contenido de su primera afirmación-acusación al Presidente… No hay tal «luz verde» (al contrabando). El jueves 11-12-08 «La Prensa» titula: «Agresión de Evo a Ramírez recibe repudio generalizado y moviliza a los periodistas». El viernes 12-12-08, remata: «La Prensa no miente, Chambi habló de ‘conciliación'». El texto de esa noticia no menciona acuerdo alguno de contrabando. Está claro, una cosa es pedir conciliación y otra es acordar (negociar, dice «La Prensa» una conciliación. Ergo, mentira 2 de «La Prensa», todo en una semana.

¿Cómo se explica la conducta de «La Prensa»?. Intentemos algunas respuestas.

Antecedente 1: Los dueños de «La Prensa» echaron públicamente, en febrero 2003, a su Jefe de Informaciones (Andrés Gómez Vela-Gareca) porque uno de los socios patronales (Gonzalo Canelas Tardío) se lo dijo a Gómez: «Nosotros acompañamos (apoyamos) a este gobierno (de Gonzalo Sánchez de Lozada)» (ver «El Diario» 5-2-2003).

Antecedente 2: Los dueños de «La Prensa» (familias Rivero de Santa Cruz y Canelas de Cochabamba) censuraron (término exacto) en octubre de 2003, la publicación de una separata-suplemento sobre la matanza de ciudadanos en El Alto (ver queja escrita ante el sindicato de Trabajadores de la Prensa de La Paz).

Antecedente 3: En la actualidad, el Presidente del Directorio de «Editores Asociados» que publica «La Prensa», y a la vez director de «La Prensa» es Juan Carlos Rivero Jordán, hijo de Pedro Rivero Mercado, fundador del «clan Rivero», y embajador de Hugo Bánzer Suárez-Jorge Quiroga Ramírez y de Gonzalo Sánchez de Lozada-Carlos Diego Mesa Gisberth en Francia y ante la UNESCO-Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, entre abril 2001 y diciembre 2002. El otro hijo es el irascible Pedro «Choco» Rivero Jordán, más conservador e intolerante que su padre y su hermano juntos.

Las amargas lecciones de esta realidad, son:

1) Los periodistas (como personas que trabajamos) estamos desprotegidos; nuestras organizaciones sindicales están divididas y «mezquinizadas»;

2) Los dueños de los medios corporativos se apropiaron de la palabra de los periodistas, y de sus gremios;

3) Existe intencionalidad político-editorial (conservadora) en los contenidos de los «medios de comunicación social» privado-empresarial-corporativos (que son el 90% del total nacional);

4) Existe un (intento fallido de) direccionamiento en el discurso de los «medios de comunicación social», en contradicción con la manifestación democrática de la sociedad (por ejemplo, en las sucesivas tres últimas elecciones y/o referéndums);

5) La (urgente) auto-regulación de los medios y de contenidos mediáticos es resistida por los dueños de medios; también es resistida la regulación desde órganos público-estatales. Por tanto, la regulación vendrá (aparentemente) de la hoy (aún) silenciosa sociedad, que a diario se traga «culebras y camaleones» en forma de contenidos mediáticos.

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(*) Edgar Ramos Andrade. Comunicador e investigador social, autor de los libros: «Medios de comunicación por municipio. Directorio nacional» (La Paz 2003), y «Manipulicidio. Tomo I: Medios privados, «discurso perfecto», estridencia y lamento político. Bolivia siglo XXI» de inminente publicación en Santa Cruz. Tel (00591) 77 22 07 36. Correo-e: [email protected] Sitio web: www.elalto.galeon.com