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¿Por qué ‘Mentiras y Medios’?

Fuentes: Rebelión

«La verdad está en marcha y nada la detendrá«. Émile Zola. Se abre una nueva y necesaria sección en Rebelión sobre un asunto que mueve a indignación general y sobre el que hay que movilizarse colectivamente. Lo que así nos ocupa ahora también a nosotros, en la estela del recientemente creado Observatorio Global de Medios […]

«La verdad está en marcha y nada la detendrá«. Émile Zola.

Se abre una nueva y necesaria sección en Rebelión sobre un asunto que mueve a indignación general y sobre el que hay que movilizarse colectivamente. Lo que así nos ocupa ahora también a nosotros, en la estela del recientemente creado Observatorio Global de Medios y de los trabajos que se vienen realizando en Le Monde Diplomatique («El Imperio de los medios de comunicación» Manière de voir 63. Mai-Juin 2002) o en la Web de habla inglesa, MediaLens; es la denuncia de las falsedades y mentiras que continuamente están presentes en los medios de difusión de la información diaria pertenecientes a grupos multinacionales. La economía dicta las líneas de escritura a un periodismo que por un lado ha renegado de su vocación informativa y por otro, se encuentra cercado por la perversa lógica del capitalismo. Los pocos profesionales que aún resisten trabajan en condiciones inadecuadas, sometidos ellos mismos a censuras y manipulaciones, por lo que muchos de ellos vienen y vendrán a formar parte de estos grupos de defensa intelectual contra la manipulación de los mass media o comités de reivindicación del derecho a una información veraz. Ya Noam Chomsky señaló el camino en su artículo: Sobre mantenernos informados y la defensa propia intelectual, donde se ponía de manifiesto la necesidad de un trabajo de equipo para lograr filtrar la información falaz y defenderse de las manipulaciones y falsedades. Camino seguido por Ignacio Ramonet, inspirador del MGW (Media Watch Global), y que es seguido también por Carlos Fernández Liria, Pascual Serrano, Santiago Alba, Luis Alegre, Simón Royo, César Rendueles, junto a muchos otros; por personas que forman parte ya de este nuevo proyecto en que aportan y aportarán sus trabajos e investigaciones, o sus panfletos de denuncia o sus noticias reales, un proyecto contra el mundo de la desinformación, para desenmascarar, constantemente, la constante manipulación mediática.

Periodistas, intelectuales, profesores de Universidad, estudiantes de ciencias de la información, historiadores, científicos, politólogos, activistas sociales y demás ciudadanos, cada cual desde su campo y especialidad, cada cual con lo que pueda y como pueda, están llamados a colaborar con estas autodefensas de la información que se están gestando en diferentes lugares del planeta.

La pregunta y reflexiones que llevaron a la idea de separación de poderes en política es y son las mismas que nos hacemos hoy respecto a los medios de comunicación de masas: «¿Quién vigila a los vigilantes?». El cuarto poder de la prensa fue concebido como un observatorio de vigilancia y denuncia de los extravíos de los demás poderes, hasta que en nuestros días, todos ellos se han ido convirtiendo, cada vez más, en meras funciones de un único poder que amenaza con invadirlo y conquistarlo todo. El poder económico del capitalismo triunfante no es ya vigilado por los medios de información, sino que, por el contrario, utiliza a éstos como sus caballos de Troya, avanzadillas con las que invadir territorios y conciencias. De ahí que sea necesaria la creación de nuevas trincheras periodísticas, barricadas más a la izquierda de un espacio que ha sido prácticamente conquistado, aunque la lucha continúa y está lejos de ser decisiva ninguna batalla concreta.

En Italia, Berlusconi, se ha erigido en gobernante plenipotenciario de una suerte de «neofascismo» o régimen despótico que se caracterizaría por el dominio de todos o la mayoría de los mass media y por la automática adquisición del poder político por parte de quien detenta el poder mediático. Sin embargo, en Venezuela, el presidente Hugo Chávez consiguió el poder político sin poseer el poder mediático y desde entonces se ha visto también que los dos poderes pueden estar enfrentados y que, en ocasiones, no basta el poder mediático para conquistar el poder político, aunque pueda ser utilizada la desinformación para fomentar golpes de Estado y derribar o intentar desestabilizar a gobiernos legítimamente constituidos.

El capítulo Venezuela forma parte ya del comienzo de una nueva fase de la Historia, pues en él hemos visto en plena acción, contra el imperialismo y contra el Imperio de los medios al servicio del Capital, al movimiento de resistencia de la contrainformación alternativa, un movimiento de dimensión internacional, que ha demostrado su fuerza y su potencia, y que cada vez está adquiriendo una mayor magnitud. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) en su Artículo 58 dice. «La comunicación es libre y plural, y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta Constitución, así como el derecho de réplica y rectificación cuando se vean afectados directamente por informaciones inexactas o agraviantes…». Y hemos visto como se ha incumplido la contemplación de los deberes y responsabilidades del uso libre y plural de la información, como se ha impedido acceder a la información veraz e imparcial, censurándose a los partidarios del gobierno.

En el intento de golpe de Estado en Venezuela la lucha no ha sido sangrienta pero ha sido encarnizada, en el interior las televisiones venezolanas daban consignas golpistas y retransmitían sin cesar llamadas a la sedición, y mientras, la maquinaria internacional de las multinacionales con intereses en la región, como Prisa y El País, se pusieron en marcha para apoyar con todas sus fuerzas el golpe de Estado. Todas las fuerzas de resistencia se sumaron rápidamente a la defensa y, lo más importante: ¡El golpe no triunfó! ¡Los golpistas fueron derrotados! (Aunque lo intentarán de nuevo, como lo intentan diariamente de manera más sutil). Lo que nos da pruebas de que aún con un enorme poder mediático la victoria no está dada ni decidida de antemano y que es posible hacer frente a esas fuerzas que están arrasando y destruyendo el planeta llevándolas a retroceder y replegarse.

La lucha es ahora continua pues continuamente siguen los mismos medios intentando minar las defensas de un gobierno democráticamente elegido, pero el caso de Venezuela es un caso paradigmático de una batalla generalizada, una guerra en la que todo ciudadano está inmerso, por su lucha particular contra la manipulación y la falsificación de la información y en la que todo país se encuentra involucrado, por la defensa de la información veraz sobre lo que ocurre en su territorio. La tergiversación se produce a veces directamente, otras por omisión, otras cuando no se dice toda la verdad y se sesga la noticia, otras, escondiendo la Historia de un problema tras la cortina del presente y el instante, así como mediante toda una serie de recursos que hay que desenmascarar; de modo que aprendamos a detectarlos y a ponerlos fuera de juego. La vigilancia tiene que ser constante y la tarea es ya interminable. Una nueva especie de vigilantes se constituye y se conjura como garantes de la verdad, pues sólo una comunidad de gentes dispuestas a aceptar el desafío de hacer frente a la desinformación y manipulación, constantes y generalizadas, de esos medios secuestrados por la economía; podremos rescatar la dignidad y el honor que pertenece a los profesionales de la información y volver a situar a la profesión periodística en el lugar que le corresponde: el de la pasión y lucha porque se sepa siempre la verdad.


Nota:
Las colaboraciones a la Sección de Mentiras y Medios (denuncias de manipulación en la prensa, traducciones de artículos relacionados con la sección, trabajos de investigación, etc.) dirigirlas a: Miguel Arróniz-mail: [email protected]


 

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