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El “defensor del lector” afirma que “no es (su) tarea habitual dar curso a las cartas que discrepan de los editoriales del diario”

El diario El País recibe numerosas críticas por su editorial sobre el Che

Fuentes: Rebelión

El diario El País ha recibido un alud de protestas por el editorial contra el Che publicado el pasado 10 de octubre bajo el título Caudillo Guevara, donde se calificaba de «asesino» al guerrillero, se afirmaba que su lucha legitimaba a las dictaduras y se llegaba a comparar con un terrorista o un yihadista. Lo […]

El diario El País ha recibido un alud de protestas por el editorial contra el Che publicado el pasado 10 de octubre bajo el título Caudillo Guevara, donde se calificaba de «asesino» al guerrillero, se afirmaba que su lucha legitimaba a las dictaduras y se llegaba a comparar con un terrorista o un yihadista. Lo ha llegado a reconocer José Miguel Larraya, a quien llaman Defensor del Lector pero tiene como misión habitual justificar al periódico ante las quejas de lectores. Según se señala, entre las críticas está la de Cristina Retta quien afirma que «cualquier latinoamericano honesto, dotado de un mínimo sentido común, de información auténtica y sensibilidad social, sabe distinguir entre lo que son ‘asesinos disimulados’ bajo la fachada del ‘mártir’, de la acción de hombres que, equivocados o no con los métodos a seguir, pretendieron ser coherentes con un ideario tendente a revertir situaciones de verdadera violencia social en que América Latina estuvo inmensa por siglos: dependencia económica, explotación del campesinado, analfabetismo, pobreza extendida, desigualdades e injusticias sociales a granel». También afirma que «hoy, Latinoamérica vive en gran parte de sus países un giro político importante, al que se denomina de ‘izquierda’, tendente a atender la acuciante situación de esas sociedades en movimiento. Los cambios se imponen implacables, por maduros y exentos de violencia. Pero sin la revolución social de los años sesenta, fracasada, dictaduras militares de por medio, la realidad de hoy no sería la misma».

Por su parte José Manuel Rúa considera que «el punto álgido de la perversión» llega en el editorial al convertir al Che en coartada para los regímenes represivos de América Latina. «Según este razonamiento, el que lucha contra la opresión no hace otra cosa que dar motivos al opresor para mantener y aumentar la opresión». El Che, recuerda el lector, «no se enfrentó contra ningún régimen democrático, sino a dictaduras militares». Y subraya que «el Che renunció a instalarse en el poder y optó por seguir luchando contra la injusticia y la opresión en otras partes del mundo».

Carlos Neri considera que el editorial «no se queda corto a la hora de escupir arrogancia».

Ya anteriormente el académico Francisco Fernández Buey publicó una carta al diario indignado por este editorial en el que lo consideraba de «ignorancia supina», «sectario», de «manipulación incalificable», «digno del peor revisionismo histórico», «absurdo» y «literalmente falso», lo que le lleva a afirmar que «que tanta ignorancia y tanta tergiversación de la historia y del presente me parecen indignas de un periódico que se quiere ‘global'». Igualmente hizo el colaborador habitual José Vidal-Beneyto quien calificó de «simplista y sesgada» la argumentación del editorial y criticó la «agresividad de sus modos expositivos» en una carta publicada el 14 de octubre.

Otros analistas, como Ignacio Escolar en Público y Pascual Serrano en rebelión.org, han destacado la comparación entre el editorial del pasado 10 de octubre y otro de diez años antes en el mismo periódico.

Ante esas críticas, el «defensor del lector» de El País se ha limitado a señalar que «no es tarea habitual del Defensor dar curso a las cartas que discrepan de los editoriales del diario. Ni entrar a debatir sobre la figura histórica del Che Guevara. Los historiadores desmenuzarán su vida y su obra; se levantará su bandera o se condenará su ejemplo».

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