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De fuentes y respaldos: análisis de una nota muy veraz de la agencia EFE

El primer incidente

Fuentes: Rebelión

El día 8 de febrero, el diario madrileño El País reproduce en su versión digital una nota de la agencia EFE sobre un intercambio de armas de fuego en la zona fronteriza entre Líbano e Israel, que es presentado como «el primer enfrentamiento» entre tropas libanesas e israelíes desde la guerra del verano pasado. La nota […]

El día 8 de febrero, el diario madrileño El País reproduce en su versión digital una nota de la agencia EFE sobre un intercambio de armas de fuego en la zona fronteriza entre Líbano e Israel, que es presentado como «el primer enfrentamiento» entre tropas libanesas e israelíes desde la guerra del verano pasado. La nota está aparentemente construida con fuentes de las dos partes que abrieron fuego – fuentes libanesas e israelíes. A su vez, las fuentes de las fuerzas de las Naciones Unidas, cuyo supuesto cometido es controlar la aplicación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de cese al fuego, se limitaron a informar que «supieron» del incidente.

Título: El periodismo neutral

El diario supremacista español decide titular la nota señalando el carácter original del incidente: se trata del primer enfrentamiento entre Israel y Líbano desde la guerra del pasado verano. Así, el título sobre el «enfrentamiento», que se plantea de Estado a Estado, no denota ni su causa, ni quien fue quien golpeó primero. Se trata, entonces, de un «título» neutro, que señala lo que aconteció y lo sitúa en el tiempo, pero que no coloca la carga del hecho sobre ninguna de las partes. Por ahora, no hay buenos ni villanos.

Subtítulo: La noticia por sugerencia

El título viene a su vez acompañado de un subtítulo sugerente. Afirma el diario que Beirut «había amenazado con atacar si los israelíes cruzaban la Línea Azul fijada por la ONU». Se trata de una información que no añade datos de realidad sobre el enfrentamiento del que informa el título, sino que ofrece un antecedente de lo que una de las partes afirmó que haría si la otra violara un acuerdo previo. Así, se informa que el Líbano ya advirtió a Israel que llevaría a cabo una acción ofensiva, la cual sin duda podría dar lugar al enfrentamiento del que informa el título.

Si bien no se trata de un hecho o un aspecto sustantivo de la información que transmite el título, sino de una potencial consecuencia sobre otro hecho hipotético, a partir de un telegrama de esta naturaleza es difícil no suponer que el diario pretende transmitir que las fuerzas israelíes hayan cruzado la «línea azul», y que esa haya sido la causa del enfrentamiento del que el título informa a sus lectores.

Asumiendo que bajo las reglas tradicionales del periodismo, el subtítulo ofrece luz sobre la información del título, si una de las partes amenazó a la otra con las consecuencias de lo que pasaría si incumplía un acuerdo – será atacado – y la información principal señala que sucedió un enfrentamiento entre las partes, es lógico imaginar que lo que sucedió (título) fue provocado por la advertencia previa (subtítulo). Así, en este momento, la información que contienen ambas partes de la nota parece colocar las responsabilidades del enfrentamiento sobre quien habría incumplido el acuerdo. Orienta – a priori – a inferir de dónde se derivó el enfrentamiento – quien fue el villano, quien respondió a su fechoría.

Pero lo cierto es que en el periodismo moderno, es cada vez más difícil dejarse llevar por las inferencias lógicas, y menos aún por las normas tradicionales de la profesión. Como se verá a continuación, el diario prepara al lector para una versión de los hechos que será sorprendentemente desautorizada a lo largo de la nota de agencias. En un notable ejercicio de manejo de fuentes, desde su encabezado la nota de agencias desmonta implacablemente la noticia de la que por sugerencia nos informó el título, y la reinventa en sentido inverso.

Encabezado: Primeras informaciones (fuentes a secas)

En efecto, el encabezado de la nota nos informa que hubo un «breve intercambio de fuego» entre las partes, y que las «primeras informaciones», cuyo origen no es ni será determinado, señalan que los libaneses abrieron fuego contra tropas israelíes que se encontraban «al sur» de la frontera – es decir, en territorio propio. La inferencia es inevitable: libaneses dispararon contra israelíes que se encontraban en su país, luego evidentemente, libaneses protagonizaron el rompimiento de la legalidad y del cese al fuego, violando – supuestamente – la soberanía de Israel.

En apenas dos frases, el encabezado se ha encargado de desmontar completamente las inferencias lógicas que se desprendían del título y del subtítulo – que si bien contenían notables ambigüedades sobre lo realmente acontecido, preparaban al lector para una versión que es completamente chafada a continuación.

Aunque el adjetivo de «primeras» informaciones permite presuponer que pudiera haber datos en lo sucesivo que calificaran más ampliamente los informes preliminares de fuentes indeterminadas, ya los datos básicos del «enfrentamiento» han sido presentados con una rotundidad que no da lugar a ambigüedades: los israelíes se encontraban al sur de la frontera, y los libaneses abrieron fuego. Todas las inferencias que se derivaban de la conjugación entre el título «neutral» y el sugerente subtítulo de antecedentes han sido implosionadas por la realidad de los hechos.

Así, las «primeras informaciones» orientan al lector en sentido totalmente opuesto, y la sugerencia que ofrecía el subtítulo pasa a tener otra lectura: los libaneses habían advertido que iban a atacar, y lo hicieron. El resto de la frase queda suspendido en la retórica de la advertencia, pues lo realmente consumado fue el ataque, sin que la hipotética causa que podría detonar la advertencia se produjera – la violación de las fronteras trazadas por la ONU. Luego de un primer momento de estupefacción, se reorientan las cargas. Líbano abrió fuego – el villano – contra tropas israelíes que se encontraban en su territorio – los buenos. Este y no otro fue el origen del enfrentamiento.

Luego de este sorprendente giro de la noticia, ya no habrá más sorpresas. Sólo manejo periodístico de fuentes, que por medio de contundentes evidencias y omisiones, resolverá la contradicción entre las inferencias de título/subtítulo y encabezado a favor de este último.

Cuerpo de la noticia (I): Fuentes «militares» libanesas

La nota propiamente comienza con las fuentes libanesas – ahora sí, determinadas. Ya no son las «primeras informaciones» genéricas que dictaron la realidad incontestable. Ahora la información se construye a partir de la versión de una de las partes interesadas. Aparentemente, esas fuentes informaron que no tuvieron bajas, y calificaron los blancos de lado y lado – una «escavadora» (sic) del lado israelí, y un blindado y un jeep, del lado libanés. También habrían ofrecido con notable precisión la naturaleza y calibres de las armas usadas. No obstante, por la información que ofrece la nota, pareciera que no precisaron ni la razón por la que dispararon ni si el blanco israelí contra el que abrieron fuego se encontraba en territorio libanés – que era la sugerente inferencia que proponía el subtítulo de la noticia, y que ya fue desmontada en el encabezado.

A continuación, las informaciones de las fuerzas de la ONU que supuestamente supervisan la aplicación de la resolución de las Naciones Unidas sobre el cese al fuego añaden a la oscuridad que generan las informaciones libanesas, al señalar que supieron del incidente, pero sin ofrecer más detalles. No hay luz alguna que corrobore o refute las informaciones de fuentes libanesas – cuya probable y cuidadosa edición, se limita a mostrar los aspectos «técnicos» de la noticia.

De esta manera, gracias a un ejercicio notable de omisión periodística, inferimos entonces que los libaneses no tenían nada que decir sobre el origen de su ataque, y sobre las circunstancias en que abrieron fuego. Se limitaron a describir los calibres de las armas empleadas y los vehículos involucrados en el «enfrentamiento». Queda así en el aire un aroma inevitable a asunción de culpabilidad, derivado del hecho de que los libaneses, que ya habían advertido de que «atacarían», aparentemente omitieron la motivación del ataque. Aunado a esto, ya las «primeras informaciones» blindaron la inocencia de las tropas ahora atacadas: se encontraban en territorio propio. La suerte de las cargas está echada, y ahora el lector sabe muy bien quienes fueron los villanos, quienes las víctimas originales del enfrentamiento.

Cuerpo de la noticia (II): Fuentes «militares»

En el siguiente segmento, presentado bajo el intertítulo «Alisando el terreno», surgen nuevos elementos que caracterizan a la noticia. Ya la bruma se despeja. La agencia EFE nos explica – sin precisar la fuente – que los hechos se produjeron durante una inocente «operación de alisamiento de terrenos» por parte de las tropas israelíes. Entendemos inmediatamente porqué los libaneses atacaron una «escavadora».

Del terreno donde tenía lugar la operación sólo sabemos que era «fronterizo», entre la línea azul y la cerca eléctrica que colocó Israel en 2000. ¿Qué pasó en el 2000, qué cerca eléctrica, con qué propósito fue colocada, qué separaba? Informaciones irrelevantes o de conocimiento universal, que la agencia considera innecesario precisar.

A continuación viene la única referencia directa, fuera de las «informaciones primeras» del encabezado, a la posibilidad de que las tropas israelíes hayan cruzado o no la frontera. Las fuentes de la información son «militares», a secas. Ni de un lado ni de otro, sino «militares». Es decir, no tienen otra procedencia que el dictado de la realidad en uniforme, y no son opuestas a ninguna otra versión de los hechos. Tratándose de un incidente bélico, no puede caber duda de que son fuentes autorizadas, máxime cuando no responden a bandera alguna. No son parte implicada. Son fuentes omniscientes.

Y como era de rigor, el asunto es zanjado sin dejar lugar a dudas. Esas «fuentes» sin origen aseguraron que «los soldados israelíes no cruzaron la Línea Azul» y que en todo momento estuvieron en territorio israelí – al norte, por cierto, de una cívica «cooperativa agrícola», luego custodiando la vida de civiles inocentes. Qué más abyecto puede ser un ataque contra una tecnología civil – una «escavadora» – en trance de una operación «civil» de alisamiento de terrenos, llevada a cabo por las tropas israelíes que custodiaban la vida de inocentes y emprendedores campesinos, por parte de unas tropas que de por sí, ya habían advertido que atacarían. Una advertencia que llegó a estar alguna vez condicionada – en el subtítulo de la nota – a que las tropas israelíes violaran las fronteras internacionales. Pero para este momento, ya quintales de información concentrada de agencias sepultan ese condicionamiento explicito – incluyendo el incontestable silencio de los valedores del acuerdo cuya violación podría dar lugar a un ataque legítimo por parte de los «agresores».

Cuerpo de la noticia (III): Fuentes «militares» israelíes

Ahora, cuando ya los datos objetivos de la noticia han sido fehaciente y periodísticamente transmitidos, entran en juego las fuentes militares israelíes – las fuentes inocentes. Por si alguien abrigara duda de lo ajustado de la operación de alisamiento de terrenos que habría dado lugar al incidente militar – y por extensión, sobre la veracidad de la información de las fuentes que la transmiten – recientemente el ejército israelí encontró «en esa misma zona» cuatro bombas listas para detonar. Bombas que según las fuentes militares – ahora sí – israelíes, habrían sido colocadas por la milicia libanesa chií Hezbolá. ¿Y quién va a dudar de la legitimidad de una inocente operación de alisamiento de terrenos, en un lugar donde los malvados terroristas amenazaron la vida de ciudadanos israelíes dedicados a sembrar y cosechar hortalizas?

Cuerpo a cuerpo: Respaldos de las fuentes encontradas

De pronto, luego de esta losa de legitimidad con que es embadurnada la operación de alisamiento de terrenos, nos enteramos que un oficial de las fuerzas de la ONU está asignado al comando norte del ejército israelí – el mismo que denuncia la reciente colocación de bombas por parte de los terroristas internacionalmente calificados. ¿Y porqué es relevante colocar esta información adjetiva en continuidad con las fuentes israelíes, y no luego de la parca comunicación de la comandancia de las fuerzas de la ONU, que siguió a la brumosa versión libanesa de los hechos?

Es sencillo. Las fuentes libanesas ofrecieron una información precisa de la operación militar en sus componentes técnicos, pero no «ofrecieron» dato alguno sobre la legitimidad del primer ataque. Esta información es incontrastable con otras fuentes, porque el comando de las fuerzas de la ONU no ofreció ninguna otra información que su conocimiento del incidente. Es decir, luego de la cuidadosa presentación editada del comunicado de las fuentes militares libanesas, la veracidad de la versión que ofrecieron queda librada al arbitrio de la oscuridad total.

Entre tanto, quien va a dudar de las fuentes israelíes, si provienen de un comando que está bajo la supervisión de un oficial neutral – y quién puede dudar de su neutralidad, si su función es servir de enlace con las tropas libanesas y las fuerzas de la ONU. Es decir, es el mediador internacionalmente legitimado de la realidad virtual en la que suceden los «incidentes» entre las partes.

Cola (I): Fuentes moralizantes

Después de este maravilloso ejercicio de información ponderada, la nota ofrece el enunciado de intenciones del ejército que ya a estas alturas, nadie duda que haya sido agredido sin razón y en rompimiento de la legalidad – todo ello sin necesidad de haber mencionado la verdad única que se pretende transmitir. Se trata, además, de las más autorizadas declaraciones de intenciones, porque de pronto provienen de una fuente muy determinada, autorizada, superior: los «Altos mandos israelíes», los jefes supremos de la parte indudablemente agredida. Una fuente que no ha sido mencionada sino al final de la nota, mientras quedan en el aire los orígenes de las fuentes de las «noticias primeras», de las fuentes militares sin rostro, que minuciosamente desmontaron las inferencias originales, blindando las circunstancias de la noticia.

Así, de pronto, tras el operativo de limpieza de culpabilidades, estas «altas fuentes» se muestran desde la veracidad que otorga una declaración de intenciones que se emite en respuesta a la agresión – el inocente rostro de la parte agredida. Y para más colofón, estas fuentes señalaron, al respecto del incidente, que «Israel no tiene intención de provocar una escalada» y que «el bombardeo de la posición del Ejército libanés ha sido en respuesta a un ataque previo». ¿Puede quedar a estas alturas alguna duda de cual es la parte agredida, quienes son los villanos?

Cola (II): Contexto y enigma

La aplastante evidencia de que el ejército israelí respondió a un ataque previo, concluye con un telegráfico enunciado del contexto de la tensión que precedió al enfrentamiento, que se derivó según la nota de una guerra «librada» el pasado verano entre Israel y la guerrilla libanesa Hezbolá. Un cruel eufemismo para caracterizar la brutal agresión contra toda la nación libanesa del pasado verano, que Israel desató luego de la captura de tres soldados israelíes por parte de Hezbollah – y sobre la que abundantes evidencias señalan que habría sido diseñada con anterioridad a ese incidente fronterizo.

Luego de informarnos del saldo del conflicto de 34 días, «que costó la vida a más de un millar de libaneses y 150 israelíes», la agencia nos informa que concluyó con un alto el fuego gestado por la ONU, cuya implementación contemplaba «el despliegue del Ejército libanés a lo largo de la frontera por primera vez en dos décadas».

Se trata así de la primera vez que las tropas oficiales del Líbano – que a estas alturas, para todo lector avezado, es claramente la parte agresora del enfrentamiento – custodian esta zona de su país después de 20 años. Dos largas décadas que incluyeron la brutal ocupación del país por parte de fuerzas de Israel, hasta que las milicias libanesas, notablemente de Hezbollah, les expulsaron del país en 2000 – fecha de despliegue del enigmático alambrado eléctrico tras el cual, supuestamente, la «escavadora» atacada alisaba inocentemente un terreno.

El primer enfrentamiento: vence el periodismo, vencen las fuentes

Y así concluye el breve relato de agencias del «primer enfrentamiento» entre Israel y el Líbano, luego de la «guerra librada» el pasado verano.

Bueno, para hacer honor a la verdad, tras la idea de primer enfrentamiento se esconden más de 100 violaciones por parte de Israel al decreto del cese al fuego que las Naciones Unidas identificaron en el mes siguiente a su entrada en vigencia – y que incluyeron en las primeras semanas varias operaciones comando de fuerzas especiales israelíes en territorio libanés. Ruptura que ha sido así mismo acompañada hasta el día de hoy con violaciones sistemáticas del espacio aéreo libanés por parte de la aviación israelí, incluyendo recientes sobrevuelos en la capital Beirut, a casi cien kilómetros de la frontera entre ambos países, donde los civiles de la cooperativa Avivim cosechan sus hortalizas.

Pero en realidad, tiene razón la agencia al omitir estas informaciones. No puede hablarse de enfrentamientos entre Estado y Estado. Se trata de acciones unilaterales de la fuerza atacante. El verdadero primer enfrentamiento lo vienen de provocar las tropas libanesas, con proyectiles de metralleta de calibre .5 contra una «escavadora» israelí. Y entre tanto, el periodismo moderno madura sus nuevas técnicas, para provecho de sus lectores – y fundamentalmente, de sus fuentes autorizadas.

Israel y Líbano se enfrentan por primera vez desde la guerra

Beirut había amenazado con atacar si los israelíes cruzaban la Línea Azul fijada por la ONU

EFE – Jerusalén – 08/02/2007

Los Ejércitos de Israel y Líbano han protagonizado esta noche un breve intercambio de fuego en la zona fronteriza por primera vez desde el final de la guerra del pasado verano. Según las primeras informaciones, soldados libaneses han abierto fuego contra una patrulla israelí que se hallaba al sur de la Línea Azul, frontera internacional fijada por la ONU en 2000.

Fuentes militares libanesas aseguraron esta noche que no se han producido bajas entre soldados libaneses, al tiempo que explicaron que el Ejército libanés disparó proyectiles de metralleta de calibre .5 contra una escavadora israelí.

Por su parte, las tropas israelíes devolvieron el fuego, según dichas fuentes, empleando cinco granadas antitanque dirigidas contra un vehículo blindado del Ejerció libanés y contra un ‘jeep’.

El portavoz de la Fuerza Internacional de la ONU para Líbano (FINUL), Liam McDowell, ha confirmado «tener conocimiento del incidente», sin facilitar más información.

«Alisando el terreno»

Los hechos se produjeron pasadas las 23.00 en una zona en la que soldados de infantería y fuerzas blindadas llevaban a cabo una operación para alisar un terreno fronterizo que se halla entre la Línea Azul y la cerca electrónica levantada por Israel en 2000.

Fuentes militares aseguraron que «los soldados israelíes no cruzaron la Línea Azul» y que en todo momento estuvieron en territorio israelí, al norte de la cooperativa agrícola de Avivim. En esa misma zona, hace dos días, el Ejército israelí descubrió cuatro bombas listas para detonar, de cuya colocación acusó a la milicia libanesa chií Hezbolá.

Desde el final de la guerra del pasado verano, un oficial de la FINUL está permanentemente destinado en la Comandancia Norte del Ejército israelí como oficial de enlace con el libanés y las fuerzas internacionales en el sur del Líbano.

Altos mandos israelíes han señalado que «Israel no tiene intención de provocar una escalada» y que «el bombardeo de la posición del Ejército libanés ha sido en respuesta a un ataque previo». El pasado verano, Israel y la guerrilla libanesa Hezbolá libraron una guerra de 34 días que costó la vida a más de un millar de libaneses y 150 israelíes, y que concluyó con un alto el fuego gestado por la ONU que contemplaba el despliegue del Ejército libanés a lo largo de la frontera por primera vez en dos décadas.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Israel/Libano/enfrentan/primera/vez/guerra/elpepuint/20070208elpepuint_4/Tes