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Euronews, la cadena televisiva de la Unión Europea (UE) hizo el ridículo en Bielorrusia

Euronews se desinfló como un globo

Fuentes: insurgente.org

En noviembre del 2004, la intervención de la UE y de Estados Unidos en Ucrania provocó la repetición de unos comicios que finalmente-, con pucherazo incluido -dieron la victoria al candidato pro occidental, Víctor Yuschenko, un servidor imperial que ha resultado ser tan corrupto como el que más. Pero si en Ucrania degustaron el dulce […]

En noviembre del 2004, la intervención de la UE y de Estados Unidos en Ucrania provocó la repetición de unos comicios que finalmente-, con pucherazo incluido -dieron la victoria al candidato pro occidental, Víctor Yuschenko, un servidor imperial que ha resultado ser tan corrupto como el que más. Pero si en Ucrania degustaron el dulce sabor de la naranja, en Bielorrusia se han tenido que conformar con un trago muy amargo. Parece ser que la era de las «revoluciones» coloreadas está tocando a su fin.

El tratamiento informativo aplicado por Euronews, la cadena televisiva de la UE, a las elecciones bielorrusas ha sido surrealista. Estuvo informando, cada media hora, sobre la concentración que los seguidores de Alexander Milinkievich (el candidato norteamericano), efectuaron en la Plaza de Octubre de la capital bielorrusa el día de las elecciones intentado repetir la charlotada que, en su momento, escenificara naranjito Yuschenko.

La televisión de la UE habló- en tan sólo una hora- de miles de concentrados. Después resultaron ser quince mil, y ya dispuesta a subir la cifra, llegó hasta los treinta mi. No obstante, la abundancia de planos cortos presumían una asistencia muy inferior. Los planos también se dirigieron hacia alguna bandera de la UE y otras de Ucrania para que no hubiera dudas de por dónde iban los tiros. Un poco más tarde, en una magistral lección de censura, partidismo y falta de objetividad, Euronews informó que los seguidores del presidente Lukashenko se habían reunido en la Plaza de la Libertad, pero-, por si acaso eran muchos-, no facilitó imágenes.

Pasadas las horas, los gerifaltes de la UE debieron perder la esperanza de que se repitiera algo parecido a lo de Ucrania, porque la cadena televisiva empezó a cambiar las tomas de la Plaza de Octubre por otras en las que se entrevistaba, en diversas zonas de la capital, a peatones despistados. El cambio coincidió con el momento en que la gente se dispersaba y salía de la plaza, una circunstancia causada, según Euronews, «por las bajas temperaturas y una tormenta de nieve» (sic)

Al día siguiente la televisión de la UE cifró en cuatro mil las personas presentes en una nueva concentración de la oposición, pero matizó que eran «menos de la mitad de los concentrados el domingo». Resulta evidente, si se tienen en cuenta los datos aportados por la propia cadena, que, efectivamente eran menos de la mitad. Pero esa verdad de Perogrullo parecía dirigida a crear una cierta confusión sobre el número real de manifestantes, quizás debido a que, desde el primer día, existió una evidente desproporción entre sus imágenes y las cifras que facilitaba. Más tarde el órgano informativo de la UE sólo hablaba de «cientos de personas» y, prácticamente desde el miércoles por la noche (cuando en la plaza sólo habían 150 personas), cerró las conexiones, admitiendo que «la magnitud de las protestas difieren mucho de las efectuadas en Ucrania».(sic)

La UE reconoce, por evidente, que el modelo socioeconómico bielorruso es eficaz, pero sentencia que son necesarias reformas estructurales para que no se hipoteque el desarrollo del país. Las reformas estructurales ya las conocemos: implantar la economía neoliberal que ha arruinado a tantos países del mundo y es causa directa de la muerte de millones de personas por hambre y enfermedades. Por lo que se ve, en Bielorrusia prefieren que el desempleo continúe en el 1,5%, que se mantenga el crecimiento económico del 11% y que el ochenta por ciento de las empresas siga en manos estatales porque funcionan razonablemente bien. No parece que las añejas amenazas de Estados Unidos y la UE afecten excesivamente a su economía.

Un último apunte. El domingo, mientras Euronews destacaba que el Gobierno de Minks no había permitido la presencia de observadores internacionales, otros medios occidentales informaban que aproximadamente 400 observadores acudieron a los recintos de votación para supervisar los comicios. Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

Euronews y la UE se desinflaron poco a poco, como el globo bielorruso que intentaron hinchar.