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Huracanes y destrucción, o cómo distraer la atención del personal

Fuentes: Rebelión

A medida que han pasado los días desde el paso del Katrina, la prensa masiva y servil se ha puesto a hacer su trabajo, que consiste en eliminar los aspectos «desagradables» de las noticias. Tal efecto se consigue hablando cada vez menos de diques, presupuestos y planes de evacuación y más de huracanes y destrucción.Efectivamente, […]

A medida que han pasado los días desde el paso del Katrina, la prensa masiva y servil se ha puesto a hacer su trabajo, que consiste en eliminar los aspectos «desagradables» de las noticias. Tal efecto se consigue hablando cada vez menos de diques, presupuestos y planes de evacuación y más de huracanes y destrucción.

Efectivamente, en los últimos días, con la oportuna llegada del Rita, se nos han dado todos los detalles del mismo, la velocidad del viento, la categoría, los movimientos del ojo, etc. Al mismo tiempo escuchamos continuamente expresiones del tipo «el huracán Rita podría ser tan destructivo como el Katrina», a Bush «temiéndose lo peor», etc. En definitiva, se trata de bombardearnos con «huracán y destrucción» una y otra vez hasta que asociemos ambos conceptos y no pensemos en ningún otro.

Pero lo cierto es que la destrucción no depende sólo de cómo sea el huracán sino principalmente de las condiciones del lugar afectado y las medidas que se tomen. Eso es lo que no conviene ver, que la administración podría haber salvado cientos o miles de vidas y se desentendió de ellas; «póngase a salvo» ustedes, que nosotros no moveremos un dedo. Y sólo gastando unos 60 millones de dólares más en el mantenimiento de los diques, tal como reclamaban los expertos, podría haberse evitado la inundación, que fue lo peor de todo. A modo de comparación, el gasto diario en Irak está cerca de los 200 millones de dólares.

Así pues, olvídense de todo eso y sólo piensen en huracán y destrucción, huracán y destrucción, huracán y destrucción…