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Información a placer

Fuentes: Rebelión

La información ha pasado a ser un satisfactor de necesidades básicas. La proliferación de medios a través de los cuales se informa, da prioridad a un contenido que provoque satisfacción a otra que indigne, aunque la primera sea mentira y la segunda verdad.

Existe un menú de medios y otro adentro de cada uno con noticias, los medios venden espacios no información, de tal suerte que el atractivo de éstos es vender likes, votos o publicidad y la información se posterga de sus objetivos originales, aunque no deja de ser el principal gancho para atraer público.

Se busca con mayor interés una noticia que coincida con la forma de pensar que una que contradiga su criterio, ya sea político o estético, personal o de grupo. La información se convirtió en una satisfacción que equilibra al ser humano en la medida en que su contenido produce placer.

Es decir, los criterios ahora se forman desde muy temprana edad y se fortalecen con el tiempo prácticamente sin autocrítica, porque los insumos de ésta, se encuentra en la información que no coincide con sus juicios, de tal suerte que cada quien tiene la información que le complace pero no la que proporciona la verdad, alejándose de la realidad, porque es más importante la satisfacción del ego informativo que su apego a la verdad. Las máquinas históricamente se crearon para dar satisfacción y evitar el pensamiento.

Los medios trabajaron muchos años por crear realidades paralelas, de tal suerte que aunque se devele la verdad y se descubra la mentira, la persistencia de lo que satisface impera sobre la veracidad.

Ofrecer información paralela no proviene de un principio ético, sino del estudio de la mente que ahora se llama ‘clickbait’, una especie de atracción fatal que termina por manipularnos y se basa en un estudio muy completo de la conducta humana. No busca la verdad sino dirige la forma de pensamiento.

La primera señal es el impacto, como en el amor, no sólo coincide con el pensamiento sino ofrece satisfacción, placer, hacer sentir que se tiene la razón y que siempre se ha tenido. Los contenidos son la esencia de la manipulación para que mientras se consume un producto en ese momento se busque, al mismo tiempo otro en forma de mercancía o servicio que deba consumirse y se quede en espera de otra información, que le ofrezca ese placer que se satisface a medias en espera de la completa complacencia.

Todo se logra aprentando un botón, un punto marcado por quienes ya nos estudiaron. Así, se generan ingresos a los medios, se satisface a su público, la realidad queda relegada y se presenta sólo como una opción para darse cuenta del mundo, que sea rebasada por su satisfacción aunque sea efímera e irreal.