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La difamación mediática como arma institucional contra un concejal de la APPO detenido

Fuentes: Rebelión

No hace falta ser un analista de renombre para saber que algunos medios de comunicación mantienen, por decirlo de una manera amable, una relación más que amistosa con el poder. La forma en la que algunos de ellos están tratando la detención de David Venegas, concejal de la APPO y miembro de Voces Oaxaqueñas Construyendo […]


No hace falta ser un analista de renombre para saber que algunos medios de comunicación mantienen, por decirlo de una manera amable, una relación más que amistosa con el poder. La forma en la que algunos de ellos están tratando la detención de David Venegas, concejal de la APPO y miembro de Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad (VOCAL), no es más que el último ejemplo de esta manera de «informar» que, más allá de las preferencias políticas e ideológicas, deja a un lado la más mínima ética profesional en favor de quién sabe qué tipo de recompensa.

La escalada de difamaciones en contra de Venegas comenzó ya en la tarde de su detención cuando la página web www.adnsureste.info accedía a las declaraciones de Sergio Segreste Ríos, titular de la Secretaría de Protección Ciudadana, informando de algunos datos que ni siquiera la familia del detenido conocía en ese momento. La foto que acompañaba la nota, llena de un lenguaje que trataba a «El Alebrije» como un delincuente «cabecilla» de una peligrosa organización delictiva, le mostraba con el rostro visiblemente hinchado y con un revista que, ajena a las leyes de la gravedad, flotaba ante él sujetando una bolsa supuestamente de droga de un tamaño muy superior al que tendría una con los 15 gramos de cocaína que según fuentes policíacas portaba en el momento de la detención. Hay que recordar que la dueña de esta página, Rebeca Romero, ha sido acusada de recibir dinero del gobierno a cambio de sus crónicas manifiestamente favorables a la represión institucional durante los meses de mayor
 auge del movimiento y que, recientemente, ha sido despedida de la Agencia Associated Press para la que trabajaba.

Al día siguiente, El Imparcial, sacaba una nota en la que se reproducía casi con absoluta literalidad la información de ADN Sureste. Añadía además algunos comentarios jocosos como denominar al dispositivo que siguió la marcha que el domingo exigió la libertad de Venegas, como «discreto» cuando decenas de policías rodearon la Fuente de las Siete regiones (desde donde salía) y persiguieron a los asistentes en camionetas durante casi todo el recorrido.

El lunes, el diario gratuito adiario, en una columna sin firmar titulada «La pluma de Platón» (¿qué diría el filósofo griego del «opinólogo» responsable de la nota, cuando él mismo tuvo que defender a su maestro Sócrates de las infamias que el poder utilizó para ejecutarle?) profundizaba en el lenguaje fantástico e imaginario que convertía a los integrantes del movimiento oaxaqueño en delincuentes acostumbrados a la droga y la violencia como único modo de resolver su disconformidad con el sistema, olvidando las balaceras y otras lindezas con que el gobierno obsequiaba cada noche a las barricadas. Pero además, se añadían datos falsos como el relacionar a Venegas con la barricada de Cinco Señores cuando es por todos sabido que él fue integrante de la de Brenamiel; o el integrar a VOCAL en la APPO cuando es un espacio que, aunque parte del movimiento oaxaqueño, se mueve al margen de las estructuras organizativas de la APPO. Todo un ejemplo de rigurosidad y trabajo buen hecho.

Pero la nota, además de su rigor documental, su conocimiento profundo de los protagonistas del movimiento y su lenguaje moderado y conciliador, daba incluso nombres de activistas que, según su opinión, deberían ser también detenidos para que por fin Oaxaca alcance la paz que tanto desea el pueblo. Seguramente, en su momento, este supuesto periodista encontró su espacio en aquella infamia denominada «Radio Ciudadana».