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Segunda Carta Abierta de la familia de Jorge Julio López

Los argentinos tienen que saber

Fuentes: Rebelión

Cómo si todo esto fuera poco, cada mañana, cada noche, nos invaden más y más preguntas: ¿Donde esta Tito? ¿Como esta Tito? ¿Con quien esta Tito? ¿Está solo? ¿Está bien? ¿Si alguien lo tiene? ¿Quién? ¿Sabe de nuestra preocupación? ¿Sabe por lo que está pasando su familia? Cada día que pasa esperamos una señal, algún […]

Cómo si todo esto fuera poco, cada mañana, cada noche, nos invaden más y más preguntas: ¿Donde esta Tito? ¿Como esta Tito?

¿Con quien esta Tito? ¿Está solo? ¿Está bien? ¿Si alguien lo tiene? ¿Quién? ¿Sabe de nuestra preocupación? ¿Sabe por lo que está pasando su familia?

Cada día que pasa esperamos una señal, algún dato, alguna información, algo que nos ayude a alentar, a tener alguna esperanza. Cada amanecer se renuevan en cada uno de nosotros la ilusión, y la misma pregunta: ¿Donde estás Tito?, ¿Será hoy?
 
Nosotros, como tantas familias de nuestra querida Argentina, conocemos poco de «aparatos represivos», «marchas y contramarchas», «venganzas», «complot», «fantasmas del pasado», «odios guardados o reprimidos», y mucho menos encontrarnos con cámaras y micrófonos (aparte de los grabadores), como si nosotros fuésemos famosos, mediáticos, nada mas lejos de nuestra realidad cotidiana.
 
Con respecto a las marchas a favor «de», en «contra» de, él ni su familia nunca fueron partícipes, no estamos en contra, al contrario, se agradecen y mucho, pero sería hipócrita de nuestra parte participar ahora, porque nos tocó a nosotros, a todas esas personas, gracias.
 
Palabras, frases que fuimos incorporando a través de este interminable mes sin «Tito», para todos Uds. para los que no lo conocen es Jorge Julio López, albañil, 77 años, testigo clave en el juicio a Etchecolatz, para su flia, vecinos, amigos es simplemente «Tito».
 
Tito un hombre común, por el cual pasó una triste historia de nuestra amada Argentina, lugar de donde, nunca (quizás) pensó en irse, en dejar su país, porque acá en Los Hornos, hace mas de 45 años tiene su casa, su trabajo, su familia, toda su vida, acá se casó, acá nacieron sus dos hijos, crecieron, estudiaron y ahora de grandes trabajan, siempre acá.
 
Tampoco (quizás) jamás pensó en toda esta consecuencia (ser testigo-querellante del primer juicio a un represor), de pasar del anonimato a ser reconocido (lamentablemente) por sólo querer «Justicia», él solo quería «Justicia».
 
Los mas íntimos, los que tuvimos acceso a sus «famosos escritos», vimos varias veces una frase que conmueve, que pega fuerte y la cual nos bastó leer para comprender a este hombre, el anhelo, el afán de Tito, «Los argentinos tienen que saber».
 
Todos y cada uno de nosotros nos vemos identificados con esas palabras, él solo quiere «Justicia». Pronto estarás entre nosotros nuevamente, te esperamos.
 
Una vez más queremos agradecerle a todos los medios de comunicación que se preocupan por difundir información y agradecemos de corazón tantos mensajes de solidaridad.
 
La familia de Tito López