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Los límites históricos y el armado del Bloque Popular

Fuentes: Rebelión

1- Diagnóstico La primer consideración a realizar buscando esclarecer la actual etapa del proceso político en Argentina, esta vinculado a la visible modificación del Bloque Histórico Dominante, que supo ejercer el momento hegemónico, y que ahora encuentra dificultadas manifiestas para continuar. Lo que estamos observando es el reacomodamiento del Bloque. La segunda cuestión condensa en […]

1- Diagnóstico

La primer consideración a realizar buscando esclarecer la actual etapa del proceso político en Argentina, esta vinculado a la visible modificación del Bloque Histórico Dominante, que supo ejercer el momento hegemónico, y que ahora encuentra dificultadas manifiestas para continuar. Lo que estamos observando es el reacomodamiento del Bloque. La segunda cuestión condensa en la ofensiva emprendida por el capital, sus fracciones y sus representaciones políticas. Considerando estos elementos partimos de la hipótesis de que el Bloque Dominante chocó contra sus propios límites históricos. La existencia de dichos límites liberó parte de la ofensiva del capital. Puesto en otras palabras, los intereses que representaban los actores que integraban el Bloque, son interferidos en su reproducción a causa del desarrollo del proceso, lo cual fuerza a desarmar la alianza táctica que parecía estable.

La situación descripta entrelaza fuertemente los elementos que la componen. Cuando actores económicos fuertes ven obstruida su posibilidad de incrementar sus márgenes de rentabilidad ponen en cuestión su participación en la alianza táctica (siempre creen que existen otras opciones que sí la aseguren). Otro hecho muy significativo esta vinculado a la conducción ideológica y moral, la cual constantemente es disputada entre los mismos sujetos que componen el Bloque. Así, cuando uno o varios de los sujetos ven reducida su injerencia en la conducción moral a manos de otros aliados tácticos, las tensiones se incrementan. Sobre el particular y, solo a título enunciativo diríamos que los sectores medios socialdemócratas fueron perdiendo su capacidad de influencia moral sobre quienes ejercen la hegemonía en el Bloque Histórico.

La deserción de algunos actores erosiona la correlación de fuerza que el Bloque ostentaba, permitiendo una arremetida política y económica como la que observamos en esta fase. La interrelación es absoluta. El Bloque Dominante de tradición popular registrar una proceso de reconfiguración; no ocupó ni ocupa la totalidad del escenario, sino que disputa constantemente con el Bloque de tradición liberal/neoliberal, el cual no ejerce conducción, pero resulta insoslayable su peso específico. Este es el contexto donde se reconfigura el primo de ello.

Cada uno de estos actores ingresa buscando un interés sectorial específico. La sinergia de esos intereses va definiendo un proceso político, económico, social y cultural, pero cuando la preeminencia de la política habilita la construcción o reedición de un proceso popular la suma resultante del proceso puede terminar interfiriendo con los intereses específicos de las partes. Allí, comienza la realineación del Bloque Dominante y el nacimiento de otro Bloque que buscará ser Dominante. En el proceso 2003/2012 la hegemonía de ese Bloque la tuvo la raíz popular. Es decir, convivían intereses heterogéneos pero toda medida estratégica quedaba supeditaba al programa del actor popular, en este caso: empleo, inclusión social, reconocimiento de derechos civiles, económicos y políticos, aumento del consumo interno. Sostener esta dinámica acentúa tensión nacidas de los diversos intereses en el Bloque. Parte de éste proceso es lo que estamos observando.

2- Reacomodamiento del Bloque Histórico no es Crisis Orgánica

Esta claro que el proceso de reconfiguración que atraviesa el Bloque Histórico (popular), se ha extendido en el tiempo, sin embargo continua siendo Dominante y Dirigente. Dominante atento que se impone sobre la realidad política, sin encontrar actor político articulado que dispute la conducción del Estado en sentido amplio, ni que tenga la fuerza de generar una dirección cultural y moral alternativa. Y Dirigente, porque sigue estando sostenido por amplios consensos.

Otro punto trascendente a destacar, se vincula a la continuidad del vínculo con muy amplios sectores de representados; esto continúa inalterable. Indudablemente la salida de diversas actores re dibujo el mapa, pero dicho vínculo perdura. La última cuestión a considerar hace referencia a si sostiene la hegemonía del proceso o no. Puesto en esos términos, resulta indudable que sí, pero debemos destacar que la síntesis de su influencia se ha reducido, sin afectar la totalidad de su condición hegemónica. Por todas estas consideraciones la actual reconfiguración del Bloque Histórico Dirigente no puede considerarse una crisis orgánica en términos gracianos#.

3- Límite Histórico

Partíamos estas líneas observando la existencia de un fenómeno, el cual caracterizábamos como el choque del Bloque Histórico con sus propios Límites Históricos.

Un límite histórico es en sustancia la imposibilidad de superar el estado de cosas; Es el máximo desarrollo posible de acuerdo al estado de cosas al que ha conducido el proceso histórico. Un límite histórico interactúa con la ontología de los actores sociales, políticos, económicos y con el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas.

En ocasiones se confunde, o se pretende hacerlo, un ciclo o su fin, con un límite histórico. El fin de un ciclo puede darse sin haber agotado el límite histórico. El ciclo puede ser económico o político. El ciclo hace referencia a la conducción/hegemonía ejercida por un actor en el Bloque Dominante, mientras que el límite histórico involucra el estado relacional de todos los actores interviniente en el Bloque Dominante. Son cosas diferentes. El ciclo político, o su terminación consiste en la radiografía del momento en que se re acomoda el Bloque Político, las razones de ello dependerán del proceso político en sí. La modificación del Bloque Dirigente necesariamente altera el escenario.

Algunos comportamientos/variantes se manifiestan de forma sistemática a lo largo de la historia argentina; son una constante. Aparecen como barreras dificultosas de ser superadas. Es incorrecto interpretar dicha reiteración como un ley natural que las determina, y por consiguiente, la cual no puede ser modificada. Diría, que se trata de hechos que anclan en como la lucha de clases se fue resolviendo a la largo de la historia, y la interacción que esto tiene con la distribución internacional del trabajo.

La modificación de límites históricos no es un hecho fortuito, pero sí anómalo, es decir, es solo posibilidad. Ciertamente es poco habitual el rompimiento de esas cadenas. Es un evento que debe considerarse una irrupción, es un hecho rupturista que ha de expresarse en todos los niveles, económico, político, social, cultural, comunicacional. La condición de posibilidad late en la articulación de los actores correctos. No puede generarse el hecho rupturista con acciones de coyuntura, puesto que la esencia del limite no radica en la modificación de la coyuntura, sino el proceso que determina la coyuntura. Nadie es o puede ser lo que no es. También debe añadirse que lo que falta para perforar el límite debe construir en términos histórico, no puede sacarse de la galera.

Un proceso político de raíz popular que conduzca hasta la frontera, hasta el límite máximo de las posibilidades histórica debe ser reconocido; pero incluso toda esa inercia, no pueden asegurar perforar ese techo estructural. Allí se debe cambiar de caballo, reconfigurar el marco de alianzas acorde a los intereses que representa el hecho de superar el límite histórico.

El hecho de situarse frente al límite histórico implica una dinámica política diferente a la que condujo hasta ese punto, porque no puede sostenerse de forma indefinida en esa frontera. Incluso llegando con la conducción hegemónica del Bloque Histórico, esa misma hegemonía es puesta en tensión porque fue construida, articulada, diseñada para los límites existentes, y no necesariamente concuerde con los consensos necesarios una vez manifestada la voluntad de romper el límite o habiéndolo hecho. Aquí la urgencia es la construcción de una nueva mayoría democrática, nacional y popular #.

4- ¿Cuáles son esos Límite Histórico? Una aproximación

Entrando de lleno en la cuestión debemos comenzar a construir una respuesta que pueda explicar cuales son los límites históricos en Argentina y en que consisten.

Haciendo una aproximación podríamos enumerar como límites históricos: 1) La falta de una burguesía nacional sólida; 2) La consolidación de un proceso industrial que no sea subsidiado por el agro negocio; 3) La tendencia a la primarización estructural y el límite que impone la elevada renta agropecuaria al estrecho beneficio fabril; 4) En términos culturales, la instauración de la lucha de clases en superficie a través de un nuevo sentido común; 5) La falta de un proyecto histórico de la clase media; 6) La negativa de las élites y sus representaciones políticas de compartir la conducción moral del proceso democrático; 7) Los límites económicos históricos: Fuga de capital/restricción externa, inflación, no reinversión; 8) La falta de autosuficiencia energética; 9) Los altos niveles de extranjerización de la economía; 10) Alta concentración. La existencia de monopolios, oligopolios y cartelización.

En el desarrollo de un proyecto político neo-desarrollista, existen fracciones del capital que se instituyen en límites históricos a los proceso inclusivos, distributivos y de sostenimiento del empleo. Veíamos el caso de parte del empresariado industrial (grandes empresas con posición dominante), múltiples actores del agro negocio, en general todos aquellos productores de comodities, quienes ven reducidos sus márgenes de rentabilidad en etapa de crecimiento mundial de ellos. Las cadenas de intermediación de los productos para el mercado interno. Y en la última etapa, los bancos a quienes se fuerza a disponer parte de su dinero para abrir líneas de prestamos menos rentables que otras operaciones financieras. Las conductas sistemáticas de estas fracciones del capital cuando un proceso de raíz popular esta lanzado constituyen un obstáculo.

Habitualmente desde los márgenes izquierdos y derechos del espectro político vernáculo se pone el acento por la imposibilidad de continuar avanzando en las políticas impulsadas por el proyecto nacional y popular. Pero resulta de sentido común, preguntarse que políticas son las que fuerzan a los integrantes del Bloque Dominante a emigrar. En otras palabras, cuales son las políticas del proceso nac y pop que hacen percibir al capital que éste es un «obstáculo» para mantener una tasa de rentabilidad alta? Más allá de esa respuesta, lo incuestionable, es que este proyecto obstruye la tasa de rentabilidad del capital, al menos en parte.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.