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Rebelión, una voz contra la corriente

Fuentes: Rebelión

Introducción

Treinta años de trayectoria marcan un hito significativo para cualquier medio de comunicación, pero para uno como Rebelión.org, cuyo nacimiento se sitúa en los albores de la era digital y en un contexto de profundos cambios geopolíticos y sociales, este aniversario adquiere una resonancia especial. La obra recopilada en 30 años de Rebelión. Información alternativa y emancipadora (2026), presentada a través de las voces de sus fundadores, colaboradores y editores, no es solo un relato de la historia de un periódico alternativo, sino un testimonio de la persistencia de un ideal: el de ofrecer una contrainformación rigurosa y un análisis crítico en un mundo saturado por la propaganda y la desinformación. Desde sus inicios en 1996, Rebelión se propuso ser una trinchera informativa, un espacio donde las voces silenciadas por los grandes poderes mediáticos encontraran eco y donde las ideas emancipadoras pudieran germinar y difundirse.

El recorrido de Rebelión.org es intrínsecamente ligado a la evolución de Internet y a las transformaciones del panorama mediático global. Nacido en una época donde la red aún no era masiva y los buscadores eran rudimentarios, el proyecto enfrentó desafíos técnicos y periodísticos desde sus inicios. Sin embargo, su capacidad para conectar con lectores y colaboradores de todo el mundo, y su negativa a ceder ante las ofertas publicitarias o las presiones políticas, sentaron las bases de su independencia y su identidad. A lo largo de tres décadas, Rebelión ha navegado por aguas procelosas, adaptándose a los cambios tecnológicos y a las convulsiones geopolíticas, pero siempre manteniendo su rumbo: ofrecer un periodismo comprometido, una alternativa a la hegemonía informativa y un espacio para el debate plural de las izquierdas.

Las voces que componen 30 años de Rebelión comparten una profunda convicción en la necesidad de una comunicación emancipadora y un compromiso con la resistencia frente a los poderes establecidos. Desde los fundadores que concibieron la idea en un Madrid de finales de los noventa, hasta los colaboradores que han aportado su análisis desde diversas geografías y disciplinas, todos coinciden en la importancia de Rebelión como faro de pensamiento crítico y como herramienta para la transformación social. Este ensayo se adentrará en las diferentes facetas de esta invaluable contribución, analizando cómo Rebelión ha logrado mantenerse vigente y relevante, actuando como un amplificador de las luchas populares y un oasis en el desierto informativo contemporáneo, demostrando que la información rigurosa y el compromiso ético son posibles, incluso en los tiempos más adversos.

Análisis de contenido

Rebelión.org emergió en un momento crucial de la historia, a mediados de los noventa, cuando el panorama mediático internacional estaba dominado por los grandes conglomerados de comunicación y la narrativa hegemónica del neoliberalismo tras la caída de la Unión Soviética. Pascual Serrano, uno de los fundadores, relata en su artículo la gestación del proyecto en un “neolítico de Internet», donde la idea de crear un medio de comunicación escrito y gratuito, accesible desde cualquier lugar del mundo, era revolucionaria. La falta de buscadores hacía la tarea aún más desafiante, pero la convicción de que era posible informar sobre aquello que los grandes medios callaban impulsó la iniciativa. La idea primordial era la de crear un medio con funciones de agencia, alimentando a radios libres y medios comunitarios que carecían de capacidad para cubrir la información internacional.

La presentación conjunta de Rebelión.org con el servidor Eurosur en la Fiesta del PCE de 1996 marcó el inicio oficial del proyecto. Desde el principio, el medio se vio desbordado por la respuesta de lectores y colaboradores de todo el mundo, lo que demostró la urgencia de contar con una plataforma así. Las primeras semanas fueron un torbellino de problemas técnicos y la llegada de colaboraciones desde lugares tan distantes como Australia y Colombia. Esta acogida evidenció que la iniciativa trascendía la idea inicial de ser solo una agencia de noticias para medios alternativos, convirtiéndose en un punto de encuentro global para quienes buscaban una información diferente.

El camino de Rebelión no estuvo exento de dificultades. Pronto se convirtió en un objetivo a derribar, sufriendo acusaciones de afinidad con guerrillas colombianas por informar sobre propuestas de paz de las FARC. Amenazas y correos de insulto llegaron, firmados incluso por altos mandos militares colombianos. A pesar de la presión sobre el servidor Eurosur, este no cedió, demostrando una solidaridad fundamental para la supervivencia del proyecto. La prensa española repitió las falsas acusaciones años después, pero una rectificación publicada por un periódico importante ayudó a aclarar la situación. Estos intentos de doblegar al medio mediante su asociación con organizaciones proscritas siguieron repitiéndose.

Durante la euforia de las empresas de Internet a finales de los noventa, Rebelión rechazó unánimemente las ofertas de publicidad, reafirmando su carácter no mercantil. Los accesos al sitio continuaron aumentando, especialmente durante crisis internacionales como la independencia de Timor, el asalto a la embajada japonesa en Lima o la guerra de Yugoslavia. Paralelamente, firmas reconocidas de la izquierda comenzaron a enviar sus colaboraciones, sin pedir derechos de autor, fortaleciendo el proyecto con un trabajo altruista y colectivo. La financiación, o la falta de ella, siempre fue una pregunta recurrente, pero Rebelión demostró que era posible mantenerse al margen del mercado, con los fundadores y colaboradores teniendo sus propias fuentes de subsistencia.

Toño Hernández y Yayo Herrero, en su artículo, contextualizan el nacimiento de Rebelión en 1996, destacando la preocupación por la calidad de la información ofrecida por los medios convencionales y el potencial de Internet para crear un medio de comunicación sin grandes recursos económicos. La colaboración entre informáticos y periodistas, unidos por un compromiso político, fue la clave para fundar Rebelión. El diseño de la portada con la icónica niña morena y las secciones mínimas fueron los primeros pasos. La presentación en la Fiesta del PCE y el uso inicial de Eurosur como servidor fueron hitos iniciales. La fuerza de los acontecimientos y la creciente red de colaboradores transformaron a Rebelión en un diario.

El intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez en Venezuela en 2002 fue un momento particularmente importante para Rebelión, convirtiéndose en un enlace entre Venezuela y el mundo en un contexto de bloqueo informativo. Este evento reafirmó el sentido del proyecto y su potencial. La incorporación de nuevas personas, a menudo sin ser periodistas de formación pero con un gran compromiso, enriqueció el equipo. Las directrices de privilegiar información y análisis no hegemónicos, contrastar fuentes y mantener la rigurosidad se convirtieron en la biblia del proyecto. El equipo de traducción también jugó un papel fundamental, aportando calidad y criterio político en la difusión de contenidos de múltiples idiomas.

Hernández y Herrero subrayan el carácter desmonetizado y activista de Rebelión como una opción meditada y consciente. La ausencia de financiación externa, la programación y el soporte técnico realizados por miembros del equipo, y la colaboración desde casas particulares, demostraron que la riqueza informativa no dependía del capital, sino del trabajo y la militancia. La estructura más bien horizontal, donde la presencia y el trabajo de los miembros definían su peso, y la resolución de discrepancias mediante referéndums vinculantes, fueron pilares del funcionamiento. Las reuniones presenciales anuales no solo servían para la toma de decisiones, sino también para fortalecer los lazos personales, creando una comunidad más allá del trabajo.

La dificultad intrínseca de hacer periodismo alternativo es otro punto que resaltan. La pereza de algunos activistas para leer textos que no comparten o la reacción ante artículos polémicos, incluso bien escritos pero con ideas disidentes, son aspectos a reflexionar por parte de los lectores. La independencia de los medios no se limita a lo económico, sino también a la dificultad de decir no a colaboradores habituales o de evitar el conflicto con quienes se aprecian, lo que puede llevar a incluir textos que no deberían estar. La proximidad a procesos políticos puede generar sesgos, siendo un equipo plural y una construcción colectiva honesta la única protección contra la falta de independencia.

Santiago Alba Rico sitúa el nacimiento de Rebelión en un doble contexto: político y mediático en España, y el panorama internacional tras la Guerra Fría. En España, la consolidación del bipartidismo y la desmovilización de las izquierdas crearon un “erial político e informativo”. Mediáticamente, no existían aún las cabeceras digitales de izquierdas que hoy conocemos. A nivel internacional, la supremacía estadounidense y la expansión del neoliberalismo preparaban acontecimientos decisivos. La invasión de Afganistán e Irak y el auge del “ciclo progresista latinoamericano” fueron cruciales para el éxito de Rebelión, cuya línea editorial se comprometió con la denuncia del imperialismo y el apoyo a los procesos latinoamericanos.

La influencia creciente de Rebelión se explica por la debilidad de una izquierda española sin autonomía y la fortaleza de la ola latinoamericana. El abortado golpe contra Chávez en 2002, por ejemplo, puso de manifiesto la vigencia de la “doctrina Monroe” y la importancia de la batalla informativa en la que Rebelión jugó un papel fundamental. Alba Rico destaca el papel de los traductores como un pilar del proyecto, permitiendo el acceso a autores angloparlantes decisivos y enriqueciendo el debate crítico. El aprendizaje político asociado a un proyecto militante y altruista, construido sobre afectos y colaboración, es el segundo pilar que menciona, ofreciendo un modelo de comunidad humana frente al individualismo y la mercantilización.

Belén Gopegui enfatiza el contexto inicial de Internet, cuando el capital aún no lo había colonizado, y la posibilidad de crear medios que unieran a colaboradores de diferentes países y dieran voz a quienes estaban en silencio. Rebelión se presentó como un medio vivo y digno de confianza, donde la palabra “monetizar” no tenía significado y las condiciones materiales de los colaboradores permitían el acceso al tiempo libre para dedicarse al proyecto. Treinta años después, las condiciones han cambiado, pero la terquedad y la lucha contracorriente, sin optimismo pero con certeza, son lo que mantiene vivos a medios como Rebelión. Gopegui subraya la importancia de la elección de dos vidas posibles, la de amar el mundo y al mismo tiempo desconfiar de él para poder cambiarlo.

Luis Martín-Cabrera describe su primer contacto con Rebelión como un despertar de su curiosidad y una invitación a unirse a un proyecto colectivo de contrainformación. Rebelión se convirtió en un lenguaje para nombrar realidades que escapaban a los debates universitarios y a los medios de masas, enseñando sobre ecofeminismo, ecología social, el trabajo del cuidado y la importancia de contextualizar la información. La invitación a hacerse cargo de la sección de Cultura de Rebelión fue una oportunidad para contribuir a esta tarea colectiva. La inteligencia colectiva para construir la casa común de la izquierda se materializó en un grupo de personas que, sin remuneración, sacaban un periódico a diario, demostrando que el trabajo y la militancia pueden conjugarse con profesionalidad y calidad.

Martín-Cabrera reflexiona sobre la diversidad de sensibilidades dentro de la izquierda en el colectivo editorial de Rebelión, y cómo los conflictos se afrontaban a través de debates argumentados y respetuosos. Las preguntas sobre hasta dónde publicar puntos de vista divergentes y cómo evitar análisis superficiales o justificaciones acríticas de prácticas autoritarias atravesaban la práctica cotidiana. Rebelión fue valiente al sostener el debate y publicar análisis divergentes bien argumentados, exigiendo rigor y honradez intelectual. Los momentos de convivencia y afecto en las reuniones anuales tejieron los lazos que permitieron sostener debates difíciles sin romperse, demostrando que la integridad es condición para ser de izquierda.

Patricia Rivas define a Rebelión como un espacio político donde se produce pensamiento colectivo y se ponen en común miradas diversas, una “verdadera escuela política” que transformó su manera de leer y de situarse ante los conflictos. Regresando de Venezuela con una sensación de derrota, Rebelión se convirtió en un “bote salvavidas” que la invitó a no rendirse y a contar lo que el “cartel mediático” ocultaba. El carácter latinoamericano de Rebelión no fue un añadido, sino una seña de identidad, un nodo fundamental de la contrainformación que puso a circular ideas al margen del discurso hegemónico.

Rivas destaca el papel de Rebelión como un laboratorio interno de debate político, la razón por la cual ha logrado sostenerse sin convertirse en un medio sectario o un altavoz acrítico. La diversidad de sensibilidades dentro del colectivo editorial, afrontando conflictos a través de argumentos y debates, primando la ética del respeto y el afecto, fue clave. Las discusiones sobre la publicación de puntos de vista divergentes y la tentación de responder a la propaganda del adversario con una propaganda inversa, demostraron la valentía del colectivo al sostener el debate, publicar análisis divergentes y asumir el malestar que esto genera en quienes buscan respuestas simples.

Gorka Larrabeiti considera a Rebelión como una “escuela”, tanto en su sentido de lugar de aprendizaje como de compañía y método. Fue un espacio donde aprendió tanto o más que en la universidad, una reunión de camaradas misioneros que, por amor al arte, mantenían una redacción virtualmente estática, físicamente ambulante y, una vez al año, carnal y festiva. El método altruista de militancia informativa, basado en la generosidad y en saber que una buena fuente era para el compañero que mejor la emplearía, multiplicaba las fuerzas individuales. Larrabeiti elogia la labor de Santi, Alberto, Patri, Pascual, Belén, Yayo, Antonio, Miguel, Luis, Toño, Óscar, Rafa y Ángeles, entre otros, como maestros en este espacio.

La traducción del italiano al español a través de Rebelión le permitió aprender de traductores profesionales, aprendiendo a tamizar el trabajo y evitar el “itañolismo”. La riqueza informativa de Italia y la labor de traductores como Germán Leyens, Bea Morales, Susana Merino y Caty Rodríguez, hicieron posible que Rebelión se convirtiera en un medio indispensable para acceder a autores clave. El colectivo de traductores rebelde dio lugar a Tlaxcala, otra red de traductores rebeldes, demostrando la potencia de la colaboración. Larrabeiti también reflexiona sobre el “populismo mediático” del berlusconismo y la necesidad de desmontar las trampas retóricas, mostrando el rostro feroz de los regímenes. Su labor en la sección de Europa le permitió denunciar los “trapicheos sistemáticos de los lobbies de Bruselas” y advertir sobre la oleada de extrema derecha.

Silvia Arana retoma la consigna de “romper la incomunicación” y “derrotar el terror” que guiaba a Rebelión, conectándola con la tradición del periodismo como instrumento de liberación, similar al periódico “The North Star” de Frederick Douglass. Rebelión se propone ser la voz de los agraviados por la opresión, una antorcha que ilumine nuevos caminos. La defensa de los derechos de quienes sufren persecución, cárcel y exilio, temas tratados a diario en el periódico, como los casos de Mumia Abu-Jamal o Milagro Sala, son emblemáticos de su compromiso. La mención de Gaza, el “mayor campo de concentración a cielo abierto del mundo”, y la figura de Khalida Jarrar, líder palestina, ilustran la denuncia de la barbarie y la violencia estatal a través de las páginas de Rebelión.

Arana destaca la importancia de la solidaridad entre los presos como antídoto contra el aniquilamiento, y cómo, frente a la maquinaria de destrucción del sistema penitenciario, las presas políticas construyen resistencia organizada. La cita de Sartre, “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros”, encapsula la resiliencia y la capacidad de agencia. La imagen de la prisión, según John Berger, describe el tiempo histórico en un sistema neoliberal globalizado donde el planeta se convierte en una prisión. Rebelión es el hogar y la red que conecta a quienes resisten, un espacio donde se entretejen la solidaridad y la resistencia, imaginando un mundo mejor, siendo un acto de libertad y una estrella de esperanza.

Miguel Arróniz reflexiona sobre su vocación periodística, no como un mito de predestinación, sino como una serie de elecciones marcadas por la negativa a lo que no quería. Su formación universitaria, particularmente en una institución del Opus Dei, lo llevó a cuestionar el enfoque de la enseñanza del periodismo, alejado de la comunicación y más cercano a la repetición de conceptos. La constatación de una profesión entregada al poder económico y la manipulación ideológica lo llevó a un profundo desasosiego. La necesidad de cambiar el mundo lo impulsó a unirse a la lucha ideológica, donde el periodismo podía aportar a la causa de la clase obrera.

Arróniz encontró en un periódico de barrio su “tabla de salvación”, no solo por modificar sus hábitos de lectura, sino por comprender que sin militancia activa, la información carecía de convicción. Su contacto con Rebelión.org surgió de la necesidad de buscar fuentes diferentes para el periódico vecinal, descubriendo un “fondo documental” para elaborar artículos y reportajes. Su invitación a formar parte del consejo editorial de Rebelión fue una alegría indescriptible, y a pesar de su falta de conocimiento en economía, se le encargó la sección, demostrando la confianza en su criterio y capacidad comunicativa. La sencillez del mensaje, la claridad y la transmisión de ideas a través de un lenguaje accesible son claves que ha aprendido en Rebelión, contrastando con la tendencia de los análisis sesudos e inaccesibles.

Juan Torres López, economista y catedrático jubilado, se vincula con Rebelión desde sus inicios, sintiéndose “como en mi propia casa”. Destaca la diversidad de contenidos, la apertura a todo el planeta y la heterodoxia de Rebelión en comparación con otros medios digitales críticos. Se identifica con su carácter de izquierda «no conformista o incluso radical”, pero también con la pluralidad y los debates internos que enriquecen el proyecto. El heroísmo de sacar adelante el medio con escasos recursos, sin perder calidad o actualidad, es atribuido a la generosidad diaria y gratuita de los editores. Rebelión se distingue por ser una “sala de disección” del capitalismo, mostrando sus entrañas y la evolución de la economía, sociedad, política y la condición humana.

Torres López identifica diez procesos clave que han marcado las últimas tres décadas y que Rebelión ha analizado: la exacerbada mercantilización de recursos, las políticas neoliberales que concentran renta y poder, la incompatibilidad creciente del capitalismo con la democracia, la paradoja de la globalización que ha fortalecido a China y debilitado a EE.UU., el aumento de crisis económicas y conflictos armados, la captura del Estado por el capital rentista, la generación de un “Estado Mayor de la mentira” para legitimar la desposesión, el auge de la extrema derecha y la violencia como respuesta a la emergencia capitalista, el fracaso histórico de las izquierdas en presentar un proyecto liberador, y la insuficiencia de las experiencias de transformación social para frenar la voracidad del capitalismo.

Alfredo Iglesias Diéguez vincula la “batalla por las ideas” impulsada por Fidel Castro en Cuba con el papel de Rebelión en la consolidación del pensamiento revolucionario. Su acercamiento a Rebelión como lector, entre 2000 y 2005, se debió a su convicción de que los medios de masas no eran la mejor fuente de información veraz. Encontró en Rebelión un faro que iluminaba el camino, permitiéndole descubrir autores clave y construir su propio pensamiento rebelde. Su colaboración como autor, iniciada en 2005, se consolidó con el tiempo, aportando análisis y contribuciones a diversas secciones. Rebelión se erige como un espacio libre de publicidad, construido con trabajo altruista, que difunde pensamiento alternativo y de izquierdas, siendo un referente para la transformación del mundo.

Iglesias Diéguez destaca la calidad y el rigor del pensamiento que difunde Rebelión, su carácter poliédrico y la representatividad de autores de todas las tendencias de la izquierda. La labor de reseñar libros y realizar entrevistas acerca al público una vasta producción internacional necesaria para formar un pensamiento propio y crítico. En un mundo en proceso de “fascistización”, la batalla por las ideas se vuelve imprescindible para formarse y conocer la realidad profunda. Rebelión, en ese “claroscuro donde surgen los monstruos”, construye un pensamiento de izquierdas rebelde y transformador, un faro para la transformación del mundo.

Marc Vandepitte, economista y filósofo belga, considera a Rebelión una cita ineludible para quienes buscan ir más allá del ruido mediático dominante. Rebelión aporta contexto, cuestiona el poder y ofrece una plataforma a las voces disidentes, actuando como un “amplificador internacional en la lucha de ideas». La lucha de ideas es crucial para romper las ideas dominantes y construir una contrahegemonía, donde los intelectuales de izquierda aportan análisis y argumentos que fortalecen el tejido asociativo. La teoría revolucionaria, como decía Lenin, es fundamental para el movimiento revolucionario, exigiendo un estudio minucioso de la realidad en sus múltiples dimensiones.

Vandepitte enfatiza la importancia de los medios alternativos como Rebelión para contrarrestar la tendencia a la derecha en el panorama mediático, especialmente con el avance de la extrema derecha y la proliferación de contenidos reaccionarios en plataformas como X. La desconfianza de la ciudadanía en los medios dominantes, su dependencia del capital y los ingresos publicitarios, y la superficialidad de la cobertura dejan un espacio para medios alternativos que proporcionen contexto, interpretación y coherencia. Rebelión, con su idioma español, tiene un alcance potencial enorme y se ha convertido en un referente para la izquierda hispanohablante mundial, con sus textos replicados en múltiples sitios en diversos idiomas.

Los desafíos para medios alternativos como Rebelión son la sobresaturación de información y el cambio de la palabra a la imagen. La fiabilidad, el enfoque claro, la calidad del contenido y un formato atractivo son decisivos para captar la atención. La velocidad y la fluidez en la publicación, junto con titulares y entrantes agudos, son esenciales para determinar si alguien sigue leyendo. El enfoque en el contenido visual, especialmente para llegar a las nuevas generaciones, es una estrategia a considerar. Para Vandepitte, Rebelión representa un honor y un placer, deseándole un futuro brillante y una larga vida.

Aram Aharonian, periodista y comunicólogo uruguayo, describe los inicios de Rebelión en 1996 como un momento de confusión ideológica donde la izquierda recurría a la reacción contra la derecha. Rebelión asumió la tarea de informar y formar ciudadanía, promoviendo un pensamiento crítico y una perspectiva no alineada con los medios hegemónicos. En una “guerra comunicacional”, donde la verdad es la primera víctima, Rebelión se posicionó como un medio riguroso, actualizado y opuesto al fomento del odio, la xenofobia y el racismo. La página se convirtió en un “arca de Noé periodística”, ofreciendo pistas y salidas a quienes buscaban alternativas a la depredación capitalista.

Aharonian destaca la particularidad de Rebelión como “rara avis” en el mundo comunicacional, ofreciendo análisis de Europa, América Latina y el mundo, y dando espacio a pensadores de izquierda, propuestas ciudadanas y testimonios de luchas populares. La censura sufrida por Rebelión en Wikipedia, al ser catalogada como “fuente no neutral ni verificable”, revela la importancia de su postura crítica. El portal se define por su organización asamblearia, horizontal y autogestionada, manteniéndose alejado del sectarismo que a veces abunda en la izquierda. Rebelión, junto con Telesur, logró dar espacio a voces que nunca antes habían sido escuchadas, consolidándose como un medio alternativo, no marginal, sino con contenidos diferentes al mensaje hegemónico, formando ciudadanía en lugar de meros consumidores.

Olga Rodríguez recalca el surgimiento de Rebelión.org en 1996 como una “aldea gala resistente” en un mundo de oligopolios mediáticos, ofreciendo un respiro y un lugar de consulta obligada para contrastar datos y entender la realidad global. La selección de artículos y la capacidad de reunir voces de los cinco continentes rompieron el muro de los enfoques dominantes occidentales. Rodríguez recuerda haber consultado Rebelión desde Afganistán, Bagdad, Beirut y Egipto, presenciando directamente crímenes de guerra y la normalización de la impunidad. En un siglo XXI marcado por la pérdida de hegemonía estadounidense, el auge del cinismo, la concentración de la riqueza y el retroceso de libertades civiles, Rebelión se mantiene como un faro de periodismo riguroso y contrastado.

Rodríguez enfatiza la importancia de las preguntas “¿por qué?” y “¿es eso cierto?” en el periodismo, preguntas que a menudo se omiten en los medios convencionales que prefieren la “vida fácil” de la posición oficial. Las mentiras sobre las armas de destrucción masiva en Irak, difundidas por muchos medios, demuestran cómo la propaganda belicista se repite sin consecuencias para quienes la difunden. Citando a Ryszard Kapuściński, señala que las guerras comienzan con un cambio de vocabulario en los medios, y que una sociedad mal informada es fácilmente manipulable. Rebelión, con su propósito de entender, explicar y difundir con honestidad, ha logrado ofrecer información de calidad y rigor analítico, construyendo una comunidad de lectores que han aprendido, reflexionado y se han identificado a través de su espacio.

Fernando Buen Abad Domínguez considera a Rebelión.org una plataforma “singular, persistente y conceptualmente fértil” en la comunicación crítica en lengua castellana. La describe como un “laboratorio vivo de semiosis emancipadora”, una “disputa por el sentido” y una “desobediencia” frente al “totalitarismo informativo del capitalismo global». Rebelión confronta la lógica fragmentadora de los medios dominantes con la proliferación de vínculos, contextualizando y complejizando la información. Su metodología exige un rol activo del lector, abandonando el consumo pasivo y asumiendo la dificultad como condición del pensamiento.

Buen Abad Domínguez destaca el aporte de Rebelión como un “contrapoder” que desmonta la maquinaria ideológica del capitalismo, demostrando que la producción del sentido emancipador no necesita excentricidades financieras ni publicidad, sino voluntad, claridad, rigor y compromiso con la verdad histórica de la lucha de clases. La forma en que dice las cosas es tan importante como lo que dice: cada artículo opera como un “dispositivo de reactivación cognitiva”, ofreciendo la incomodidad de la intervención en lugar de la comodidad de la opinión. Rebelión reintroduce la “pausa epistemológica”, el «pensamiento largo» y la “crítica con memoria” frente a la inmediatez y la amnesia de la prensa mercantil.

El capitalismo contemporáneo, según Buen Abad Domínguez, domina no solo por la fuerza económica sino también por la captura semiótica, colonizando deseos, moldear gestos y producir narrativas que legitiman la explotación. Rebelión.org actúa como un “cortocircuito” en esta maquinaria, rompiendo la continuidad del discurso burgués e introduciendo signos insumisos en la circulación social. Su archivo es un repositorio de pensamiento crítico que permite rastrear la evolución del capitalismo, las ofensivas imperiales, las luchas populares y las resistencias. Rebelión no es un medio “alternativo” en un sentido débil, sino que antagoniza el sistema, denuncia y confronta, no adorna ni compite.

Iñaki Gil de San Vicente sitúa la creación de Rebelión en 1996 en un contexto de declive de las izquierdas clásicas, la imposición de nuevas formas de explotación y manipulación neoliberal, y la devastación social masiva de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación. La implosión de la URSS y el mito del “fin de la historia” parecían sellar la perspectiva revolucionaria. Sin embargo, surgieron portales como Rebelión y Basque Red Net buscando crear “llaves intelectuales críticas”. La experiencia de Rebelión impulsó a otros sectores de la izquierda abertzale a utilizar las nuevas tecnologías de forma revolucionaria.

Gil de San Vicente hace hincapié en la “unidad y lucha de contrarios” que se manifiesta en el uso de la tecnología, desde la escritura monopolizada por las clases dominantes hasta la imprenta controlada por la Iglesia, el método científico y las nuevas tecnologías. El telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión han sido utilizados tanto para la dominación como para la emancipación. La “cibermilitancia”, aunque imprescindible, es insuficiente si no se entrelaza con la praxis obrera y popular. La pedagogía de Rebelión ha impulsado la toma de conciencia y la mejora de la praxis militante, contrastándola con nuevas ideas. La debilidad de los medios críticos radica en la falta de relaciones orgánicas con colectivos militantes y en la resistencia psíquica de las masas al pensamiento liberador si no se sostiene una guerra ético-cultural y política para el empoderamiento de las masas.

Isabel Rauber conoció Rebelión cuando trabajaba con Marta Harnecker, reconociendo su peso comunicacional, político e ideológico para la difusión de ideas de izquierda. El compromiso ético de Rebelión con las luchas populares realza su empeño comunicacional, especialmente en la “batalla de ideas” actual. El portal no solo difunde artículos, sino que también ofrece libros de libre acceso y espacios para la cultura de los pueblos, promoviendo la diversidad de enfoques y la libertad de criterio de los lectores. La crisis del capitalismo y la imposición de su lógica de destrucción y muerte plantean un “retroceso civilizatorio” peligroso, donde la barbarie del poder avanza sin tapujos.

Rauber destaca la estrategia del capital de resignificar la historia y culpar al “estado de bienestar” y al “socialismo” de los problemas actuales. Se busca colonizar las conciencias para naturalizar el egoísmo, el odio y la exclusión. El capitalismo central ya no se presenta como defensor del «bienestar general”, sino que busca eliminarlo. La deshumanización es omnipresente, vaciando las ideologías de los pueblos y destruyendo sus identidades e historia. Los grandes medios de comunicación masiva y las redes sociales se han convertido en herramientas de manipulación masiva y “posverdad”, alimentando una “pira social” para construir una red global de ultraderecha. La batalla de ideas es clave, y Rebelión ha sido y es una herramienta fundamental en la lucha por despojarse de la colonización ideológica y política, contribuyendo a la construcción de un nuevo horizonte civilizatorio rehumanizado.

Saïd Bouamama considera Rebelión una herramienta preciosa en la lucha ideológica y un referente de la lucha antiimperialista consecuente. El análisis de Rebelión desenmascara los argumentos de legitimación de las potencias imperialistas, mostrando la interconexión entre la “realidad nacional” y la “situación internacional” dentro de un mismo sistema imperialista mundial. La fascistización en Europa se explica por la crisis de hegemonía imperialista y la necesidad de preparar ideológicamente a los pueblos para guerras de reconquista. Rebelión contribuye a esta lucha al difundir análisis que desenmascaran los discursos mediáticos y políticos, permitiendo comprender lo que verdaderamente está en juego.

Bouamama enfatiza la importancia de un antiimperialismo consecuente en un mundo de unilateralismo total tras la caída de la URSS, donde el imperialismo estadounidense busca perpetuar su hegemonía a través de discursos sobre terrorismo, el “fin de la historia” y el “choque de civilizaciones”. La estrategia estadounidense de desintegrar Estados recalcitrantes e instalar “subimperialismos” ha llevado a guerras de balcanización justificadas con pretextos “morales”. La debilidad de la izquierda occidental en oponerse a estas guerras y su lógica del “ni ni” demuestra la necesidad de un movimiento antiimperialista consecuente. Rebelión rechaza esta lógica, denuncia las guerras y difunde análisis que diferencian las causas de los pretextos, convirtiéndose en un referente en medio de la confusión ideológica.

Atilio A. Boron celebra el trigésimo aniversario de Rebelión como una “verdadera proeza” para el pensamiento crítico y la izquierda latinoamericana y caribeña. En la década de los noventa, el neoliberalismo avanzaba mientras una parte de la intelectualidad de izquierda abandonaba sus convicciones. Cuba, solitaria, mantenía las banderas del socialismo, un ejemplo de coherencia y heroísmo revolucionario. Rebelión, en este contexto, fue recibida como una “brisa reparadora y estimulante”, ampliando la agenda del marxismo latinoamericano e incorporando temáticas como el ecologismo, el feminismo y la disputa cultural, superando un cierto economicismo.

Boron destaca el papel de Rebelión como un “faro de irradiación sociopolítica y cultural”, que ayudó a comprender mejor la situación del pueblo palestino, los conflictos en África, la descomposición moral de Europa y las contradicciones de Estados Unidos. La iniciativa de ofrecer libros de descarga gratuita y organizar cátedras especiales fortaleció la penetración del pensamiento marxista. En el actual momento de ”ruptura” en el sistema internacional, con la declinación de la hegemonía estadounidense y el surgimiento de un sistema policéntrico y multipolar, Rebelión se vuelve más necesario que nunca. La transición geopolítica actual es original porque involucra actores no occidentales y se encamina hacia un sistema posthegemónico, donde ninguna potencia tiene la capacidad de imponer un orden legal e institucional unilateral.

Hedelberto López Blanch considera a Rebelión.org la “nave insignia” que durante 30 años ha contrarrestado la propaganda capitalista, neocolonialista y fascista. La página ofrece un espacio ameno y fácil de leer para el intercambio de ideas, algo negado por los medios hegemónicos. Su colaboración de más de 20 años le ha permitido expresar sin censura y aclarar aristas de la realidad internacional tergiversadas por los medios de comunicación y gobiernos derechistas. En Cuba, asediada por el imperialismo yanqui, Rebelión ha sido una publicación importante para lectores de la Isla, el Caribe y el mundo.

López Blanch destaca cómo Rebelión ha permitido explicar asuntos ocultos o falseados por las grandes cadenas comunicacionales, ofreciendo información fidedigna sobre el bloqueo a Cuba, el genocidio sionista en Gaza, las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela y la guerra entre Rusia y Ucrania. La web ha denunciado la impunidad de Israel apoyado por Estados Unidos, las operaciones de la Casa Blanca contra Venezuela para adueñarse de sus riquezas, y los motivos del conflicto en Ucrania provocados por las acciones de Kiev y la expansión de la OTAN. Rebelión ha servido para abrir las mentes y permitir pensar con mayor profundidad, contribuyendo a la formación de un mundo multipolar y a la denuncia de las intenciones imperialistas.

Enric Llopis se pregunta si Rebelión.org, al cumplir 30 años, ha respondido a las expectativas de los ciudadanos y organizaciones sociales, políticas y sindicales a las que da voz. El colectivo editorial se propone ser un medio de información alternativa que publique noticias importantes para los grandes poderes. Rebelión se abrió a la participación de colectivos que apuestan por la transformación social, buscando una información “seria”, “rigurosa” y “actualizada”. El surgimiento de Rebelión.org en 1996 como una “trinchera informativa” en la esfera digital, incluso antes de la consolidación de la digitalización social y las redes sociales, lo convirtió en un referente, especialmente en América Latina.

Llopis destaca el modelo organizativo de Rebelión basado en la asamblea y la autogestión, su línea editorial abierta a la pluralidad de la izquierda sin dogmas, y su resistencia frente a los impedimentos de Internet y los medios masivos. La campaña de donaciones evidencia el esfuerzo por sostener secciones de igual importancia a las informaciones diarias. El trabajo voluntario y no remunerado del colectivo editorial, redactores, traductores y colaboradores es fundamental. Pascual Serrano resaltó los episodios de criminalización que enfrentó Rebelión en su primera etapa, como la vinculación con la guerrilla colombiana. La ausencia de reclamo de derechos de autoría por parte de los colaboradores consolidó el carácter de «proyecto al margen del mercado».

Llopis también resalta la presencia de autores como Noam Chomsky, con una sección específica, y la publicación de artículos que abordan temas cruciales como el cambio climático. La crítica a la calificación de María Corina Machado como “líder opositora” por medios como El País y The New York Times, en contraste con el análisis de Rebelión que la presenta como promovida por Washington y la CIA, evidencia la postura crítica y contrainformativa del diario. La denuncia de los ataques estadounidenses contra Venezuela, el análisis de Carlos Fazio sobre la estrategia imperial de Trump, y la publicación de reportajes sobre la ONCE, el desmantelamiento del hospital La Fe en Valencia, y la resistencia de las comunidades zapatistas, muestran la coherencia entre los principios editoriales y la práctica concreta de Rebelión.

Renán Vega Cantor, desde Colombia, considera que Rebelión ha sido una “ventana” que le ha permitido acercarse a diversos problemas y lugares del mundo, enriqueciendo su perspectiva analítica y contribuyendo a formar su estilo. El portal le ha permitido consolidar un estilo propio, pensando en un público lector más amplio y curioso, y ser preciso y documentado en sus escritos. Rebelión se destaca por su carácter no mercantil, su apertura política anticapitalista y emancipatoria, la combinación de una mirada histórica y política, y por ser una tribuna para expresar puntos de vista sin censura. La solidaridad brindada por los compañeros de Rebelión durante su exilio en Argentina, incluyendo una entrevista publicada en el portal, demuestra el valor de los lazos humanos y el compromiso del medio.

Vega Cantor valora a Rebelión como una negación práctica de la mercantilización bibliométrica, un espacio abierto para quienes no exaltan la competencia ni el individualismo y desean difundir un punto de vista crítico sobre el capitalismo. Su carácter político y militante, con objetivos educativos y de formación política crítica, busca conducir a una praxis transformadora. La perspectiva no eurocéntrica de Rebelión, al incorporar autores de diversas partes del mundo, ha permitido a los escritores de Nuestra América expresarse y llegar a un público al que difícilmente accederían a través de sus publicaciones tradicionales. Rebelión es una tribuna abierta del pensamiento emancipador, que se sitúa en el “lado correcto de la historia”, el de los subalternos y sus luchas, defendiendo la valentía de la denuncia sin tregua del genocidio sionista en Palestina. La permanencia y vitalidad de Rebelión se deben a su apuesta por otro tipo de información en un momento de derrota y desencanto ideológico, apostando por la reflexión escrita para superar la superficialidad y el culto a lo inmediato.

Ilka Oliva-Corado, migrante guatemalteca en Estados Unidos, encontró en Rebelión un refugio y una comunidad contra el sistema, donde su voz como migrante indocumentada pudo ser escuchada y amplificada. Su necesidad de “gritar y lanzar sus letras por una ventana” la llevó a buscar espacios en medios internacionales independientes. Descubrió Rebelión como un lugar de abrigo y solidaridad, donde sintió la conexión con una comunidad que se extendía para ayudar a otros a levantarse. Al presentarse como migrante indocumentada, Rebelión abrió sus puertas, reconociendo la importancia de la voz del pueblo, sus historias, luchas, miedos y caídas.

Oliva-Corado se siente a gusto en Rebelión, “como en mi propia casa”, agradeciendo el espacio de proyección y el eco dado a su voz. Desea que el medio siga creciendo y llegando a los rincones más inhóspitos para crear conciencia y llevar luz a quienes buscan saciar su sed de saber. Rebelión, al cobijar las causas de los migrantes indocumentados, se hermanó con sus luchas y se ha convertido en un abrazo fraterno y solidario en la intemperie, enfrentando y desenmascarando a quienes estafan, manipulan, saquean y violentan en nombre de la democracia y el bien común, que solo beneficia a los que se aprovechan de los más empobrecidos del sistema.

Jorge Majfud describe el boom de Internet a mediados de los noventa con ambigüedad, entre el entusiasmo por el acceso democrático a la información y la precaución ante la reacción del poder económico y financiero, la “desilustración” y la “dictadura de un sistema dueño hasta de la privacidad”. Sin embargo, la necesidad de creer en proyectos y utopías lo impulsó a ver en Rebelión un medio que funcionaba como vanguardia y resistencia. Fundado en 1996 en España, Rebelión se convirtió en una “trinchera informativa” contra el dominio mediático, operando sin sala de redacción, costos de impresión ni venta de publicidad, con una política “descomercializada, anticorporativa y, como consecuencia, anticapitalista”.

Majfud destaca el éxito “descapitalizado” de Rebelión, que lo ha convertido en objetivo de ataques y críticas por su “inclinación política”, como si la neutralidad fuera un secreto de los medios alternativos. Su índice de lectura y la reproducción de sus artículos en otros sitios alternativos superan con creces a muchos medios comerciales. El icono de “la carita” de Rebelión es reconocido mundialmente. Citando a Eduardo Galeano, Majfud subraya la no neutralidad de medios como Marcha y Rebelión, pero también su honestidad al no ocultar su ideología a los lectores. Rebelión continúa la tradición de publicaciones como The Nation, Le Monde Diplomatique y Marcha, dando espacio a intelectuales destacados y promoviendo el pensamiento crítico y la resistencia antisistémica.

Alberto Acosta, profesor universitario y exministro de Ecuador, enlaza el derecho de rebelión con la necesidad de romper obstáculos al derecho a vivir. Advierte que la gravedad del momento actual no se superará con teorías alejadas de la práctica, ni con soluciones que no cuestionen la esencia de la civilización del capital, sino con utopías movilizadoras y una radicalización permanente de la democracia. El colapso de la ”megamáquina” capitalista, evidenciado en la crueldad hacia Palestina y la Amazonía, exige acelerar su fin impulsando transformaciones estructurales. Acosta critica las falsas soluciones como la “economía verde” corporativa, los autoritarismos para sostener privilegios, el “progreso” y el “desarrollo” ilusorios, y la subordinación de Estados nacionales a oligarquías transnacionales.

Acosta enfatiza la necesidad de construir colectivamente redes de solidaridad y acción desde lo común y lo colectivo, inspiradas en acuerdos de convivencia socioecológica, superando lecturas dogmáticas y promoviendo utopías movilizadoras. La importancia de los Derechos Humanos y de la Naturaleza como palancas transformadoras, la necesidad de enfrentar los intereses del poder y construir sociedades autónomas, democráticas y en armonía con la Naturaleza son puntos clave. La democracia debe ser entendida como un verbo, democratizando permanentemente la sociedad, conjugando respuestas feministas, ecologistas, decoloniales y socialistas comunitarias. El gran reto para Rebelión en los próximos 30 años es radicalizar la democracia, impidiendo la tolerancia de autoritarismos y violaciones de derechos, y construyendo alternativas desde abajo.

Ileana Almeida Vélez, máster en Filología y catedrática en la Universidad Central de Ecuador, describe a Rebelión como un medio alternativo de izquierda que divulga el pensamiento crítico con el ideal de un mundo más justo e igualitario. Ha dedicado materiales a explicar la necesidad de un Estado plural en Ecuador, que vele por los intereses de la nación hispanohablante y los derechos de las nacionalidades indígenas. Almeida detalla la situación de las lenguas indígenas, la deformación de la cultura quichua por la cultura dominante, la usurpación de tierras y la contaminación en la Amazonía, pero también la resistencia de los pueblos indígenas para defender sus territorios.

Almeida explica el concepto de plurinacionalidad en la Constitución ecuatoriana, que reconoce a la nación ecuatoriana hispanohablante y a las nacionalidades indígenas, ampliando sus derechos y permitiendo la identificación de cada pueblo con su propio nombre. Destaca la importancia de las culturas tradicionales como esencia de la personalidad de cada nacionalidad, imprimiendo su sello y dándoles fisonomía peculiar. La cultura occidental se basa en la individualidad y la democracia como ley, mientras que la de los pueblos indígenas se fundamenta en el respeto a la naturaleza, la reciprocidad, la igualdad y la armonía con el entorno. La fusión cultural entre hispano ecuatorianos e indígenas se manifiesta en el lenguaje, la música y la gastronomía, como una “interculturalidad espontánea” que unifica la conciencia creadora y revela disparidades sociales.

Fernando de la Cuadra, sociólogo y doctor en Ciencias Sociales, analiza la emergencia de la extrema derecha global desde principios del siglo XXI, intensificándose en la década de 2010 tras la crisis del neoliberalismo de 2008. Este fenómeno se caracteriza por nacionalismos exacerbados, identitarismo, conservadurismo social, antiintelectualismo, desprecio por la diversidad y culto a la violencia. En América Latina, la derecha radical se ha fusionado con preceptos neoliberales y conservadurismo moral, aprovechando la crisis de sentido y la ausencia de derechos de reconocimiento de los ciudadanos. El “neofascismo” se manifiesta en ataques a la democracia, autoritarismo, xenofobia y misoginia.

De la Cuadra propone combatir a la extrema derecha dotando de un “proyecto común” a las grandes mayorías, abordando tanto los factores materiales que provocan malestar como los factores subjetivos de anhelos y reconocimiento. La humillación y exclusión social, explotadas por la ultraderecha mediante el miedo y las “fake news”, requieren la construcción de un imaginario social alternativo y cambios culturales que promuevan la solidaridad y la cooperación. La reconstrucción del tejido social a través del debate político en organizaciones de la sociedad civil es fundamental. Rebelión.org se erige como un protagonista y referente en esta lucha por denunciar injusticias y arremetidas del capital, ofreciendo información de calidad y rigor analítico para superar la manipulación de los medios convencionales.

Gilberto López y Rivas, antropólogo y ensayista mexicano, celebra los 30 años de Rebelión como un espacio de comunicación en castellano crucial para los movimientos alternativos y emancipadores, en un tiempo de “terrorismo mediático” planetario. Lo considera una referencia obligada para el intelectual orgánico congruente con las luchas anticapitalistas y antiimperialistas, un instrumento para estar al día del pensamiento crítico. Rebelión ha cumplido una misión apreciada al permitir la publicación de obras sin los engorrosos procesos editoriales, llegando a miles de lectores y contribuyendo a la “batalla de las ideas”.

López y Rivas destaca la utilidad de Rebelión para quienes envían sus obras a la sección de Libros Libres, y su papel como corresponsal oficioso de obras de compañeros de academia y movimientos sociales. La “batalla de las ideas” frente al colapso en curso y la crisis multifactorial, donde la alternativa es “lucha por la vida o extinción de la especie humana”, resalta la importancia de Rebelión como vigía del pensamiento crítico y resistencia antisistémica. Felicita a Rebelión por sus 30 años, considerándola una “chavala consciente” y un abrazo fraterno al equipo que la hace posible.

Conclusión

El recorrido de Rebelión.org a lo largo de tres décadas se erige como un testimonio de la persistencia de un ideal: el de ofrecer una contrainformación rigurosa y un análisis crítico en un mundo saturado por la propaganda y la desinformación. Desde sus inicios en 1996, el medio se propuso ser una trinchera informativa, un espacio donde las voces silenciadas por los grandes poderes mediáticos encontraran eco y donde las ideas emancipadoras pudieran germinar y difundirse. La negativa a ceder ante ofertas publicitarias o presiones políticas, junto con su capacidad para conectar con una red global de colaboradores y lectores, sentaron las bases de su independencia y su identidad, demostrando que un periodismo comprometido y ético es posible.

El análisis de las diversas voces que conforman 30 años de Rebelión revela la complejidad y la riqueza del proyecto Rebelión. Desde la visión fundacional de Pascual Serrano, pasando por la experiencia formativa de Luis Martín-Cabrera, la perspectiva latinoamericana de Patricia Rivas, la escuela de militancia de Gorka Larrabeiti, la denuncia de la opresión de Silvia Arana, la reflexión sobre la batalla de ideas de Miguel Arróniz, el análisis del capitalismo de Juan Torres López, la visión crítica de Alfredo Iglesias Diéguez, la contextualización de Marc Vandepitte, la denuncia del “terrorismo mediático” de Aram Aharonian, la mirada profunda de Olga Rodríguez, la disputa por el sentido de Fernando Buen Abad Domínguez, la perspectiva antiimperialista de Iñaki Gil de San Vicente, el análisis de la extrema derecha de Fernando de la Cuadra, la defensa de la plurinacionalidad de Ileana Almeida, la crítica a la hegemonía capitalista de Alberto Acosta, la resiliencia de Renán Vega Cantor, la voz de la migrante de Ilka Oliva-Corado, la vanguardia y resistencia de Jorge Majfud, la fecunda siembra de Atilio A. Boron, la nave insignia de Hedelberto López Blanch y la obra colectiva de Enric Llopis, todas estas contribuciones convergen en la valoración de Rebelión como un faro de pensamiento crítico y una herramienta fundamental para la transformación social.

La perseverancia de Rebelión frente a los desafíos tecnológicos, económicos y políticos demuestra la fortaleza de su modelo: un proyecto colectivo, no mercantil, basado en el trabajo voluntario y la militancia, que prioriza la información rigurosa y el análisis profundo sobre la superficialidad y la inmediatez. La apertura a la pluralidad de la izquierda, el fomento del debate y el respeto por las diversas sensibilidades, han sido claves para su sostenimiento y su impacto. Rebelión no solo informa, sino que también forma ciudadanía, contribuyendo a la construcción de un sentido común crítico y a la emancipación del pensamiento.

El legado de Rebelión.org reside en su capacidad para conectar luchas locales con frentes globales, para amplificar voces disidentes y para ofrecer un espacio de resistencia frente a la hegemonía informativa. En un mundo cada vez más polarizado y marcado por la desinformación, la terquedad y el compromiso de quienes han hecho posible este medio durante treinta años son un ejemplo inspirador. Rebelión ha demostrado que es posible navegar contra la corriente, ofrecer una perspectiva diferente y, sobre todo, mantener viva la llama de la esperanza en la construcción de un mundo más justo y solidario.

El futuro de Rebelión, enfrentando nuevos desafíos como los algoritmos de las redes sociales y la “mal llamada” inteligencia artificial, reside en su capacidad para seguir innovando y adaptándose sin perder su esencia. La continua búsqueda de un periodismo de calidad, la defensa de la verdad y el compromiso con las luchas populares seguirán siendo sus pilares fundamentales. La celebración de este trigésimo aniversario no es solo un reconocimiento a su trayectoria, sino un llamado a seguir apostando por un periodismo alternativo y emancipador, que siga siendo la voz de quienes luchan por un mundo mejor.

Por todo ello, el esfuerzo sostenido de Rebelión a lo largo de tres décadas constituye una contribución invaluable a la batalla por las ideas y a la resistencia contra las estructuras de poder y dominación. Su existencia demuestra que la comunicación crítica, la solidaridad intelectual y el compromiso ético son armas poderosas en la construcción de un futuro más humano y justo, tal como lo soñaron sus fundadores y lo han mantenido vivo sus colaboradores. Rebelión es, sin duda, un hito en la historia del periodismo alternativo y un faro de esperanza para las generaciones presentes y futuras.

Wilkins Román Samot, Doctor de la Universidad de Salamanca, donde realizó estudios avanzados en Antropología Social y Derecho Constitucional.

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