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Juan Ramón Lucas: ¿Periodista, moderador o censor?

Fuentes: Rebelión

Quería ir a la presentación del libro: «WordPress. Un blog para hablar al mundo», de la bloguera mercenaria Yoani Sánchez. No porque me interesara el texto, quería ver de primera mano los argumentos de un ser mediático para entender -si cabe-, la lógica de su presencia en los grandes medios de comunicación del mundo. Unos […]

Quería ir a la presentación del libro: «WordPress. Un blog para hablar al mundo», de la bloguera mercenaria Yoani Sánchez. No porque me interesara el texto, quería ver de primera mano los argumentos de un ser mediático para entender -si cabe-, la lógica de su presencia en los grandes medios de comunicación del mundo. Unos medios que la han convertido en una de las personas más «influyentes» de estos tiempos.

La cita fue en la FNAC de Callao, en la céntrica Calle Preciados en el número 28. La presentación se desarrolló en el salón de actos de este emporio de cultura y de ocio ubicado en la entre planta del recinto. El espacio estaba abarrotado de público que confirma el rol de los medios en convertirla en un ser enlatado y construido al gusto de sus políticas editoriales. Para esta presentación asistieron pocos medios de comunicación, entre ellos el fotógrafo José Couso y la periodista Heidi Sánchez quienes hacían labor de cobertura para la publicación «Mundo Obrero».

Pero esta presentación tuvo un protagonista inesperado, el periodista Juan Ramón Lucas. Este afamado profesional de los medios condujo -entre septiembre de 2007 y julio de 2012- el magacín matinal « En días como hoy» de Radio Nacional de España. Este fue cesado del puesto por el actual presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique.

Se impone redactar el antecedente. En un momento previo al inicio del acto, Heidi y Couso salen del recinto para hacer tomas en el exterior del edificio. Estaban acopiando -como decimos en el argot audiovisual-, imágenes de relleno. Pero esta salida tuvo un efecto adverso. Los reporteros se percatan de que el acto va a empezar y vuelven hacia las escaleras de acceso del salón. Lo inesperado es que dos guardias de seguridad de la FNAC con la participación de dos policías le obstruyen el paso y lo sacan del centro de manera forzosa, impidiéndoles hacer su labor de profesionales de los medios.

Couso grita hacia nosotros -con toda la autoridad que le caracteriza- la manera tan burda en que son tratados y me asiste el deber y el derecho de denunciarlo. Estaba en pleno desarrollo, el inicio del diálogo edulcorado e intimista entre el periodista Juan Ramón Lucas y la bloguea mercenaria Yoani Sánchez. No pude contener mi cabreo y le pedí públicamente a este profesional de los medios, -quién hacia labor de moderador- que intercediera en este asunto que era un claro atentado a la libertad de expresión.

Juan Ramón Lucas, -que tiene la habilidad de no salirse de su guión-, me respondió que más tarde se averiguaría sobre los hechos y contrastar la versión de los hechos. Me recordó también que estaba en calidad de moderador y que era responsabilidad de la institución mediar en este asunto.

Ante esa aseveración me surgen algunas preguntas. ¿Le va a pedir usted responsabilidad a la FNAC que fue la que ejecutó la expulsión de Couso junto con las fuerzas del orden público? ¿O se refiere usted -como responsables de estos hechos-, a «Anaya Multimedia» que tuvo a su cargo la edición del texto? Es cierto que Juan Ramón Lucas estaba en calidad de moderador. Pero en tiempos de censura mediática los periodistas tienen el deber moral, ético y profesional de arroparse entre todos para defender los más elementales principios de la profesión.

Señor Juan Ramón Lucas, no vi en usted el más mínimo gesto de hacer algo por un compañero de la profesión. Tenía muy cerca de usted a varios organizadores del acto que podía llamar para que mediaran en este claro acto de censura.

El «dulce dialogo» entre Juan Ramón Lucas y Yoani Sánchez continuaba. Francamente no amerita comentar las intervenciones de ambos en esta crónica pues su contenido fue mediocre. El núcleo del discurso fue denigrar los valores de la Revolución Cubana y el habitual pronóstico de caída del proyecto marxista y martiano vigente en Cuba que Juan Ramón Lucas «desconoce» y la bloguera tiene que articular su discurso de cara a sus patrocinadores. Hice acopio de paciencia y «visioné» el prólogo de esta pésima película que parecía no tener final.

Terminada la introducción de la presentación del libro, que de su contenido no se habló nada, Juan Ramón Lucas dio el turno de palabra y sin esperar un segundo pedí -una vez más-, el derecho a réplica. Mis preguntas eran para los dos. Empecé con el caballero retomando la pregunta sobre su voluntad para hacer algo por José Couso y su compañera de profesión Heidi Sánchez. Su respuesta prefiero no calificarla. Lo cierto es que su traducción era algo así como: «usted no me marca la agenda de esta presentación». Ante esa respuesta quería conducir mis preguntas hacia la bloguera mercenaria Yoani Sánchez. El señor Lucas -ni corto ni perezoso-, me respondió que no tenía derecho a ella.

Al final no estaba ante un periodista. Tampoco tenía ante mí a un moderador al uso. Su labor era -al menos conmigo-, la de cerrarme toda posibilidad de interrogantes para la «protagonista de la tarde». La paradoja de esta historia es que en la parte inicial del acto, el «moderador» se pavoneaba con palabras y gestos insípidos sobre la supuesta falta de libertad de expresión en Cuba.

He de agradecerle al censor de esta tarde, que dio muy pocas opciones a preguntas pues la credibilidad de la bloguera estaba en permanente diana por buena parte de los asistentes al acto, para que me estimulara con la idea de hacer un artículo que se llamará: «Las preguntas que no me dejó hacer Juan Ramón Lucas a una mercenaria». En los próximos días lo publicaré en mi blog y en los medios con los que colaboro habitualmente.

*Editor del blog: www.cinereverso.org

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.