Cada día que pasa con Irán resistiendo y respondiendo acerca un poco mas la derrota imperial
Asistimos desde hace tiempo al fin del dominio americano-israelí en Oriente Medio y parece que esta guerra va a acelerar el proceso. Cada día que pasa con Irán resistiendo, y respondiendo, a la vil agresión que está recibiendo, acerca un poco mas la derrota imperial.
Irán no se va a desmoronar. Irán no es Irak, ni Siria, ni Libia. Incluso si su régimen cayera, como consecuencia acumulada del duro castigo sufrido por su sociedad en las últimas cuatro décadas, coronado por los actuales bombardeos, el país con su civilización milenaria, permanecerá. En esa hipótesis ni siquiera creo que pudieran instalar un régimen títere.
Estados Unidos no tiene estrategia en esta guerra. Su gran “éxito” de descabezar la dirección iraní matando a su líder lo demuestra. Matar a Jameneí, junto con parte de su familia, ha sido un desastroso éxito táctico. Si se me permite la burda analogía, cargarse al papa de Roma para resolver un problema italiano sin tener en cuenta la realidad mundial del catolicismo, demuestra una ceguera estratégica total.
El líder era respetado no solo por mucha gente de su país sino en toda la región, desde Irak a Paquistán, pasando por Bahrein, Arabia Saudí, Líbano, Emiratos y Qatar, donde hay gran población chiita. Todos esos países están gobernados por endebles regímenes vasallos con poblaciones resentidas por el espectáculo de Gaza. Ahora llueven allí misiles y drones iranís. ¿Qué señal lanza la facilidad con la que alcanzan esos proyectiles su territorio? Demuestran que la protección imperial no solo es ineficaz, sino también secundaria al lado de la prioridad de proteger a Israel que concentra el grueso de los recursos antimisiles disponibles. El cierre del estrecho de Ormuz y del tráfico aéreo, colapsa la también frágil y vulnerable economía local (extractivista más nudos aéreos y de transporte, servicios y logística), característica de esas monarquías de cabreros.
Israel sí tiene una estrategia, dominar la región para su proyecto colonial “bíblico sin fronteras”, pero es una estrategia loca que conduce al suicidio. Un país de 9 u 8 millones de habitantes sin recursos que se ha peleado con todo su enorme entorno desde su fundación en 1948, no puede imponerse a largo plazo. Se sostiene por el apoyo occidental, lo que está lejos de ser una promesa eterna. Su irregular creación como estado de colonos europeos fue desde el principio injusta para la población autóctona de Palestina. Para ser sólida, su legitimidad debía condicionarse a un consenso de entendimiento y convivencia con la población árabe. Eso no ocurrió y su reciente definición racista y supremacista como “estado nacional del pueblo judío” (2018) y el genocidio de Gaza, acaban drásticamente con toda pretensión de legitimidad ante la opinión pública mundial.
Los árabes de la región siempre han estado sometidos, primero bajo los otomanos, luego por británicos y franceses y ahora por americanos/israelís. Cuando fracasen con Irán, todo el edificio de ese dominio se caerá y con él se acaba el petrodólar, uno de los pilares del dominio mundial de Estados Unidos.
Israel puede usar una bomba nuclear táctica contra Irán para impedirlo. Pero entonces me parece que Rusia y China se plantarán definitivamente ante Estados Unidos. Washington deberá abandonar a Israel, con lo cual el estado colonial sionista está condenado. No digo que vaya a desaparecer, pero desde luego en su aspecto actual es inviable a largo plazo (Ilan Pappé acaba de publicar un libro sobre eso).
El hundimiento del dominio occidental en Oriente Medio forma parte del proceso más general del declive de la potencia occidental en el mundo. Y esta derrota – o no victoria- acelerará el proceso. Pero lo que estamos presenciando, con los desastres bélicos de las últimas décadas, y muy particularmente con el genocidio de Gaza y las guerras contra Irán, es que la bestia morirá matando.
Fuente; https://rafaelpoch.com/2026/03/06/la-bestia-morira-matando/
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