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Huelga de hambre de secuestrados de Global Sumud

Fuentes: Rebelión

Los voluntarios de Global Sumud Magreb denuncian aislamiento prolongado, presiones psicológicas, interrogatorios intensivos, hostigamiento y otras prácticas que constituyen tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Los activistas manifestaron no contar con acceso pleno a asistencia jurídica ni con información suficiente sobre su situación procesal, a lo que se suma la ausencia de condiciones adecuadas de higiene personal

Tras de 13 días secuestrados, los ciudadanos argentinos Lucas Aguilera y Paula Giménez, detenidos arbitrariamente en Libia del este mientras participaban en el Convoy Global Sumud Magreb de ayuda humanitaria con destino a Gaza, lograron establecer comunicación directa con sus familias desde Bengasi mientras el resto de los activistas informaban sobre la situación que están viviendo.
Según la plataforma Nodal, los voluntarios permanecen aislados e incomunicados, sin contacto entre ellos, y sostienen una huelga de hambre desde hace más de cuatro días como medida de protesta frente a la ilegal retención. Algunos están también en huelga seca, sin ingerir alimentos ni líquidos, lo que agrava significativamente y de manera acelerada el riesgo para su salud.
«De acuerdo con la información transmitida a sus familias, varios de los secuestrados han sufrido desmayos, deterioro físico, pérdida de peso y debilidad extrema como consecuencia de la huelga de hambre», informó Nodal.
Agregó que también denunciaron «condiciones de aislamiento prolongado, incomunicación, incertidumbre permanente sobre su situación, presiones psicológicas, interrogatorios intensivos, hostigamiento y otras prácticas que constituyen tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario».
Los activistas manifestaron no contar con acceso pleno a asistencia jurídica ni con información suficiente sobre su situación procesal, a lo que se suma la ausencia de condiciones adecuadas de higiene personal.
Global Sumud denunció que los voluntarios permanecen detenidos arbitrariamente en un complejo penitenciario aislado para civiles, gestionado por el Ministerio del Interior, conocido localmente como black site o centro de detención clandestino.
Esta información agrava de manera extrema la preocupación por la falta de supervisión independiente, la ausencia de garantías mínimas y el riesgo para su vida e integridad física.
Las autoridades no han permitido el ingreso de equipos médicos independientes ni visitas humanitarias internacionales, y aún en aislamiento son los propios médicos voluntarios del convoy quienes intentan asistir y monitorear a sus compañeros detenidos.
Nodal señaló que las circunstancias en las que finalmente los activistas pudieron comunicarse con sus familiares «permiten presumir que dicho contacto fue consecuencia de la presión ejercida por los propios voluntarios a través de la huelga de hambre que sostienen desde hace varios días, y no el resultado de mecanismos regulares de protección, supervisión o acceso humanitario».
La comunidad internacional ha exigido con carácter urgente una visita humanitaria inmediata e independiente que permita verificar sus condiciones de detención, constatar su estado de salud y garantizar su integridad física y psicológica. La organización del Convoy Global Sumud Magreb exige asistencia médica urgente y especializada para todos los voluntarios, particularmente frente a las consecuencias derivadas de la huelga de hambre y de la huelga seca en curso.
Lucas Aguilera y Paula Giménez viajaron el pasado 24 de mayo para integrar el Convoy Global Sumud Magreb y «no existe ninguna razón que justifique la prolongación de la privación de libertad de quienes participaban de una misión civil y humanitaria internacional», declaró Nodal.
La familia, la comunidad internacional y Nodal exigen una visita humanitaria inmediata; asistencia médica urgente y especializada para los voluntarios detenidos; ingreso de equipos médicos independientes; información oficial, pública y verificable sobre su estado de salud y situación jurídica; acceso pleno a asistencia legal y garantías efectivas para su integridad física y psicológica.
Además, exigen el cese de las condiciones de aislamiento, incomunicación, hostigamiento e interrogatorios intensivos; acceso consular pleno para todas las nacionalidades involucradas, y la inmediata liberación de Lucas Aguilera, Paula Giménez y el resto de los detenidos.
“Exigimos al Estado argentino, a las Cancillerías de los países involucrados, a Naciones Unidas, al Comité Internacional de la Cruz Roja y al conjunto de los organismos competentes que intervengan de manera inmediata y activa para garantizar la protección de las personas detenidas y prevenir consecuencias irreparables para su salud e integridad”, dijo Nodal.

Diez solidarios secuestrados en Libia: «Exigimos visita humanitaria urgente, asistencia médica inmediata y la liberación de las y los voluntarios»

Desde NODAL – Noticias de América Latina y el Caribe – informamos que el día 4 de junio de 2026, luego de 11 días sin contar con información oficial sobre la situación de Lucas Aguilera y Paula Giménez, ciudadanos argentinos detenidos arbitrariamente en Libia del este mientras participaban del Convoy Global Sumud Magreb de ayuda humanitaria con destino a Gaza, ambos lograron establecer comunicación directa con sus familias desde Bengasi, como el resto de los voluntarios.
Según relataron, permanecen aislados e incomunicados, sin contacto entre los propios detenidos. Asimismo, comunicaron que las y los voluntarios detenidos sostienen una huelga de hambre desde hace más de cuatro días como medida de protesta frente a su situación de privación de libertad, aislamiento e incertidumbre. Algunos de ellos se encuentran además realizando una huelga seca, sin ingerir alimentos ni líquidos, lo que agrava significativamente y de manera acelerada el riesgo para su salud, integridad física y vida.
De acuerdo con la información transmitida a sus familias, varios de los secuestrados han sufrido desmayos, deterioro físico, pérdida de peso y debilidad extrema como consecuencia de la huelga de hambre. Asimismo, denunciaron condiciones de aislamiento prolongado, incomunicación, incertidumbre permanente sobre su situación, presiones psicológicas, interrogatorios intensivos, hostigamiento y otras prácticas que constituyen tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
También manifestaron no contar con acceso pleno a asistencia jurídica ni con información suficiente sobre su situación procesal. A ello se suman condiciones incompatibles con estándares mínimos de trato humanitario, incluyendo la ausencia de condiciones adecuadas de higiene personal.
Según la información difundida por Global Sumud, las y los voluntarios permanecen detenidos arbitrariamente en un complejo penitenciario aislado para civiles, gestionado por el Ministerio del Interior, conocido localmente como “black site” o centro de detención clandestino. Esta información agrava de manera extrema la preocupación por la falta de supervisión independiente, la ausencia de garantías mínimas y el riesgo para su vida e integridad.
Resulta particularmente alarmante que, pese al deterioro físico reportado, los episodios de desmayo y la huelga seca en curso, las autoridades no habrían permitido el ingreso de equipos médicos independientes ni visitas humanitarias internacionales. Según la misma información, son los propios médicos voluntarios del convoy quienes intentan asistir y monitorear a sus compañeros detenidos, aun encontrándose ellos mismos en condiciones de agotamiento físico y psicológico.
Las circunstancias en las que finalmente pudieron comunicarse con sus familiares permiten presumir que dicho contacto fue consecuencia de la presión ejercida por los propios voluntarios a través de la huelga de hambre que sostienen desde hace varios días, y no el resultado de mecanismos regulares de protección, supervisión o acceso humanitario.
Si bien este contacto constituye una noticia relevante para sus familias y para quienes seguimos acompañando el caso, la información recibida confirma la existencia de una situación de extrema gravedad humanitaria y sanitaria. También genera profunda preocupación la persistencia de condiciones de aislamiento, incomunicación, presión psicológica, interrogatorios intensivos y manipulación de la información sobre su situación judicial, que afectan gravemente la integridad emocional y mental de las personas detenidas.
De acuerdo con Global Sumud, las personas detenidas habrían sido informadas de una eventual comparecencia judicial, en un contexto atravesado por comunicaciones contradictorias, promesas reiteradas de liberación incumplidas y ausencia de información clara sobre su situación procesal. Estos elementos refuerzan la necesidad de acceso inmediato a asistencia legal independiente, observación internacional y verificación humanitaria urgente.
Por ello, exigimos con carácter urgente una visita humanitaria internacional inmediata e independiente que permita verificar sus condiciones de detención, constatar su estado de salud y garantizar su integridad física y psicológica. Del mismo modo, exigimos asistencia médica urgente y especializada para todas las y los voluntarios, particularmente frente a las consecuencias derivadas de la huelga de hambre y de la huelga seca en curso.
Lucas Aguilera y Paula Giménez viajaron el pasado 24 de mayo para participar del Convoy Global Sumud Magreb, una iniciativa civil internacional destinada a acompañar el ingreso de ayuda humanitaria al pueblo palestino. Tras haber participado en instancias de negociación destinadas a garantizar el paso seguro de la asistencia humanitaria, ambos integraron el equipo encargado de dichas gestiones.
No existe ninguna razón que justifique la prolongación de la privación de libertad de quienes participaban de una misión civil y humanitaria internacional. La asistencia humanitaria no constituye delito y su criminalización resulta incompatible con los principios fundamentales del derecho internacional humanitario.
La información conocida en las últimas horas confirma que ya no nos encontramos únicamente ante una situación de privación de libertad e incomunicación, sino frente a una emergencia humanitaria que requiere la intervención inmediata de organismos internacionales capaces de verificar las condiciones de detención y prevenir consecuencias irreparables para la salud y la integridad física de las personas privadas de su libertad arbitrariamente.
Frente a esta situación, exigimos con carácter urgente:
 una visita humanitaria inmediata;
 asistencia médica urgente y especializada para las y los voluntarios detenidos;
 ingreso de equipos médicos independientes;
 información oficial, pública y verificable sobre su estado de salud y situación jurídica;
acceso pleno a asistencia legal;
garantías efectivas para su integridad física y psicológica;
el cese de las condiciones de aislamiento, incomunicación, hostigamiento e interrogatorios intensivos;
acceso consular pleno para todas las nacionalidades involucradas;
y la inmediata liberación de Lucas Aguilera, Paula Giménez y de todas las voluntarias y todos los voluntarios detenidos.
Asimismo, exigimos al Estado argentino, a las cancillerías de los países involucrados, a Naciones Unidas, al Comité Internacional de la Cruz Roja y al conjunto de los organismos competentes que intervengan de manera inmediata y activa para garantizar la protección de las personas detenidas y prevenir consecuencias irreparables para su salud e integridad.
La protección de ciudadanos argentinos detenidos en el exterior constituye una obligación indelegable del Estado argentino y requiere una respuesta acorde a la gravedad de los hechos conocidos hasta el momento.
Finalmente, reiteramos nuestro reclamo para que se garantice el ingreso de ayuda humanitaria al pueblo palestino por todas las vías posibles y conforme al derecho internacional humanitario. La asistencia médica, alimentaria y humanitaria destinada a poblaciones civiles no puede ser criminalizada ni obstaculizada.
Seguiremos informando públicamente cada novedad confirmada y realizando, junto a sus familias, todas las acciones necesarias hasta lograr que Paula Giménez, Lucas Aguilera y el conjunto de los voluntarios recuperen su libertad y regresen a sus hogares.

El Sindicato de Periodistas de Madrid exige la liberación de Alicia Armesto y otros nueve activistas detenidos en Libia

Todos ellos fueron arrestados el domingo 24 de mayo y forman parte del convoy humanitario Global Summud Land, una iniciativa civil que busca ayudar a la población de Gaza.
El Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM) ha exigido en un comunicado la liberación de su secretaria técnica, Alicia Armesto, y de nueve activistas más que el pasado domingo 24 de mayo fueron detenidos en Libia cuando negociaban el paso seguro del convoy.
Las diez personas se habían acercado al puesto de control de Sirte para pedir permiso para cruzar el territorio con los camiones que llevan ayuda humanitaria a Gaza. Es entonces cuando se pierde todo el contacto con el grupo, el cual, según las últimas informaciones, habría sido trasladado a la ciudad de Bengasi, al norte de Libia.
Desde el SPM han hecho un llamamiento al Gobierno de España para «agotar todas las vías diplomáticas disponibles para garantizar la seguridad, integridad física y liberación inmediata de Alicia Armesto y sus otras nueve compañeras». 
La periodista y secretaria técnica del sindicato ha dedicado toda su trayectoria a la defensa de los derechos humanos y a la causa palestina, por lo que en otoño de 2025 participó en la Flotilla Global y fue también detenida por Israel.

¿Dónde están Paula Giménez y Lucas Aguilera?
Por Rocco Carbone

Entre las brumas del otoño y las lecciones de la historia, este texto recorre la relación entre emancipación, reacción y memoria para reflexionar sobre el presente. Desde Marx y Trotsky hasta el genocidio en Gaza y la detención de integrantes argentinxs de la Global Sumud Maghreb, plantea una defensa de la solidaridad internacional como práctica indispensable frente al horror.
El otoño es una estación signada por días grises. Nos levantamos, abrimos la ventana y descubrimos un día sin sol: brumoso. Entonces, podríamos decir que estamos atravesando un mes brumoso, el mes de las brumas. Estamos atravesando el mes de brumario. Históricamente, brumario es el nombre del segundo mes del calendario republicano francés, propuesto durante la revolución francesa y que tuvo vigencia durante catorce años: entre 1792 y 1806. Tiene nombres preciosísimos referidos a la vida de las plantas y los animales en la naturaleza: vendimiario, brumario, frimario, nivoso, pluvioso, ventoso, germinal, floreal, pradial, mesidor, termidor, fructidor. La revolución, entonces, entre otras cosas, cambia la relación de la humanidad con la temporalidad.
El nombre de brumario deriva del francés brume, que quiere decir niebla, bruma, pues los rasgos del otoño son las neblinas, las brumas bajas de la naturaleza.A este mes, Marx le dedicó un libro emblemático El dieciocho brumario de Luís Bonaparte. Su inicio también es emblemático. Recordémoslo: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa”. Aquí está la gran lección del viejo Carlos: que la historia es abierta y que se repite. Que la tragedia abre la ventana de la farsa y que esta a su vez abre la de aquella y así. O sea, la historia no procede en línea recta, sino al sesgo. Luego de un salto adelante, hay un reflujo. Otro gran personaje del siglo XX, León Trotsky -en “Leçon d’Octubre”- lo dice así: “luego de un disparo de cañón, siempre hay un retroceso”. Cada avance emancipatorio tiene como secuela un periodo reaccionario. Este, sin embargo, jamás devuelve a la sociedad a su punto de partida en el ámbito económico, si bien al pueblo le confisca una parte importante de sus conquistas políticas y golpea a lxs que están a la cabeza de la emancipación. Hasta aquí, la lección de Marx. Y la de Trotsky.
Recupero todo esto para decir que la víctima puede volverse victimario, si es que no logra mantener firmes sus convicciones emancipatorias. El genocidio es una figura del horror y lamentablemente -dolorosamente- esa figura habita también el siglo del cual somos contemporánexs. Gaza ha sido transformada en un campo de concentración. Una función esencial del campo de concentración es exterminar a una otredad, función que se empalma con otra: homologar al resto de la sociedad, que el resto de la sociedad (quienes no se encuentran dentro del campo de concentración) se vuelva uniforme: en sus modos ideológicos, en sus formas de pensamiento, en sus modalidades vitales, en su singularidad existencial.
Puesto que una función del campo de concentración es exterminar, nadie puede acceder a él para llevar siquiera ayuda humanitaria. En el documental palestino de 2024, No other land, se muestra cómo el ejército del estado de Israel destruye las casas, las escuelas del pueblo palestino. Y no contento con eso, porque el fascismo es un poder que no reconoce límites, afecta también el acceso al agua. La película muestra cómo se destruyen tuberías e infraestructuras hídricas. El acceso al agua se vuelve una herramienta de control y desplazamiento forzado de las comunidades palestinas de su tierra.
La ayuda humanitaria es agua, medicamentos, algo de comida, un abrazo. Y así. Esto lo conocen muy bien las y los integrantes de la Global Sumud Flotilla, una iniciativa marítima internacional, que tiene el objetivo de romper el bloqueo sobre Gaza, llevar ayuda humanitaria por mar y por tierra, organizar convoyes internacionales de solidaridad y denunciar el genocidio en Palestina. El nombre de la flotilla viene del árabe ṣumūd, que significa “firmeza, perseverancia, resistencia”. De la Argentina participaron distintxs compañerxs: Celeste Fierro, del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), Lautaro Rivara, que integra la Red de intelectuales y artistas en defensa de la humanidad (RedH), entre otrxs. La Global Sumud Maghreb participa de la global Sumud Flotilla. Dos de sus integrantes son ciudadanxs argentinxs y compañerxs nuestrxs: María Paula “Pili” Giménez y Lucas Aguilera. Desde el 24 de mayo están detenidxs e incomunicadxs en Libia del Este, en una ciudad llamada Bengasi. Pili y Lucas son directores de investigación del portal informativo NODAL. Estaban llevando a Gaza ambulancias, vehículos sanitarios, asistencia médica, suministros médicos, fórmula infantil, y materiales de apoyo humanitario. A una semana de la detención de Pili y Lucas aún desconocemos su paradero exacto, cuál es la autoridad que lxs tiene en custodia, su estado de salud, su condición física y de alojamiento, si tienen acceso a atención médica, cuál es su situación judicial. Y tal vez lo que es peor, no se ha registrado aún acceso consular argentino directo.
Pili y Lucas están detenidxs en Libia del Este porque parece que en el mundo del siglo XXI la solidaridad se convirtió en un delito capital y porque se ubicaron de un lado de la historia, del lado de lxs que sostenemos que el genocidio es un acto intolerable. Pili y Lucas, como tantxs de nosotrxs, luchan para afirmar otra humanidad. Sabemos que es posible. Y a ellxs lxs queremos de nuevo entre nosotrxs. Porque “sin nosotrxs, no somos nada”, tal como nos legó Horacio González frente a los vientos de la historia.

Fuentes: Resumen Latinoamericano, Público

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.