Recomiendo:
0

El Embajador estadounidense no concurrió a la citación en Diputados

Lamelas ataca de nuevo

Fuentes: Rebelión

El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, volvió a cuestionar el uso de tecnología china en Vaca Muerta y amplió su advertencia al resto de los países de América Latina

El diplomático sostuvo que la presencia de compañías del gigante asiático en sectores estratégicos puede representar un riesgo para la seguridad y la soberanía de la región.
A través de una publicación en la red social X, Lamelas apuntó contra empresas como Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI, a las que calificó como proveedores de tecnologías “de alto riesgo”.
“Las tecnologías de alto riesgo de empresas chinas como Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI están, en última instancia, sujetas a los designios del gobierno comunista chino”, afirmó.
En ese sentido, el representante estadounidense sostuvo que la legislación del país asiático obliga a determinadas compañías a colaborar con los servicios de inteligencia de Beijing y aseguró que esa situación podría generar “riesgos de espionaje, ataques informáticos e interrupciones de las redes”.
“Instamos a los socios de Estados Unidos en las Américas a cambiar rápidamente a proveedores confiables para proteger a sus ciudadanos y su soberanía”, agregó.

La advertencia de Estados Unidos por la tecnología china en Vaca Muerta

No es la primera vez que Lamelas plantea públicamente sus reparos sobre la participación de empresas chinas en infraestructura estratégica argentina.
La semana anterior, durante su participación en el AmCham Energy Forum 2026, el embajador había vinculado directamente la seguridad tecnológica con las posibilidades de atraer nuevas inversiones hacia Vaca Muerta. “La seguridad energética de los datos es seguridad nacional de ambos países”, afirmó durante su exposición.
Según explicó, empresas estadounidenses y de otros mercados mantienen interés en invertir en la Argentina, pero buscan garantías sobre la protección de la información que circula a través de las redes utilizadas en sectores considerados críticos.
El diplomático volvió entonces a poner el foco sobre China y cuestionó las condiciones bajo las cuales, según su postura, funcionan las compañías tecnológicas de ese país. “China exige a sus empresas que le den al Estado chino acceso a cualquier dato que pase por su tecnología y sus redes de inteligencia artificial”, sostuvo.
Luego reforzó su planteo: “Entiendan eso, cualquier dato que pase por su tecnología y sus redes de IA, todo está controlado por el Partido Comunista Chino”.

Peter Lamelas vinculó la seguridad tecnológica con las inversiones en Vaca Muerta

Durante su intervención en el Foro energético, Lamelas llevó la discusión directamente al futuro de Vaca Muerta, uno de los principales polos de desarrollo energético de la Argentina. “¡Esto no vale! Tampoco va a ayudar a traer inversores extranjeros a Vaca Muerta”, advirtió al referirse a la utilización de infraestructura tecnológica china.
De esta manera, el embajador estadounidense planteó que la discusión no se limita a una competencia comercial entre proveedores tecnológicos, sino que Washington la considera parte de una cuestión más amplia relacionada con la seguridad nacional, la protección de datos y las inversiones internacionales.
“Empresas estadounidenses y del mundo quieren entrar en la Argentina, pero quieren garantías de que sus datos son protegidos y están las redes de confianza”, señaló.
Las declaraciones profundizan así la posición que Estados Unidos viene expresando sobre la presencia tecnológica de China en sectores estratégicos y trasladan esa disputa geopolítica al desarrollo energético argentino, con Vaca Muerta como uno de los principales focos de atención.

China se consolida como proveedor de los ganadores del RIGI y deja atrás a EE UU

El Gobierno hace los deberes con Estados Unidos. Ya sea corriéndose del conflicto por la intimación de la Embajada norteamericana a los empresarios de la cooperativa neuquina CALF para frenar el acuerdo con Huawei, o blindando los pliegos de las principales privatizaciones del Estado con cláusulas “anti-China”, el alineamiento político de la Casa Rosada no exhibe fisuras. Pero, con una dinámica comercial que fluye, en el activo más importante que tiene hoy la Argentina para venderse al mundo y traccionar divisas, Vaca Muerta, China se mete por la ventana.
Hoy, el gigante oriental se consolidó como uno de los mayores proveedores de insumos para las corporaciones que extraen metales en el norte y refinan petróleo y gas en el sur, las principales beneficiarias del esquema de exenciones impositivas y aduaneras. Empieza a tener, además, presencia en los servicios críticos y a pesar del cepo que puso la gestión de Javier Milei en licitaciones estatales, en las privadas ya es parte clave de las obras de midstream que van a destrabar el cuello de botella para multiplicar las exportaciones.
En la concentración de orígenes importados para la cadena de valor en los proyectos desarrollados vía Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Pekín casi duplica la participación de Washington, junto con Corea del Sur. Según los registros aduaneros oficiales de los vehículos de proyecto único (VPU), entre mayo de 2025 y junio de 2026 se importaron bienes de capital e insumos por un total de US$ 284,3 millones FOB. En este mapa de erogaciones millonarias, la hegemonía es china, ya que lidera las ventas con US$ 74 millones, secundada por Corea del Sur con US$ 57,7 millones, de acuerdo a un informe de  Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra).
Entre ambos socios, reúnen US$ 131,7 millones y absorben el 46,3% del total del mercado de insumos para el RIGI. Y además, Corea utiliza gran cantidad de materia prima china, principalmente acero, para la manufactura de los bienes que luego despacha hacia la cuenca neuquina. Recién en el tercer escalón aparece EE UU aportando US$ 45,2 millones. Le siguen Brasil con US$ 23,1 millones y el bloque europeo compuesto por Italia, Francia y Alemania, que en conjunto arañan los US$ 31 millones.
La provisión china destaca por la tecnología. La composición arancelaria, un dato central para la industria metalúrgica, expone que las posiciones correspondientes a manufacturas de hierro y acero (US$ 100,1 millones), máquinas mecánicas (US$ 99,6 millones) y material eléctrico (US$ 47 millones) explican el 87% del total importado. En este terreno, China tiene el monopolio virtual (100% de participación) en la provisión de paneles solares fotovoltaicos (US$ 13,2 millones) y transformadores eléctricos de potencia (US$ 7,8 millones). Además, acapara el 94% del mercado de cadenas de acero y el 64% de los tubos de acero de gran diámetro (US$ 11,2 millones), vitales para el tendido de oleoductos y gasoductos.
En términos de inversión, la única empresa de capitales 100% chinos operando de forma directa en Vaca Muerta es la estatal CNOOC. Su participación en Pan American Energy (PAE) grafica el pragmatismo oriental. Si bien PAE, una de las mayores productoras privadas del país, es controlada mayoritariamente por la británica BP (British Petroleum) y la familia argentina Bulgheroni, el conglomerado chino CNOOC retiene una participación accionaria minoritaria, pero estratégicamente significativa. En términos reales, esto implica que en cada barril de petróleo crudo que exporta PAE desde Neuquén, hay un interés financiero chino directo.
Pekín empieza a aparecer para dar servicios a las grandes petroleras. En mayo de 2026, la colosal China National Petroleum Corporation (CNPC) —matriz directa de Petrochina— movió sus fichas y anotó dos sociedades para pisar fuerte en Vaca Muerta: CNPC Chuanquing Drilling Engineering Company (CCDC) y CNPC Bohai Argentina (BHDC).
La primera, CCDC, es uno de los proveedores de servicios petroleros más influyentes del ecosistema chino. Su especialidad es el upstream pesado: se dedica a la perforación y mantenimiento intensivo de pozos, ofreciendo servicios de ingeniería geológica y extracción a nivel internacional, apalancada con una agresiva rama de transporte, logística y suministro de insumos para la industria energética.
BHDC se especializa en servicios de ingeniería de ultraprecisión y, fundamentalmente, en la fractura horizontal (el conocido fracking). Este tipo de perforación es el corazón técnico y económico de la explotación de recursos no convencionales. De manera abierta, BHDC asegura desembarcar con tecnología de vanguardia y procesos de terminación de pozos que catalogan como “superiores al estándar de la industria occidental. Solo en 2025, la matriz CNPC produjo 4,3 millones de barriles diarios, una escala a años luz de YPF, la mayor productora argentina, con 213.000 barriles de shale diarios.
A fines de 2025, empresas asiáticas ganaron licitaciones clave como la provisión de los caños offshore que unen en 27 kilómetros la costa del Golfo San Matías con la planta marítima donde atracarán los barcos de licuefacción para el proyecto de GNL de Southern Energy (SESA). Una licitación en el contexto del RIGI, en el que las compañías del proyecto eligieron por costo y despertaron la preocupación de las participantes locales como el Grupo Techint, que históricamente tuvo lugar como el proveedor de lo que se especializa: caños de acero sin costura.
Vaca Muerta quedó inmersa en la guerra comercial entre EE UU y China ante el reclamo de los Estados Unidos de limitar inversiones chinas en materia energética primero en el Acuerdo con el país de Donald Trump firmado por el Gobierno y luego a cielo abierto, con el reclamo del embajador norteamericano, Peter Lamelas, por el desarrollo de data centers en Neuquén y la respuesta del Gobierno de Xi Jinping, que lo acusó de “sembrar miedo en el mercado”. Durante el Amcham Energy Summit bajó un mensaje claro: “Estamos decidiendo hoy el futuro de Vaca Muerta y de Argentina. Por favor, no pierdan esta oportunidad”.

Lamelas plantó a los diputados
Por Verónica Benaim

El embajador había sido convocado por la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y de Organizaciones no Gubernamentales por la denuncia de amenazas de la Cooperativa CALF tras un acuerdo con la empresa china Huawei. El hombre de Trump ignoró la convocatoria. Adelantaron que insistirán.
El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas pegó el faltazo en el Congreso tras ser convocado por la oposición en una comisión en Diputados. El objetivo del encuentro era poder tener un mano a mano con el representante norteamericano para que esclareciera la denuncia formulada por la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada (CALF) que aseguró haber recibido amenazas de la Embajada para frenar el uso de tecnología china.
Sin la presencia de los diputados libertarios, el presidente de la comisión de Asuntos Cooperativos, Aldo Leiva (Unión por la Patria) anunció que insistirán con el pedido de citación a Lamelas. Por otro lado, evaluarán la utilización de otras herramientas para obtener respuestas de la Embajada de Estados Unidos.
La necesidad se da tras la denuncia que formuló la Cooperativa CALF en el Congreso en torno a presiones y advertencias por parte del agregado comercial estadounidense para frenar un acuerdo tecnológico con la empresa china Huawei. Y es que la disputa geopolítica se originó por un proyecto de fibra óptica y un centro de datos en Vaca Muerta.
Durante el breve encuentro, el neuquino Pablo Tordero expresó: “El Embajador debería haber estado hoy no sólo por lo que pasó con la cooperativa sino por lo que hizo el día después donde redobló la apuesta en la reunión de Amcham (ndr: la Cámara de Comercio estadounidense argentina) diciendo que Estados Unidos estaba decidiendo qué hacer con Vaca Muerta. Hizo un apriete a todas las empresas”.
“No tiene dimensión de lo que significa para los argentinos la soberanía. Y el presidente tampoco”, agregó.
Por su parte, el jefe del bloque peronista, Germán Martínez, manifestó: “Cuando pasan estas cosas no puede no poder venir. Porque ser guapo en WhatsApp es fácil”. Al respecto, indicó que “no tenemos posibilidad de obligarlo, pero sí era conveniente que viniera. Somos de los que creemos en la diplomacia parlamentaria. Respetamos a la embajada, nuestros diputados integran el Grupo de Amistad con Estados Unidos, nuestras provincias tienen relaciones. Creíamos que traer el tema a esta comisión podría solucionar este tema”.
Desde el Frente de Izquierda, Néstor Pritrola afirmó: “Acá se está discutiendo la fibra óptica, las redes de inteligencia, centro de datos y sobre todo una línea troncal entre Neuquén Capital y Añelo donde también fue la visita de Cristalina Giorgeva. Acá hay responsabilidades nacionales, ni Milei ni el gobernador Figueroa se han pronunciado. Somos territorios de una disputa de potencias capitalistas mundiales que están haciendo trizas a la Argentina en todos los planos”.
Finalmente, el socialista Esteban Paulón hizo referencia a la advertencia que lanzó la Embajada de Estados Unidos a los directivos de CALF de quitarles las visas de ingreso a Estados Unidos para evitar que la cooperativa firme un contrato de fibra óptica con la empresa tecnológica china Huawei.
“Utilizan una dinámica en la cual la administración de Donald Trump a través de la embajada de los países presiona e intervienen debajo de la mesa tomando como medida el castigo de que las personas ingresen a Estados Unidos”, afirmó. Y citó como casos testigos un hecho en el gobierno de Gabriel Boric en Chile y otro a un juez de Brasil.

Estados Unidos y China llevan su guerra a Vaca Muerta, la Hidrovía y la Patagonia
Por Carlos Burgueño

El conflicto es mundial y abierto. Sin embargo, en la Argentina estaba merodeando la superficie, navegando en aguas subterráneas. De repente, como un géiser descontrolado, emergió sobre el siempre fértil campo de las polémicas nacionales.
Estados Unidos y China trajeron al país su batalla por la influencia tecnológica mundial. Y en tres terrenos cruciales para la economía: Vaca Muerta, la Hidrovía y la Patagonia. Tres centros productivos y generadores de divisas donde Estados Unidos está decidido a ser el gran socio del país y donde China transita una extensión sostenida en la infraestructura digital que conecta organismos, empresas y usuarios.
Quién maneje las conexiones, los contactos digitales y sus datos manejará también una parte importante del poder. China está presente en esos datos en Vaca Muerta, la Hidrovía y centros patagónicos como Bariloche, donde podrían instalarse proyectos de Inteligencia Artificial de ADN norteamericano que tendrían que contratar proveedores chinos. Para los intereses estadounidenses, algo inaceptable.
El estallido llegó cuando se conoció que Huawei será proveedor de la Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza (CALF), la mayor distribuidora eléctrica de la Patagonia. La cooperativa mantiene desde hace años una alianza con la compañía china y utiliza su tecnología en Calfibra, su unidad de conectividad. Ahora avanza hacia Vaca Muerta con una red de fibra óptica que comenzó a desplegarse en Neuquén.
CALF analiza incorporar tecnología de Huawei para un Data Center en el Polo Tecnológico de Neuquén y modernizar sus redes mediante sistemas de Smart Grid. También evaluó soluciones de videovigilancia, inteligencia artificial y monitoreo remoto. Llegó a proyectar una red provincial de 6.600 kilómetros de fibra óptica y 3.300 kilómetros de ductos.
Ese salto hacia una infraestructura capaz de almacenar, procesar y transportar información encendió las alarmas estadounidenses. Para Washington, no es lo mismo vender teléfonos o routers que participar de la arquitectura digital de una región que concentra una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo.
La presión se hizo pública cuando directivos de CALF recibieron mensajes de un funcionario de la Embajada de Estados Unidos que planteaban posibles restricciones o revocaciones de visas para quienes avanzaran con Huawei. La cooperativa denunció el episodio ante la Cancillería.
El conflicto ganó máxima visibilidad con el embajador estadounidense, Peter Lamelas. En el Energy Forum 2026, organizado por AmCham, afirmó que “la seguridad energética de los datos es la seguridad nacional de ambos países” y que los inversores necesitan garantías de que la información estará protegida y circulará a través de “redes de confianza”.
Lamelas apuntó contra Beijing: “China exige a sus empresas que le den al Estado cualquier dato que pase por su tecnología y sus redes de inteligencia artificial. Todo está controlado por el Partido Comunista Chino”. Y advirtió: “Esto no vale y tampoco va a ayudar a traer inversores extranjeros a Vaca Muerta”.
Washington sostiene que Huawei espía para el Partido Comunista Chino, aunque no existe una prueba pública específica de espionaje de la compañía en el proyecto de CBeijing respondió acusando a Washington de “avivar deliberadamente la teoría de la amenaza china” y calificó las presiones como una “grave falta de respeto hacia la soberanía” argentina. Huawei afirmó que es una compañía privada, presente en Argentina desde 2001, y que opera de acuerdo con las leyes de los países donde trabaja.
La Hidrovía Paraná-Paraguay es otro capítulo de la misma disputa. Por allí sale alrededor del 80% de las exportaciones argentinas. En la licitación de 2026 compitieron Jan De Nul y DEME, ambas belgas, esta última asociada con empresas estadounidenses. El Gobierno de Javier Milei adjudicó la concesión por 25 años a Jan De Nul y la argentina Servimagnus.
La controversia surgió por denuncias de sectores vinculados con DEME sobre supuestos vínculos de Jan De Nul con capitales o proveedores chinos, incluyendo Huawei. El tema llegó al Congreso de Estados Unidos. Brian Mast, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, alertó al secretario de Estado, Marco Rubio, sobre supuestos vínculos entre Jan De Nul y entidades estatales chinas.
Antes de la adjudicación, Jan De Nul aseguró que no habría participación de empresas chinas ni injerencia estatal externa y que utilizaría tecnología de proveedores occidentales, dando prioridad a compañías estadounidenses. Huawei quedó, por ahora, en stand by.
El mismo patrón aparece en Bariloche, donde podrían radicarse uno o dos megaproyectos de Inteligencia Artificial que Estados Unidos promete instalar en el país. Allí opera la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB), cuyos máximos directivos viajaron en marzo a ciudades chinas en el marco de un programa de Smart Cities.
Poco después, la CEB organizó una Expo Smart City con catorce empresas chinas, incluida Huawei, para exhibir soluciones de alumbrado inteligente, redes eléctricas, saneamiento y monitoreo urbano.
La otra alternativa para los proyectos de IA es Neuquén, donde está CALF. La disputa excede la elección de un proveedor tecnológico. Estados Unidos promete inversiones, pero pone condiciones: una de ellas, cada vez más visible, es no depender de China para el manejo de los datos de sus empresas y de los proyectos estratégicos que lleguen a la Argentina.

El lobby antiChina, ahora con el Belgrano Cargas
Por Paula Marussich

El Gobierno prepara una concesión para privatizar el ferrocarril por 50 años. Cinco cerealeras se unieron para competir en la licitación y dejaron afuera a la empresa COFCO por ”ser china”.
La injerencia de Estados Unidos para desplazar a China de la cartera de negocios estratégicos que abrió el gobierno libertario tiene nuevas ramificaciones. Después del apriete que denunció la cooperativa eléctrica CALF de Neuquén para que diera de baja sus acuerdos con Huawei, la disputa asoma detrás de la privatización del Belgrano Cargas, avalada por el Congreso de la Nación. Con los pliegos aún sin publicar, las principales cerealeras se preparan para competir por una red clave que opera tres líneas ferroviarias que atraviesan 17 provincias y conectan el norte del país con los puertos del Gran Rosario. El Estado se dispone así a entregar a privados un activo estratégico para las exportaciones después de haber invertido durante más de una década en su recuperación con financiamiento chino. Entre los jugadores que se disputan las últimas joyas de la corona, cinco cerealeras analizan la posibilidad de concesionar el Belgrano Cargas a través de un consorcio. Según información a la que accedió este diario, los CEO de las exportadoras le comunicaron a COFCO, la empresa alimentaria más grande del mundo, que no formará parte de la UTE “por ser una empresa china”, aun cuando participó de inversiones vinculadas al sistema ferroviario y podría poner en jaque el esquema de financiamiento que el país tiene con China.
La subordinación de Javier Milei al gobierno de Donald Trump abre nuevos frentes de conflicto. Mientras la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y Organizaciones de la Cámara de Diputados espera este miércoles la asistencia del embajador norteamericano Peter Lamelas para que explique la presión que ejerce sobre la cooperativa eléctrica de Neuquén para impedir acuerdos con Huawei, se conoce ahora un dato revelador que da cuenta del lobby antichino. Las cinco cerealeras que se presentarán juntas para quedarse con el control del Belgrano Cargas, avalado tras la sanción de la Ley Bases, citaron al CEO de COFCO, la empresa estatal de alimentos y agricultura más grande de China, para comunicarle que la compañía se quedará fuera de la UTE “por ser una empresa china”, reveló a este diario una fuente con conocimiento del encuentro.
La cita fue semanas atrás en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, con participación de los CEO de las principales exportadoras de granos, Bunge, Louis Dreyfus, Cargill, ACA y AGD. Esta última ya está al frente de NCA Cargas. Según la fuente, “no estaba Idígoras, presidente de CIARA”, pero sí representantes de la Cámara de la Industria Aceitera. Tampoco participaron funcionarios del Gobierno.
Aun con los pliegos de la licitación sin publicar, que dará la concesión por 50 años, las cerealeras vienen jugando un rol activo. Fuentes involucradas en las conversaciones señalaron que el objetivo inicial del Gobierno era que la licitación quedara en manos “de un grupo mexicano por orden de Donald Trump”, en referencia a GMXT, pero las cerealeras le adelantaron al Gobierno que, de ser así, exigirían todo el dinero que invirtieron en “vagones nuevos cero kilómetros”. Desde la Secretaría de Transporte confirmaron que el proceso de licitación debería abrirse “antes de fin de año porque el Gobierno quiere la plata sí o sí”. Pero revelaron que los pliegos vuelven para atrás una y otra vez. “Hacen los pliegos y los borran porque los hacen mal”.
La autonomía de las cerealeras se apalanca en el silencio del gobierno de Javier Milei y la connivencia con la embajada norteamericana que hace explícitas sus pretensiones de correr a China de lo que históricamente consideró su patio trasero. La semana que cierra, Peter Lamelas profundizó la intromisión que ejerce en la política argentina. Durante un encuentro organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, ante empresarios del círculo rojo, funcionarios y empresarios de todo el país, el embajador estadounidense apuntó directamente contra Huawei, acusó a la empresa china de realizar tareas de espionaje para el Partido Comunista Chino y advirtió que su presencia en la infraestructura de Vaca Muerta dificultará la llegada de inversiones. “Estamos decidiendo hoy el futuro de Vaca Muerta y de Argentina. Por favor, no pierdan esta oportunidad”, reclamó.
Las últimas joyas de la corona
Desesperado por acumular dólares y achicar el Estado, el Gobierno acelera la venta de bienes públicos y privatizaciones. Durante el mes de julio, la gestión libertaria avanzó en la implementación de plataformas para la venta de activos del Estado.
En relación con la privatización del Belgrano Cargas, el Gobierno creó días atrás un fideicomiso de destino exclusivo para administrar los fondos que obtenga del remate de locomotoras y vagones. Además, el Ejecutivo planea habilitar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para las obras de infraestructura que deberán ejecutar los futuros concesionarios, es decir, transferirá al sector privado una red clave para sacar la producción del interior hacia los puertos y su mantenimiento.
El Ferrocarril Belgrano Cargas fue estatizado en mayo de 2013 bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Los años siguientes, el Estado destinó una fuerte inversión a recuperar la red y ampliar su capacidad. Una parte central de esas obras permitió extender la red hasta el centro del complejo agroexportador del Gran Rosario y garantizar el ingreso de los trenes a Timbúes, uno de los principales salidas de granos del país. Muchas de esas obras se hicieron con financiamiento chino.
En plena guerra comercial, las inversiones de China en la región buscan crear una nueva geografía que una al mundo de otra manera, con financiamiento para infraestructura, conectividad, tecnología y una nueva narrativa de cooperación sur-sur, que pone en jaque la geografía noratlántica internacional del comercio diseñada por los Estados Unidos. Su principal objetivo es garantizar su seguridad alimentaria. Por eso, la exclusión de su principal empresa cerealera podría desencadenar un nuevo cortocircuito diplomático con consecuencias en el plano financiero.
Jugar con fuego
El financiamiento del Belgrano Cargas y el de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz forman parte del entramado de acuerdos estratégicos que la Argentina firmó con China y que, en conjunto, superaron los 7.000 millones de dólares. Sólo para la modernización del sistema ferroviario se comprometieron créditos multimillonarios de Bancos chinos destinados a la renovación de vías, locomotoras y vagones.
Ambos proyectos están unidos por una cláusula sensible. Los contratos contemplan mecanismos de cross default que permiten que determinados incumplimientos tengan consecuencias sobre el otro. El antecedente ya existe. En 2016, cuando Mauricio Macri intentó frenar y revisar las represas de Santa Cruz, el China Development Bank advirtió formalmente al Gobierno que esa decisión podía activar el incumplimiento cruzado y afectar el crédito destinado al Belgrano Cargas.
Javier Milei, el presidente argentino, ha hecho de los viajes al exterior el sello de su gestión. Todavía no visitó China, su segundo socio comercial. La comparación expone las prioridades de su política exterior. Desde que llegó a la Casa Rosada, viajó 15 veces a Estados Unidos. El fanatismo de Milei por Donald Trump lo lleva a tomar medidas más extremas de las que toma su ídolo, que reconoce, sin complejos, la interdependencia que Estados Unidos y China mantienen a pesar de la guerra comercial que dicen disputar.
A pesar de los desaires, la tensión política no interrumpió la relación financiera con Beijing. En junio, el Gobierno anunció la renovación por otros doce meses del tramo activado del swap con China por el equivalente a 5.000 millones de dólares. “La paciencia china es estratégica. Para ellos este gobierno es una instancia efímera dentro de la larga y fructífera relación que mantienen con el país”, explicaron fuentes diplomáticas a este diario.

El mapa de los Tratados de Libre Comercio (TLC) de China en América Latina

Tiene una particularidad: dibuja una línea casi continua desde el Cono Sur hacia Centroamérica. Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica y Nicaragua tienen acuerdos vigentes con Pekín. Honduras negocia el suyo, mientras Colombia estudia esa posibilidad.
La visita a China del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, vuelve a poner el foco sobre esos vínculos. Noboa, que se encuentra en el país asiático del 16 al 23 de agosto, busca atraer inversiones, especialmente para los sectores energético y minero. Ecuador tiene desde mayo de 2024 un TLC con China, su segundo socio comercial después de Estados Unidos.
La expansión de estos acuerdos acompaña el enorme crecimiento del comercio regional con China. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el país asiático representaba apenas el 1,7 % del comercio exterior latinoamericano en 2000 y alcanzó el 17 % en 2023. Desde 2019 es el segundo socio comercial de la región, detrás de Estados Unidos.
Sin embargo, tener un TLC con China sigue siendo la excepción. Brasil y México, las dos mayores economías latinoamericanas, no cuentan con uno.
Chile fue el pionero. Su TLC con China entró en vigor en octubre de 2006 y fue el primero firmado por Pekín con un país latinoamericano. Inicialmente se concentraba en mercancías, pero posteriormente fue ampliado: el acuerdo sobre servicios comenzó a regir en 2010, y el de inversiones en 2014. Una modernización en 2019 incorporó, entre otros asuntos, comercio electrónico y medioambiente, según la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de Chile (SUBREI).
El cambio de gobierno en Santiago no ha modificado hasta ahora la relación económica. El presidente José Antonio Kast, que asumió en marzo de 2026, busca al mismo tiempo reforzar la cooperación con Estados Unidos, también en sectores estratégicos. Chile intenta mantener los vínculos comerciales con China junto con una estrecha relación política y de seguridad con Washington.
Perú fue el siguiente. Su TLC rige desde marzo de 2010 e incluye comercio de bienes y servicios, inversiones, propiedad intelectual, procedimientos aduaneros y mecanismos de solución de controversias. Ambos países firmaron posteriormente un protocolo para modernizarlo.
Costa Rica se convirtió en el tercer país latinoamericano con un TLC con China, vigente desde agosto de 2011.
Hubo que esperar más de una década para que la lista volviera a crecer. Los TLC de Ecuador y Nicaragua entraron en vigor en 2024.
Ecuador y China acordaron eliminar progresivamente los aranceles para alrededor del 90 % de las líneas arancelarias; cerca del 60 % quedó libre de arancel desde la entrada en vigor del TLC. Además de mercancías, incluye reglas de origen, procedimientos aduaneros, medidas sanitarias, comercio electrónico, inversiones y cooperación económica.
Para Ecuador supone mejores condiciones de acceso al mercado chino para productos como camarones, banano, cacao, café, pescado y flores. China obtiene, entre otros, reducciones arancelarias para maquinaria, automóviles, baterías, productos de acero y equipos eléctricos.
Nicaragua también estrenó su acuerdo en 2024. En este caso, más del 95 % de las partidas deberán quedar finalmente libres de aranceles. El tratado comprende, además, servicios e inversiones.
La distribución geográfica llama la atención. Desde Chile, la red asciende por la costa del Pacífico a través de Perú y Ecuador, y reaparece en Costa Rica y Nicaragua. Honduras podría convertirse en el siguiente eslabón.
Hay varias razones. Chile y Perú orientaron tempranamente buena parte de su comercio hacia Asia-Pacífico y ambos pertenecen, al igual que China, al foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Además, dichas economías sudamericanas cuentan con materias primas y productos agrícolas con fuerte demanda china, desde cobre y otros minerales hasta frutas y productos pesqueros.

Débil presencia de Taiwán

Costa Rica rompió relaciones diplomáticas con Taipei y reconoció a la República Popular China en 2007. En noviembre de 2008 comenzaron las negociaciones comerciales y el TLC entró en vigor en 2011.
La secuencia fue aún más rápida en Nicaragua. Managua rompió con Taiwán en diciembre de 2021; el TLC con China se firmó en agosto de 2023 y comenzó a aplicarse el 1º de enero de 2024.
Honduras siguió un patrón parecido. Estableció relaciones diplomáticas con Pekín en marzo de 2023, tras romperlas con Taiwán, y tres meses después inició negociaciones para un TLC.
El cambio de reconocimiento diplomático no conduce automáticamente a un acuerdo comercial. Panamá, El Salvador y República Dominicana también abandonaron sus relaciones con Taiwán en favor de Pekín y no tienen actualmente un TLC vigente con China.
¿Quién puede ser el próximo?
Honduras es el candidato más avanzado. Las negociaciones comenzaron en 2023 y continúan abiertas. Panamá también figura en la lista oficial china de acuerdos en negociación, pero las conversaciones, iniciadas en 2018, llevan años estancadas.
Colombia se encuentra un paso antes de una negociación formal. Pekín y Bogotá habían avanzado en un estudio conjunto de viabilidad para un posible TLC y, bajo el Gobierno de Gustavo Petro, el acercamiento a China se intensificó. En mayo de 2025, Colombia se incorporó a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Con el presidente Abelardo de la Espriella, que asumió en agosto de 2026, el escenario ha cambiado. El nuevo Gobierno ha anunciado la retirada de Colombia de esa iniciativa china y ha dado prioridad al acercamiento político y de seguridad con Estados Unidos. Por ahora, no hay señales de que el estudio sobre un posible TLC vaya a desembocar en una negociación formal.

Los grandes que no tienen TLC

También resulta revelador quiénes quedan fuera del mapa. México y Brasil, las dos mayores economías de América Latina, comercian intensamente con China, pero no tienen un TLC.
México está profundamente integrado con Estados Unidos y Canadá mediante el T-MEC. Su sector manufacturero compite además directamente con productos chinos en numerosos segmentos.
Brasil tiene a China como principal socio comercial, pero pertenece al Mercosur. Las reglas del bloque dificultan que sus miembros negocien individualmente tratados de libre comercio con terceros países.

Fuentes: Resumen Latinoamericano, Perfil, Tiempo Argentino, Página 12

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.