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Agenda de la Fundación Nuevo Periodismo: El poder mediático se premia a sí mismo

Fuentes: Alai-amlatina

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), de Colombia, informó que el lunes y martes -29 y 30 de agosto- 60 lumbreras latinoamericanas de la profesión se reunirán en Monterrey, México. Un comunicado lo describió como un «gran encuentro periodístico y entrega de premios presididos por García Márquez». Pero ¿de qué periodismo se trata? Y ¿quiénes […]

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), de Colombia, informó que el lunes y martes -29 y 30 de agosto- 60 lumbreras latinoamericanas de la profesión se reunirán en Monterrey, México. Un comunicado lo describió como un «gran encuentro periodístico y entrega de premios presididos por García Márquez».

Pero ¿de qué periodismo se trata? Y ¿quiénes son las lumbreras de 15 países invitadas por los organizadores? Los nombres de algunas notabilidades arrojan luz sobre este encuentro que se propone «estimular el periodismo de calidad en la región».

La reunión será inaugurada con una conferencia del escritor mexicano Carlos Monsiváis, flanqueado por otras celebridades de glamour latinoamericano, como la colombiana Patricia Janiot, el «rostro» más emblemático de la cadena CNN, del hiper monopolio American On Line-Times-Wagner. También concurrirá el político venezolano Teodoro Petkoff, ex candidato presidencial, ahora fundador y director del diario «Tal Cual», con el respaldo del grupo económico Pinturas Montana, fundado por Hans Newman en la Caracas de los años 40.

Desde Bolivia acudirá Carlos Mesa, que en sus tiempos fue un buen comentarista de TV pero no lo hizo tan bien como presidente del país del Altiplano. Y de Nicaragua asistirá el otrora político Sergio Ramírez, ex ministro que se hizo novelista y alcanzó fama desde que rompió con el sandinismo. También anunciaron a Horacio Verbitsky, de Argentina, entre otros 55 notables que «asistirán por invitación de los organizadores», informó la FNPI.

Benefactores del «nuevo periodismo»

La FNPI está asociada al nombre de Gabriel García Márquez – presidente de su junta directiva-, pero su financista principal es el magnate mexicano Lorenzo H. Zambrano, 61 años, propietario de 2.200 millones de dólares, dueño de Cementos de México (Cemex), uno de los grupos mundiales más grandes del rubro, quinta fortuna del país azteca, décimo-sexta de América Latina y 292ª del globo terráqueo. Otro benefactor de la Fundación es el multimillonario colombiano Julio Mario Santodomingo, de 81 años, poseedor de 3.500 millones de dólares, séptimo rico de América Latina, primero de su país y 156º del planeta Tierra, propietario de la cadena de radio y TV Caracol, el diario El Espectador, revistas Semana, Cromos, Radio Net, etc., además de cerveza Bavaria y Avianca, ambas de proceso de enajenación

En el financiamiento también participa la Corporación Andina de Fomento (CAF), que es el banco regional de la Comunidad Andina de Naciones inspirada por el Acuerdo de Cartagena. Tampoco se restan el Banco Interamericano de Desarrollo, que a partir del 1 de octubre presidirá el colombiano Luis Alberto Moreno, en sustitución del uruguayo Enrique V. Iglesias, y su rama de beneficencia llamada Instituto Interamericano para el Desarrollo Social (INDES).

Otro patrocinador clave de esta Fundación ha sido la UNESCO, que a su vez hoy recibe apoyos económicos de los grandes dueños mundiales de periódicos para sus tareas ligadas al ámbito de las comunicaciones, en el presente orientadas -más bien- a fortalecer el stablishment periodístico universal. Todo esto ocurre desde que la agencia de Naciones Unidas abandonó a su suerte el diagnóstico «Un solo mundo, voces múltiples», más conocido como «Informe Mc Bride», elaborado hace un cuarto de siglo por mandato de la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, designada en 1976 por el entonces Director General de la UNESCO, Amadou-Mahtar M’Bow, de Senegal.

«Transfugaciones»

La preocupación de los gobiernos progresistas de aquella época (1980) abordó los grandes desequilibrios en el sistema informativo internacional y la amenaza sobre la identidad cultural latinoamericana y tercermundista que suponía el predominio mediático de las cinco grandes agencias de noticias de aquellos tiempos. Hoy el panorama es muchísimo peor, pero nada de esto parece inquietar a la FNPI.

A veces hay que decir las cosas o «callar para siempre», pero igual cuesta criticar a personas que alguna vez se conoció o admiró. Cuando Gabriel García Márquez ganó en 1972 el premio Rómulo Gallegos -que se otorga en Venezuela- por la novela «Cien años de soledad», donó los 25 mil dólares del galardón al entonces emergente Movimiento al Socialismo (MAS), ante el estupor del oficialismo caraqueño. Entonces, el MAS era una incipiente escisión «modernizadora» del viejo partido Comunista de Venezuela, animada por legendarios dirigentes que pasaron gran parte de su vida en la lucha política y en las mazmorras del Cuartel San Carlos, la prisión militar de Caracas.

El ex guerrillero Teodoro Petkoff, el hoy anciano Pompeyo Márquez (o «Santos Yorme» en la clandestinidad de los años 50) y muchas otras figuras legendarias de los ’60 seguían promoviendo en los ’70 una lucha electoral por un mundo mejor, bajo el slogan de «el cambio» que prometía el MAS venezolano. Ahora que ese «cambio» se muestra al alcance de la mano, con las políticas redistributivas del ingreso petrolero que impulsa el gobierno de Hugo Chávez, el MAS se puso al otro lado de la barricada, alineado con sus enemigos ancestrales que configuran el fascismo criollo.

Teodoro Petkoff fue ministro de Planificación (1996-1999) del segundo gobierno de Rafael Caldera Rodríguez (1994-1999), una suerte de «transición» hasta que Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales de 1998 y asumiera en 1999. Caldera fue elegido contra la voluntad de su partido Social Cristiano (COPEI) simplemente porque en 1989 hizo en el Senado un discurso de autocrítica sobre la gran estafa petrolera que la clase política perpetró desde la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958.

Inquietudes del «nuevo periodismo»

La noticia divulgada por la fundación «Nuevo Periodismo» anuncia que esta vez García Márquez no sólo premiará a los periodistas que ganaron sus concursos, sino también «entregará una distinción especial a los patrocinadores permanentes de la organización, como símbolo de homenaje y agradecimiento por el apoyo brindado por varios años».

Al fin de cuentas, los benefactores se premiarán a sí mismos. ¿Quiénes? «[…] los señores Lorenzo Zambrano, Presidente del Consejo de Administración y Director General de CEMEX, y Enrique García, Presidente Ejecutivo de la CAF». El comunicado oficial indicó que «las dos organizaciones forman parte del grupo de benefactores y patrocinadores especiales del décimo aniversario, junto con el industrial colombiano Julio Mario Santo Domingo, y el grupo del sector de energía Unión FENOSA» [de España], competidor de Endesa e Iberdrola, entre otras corporaciones eléctricas hispanas.

Para la FNPI, lo esencial hoy es «la búsqueda de la calidad en los medios audiovisuales y las nuevas demandas sociales en América Latina, con el fin de estimular el periodismo de calidad en la región», en la óptica de los dueños de los medios existentes en América Latina. Pareciera que en Latinoamérica la calidad del periodismo contemporáneo no tiene que ver con la pavorosa concentración de la propiedad de los medios en la región, dominada además por los seis grupos mediáticos que controlan la prensa, radio y TV en Estados Unidos y en el resto del mundo (Aol- TimeWagner, Disney, Viacom, News Corp, Bertelsman y Vivendi).

Enrique García, el jefe de la CAF, piensa que «para lograr que América Latina pueda ser una región próspera y equitativa se requiere contar con medios de comunicación responsables que ofrezcan al público información de alta calidad dirigida a líderes políticos y sociales, empresarios y ciudadanos en general, como elemento importante para apuntalar las democracias de la región y contribuir con el desarrollo de cada país». O sea, el fortalecimiento del modelo de sociedad que propician las democracias electorales neoconservadoras y neoliberales.

García dijo que «a través de estos encuentros, la CAF busca propiciar una transformación positiva en las prácticas del periodismo latinoamericano, ofreciendo oportunidades de formación e intercambio para el desarrollo de esta disciplina, y de esta manera, asegurar una mejor gobernabilidad y fortalecer de forma integral el crecimiento de nuestras sociedades».

Los organizadores creen estar dando «un paso importante para el acercamiento e integración entre los periodistas de la región» con el objetivo de «generar el análisis y el intercambio de criterios y experiencias sobre el periodismo de calidad en América Latina». Les preocupa «el estado actual del periodismo latinoamericano en radio, televisión e Internet; el papel social y político de medios y periodistas como mediadores entre los ciudadanos y los asuntos públicos; y los retos para los periodistas en América Latina, considerando el auge de los medios electrónicos».

Lorenzo Zambrano, que en la práctica es «el dueño» de la FNPI, también es miembro de la Comisión Trilateral, fundada en 1973 por «personalidades» de Estados Unidos, Europa Occidental (todavía había «comunismo oriental») y Japón, «para ayudar a pensar en los cambios comunes y las responsabilidades de liderazgo en esas áreas democráticas industrializadas respecto al ancho mundo» (Ver http://www.trilateral.org/memb.htm). Con el correr del tiempo se incorporaron México y Canadá y los países Asia Pacífico (ASEAN): Australia, Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia, Nueva Zelandia, Singapore y Tailandia. El nuevo grupo de países ASEAN incluye hoy a China, Hong Kong y Taiwan. Su propósito consiste en definir el futuro social, político y económico del planeta, es decir, la globalización que vendría en los años 70-80. Allí, Zambrano se desempeña como Diputado Jefe de Norte América (que comprende también a Canadá y México) y comparte roles con Enrique Iglesias V., Richard Bruce Cheney -el vicepresidente de EE.UU.-, Henry Kissinger, David Rockefeller, Zbigniew Brzezinski (ideólogo máximo del trilateralismo) y otros ilustres globalizadores.

Si en el trilateralismo no hay cabida para América Latina, ¿qué puede esperar el periodismo regional de la FNPI? Al parecer, la fundación de Zambrano y Gabo sólo ofrece más de lo mismo: actualización del periodismo como profesión, pero al gusto de los monopolios multimediáticos de América Latina y de los dueños de grandes periódicos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Ernesto Carmona es periodista y escritor chileno.