Congreso de la Latin American Studies Association (LASA). Paris, mayo 26-30 del 2026
El Congreso anual de la Latin American Studies Association concluyó este 30 de mayo, en Paris. La invitación realizada en la convocatoria referida a “si todavía es posible imaginar ideales revolucionarios y republicanos, y visiones igualitarias compartidas, sobre el sentido y el objetivo del cambio transformador”, nos motivó a quienes organizamos e integramos el panel “El proyecto martiano de transformación cultural civilizatoria: visiones comparadas”.
El panel se celebró en la tarde del día 28 y satisfizo el debate realizado, pero nos quedamos con el interés de continuar el intercambio. Nos propusimos consolidar un grupo de criterios y colocarlos a apreciación y debate. Partimos de visiones, concepciones teóricas e instrumental crítico, donde confluyen el marxismo, martiano, leninista y fidelista que en lo personal asumimos desde la historia y las realidades del socialismo cubano, la Teoría Marxista de la Dependencia (TMD) muy extendida entre académicos revolucionarios en particular de México y Brasil y la educación ambiental crítica latinoamericana, hija de ese laboratorio de criticidad nacido de la comunión y fertilización en el Sur americano, de la Educación Ambiental, la Ecología Política, las teorías marxistas y radicales y los movimientos sociales.
LASA 2026 convoca
La convocatoria de LASA en París ofreció la oportunidad de reflexionar sobre América Latina y el Caribe en su conjunto, y en relación con las fuerzas globales más amplias que moldearon nuestro mundo a lo largo de varios siglos. La convocatoria al Congreso situó la relación República-Revolución. Optó por ubicar la región no solo en relación con la colonización europea, sino también con las transformaciones desatadas por las llamadas revoluciones atlánticas, en las que coloca a las luchas anticoloniales que condujeron a la formación de nuevas repúblicas.
Con acierto se afirmó en la convocatoria que “los ideales emancipadores, igualitarios y fraternales de la república liberal y representativa tendieron a coexistir con los imperios, la esclavitud, el despojo, las deudas odiosas y la represión. Si bien la Revolución Francesa incorporó a las colonias a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, también las incorporó, como observó Alejo Carpentier en su novela El siglo de las luces, a la violencia de la guillotina. Francia impuso resarcimientos devastadores a la república revolucionaria de Haití hasta 1947”. Así mismo se refiere cómo “las repúblicas liberales también intensificaron el despojo de los pueblos indígenas en nombre de la propiedad privada y el libre comercio, algo similar a lo que hizo el neoliberalismo en nuestros tiempos”.
“Además de estas contradicciones -afirmó la convocatoria de LASA-, hoy nos vemos asediados por las fuerzas contrarrevolucionarias del etnonacionalismo, la xenofobia, el fundamentalismo religioso, el familismo patriarcal, la supremacía blanca y el capitalismo racial. Los adversarios de la república liberal y representativa, en alianza con las fuerzas neoliberales, promovieron modos de gobierno tecnocráticos y oligárquicos que socavaron la base social de la representación y la participación popular. A esto, se suma la demanda pública de soluciones efectivas frente a la violencia de pandillas y el delito organizado, a la que los líderes políticos respondieron con medidas punitivas que socavan los derechos y libertades fundamentales, pero no resuelven los problemas subyacentes de precariedad y exclusión social”.
En función del escenario descrito, LASA nos formuló un grupo de interesantes preguntas. Una primera se refería a si: “¿Aún es posible construir lo que el politólogo argentino Guillermo O’Donnell denominó «democracias ciudadanas» con un respeto compartido por la libertad, los derechos humanos, la justicia social y la posibilidad de una vida en armonía con la naturaleza?”
Otras interrogantes que atendimos nos platearon asuntos como: ¿Podemos educar a agentes humanos (y no humanos, tanto mecánicos como biológicos) para la democracia, la ciudadanía y la libertad sin imponer una visión que excluya alternativas?” “¿Podemos encontrar la base de la solidaridad más allá del estado-nación en nuevas formas de organización comunitaria, afiliación religiosa, identidades diversas, principios ecológicos o valores post-humanos?”…
Nuestra respuesta
Nuestra respuesta a las preguntas de LASA que atendimos, es afirmativa: Sí, podemos construir «democracias ciudadanas» con un respeto compartido por la libertad, los derechos humanos, la justicia social y la posibilidad de una vida en armonía con la naturaleza. Sí, podemos encontrar la base de la solidaridad desde del Estado-nación, con nuevas formas de apertura a lo universal, abiertos a los aprendizajes y a la colaboración.
Consideramos que la educación socialista resulta ser la experiencia que puede proporcionar el mecanismo de ruptura, con las dimensiones de la dependencia cultural, educacional y científico tecnológica que atraviesa la región. En este sentido, el reto está en el cómo hacer la transformación en nuestras circunstancias, desde dentro del ser nacional, desde la transformación de conciencias y culturas, frente a las barreras y tensiones que impone las realidades estructurales del subdesarrollo, en el contexto del capitalismo global.
Asumimos la importancia de analizar la contribución de la experiencia de la Revolución Cubana en la redefinición del campo pedagógico y la construcción de políticas educativas integrales, lo que ha posicionado a Cuba como un referente histórico de educación socialista en logros, resistencias y emancipaciones múltiples en Nuestra América. El estudio de la praxis cubana permite, además, explorar también los caminos que conducen a la defensa de visiones igualitarias compartidas de cambio transformador, que abracen verdades basadas en diversas formas de vida y al mismo tiempo nos unan como agentes autónomos e iguales de acuerdo con leyes justas.
Cuba
Partimos de constatar la existencia en Cuba, desde el Héroe Nacional José Martí Pérez (1853-1895), de un paradigmático proyecto de transformación cultural civilizatoria. Nos referimos a la propuesta de educación y formación nacional-universal pensada por Martí a partir de lo que denominó “hombre natural” que concitaba la dignidad plena en cultura, libertad e igualdad del hombre y la mujer. Promovía los valores pedagógicos del amor y la ternura, incluía en articulación, la formación científico – técnica, estética y física. Y que tenía en la formación ética, política y ciudadana, en el patriotismo, el latinoamericanismo y el universalismo su centro articulador. Para Martí la formación es un proceso educativo de liberación y desarrollo de autonomía y resultados emancipatorios a lo largo de la vida.
El proyecto martiano quedó inconcluso en el siglo XIX, junto con la frustración de la definitiva independencia de la nación. En la república neocolonial (1902-1958) la civilización burguesa y su cultura hegemónica, más el hacer colonizador del Norte imperialista, encontraron desde el rescate de Martí, una constante y reñida resistencia.
Este legado fue decisivo para la articulación en nuevas circunstancias, de los sujetos del tránsito histórico de la república neocolonial a la Revolución Socialista. Precisamente, en 1953, al conmemorarse el Centenario del natalicio de Martí, emergió la Generación que enrutaría en unidad histórica, la nueva contienda para el logro de la definitiva independencia de la nación. Un discípulo de Martí, Fidel Castro Ruz (1926-2016), asumiría el liderazgo de esta nueva etapa de la Historia de Cuba.
El sistema educacional cubano, tanto en la educación general como en la universitaria, y la sociedad educadora cubana, a pesar de los impactos del bloqueo y de la política genocida del imperio estadounidense contra la nación cubana, ha logrado avances sustantivos en la democratización del conocimiento, la formación crítica y la socialización de resultados de experiencia y ciencia, orientados al bien común.
Persisten para Cuba desafíos relevantes: aumento de población en condición de pobreza, efectos de la movilidad social inversa, brechas regionales, insuficiencias en la formación para la innovación y la necesidad de una relación más dialogante entre investigación, docencia, comunidades y medio ambiente. El reto cubano consiste en diseñar e implementar estrategias pedagógicas y políticas públicas que traduzcan los conocimientos y saberes de llegada en prácticas efectivas.
Comparar para crecer
Cuba ha consolidado un modelo estatal-planificador donde la educación, los currículos y la política ambiental aparecen articuladas en un proyecto político nacional de largo alcance. Colombia, por su parte, ha desarrollado un entramado normativo robusto en materia ambiental y educativa, aunque caracterizado por la fragmentación institucional, las desigualdades territoriales y las dificultades de implementación. México también posee un entramado vigoroso en cuanto cómo pensar y organizar la educación, pero les afectan problemáticas similares a las colombianas. Precisamente hoy en el país azteca, desde el Gobierno nacional está en plena realización de la llamada la Cuarta Transformación, que ha colocado la educación como objetivo central.
Consideramos que la comparación entre los contextos cubanos, mexicano y colombiano no se resuelve con declaraciones simplistas sobre las diferencias en régimen político y económico social. Menos en el debate sobre una libertad abstracta, fuera de su corolario de democracia participativa y decisoria. No nos interesa establecer jerarquías entre modelos educativos -o ambientales-, sí nos anima, comprender y sustentar cómo diferentes formas de institucionalización de la educación producen distintas posibilidades de desarrollo pedagógico, transformación curricular, participación ciudadana y construcción de subjetividades. Comparar para crecer es nuestro propósito pedagógico, académico y cívico.
Respuesta a las interrogantes-LASA
La pregunta central de LASA sobre si aún es posible imaginar ideales revolucionarios y republicanos y visiones igualitarias compartidas sobre el sentido y el objetivo del cambio transformador, queda resuelta en el orden de la educación y la pedagogías críticas, en la medida en que trabajemos para que las políticas y prácticas de educación trasciendan las lógicas coloniales y civilizatorias que sustentan el actual orden depredatorio del capitalismo transnacional, del imperialismo como modelo y práctica de explotación y dominación mundial.
La pregunta en nuestra consideración trasciende el liberalismo y se resuelve camino del socialismo “realmente real”, el que más que declaraciones se centre en poner coto a la explotación y la dominación capitalista e imperialista, en función de la paz, el bienestar y la felicidad de todas y todos, con énfasis en cambiar las circunstancias y las relaciones de realización humanista de las mayorías hasta ahora más desfavorecidas.
Precisamos de una praxis que supere en negación dialéctica los dogmas y los errores del socialismo que realmente existió en el siglo XX y se afirme en sus logros históricos, en su filosofía de emancipación humana y social. Debemos proponernos la investigación fundamental en función de dar continuidad a la teoría revolucionaria que heredamos. Necesitamos esa teoría fertilizada para avanzar en la conquista, defensa y construcción del socialismo en el Siglo XXI. Una teoría que conecte con los anhelos y necesidades de nuestros pueblos, con el estudio y solución de problemas reales y medibles.
Afirmamos que el socialismo de presente anticapitalista puede avanzar en el siglo XXI desde los caminos de la educación general, la formación ciudadana y profesional, y la pedagogía política. Una educación y formación docente en crítica a la colonialidad del saber, a la deshumanización y tecnocratización de la vida social, contra el hacer depredatorio capitalista. Promotora de las pedagogías decoloniales, del respeto por nuestro planeta, inspiradora de la justicia ambiental y formadora de competencias modernas que tengan por eje el humanismo, el pensamiento crítico y la ética del ser sobre el tener. Currículos contextualizados que respondan a las necesidades de las comunidades y fomenten el patriotismo, la ciudadanía activa y la solidaridad.
Defendemos la igualdad, la equidad y la diversidad como ejes transversales de la enseñanza, los aprendizajes y la evaluación. Nos pronunciamos por la sostenibilidad educativa: permanencia, financiación y adaptación a los cambios clasistas, socioculturales y científico-tecnológicos en curso.
En suma, la tarea que apreciamos como fundamental está en refortalecer la dignidad humana, y hacerlo con un tejido pedagógico concreto, inclusivo y resiliente, capaz de mantener y desarrollar en Cuba, los logros de la Revolución y repotenciar en Colombia y México, en toda la región, la educación como motor de desarrollo humano. Desarrollo que desde la Revolución Cubana se afirma en la voluntad de construir un socialismo próspero y sustentable, camino del tránsito histórico hacia el horizonte comunista. La unidad e integración solidaria latinoamericana resulta imprescindible, para contribuir a alcanzar estos ambiciosos objetivos en unas y otras naciones.
Coincidencia
Coincide esta convocatoria de LASA con la celebración del Centenario del nacimiento de Fidel Castro Ruz, por lo que va desde nuestro panel, el reconocimiento y aprecio por esta figura imprescindible de la educación y la pedagogía revolucionaria contemporánea.
Para Fidel como para Martí, la formación integral transcurre a través del fortalecimiento de la sensibilidad humanista de los sujetos, su moralidad, conciencia histórica, la combinación del estudio y el trabajo, el respeto a los demás, el ejercicio de la igualdad, el desarrollo del sentido estético, el pensamiento crítico, el servicio social, el combate contra la injusticia y la práctica comprometida con el ideal comunista. Elementos fundamentales para plantearnos a) un sistema de educación, personalizado, contextualizado, motivante e identitario; b) un desarrollo culto, socializado, individuado y autónomo del individuo: con capacidad de ser libre para relacionarse, libre para pensar y valorar, libre para decidir y libre para hacer, desde el compromiso revolucionario con su pueblo y nación, y con la humanidad.
Fidel Castro reafirma y desarrolla en la escuela y la universidad cubana, la función civilizatoria y desenajenadora del conocimiento. El enfoque fidelista de la formación asume, transita y enriquece el legado martiano y marxista. Está centrado en la cultura general integral, como condición de humanismo y democratización del saber civilizatorio, en combate emancipatorio frente a la hegemonía ideológico-cultural del capitalismo a escala planetaria. El núcleo de la formación fidelista está en el patriotismo, la solidaridad y el internacionalismo. La formación integral la concibe Fidel con un elevado sentido de la ética, en constante ejercicio praxiológico valorativo. Esta perspectiva otorga a la praxis educacional y formativa de Fidel, una definida direccionalidad anticapitalista y comunista.
El paradigma martiano en su continuidad y enriquecimiento fidelista, afirma tareas científicas de desafío continuo para la Pedagogía como ciencia de la Educación, situando su fundamento en la búsqueda de una educación que permita sistematizar y garantizar -cada día con mayor profundidad- la dignidad humana en las relaciones sociales, en la vida personal, cultural, laboral y cívica y desde estas fortalezas, construir los sentidos de la nación, el sentimiento patriótico y las convicciones ideológicas revolucionarias.
Si de la pregunta base de los organizadores de LASA, se trata, Fidel Castro Ruz es un modelo de actuación político- pedagógica que reafirma que sí, que podemos encontrar la base de la solidaridad desde el Estado-nación, con nuevas formas de apertura a lo universal, abiertos a los aprendizajes de todo lo sabio y honesto, en ejercicio continuado de beneficios mutuos, de amistad y colaboración.
Con el liderazgo de Fidel Castro Ruz, la Revolución Cubana ha aportado una experiencia trascendental para pensar y hacer la educación socialista en el Siglo XXI Nuestroamericano. El estudio de la filosofía y la praxis fidelista, el hacer autocrítico y el optimismo histórico que lo caracterizaron, han dejado una aportación de notable validez para pensar y hacer las repúblicas y las revoluciones que hoy precisan nuestros pueblos.
Contexto y seguridad
Nuestro panel pensado en historia, presente y futuro, en comparación inteligente y solidaria – en coincidencia y homenaje a Fidel Castro Ruz-, cuando sustenta el valor de continuidad de la experiencia de la educación martiana y socialista en la Revolución Cubana, adelanta desde la criticidad propositiva una verdad para el hoy: Los ideales emancipadores, igualitarios y fraternales que proclamó la república liberal y representativa desde finales del Siglo XVIII, ideales desde los que partió José Martí, fueron rebasados por el propio Martí en su momento, y precisamente encontraron su más consecuente continuidad en la educación socialista. La teoría martiana y marxista creada desde la praxis de la Revolución Cubana, es hoy un referente de importancia para pensar la educación y la emancipación en América Latina y el Caribe en el Siglo XXI. Esta realidad hoy está en peligro.
Hoy nos vemos asediados por las fuerzas contrarrevolucionarias que mencionó la convocatoria de LASA. Y sobre todo, peligra la humanidad toda, por el hacer impune de las fuerzas reaccionarias que no se mencionan.
La multipolaridad en curso, aún no se ha articulado suficientemente, para contener la política de terrorismo de Estado de los Estados Unidos y sus socios a escala global. La sociedad internacional desde finales del 2023, asistió a un nuevo capítulo del exterminio contra el pueblo palestino implementado por la entidad sionista-fascista del Estado de Israel, en alianza incondicional con los Estados Unidos. Asistimos impotentes a más de 15 meses de genocidio por bloqueo, bombardeos diarios, muertes, heridos, desplazamiento y hambruna en la Franja de Gaza, con una cifra superior a los 47 mil palestinos asesinados.
Tal realidad no aparecía en el inventario de LASA, pero lo propuesto no cerró la oportunidad y justicia de colocar este acontecer de horror en los debates realizados, para repudiar y reflexionar sobre lo que tal suceso representa en destrucción civilizatoria y amenaza a escala planetaria.
La sociedad internacional en momentos de LASA-Paris, – a la continuidad de la política de terrorismo de Estado de Israel y Estados Unidos contra los palestinos-, suma la guerra injusta y criminal que los mismos sujetos imperialistas han desatado contra Irán. Y para más impunidad, frente al estrangulamiento genocida de Cuba por la actual administración estadounidense, la gobernanza mundial no responde con la energía y las medidas necesarias para poner fin al nuevo genocidio.
Sirva este documento para recabar rechazo a las políticas imperialistas y solicitar la solidaridad efectiva. La academia no puede permanecer ajena a estas realidades.
Felipe de J. Pérez Cruz, Matilde Zimmermann, Maria Isabel Bardina Torres, Aurea Amigón Araiza, Luis Fernando Sua Romeroi
Nota:
i De los autores: Dr. Felipe de Jesús Pérez Cruz, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y Dra. Maria Isabel Bardina Torres, de la Universidad Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, en Cuba. Dra. Matilde Zimmermann, profesora del Sarah Lawrence College, Estados Unidos; MSc. Aurea Amigón Araiza, doctoranda de Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México; y MSc. Luis Fernando Sua Romero, doctorando del Programa de Doctorado Interinstitucional en Educación de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas [DIE -UD], Colombia.
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