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Caos y Anarquía

Fuentes:

«No miremos, pues, nunca atrás, miremos siempre hacia adelante, porque adelante está nuestro sol y nuestra salvación; y si es permitido, si es útil y necesario volver nuestra vista al estudio de nuestro pasado, no es más que para comprobar lo que hemos sido y lo que no debemos ser más, lo que hemos creído […]

«No miremos, pues, nunca atrás, miremos siempre hacia adelante, porque adelante está nuestro sol y nuestra salvación; y si es permitido, si es útil y necesario volver nuestra vista al estudio de nuestro pasado, no es más que para comprobar lo que hemos sido y lo que no debemos ser más, lo que hemos creído y pensado, y lo que no debemos creer ni pensar más, lo que hemos hecho y lo que no debemos volver a hacer.»

Mijail Bakunin

En los últimos tiempos se ha impuesto el tema de que en la Argentina se ha instaurado un estado de «caos y anarquía». Por cierto que es una gran verdad, que si la pretendemos analizar correctamente no podemos dejar de confirmar algunas realidades.

Si desde el Estado sólo se implementan planes de miseria para que millones de desocupados y hambreados deban quedar atados a sus designios y prebendas, para terminar manejados por punteros en lugar de crear fuentes de trabajo que es lo único que dignifica al hombre. Debemos confirmarlo.

Si no existe un solo ámbito político que no se encuentre sospechado de contubernios con los sectores concentrados del poder económico y financiero. Debemos confirmarlo.

Si toda la clase política sigue armando sus estrategias para mantenerse en el poder a cualquier precio y sigue dispuesta a entregar sus ideales y bajar todas las banderas. Debemos confirmarlo.

Si todavía no se ha logrado que la Justicia actúe con todos sus medios para conocer la verdad y el destino de miles de desaparecidos. Debemos confirmarlo.

Si los supuestos representantes sindicales se han convertido en representantes de los intereses de las patronales, y siempre les han dado la espalda a los trabajadores y siempre los han traicionado. Debemos confirmarlo.

Si los grupos económicos más poderosos siguen obteniendo rentas impensables en otros mercados mundiales y se niegan a permitir que la distribución de la riqueza se lleve adelante con justicia social. Debemos confirmarlo.

Si el aceitado sistema financiero y bancario continúa recibiendo los beneficios de las políticas del Estado y réditos exorbitantes después de haberse robado gran parte de ahorro nacional y transferido los costos a todos los habitantes. Debemos confirmarlo.

Si los organismos internacionales de crédito pueden seguir fijando las pautas económicas y financieras del país, no perdiendo oportunidad para condicionar al gobierno de turno. Debemos confirmarlo.

Si las empresas privatizadas y las que obtuvieron concesiones públicas no están dispuestas a cumplir con los pliegos licitatorios y únicamente se preocupan por aumentar sus extraordinarias ganancias y enviarlas al exterior. Debemos confirmarlo.

Si las fuerzas de seguridad están compuestas en su mayoría por elementos corruptos y asesinos. Debemos confirmarlo.

Si en un Estado que se vanagloria de ser católico, apostólico y romano no existen voces que salgan de las máximas autoridades religiosas para pedir más humanidad, solidaridad y justicia social en nuestras tierras. Debemos confirmarlo.

Si los medios de prensa, pluri y multimediáticos, responden a los intereses que los financian y sostienen, mientras tergiversan las informaciones. Debemos confirmarlo.

Si millones de habitantes no tienen ninguna posibilidad de salir del estado de indigencia y pobreza a los que fueron llevados con las falsas promesas de los partidos políticos mayoritarios. Debemos confirmarlo.

Si una sociedad ha sido empujada hacia la seguridad individual, la de countries, barrios privados, edificios de máxima seguridad, alarmas por doquier; o sea al aislamiento y la segregación. Debemos confirmarlo.

Si la mayoría de los niños y jóvenes son sometidos a las más crueles condiciones del modelo neoliberal capitalista. Debemos confirmarlo.

Si la educación nacional después de décadas de abandono y destrucción está en el más bajo nivel histórico. Debemos confirmarlo.

Si la salud pública no llega a la población con eficiencia, ni brinda las seguridades sanitarias mínimas. Debemos confirmarlo.

Si los gobiernos siguen negando la posibilidad de construir una verdadera unión de los pueblos latinoamericanos y siguen negociándose en las diferentes cumbres la manera de sostenerse en el poder. Debemos confirmarlo.

Si el «sálvese quien pueda» se ha impregnado, hasta límites altamente inhumanos y egoístas, en vastos sectores de nuestra sociedad que sigue negando la triste realidad que están padeciendo las mayorías. Debemos confirmarlo.

Estos son, en consecuencia, los ejemplos de caos y anarquía.

16 de julio del 2004
http://usuarios.advance.com.ar/hugo-de-pedro/hdp.htm