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Una página web recopila 935 declaraciones realizadas por el Gobierno estadounidense para justificar el conflicto contra Sadam Husein

Casi mil «mentiras» para la guerra de Irak

Fuentes: Público/Efe

Sadam Husein tiene armas de destrucción masiva», «posee armas biológicas y químicas», y «no queremos que la prueba sea un hongo atómico», son algunas de las casi mil frases que llevaron a EEUU a la guerra y que han sido recopiladas para escarnio de su Gobierno. En un momento en el que George W. Bush […]

Sadam Husein tiene armas de destrucción masiva», «posee armas biológicas y químicas», y «no queremos que la prueba sea un hongo atómico», son algunas de las casi mil frases que llevaron a EEUU a la guerra y que han sido recopiladas para escarnio de su Gobierno.

En un momento en el que George W. Bush tiene la vista puesta en su legado, en su futura biblioteca presidencial y en definir su huella en la historia, como se ha vuelto común entre los mandatarios estadounidenses en su último año de mandato, una organización no gubernamental ha rescatado palabras que él bien quisiera olvidar.

Se trata de 935 declaraciones falsas realizadas por Bush y otros siete altos funcionarios de su Gobierno en poco más de dos años, en las que afirmaron sin duda posible que Irak poseía armas capaces de matar de un plumazo a cientos de miles de personas o que tenía vínculos con la red terrorista Al Qaeda.

La base de datos está disponible en www.publicintegrity.org, la página de Internet de la organización «Integridad Pública». El siguiente gráfico muestra las mentiras mes a mes (pinchar para ampliar)

Su objetivo es lanzar un «ataque preventivo» contra el previsible revisionismo histórico en el que se afanarán los partidarios de Bush para imponer su punto de vista sobre lo que pasó, según dijo Charles Lewis, el fundador de la organización y autor principal del estudio.

El valor del compendio no está en ofrecer información nueva, sino en haber juntado declaraciones similares de Bush y los principales miembros de su Gobierno que suenan como el retumbar de los tambores y el sonido metálico de los clarines en una marcha irrevocable hacia la batalla.

Rice: «No queremos que la prueba irrefutable sea un hongo atómico»

Por ejemplo, si se escribe «hongo atómico» en el programa de búsqueda de la base de datos, sale esta declaración de Rice de septiembre de 2002: «Sabemos que él (Sadam Husein) procura un arma nuclear. Sabemos que ha habido envíos a Irak de tubos de aluminio que sólo sirven realmente para programas de armas nucleares… No queremos que la prueba irrefutable sea un hongo atómico».

Días después, Bush afirmó: «El régimen iraquí posee armas biológicas y químicas, reconstruye sus instalaciones para hacer más y, según el Gobierno británico, podría lanzar un ataque biológico o químico en 45 minutos».

Y un mes antes, el vicepresidente, Dick Cheney, dijo en un discurso: «No hay duda de que Sadam Husein tiene ahora armas de destrucción masiva».

Ahora se sabe, no sólo que estaban equivocados, sino que no comunicaron al público las reservas sobre los presuntos arsenales iraquíes que tenían algunos analistas dentro de las propias agencias de inteligencia de Estados Unidos.

A la afirmación de Cheney de agosto de 2002, «nuestra reacción fue, ¿de dónde saca esa información? ¿Tiene una fuente que no conocemos?», revelaría más tarde uno de los altos directivos de la CIA, una declaración también recogida por «Integridad Pública».

Dana Perino, la portavoz presidencial, dijo hoy que el estudio «está equivocado porque saca todo de contexto» y aseveró que debería incluir también las declaraciones de congresistas y «personas en el resto del mundo».

«Como ustedes recordarán, formábamos parte de una gran coalición de países que derrocaron a un dictador sobre la base de un entendimiento colectivo de los datos de inteligencia», remarcó Perino.

Lewis rechazó ese argumento. «Esa respuesta es otra muestra de que no aceptan ninguna responsabilidad, de que la culpa es de las agencias de inteligencia o de otros países. Es más desinformación», dijo Lewis, quien es profesor de la facultad de periodismo de American University.

Falacias en aumento

La base de datos, que contiene 380.000 palabras, muestra que las declaraciones belicosas se intensificaron entre agosto y noviembre de 2002, cuando la administración presionaba al Congreso para obtener la autorización para ir a la guerra.

También aumentaron entre enero y marzo de 2003, para preparar al público para la invasión de Irak, iniciada el 19 de marzo.

Entre ellas está la siguiente afirmación del entonces secretario de Defensa, Donald Rusmfeld, de agosto de 2002:

«El régimen de Irak ha sido muy hábil en la manipulación de la prensa y en extender desinformación… Todo lo que dicen o hacen se publica como si fuera verdad y se divulga repetidamente en todo el mundo».