Pedro Brieger

Artículos

Hace dos años, en la ciudad de Puebla, se realizó un encuentro que tuvo poca repercusión mediática porque ni siquiera fue público.

A finales de junio Iván Duque recibió un llamado telefónico de Joe Biden que fue muy comentado en Colombia ya que el presidente de los Estados Unidos tardó seis meses en levantar el teléfono para conversar con uno de sus principales aliados estratégicos en América Latina.

Hace varios años que los partidos de derecha en América Latina buscan articularse por vía de foros o grupos de presión dentro o fuera del poder.

Increíble pero cierto, otra vez un empresario presidente en América Latina. Esta vez en Ecuador.

La presidencia de Joe Biden seguramente traerá a mediano plazo un nuevo discurso para América Latina y el Caribe diferente al que tenía Donald Trump y sus funcionarios republicanos. De todas maneras, en líneas generales, tanto el partido demócrata como el republicano consideran que nuestra región es su ámbito “natural” de intervención e influencia desde la famosa Doctrina Monroe que rezaba “América para los americanos”.

La victoria de Guillermo Lasso sobre Andrés Arauz ha significado un duro golpe para Rafael Correa y el movimiento que lidera, el llamado “correísmo” que gobernó durante 10 años el Ecuador y llevó adelante un proceso de profundas transformaciones estructurales.

La imagen de la detención de la expresidenta de facto Jeanine Áñez ha causado un gran impacto ya que no es muy común ver detrás de las rejas a un mandatario poco después de haber abandonado el cargo. Su detención motivó polémicas y múltiples interpretaciones que incluyen lo jurídico y lo político. En realidad, lo primero que hay que decir de manera contundente es que hubo un golpe de Estado contra Evo Morales en noviembre de 2019.

El 1 de marzo en su discurso anual ante el Congreso el presidente argentino Alberto Fernández anunció el comienzo de una “querella criminal” contra los miembros del gobierno anterior de Mauricio Macri por haber tomado una deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Fernández denunció que hubo “malversación de caudales públicos”.

Las visitas de Estado tienen múltiples dimensiones y hay diferentes criterios para evaluarlas más allá de las afinidades políticas, entre otros, la duración de una visita y las actividades que se realizan. Muy lejos en el recuerdo quedan las giras de semanas, como la que realizó el presidente de Francia Charles de Gaulle en 1964 por 10 países de América del Sur a lo largo de 26 días. Ahora el tiempo apremia, todo es breve y las visitas de Estado suelen durar horas, apenas para un saludo y la firma de algún documento protocolar. No es el caso de la visita de Alberto Fernández al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

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