Pocos días al año incitan nuestro espíritu revolucionario, avivan nuestro fervor por el cambio o nos sincronizan con luchas lejanas en el tiempo y el espacio tanto como el Día Internacional de los Trabajadores.
Pocos días al año incitan nuestro espíritu revolucionario, avivan nuestro fervor por el cambio o nos sincronizan con luchas lejanas en el tiempo y el espacio tanto como el Día Internacional de los Trabajadores.
Al aceptar que Delcy era el remplazo legal de Maduro, Trump, que rara vez se preocupó por la legalidad de algo, aceptó la realidad del mito de que María Corina Machado y su adormilado candidato Edmundo González eran populares y que habían ganado legalmente las últimas elecciones.
El pueblo venezolano desconoce el alcance de las concesiones que se hicieron al enemigo en los minutos siguientes a la agresión o en qué forma varían o se amplían dichas concesiones hasta el presente y el futuro previsible. Por la indefinición que reina sobre la materia, presumimos que el agresor aspira a la desaparición de la soberanía de Venezuela.
La captura de Maduro por fuerzas especiales estadounidenses abrió una nueva etapa en Venezuela: la de un protectorado de facto en el que Washington gestiona el petróleo, las finanzas y el comercio exterior. El resultado es un inédito sistema de poder, lleno de paradojas, que transita por un terreno minado.
Compañeras y compañeros, cuando hablamos de Venezuela hoy, no estamos hablando solo de un país, estamos hablando de un momento histórico para América Latina.
Venezuela vive la mayor entrega nacional y sumisión imperialista de que se tenga conocimiento tras el ataque militar imperialista del 3 de enero. El régimen neocolonial impuesto por el imperialismo, de la mano de Delcy Rodríguez, ha llegado al extremo de no manejar ni siquiera la renta petrolera y minera, controlada desde Washington. Por su parte, María Corina Machado se disputa el papel de administradora vasalla del protectorado trumpista.