Álvaro Verzi Rangel

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El discurso del actual presidente “demócrata” estadounidense Joe Biden puede servir, quizá, para sus ciudadanos, bombardeados permanentemente, durante décadas, con la ida de que dentro y fuera de Estados Unidos se vive una lucha entre la democracia y la autocracia; entre las aspiraciones de la mayoría y la avaricia de unos pocos. Pero, en realidad, ese podría ser un espejo de Estados Unidos.

Después de su debacle en Afganistán, EEUU no tiene posibilidad de una nueva aventura militar, en medio de la agudización de la pandemia, la hiperinflación y las elecciones intermedias de noviembre de 2022, donde no luce nada boyante el Partido Demócrata.

Nada ha cambiado, sólo los nombres. Excusándose en un mandato de emergencia emitido en marzo de 2020 por su antecesor, el ultraconservador Donald Trump , y a contrapelo de sus promesas electorales, el presidente demócrata Joe Biden ordenó la deportación expedita de miles de haitianos que buscaban asilo en su país.

¿Otra década perdida?

¿Otra década perdida en América Latina y el Caribe? La región sigue en la trayectoria de una década sin crecimiento, sin lograr las metas trazadas y preestablecidas, y para peor, la crisis derivada de la pandemia elevó la desigualdad y la pobreza, a lo que se suman las enormes asimetrías sobre la vacunación, porque en realidad sólo 13 por ciento de la población ha recibido las dosis.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, hizo esta semana un nuevo llamado a la oposición para que haya un ‘cese el fuego’ y llegar a un acuerdo humanitario que favorezca las labores médicas para frenar la expansión del Covid-19, mientras sectores empresariales y opositores alientan la especulación –para sumarla al bloqueo estadounidense- como forma de producir un estallido social.

El senador ultraconserador estadounidense Robert Menéndez, está a punto de participar de su propio funeral político, tras comprobar el FBI que mantuvo relaciones sexuales pagas con menores dominicanas, mientras investiga los presuntos delitos de tráfico de influencia que favorecieron, sobre todo, al oftalmólogo y empresario dominicano-estadounidense Salomón Melgen, su amigo de fechorías. El escándalo está […]