La pandemia de Trump

En la ciudad de Nueva York ​​se están improvisando hospitales en lugares como el Centro de Convenciones Javits, mientras que los trabajadores médicos, que están en la primera línea de batalla, se apresuran a buscar equipos de protección personal para no infectarse mientras cuidan de los otros. Esta ciudad de más de ocho millones de personas, con su economía en pausa y sus clínicas, hospitales y unidades de cuidados intensivos muy cerca del límite de su capacidad, se está preparando para un aumento masivo de pacientes.

COVID-19

Yann Mens | 

Ya en el límite de sus capacidades en tiempos normales, equipado con menos médicos y camas de hospital por habitante que el promedio de los países de la OCDE, mientras que es mucho más costoso y menos eficiente (esperanza de vida, mortalidad maternal e infantil), ¿podrá el sistema de salud estadounidense absorber el impacto del Covid-19?

No obstante su riqueza y su desarrollo científico y técnico, Estados Unidos ha mercantilizado a tal punto los servicios de atención sanitaria que no dispone ya, hablando con propiedad, de un verdadero sistema de salud pública, como sí tienen, en sus distintas realidades, México, Argentina, Costa Rica, Venezuela, o Cuba.

Pablo Jofré Leal | 

La organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de su secretario general, Antonio Guterres, ante la conducta estadounidense expresó al canciller de la nación persa su condolencia y solidaridad, enfatizando en que la necesidad de eliminar las sanciones unilaterales estadounidenses para combatir a la pandemia del COVID–19 es fundamental.

Los trabajadores sufrirán

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«Miles podrían suicidarse» si se permite que siga deteriorándose la economía por la crisis del coronavirus, dice el presidente de EE.UU.

El problema no se reduce al inquilino de la Casa Blanca. Las instituciones estadounidenses se han mostrado incapaces de dar una respuesta adecuada al problema. Prueba de ello son los fallos realizando tests de coronavirus, una variable que parece fundamental a la hora de contener la pandemia.

Entrevista a Joseph Stiglitz

Amy Goodman | 

Al implementarse las cuarentenas en Estados Unidos, por ahora parciales, las autoridades elaboraron listas de los exentos de las restricciones, los que llaman esenciales. No sorprende que en esa lista se incluya al personal médico y de salud en general, de transporte público y de distribución y venta de alimento y periodistas. Lo que es notable es quien NO está en esa lista de esenciales: los banqueros, ejecutivos ni los abogados empresariales, ni cabilderos, ni las ONG, ni los grandes analistas; o sea, todos los que en tiempos normales son presentados como los «maestros del universo».

Rodolfo Bueno | 

El tiempo corre en contra de las candidaturas de Biden y Trump, porque son anacrónicas y están fuera de las demandas de los cambios sociales que la historia exige.