David Brooks

Artículos

Washington sigue con la ilusión de que tiene la autoridad moral para declarar qué está bien o mal en el mundo, qué viola o no el derecho internacional. Hace grandes declaraciones, aplica sanciones y amenaza con fuerza militar a los gobiernos que no cumplen con lo que él decide que son las normas y las leyes mundiales.

En Estados Unidos se vive una crisis de confianza política y social. Las mayorías no creen en la propaganda del poder sobre cómo funciona este país. Para las fuerzas progresistas, el desafío es convencer de que otro futuro es posible.

En la ceremonia de la entrega de los premios Óscar realizada la semana pasada, la expresión más directa sobre la guerra de Israel contra los palestinos en Gaza y la complicidad estadounidense fue la del director de la película Zona de interés, Jonathan Glazer (en la imagen). Fue el único discurso desde el podio sobre el tema.

Este sábado, miles de personas salieron a las calles en varias ciudades de Estados Unidos para exigir que su gobierno deje de ser cómplice de Israel en el genocidio contra los palestinos. En Washington, los manifestantes colocaron flores afuera de la embajada de Israel (en la imagen), donde el domingo antepasado Aaron Bushnell, miembro activo de la fuerza aérea, se inmoló al grito de Palestina libre.

Mientras los políticos estadounidenses hablan de paz, abren frentes de guerra no sólo contra Rusia, sino contra China, Irán, Cuba y hasta amenazan con intervenciones militares en México y cualquier otro país que no se someta a las directrices de Washington.

Martin Luther King

No es difícil imaginar a King hoy día rompiendo el silencio en torno a la complicidad criminal de Estados Unidos en la guerra de Israel contra los palestinos, ahora transmitida al mundo en vivo todos los días, de la cual todos somos testigos.

Por su apoyo incondicional a Israel

1 2 3 14