Juan Montaño Escobar

Artículos

Muchos como yo crecimos con sus hazañas, con sus escritos y con el disco de 45 rpm, donde la voz de Fidel leía su carta. La vecindad de mi colegio secundario debió sabérsela de memoria, porque en las ‘tomas’ del edificio la difundíamos por los altoparlantes. La revolución estaba a la vuelta de la esquina. Parecía, porque se suponía un sacrificio fácil y triunfal. Pertenecíamos a esa onda guevarista en estado químicamente puro.

Estas vainas cuánticas provienen de aquello que en la Universidad de Tombuctú, actual República de Malí, por allá por el siglo XIII, llamaron al-khīmiya o sea alquimia.

Influencia del líder chileno en la juventud ecuatoriana

Cambiamos el “luchar y estudiar junto al pueblo por la revolución” al “estudiar más para luchar mejor”. Lo que ocurría en el Sur, parecía ser nuestro en Ecuador.

La frase Black Lives Matter está pensada, sentida y relacionada con quienes sabemos y argumentamos que las vidas negras no son promesas electorales de la clase política de los países de las Américas. Saber para narrar; saber para educar.

Esta nueva normalidad no empezó con el COVID-19, el contagio solo animó eso que parecía inerte y a muchos les quitó escamas de las vistas, pero los adueñados de la vida cotidiana de los países se quedaron sin caretas. Y se supo: neoliberalismo despiadado y atroz, narrativas políticas ramplonas, privatizaciones sin ley, gobernantes ranfleros y más adjetivos de rabia y dolor… en Ecuador, Brasil, Bolivia, Uruguay.

Cimarronaje en el Pacífico Sur

El libro del escritor afroecuatoriano Juan García Salazar (1944-2017) concibe la historia como construcción comunitaria narrada desde la existencia al filo de la muerte, desde la resistencia anticolonialista y antiesclavista.

Racismo, un elemento de la opresión sistemática

«Las vidas negras importan»; aquellas de George Floyd, Tamir Rice, Eric Garner, Michael Brown (EE.UU.); aquellas de Marielle Franco, Ágatha Felix, Alexandre da Silva (Brasil); aquella de Andrés Padilla (Ecuador). Ya no quedan ánimas solas y adoloridas por las injusticias de los gobiernos racistas.

¿Las vidas negras importan?

Black Lives Matter tiene potencia ética equivalente en el Ubuntu al ‘si tú eres ese humano yo también soy ese mismo humano».

No puedo respirar EE.UU.

I can’t breathe (no puedo respirar), salmodia definitiva de George Floyd. Esta súplica agónica debió repetirse por siglos en las sentinas de los barcos, en las plantaciones, en las minas o en las calles de las nacientes repúblicas americanas.

El Covid-19 se quedará por ahí, tumbará vidas, nos repondremos con un buen surtido de anticuerpos. ¿Y qué cambiará? Como el dinero la contrarrevolución sistémica nunca duerme.

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